E-Book, Spanisch, Band 183, 154 Seiten
Reihe: Teatro
Mira De Amescua / Williamson El arpa de David
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-555-0
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 183, 154 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9897-555-0
Verlag: Linkgua
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Antonio Mira de Amescua (Guadix, Granada, c. 1574-1644). España. De familia noble, estudió teología en Guadix y Granada, mezclando su sacerdocio con su dedicación a la literatura. Estuvo en Nápoles al servicio del conde de Lemos y luego vivió en Madrid, donde participó en justas poéticas y fiestas cortesanas.
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Jornada primera
(Salen Jonatás, Saúl y Joab.)
Saúl Dios de Israel, Dios eterno,
basten las desdichas mías;
no me den melancolías,
espíritus del infierno.
Si vuestra gente gobierno
con alguna inobediencia,
moderad, Dios, la sentencia
de la pena con que vivo
porque en mal tan excesivo
no basta humana paciencia.
Y vosotros que estáis viendo
el monte que traigo encima,
¿cómo, decid, no os lastima
el ver que estoy padeciendo?
En vivo fuego me enciendo;
en tristezas me consumo;
de mi tormento presumo
que según me martiriza,
hecho mi cuerpo ceniza,
resolverá el alma en humo.
Jonatás Padre, rey y señor mío,
de tu continua tristeza
nace este mal.
Saúl Mi flaqueza
es región del aire frío.
Del corazón, el estío
sombra oscura es. Esta casa,
y el alma en ella, se abrasa
y un mar de tristezas bebe.
¡Ay de mí! ¡En qué tiempo breve
la gloria del mundo pasa!
¿Veis armados escuadrones
de espíritus infernales
que en los orbes celestiales
beben furiosos dragones?
JonatásMelancólicas pasiones
tienen tu seso turbado.
Saúl¿No miras el cielo airado,
rojo su color azul?
Joab¡Ah mísero rey Saúl,
cómo estás endemoniado!
Saúl ¡Detente, muerte, detente!
¿Ay rey acometes? —Sí.
—Pues, ¿qué pretendes de mí?
—El alma está inobediente.
—Triunfa agora de la gente.
—No quiero. —¡Pues, ¿qué procuras?
—Tu victoria. —¿Y me aseguras
del vencimiento? —Pues, ¿no
venceréte al fin? —¿Quién? —Yo.
Jonatás¡Qué tristezas!
Joab ¡Qué locuras!
Saúl ¡Salid, demonios, de aquí!
¡Salid, tigres! ¡Salid fuera
de mi casa!
Joab Así saliera
lo que está dentro de ti.
Saúl¿Cómo os apartáis de mí?
Volved, espíritus tristes.
Demonios, ¿a qué volvistes?
Morir tenéis a mis manos,
espíritus inhumanos
desde el día que caístes.
Jonatás Sosiega, por vida mía.
Toma, rey, algún consuelo
que no te ha de dar el cielo
eterna melancolía.
Si la agradable armonía
de la música te agrada,
medicina está buscada
de un pobrecillo pastor;
que no ha cantado mejor,
jamás, persona criada.
Siéntate, y gusta, señor,
que entre a cantar por tu bien
un pastor que de Belén
te he traído.
Saúl ¿Y un pastor,
suspender puede el dolor
que un espíritu infernal
me causa?
Jonatás Sí, porque es tal
la música y armonía
de su arpa que podía
suspender la celestial.
Saúl Entre, pues, porque si tanto
puede una divina voz,
[quitar la pena feroz],
vida me dará su canto.
(Siéntase y sale David con su arpa.)
JoabSiéntate, señor, y el llanto
vuelve en risa y en quietud.
DavidHoy de su dulce salud
mi arpa me da esperanzas,
templada con alabanzas
del autor de la virtud.
Jonatás Suena, dichoso pastor,
las dulces cuerdas templadas
que a voces tan acordadas
olvidará su dolor.
JoabCante en ese corredor;
que la dulce consonancia
será mejor si hay distancia
entre la voz y el oído.
DavidVoy a cantar, y al rey pido
que perdone mi ignorancia.
(Vase David.)
Saúl Si el alma tiene sosiego,
sombras perturban mis ojos;
todo es temores y antojos;
todo es tristezas y fuego.
Jonatás...
Jonatás ¿Señor?
Saúl No niego
que a mi Dios fui inobediente,
pero es mi mal impaciente,
es insufrible mi pena.
Jonatás Escucha, pues, porque suena
su música dulcemente.
(Cantan de dentro.)
MúsicosCorriendo hasta el mar los ríos,
y el mar creciendo y menguando,
que ya furioso, ya blando,
pulsa en los peñascos fríos.
[Aunque no pueden ser píos]
las cosas inanimadas
con voces no articuladas
el mundo y el cielo ufano
bendicen la santa mano
de quien han sido criadas.
Jonatás Parece que el dulce sueño
con agradables despojos
la luz hurtó de sus ojos.
JoabGusto siento no pequeño.
Déjale dormir.
(Vanse Joab y Jonatás, y entre Micol.)
Micol (Aparte.) (Si el dueño
de esta voz que alegre suena
no es ángel, o no es sirena
que engaña el incauto oído,
el mismo Amor habrá sido
que cantó por darme pena.)
Músico En el valle coronado
de sombras y soledad,
donde la santa verdad
anda en su primer estado,
balando el libre ganado
y el pájaro sin prisiones,
con no aprendidas canciones
que exceden humano canto,
invocan el nombre santo
del dios de los escuadrones.
Micol (Aparte.) (¡Qué suavidad! ¡Qué dulzura!
El alma tras sí me lleva,
obligándome a que beba
esta voz sonora y pura.
¿Quién oyó mortal criatura
cantar así?)
Saúl Ya me siento
respirando nuevo aliento,
de no pensada alegría.
¡Oh poderosa armonía!
¡Oh celestial instrumentos!
(Salen David, Jonatás y Joab.)
Joab Ya con salud se levanta
alegre el rey.
Jonatás ¿Quién pudiera
suspender pena tan fiera
sin tu dulce garganta?
SaúlPastor que sana si canta,
déme los brazos.
David Los pies
será razón que me des.
Micol (Aparte.)(Talle y voz iguales veo.
Tente, Amor; tente deseo;
que un humilde pastor es.
Las cuerdas de un instrumento
son amorosas prisiones;
su voz dulce y sus canciones
son centro del pensamiento.
La libertad y el tormento
nos suspendió juntamente;
mas ¡ay!, que es loco accidente
del alma casi divina
cuando tan fácil se inclina
al objeto que hay presente.)
Jonatás Quisiera entrarte en mi pecho
y así dos vidas tuviera
con que decirte pudiera
la amistad que habemos hecho
en las almas.
David Satisfecho
estoy de tanto favor;
rey seré, si eres pastor.
JonatásPero te quiero de suerte
que me igualas.
David A la muerte
parece sólo el Amor.
(Sale Urías.)
Urías Señor, si de tus trofeos,
en mil batallas ganados,
no quieres ver olvidados
tus inmortales deseos,
mira que los filisteos
pasando van adelante,
y un capitán arrogante
en tu reino asombra a todos;
que un palmo...




