E-Book, Spanisch, Band 361, 132 Seiten
Reihe: Teatro
Ruiz de Alarcón Todo es ventura
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-937-4
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 361, 132 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9897-937-4
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Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza (1581-1639). México. Nació en México y vivió gran parte de su vida en España. Era hijo de Pedro Ruiz de Alarcón y Leonor de Mendoza, ambos con antepasados de la nobleza. Estudió abogacía en la Real y Pontificia Universidad de la Ciudad de México y a comienzos del siglo xvii viajó a España donde obtuvo el título de bachiller de cánones en la Universidad de Salamanca. Ejerció como abogado en Sevilla (1606) y regresó a México a terminar sus estudios de leyes en 1608. En 1614 volvió otra vez a España y trabajó como relator del Consejo de Indias. Era deforme (jorobado de pecho y espalda) por lo que fue objeto de numerosas burlas de escritores contemporáneos como Francisco de Quevedo, que lo llamaba 'corcovilla', Félix Lope de Vega y Pedro Calderón de la Barca.
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Jornada segunda
(Sale el Duque, Tello, Marcelo, Fabio y Julio.)
Duque ¿Que no harás esto por mi?
FabioSeñor, yo soy un peón
que en la montaña nací.
Tan caballerosa acción
en mi vida la emprendí.
Y pues del caballo infiero
que se dice el caballero,
Fernán Tello que lo es,
y está ya rico, los pies
vista de dorado acero.
Duque (Aparte.) (Ésta es envidia.) Marcelo,
yo me he de valer de ti.
MarceloSi tú lo mandas, harélo;
mas al camarero así
causar envidia recelo,
porque siempre al más privado
empresa igual ha tocado;
y a pensar le obligarás,
si a mí ese cargo me das,
que soy de ti mas amado.
Duque ¡Qué poco gusto sabéis
darme, necios, enfadosos,
cuando tan triste me veis!
(Aparte.)(Todos están envidiosos
de Tello.) Presto veréis
cuán bien empleo el favor
en quien me sirve mejor.
Tello...
Tello Detente, y advierte
si puedo yo de otra suerte
festejar a tu Leonor.
Duque ¿Has de salir?...
Tello No sabré.
¿Gustas de verme afrentado?
Jamás gobernó mi pie
más que el estribo quebrado
de una mula de alquilé.
Yo nací en puerto de mar,
donde es sólo navegar
lo que se pratica y sabe.
El caballo de una nave
sí me atrevo a gobernar,
cuando en líquida región
por pies lleva blancas velas,
riendas las escotas son,
el viento ministra espuelas
y presta freno el timón;
mas en públicos lugares
no quieras, sin que repares
en el riesgo en que me pones,
que con no expertos talones
hiera sentidos ijares,
y en racional sujeción
tenga de un bruto valiente
la ignorada condición,
y la incierta mano intente
poner cierto el garrochón.
Duque Ágil y andaluz mancebo
eres, Tello, y yo me atrevo
a apostar que a dos liciones
que te dé solas, te pones
en los caballos de Febo.
Y el que has de llevar es tal,
tan presto, tan arriendado,
tan cierto en acción igual,
que de un bruto gobernado,
obra como racional.
Haz esto, Tello, por mí;
que estando Leonora aquí
desterrada y triste, es justo
que su pena y su disgusto
procure aliviar así,
ya que yo tengo de estar
encubierto, por seguir
mi pensamiento, sin dar
en Alcalá qué decir y
en Madrid qué remediar.
TelloLo mismo fuera, señor,
si le importase a tu amor,
que yo en el coso probara
solo y a pie, cara a cara,
con el toro mi valor.
Como lo ordenares sea.
DuquePor eso en ti mi afición
tan justamente se emplea.
TelloMayor es la obligación
que el alma pagar desea.
Da por cumplido tu intento,
como esta facción le importe.
Duque¡Hola!
Julio Señor...
Duque Al momento,
causando afrentas al viento,
parte a traer de la corte
tantos diamantes, que el velo
que de estrellas borda el cielo
a Tello pueda envidiar.
(Vase Julio. Fabio habla aparte con Marcelo.)
FabioDe esta vez han de vacar
los dos oficios, Marcelo.
Marcelo Eso sí, coma las duras
el que come las maduras:
pues tiene con qué curarse,
ruede; que así han de mezclarse
con desdichas las venturas.
Duque En el rucio celebrado,
de mi mano alicionado,
Tello, en la plaza entrarás.
Fabio (Aparte.)(¡Pobre caballo! Tú irás
rucio y volverás rodado.)
(Sale Celia, con manto.)
Duque ¡Celia amiga! ¿Por acá?
CeliaA avisarte que Leonora
a gozar del campo va.
DuqueDi que va a ser nueva Flora
de los prados de Alcalá.
Y, ¿adónde va?
Celia Yo sospecho
que hacia la parte que ha hecho
fértil el undoso Henares.
DuquePorque rinda Manzanares
desde agora humilde pecho,
parto a seguirla al momento.
¡Ah, Celia, amiga fiel!
Si alcanzo el fin de mi intento,
pídeme en albricias de él
cuanto pinte el pensamiento;
y hoy, pues a verla y seguilla
voy por ti, toma el diamante,
(Dale una sortija.)que el Sol en sus rayos brilla.
¡Oh, Henares, presta a un amante
feliz tálamo en tu orilla!
(Vanse el Duque y los criados.)
Celia Vencerás, si puedo; que es
un vivo despertador
del ingenio el interés,
y en diligencias de amor
han de ser de oro los pies.
(Vase Celia. Salen el Marqués, don Enrique y Tristán, poniéndose un sayo caperuza de labrador.)
Marqués La vida nos va, Tristán.
Tristán¡Pluguiese a Dios que en Turquía
tuviese el Rey tal espía
al lado de Solimán!
Los gustos y los enojos,
los desdenes y aficiones
infiero por las razones,
brujuleo por los ojos.
Marqués Esto importa, que en sabiendo
que el duque Alberto es amado,
dejaré, desengañado,
lo que engañado pretendo;
que los indicios que veo
mucho prueban en mi daño,
y se entra ya el desengaño
por los ojos al deseo;
que haber el Duque seguido
a Leonora me ha mostrado
que no está desesperado,
cuando no favorecido.
Enrique No concluye ese argumento,
supuesto que vos también,
aunque os trata con desdén,
venís en su seguimiento.
(El Marqués da un billete a Tristán.)
Marqués Toma el papel, advertido
que Belisa no ha de ver
que lo das, ni ha de saber
que tras Leonora he venido;
porque no dudo que esté
de parte del duque, y sea,
si su vitoria desea,
la que más guerra me dé;
y mientras pretendo y sigo
ocultamente a Leonor,
ni aviso al competidor
ni despierto al enemigo;
antes, si se viene acaso
a sospechar y sentir
mi afición, he de fingir
que por Belisa me abraso;
y así lo escribo a Leonor.
EnriqueEs cordura; que, en efeto,
siempre el amante secreto
es quien negocia mejor.
Marqués Por eso sin firma mía
va el billete.
Enrique De esa suerte
no hay peligro.
Marqués Al darlo, advierte
que le digas quién lo envía.
(Pónese una cabellera Tristán.)
Enrique ¿Que cabellera te pones?
TristánYa las cabelleras bajan
tanto, que se las encajan
los pelados más pelones.
Es disfraz acomodado
para no ser conocido;
que es un remedio aprendido
en la corte, de un letrado.
(Pónese Tristán un parche en un ojo.)
Marqués ¿Qué es eso?
Tristán Un...




