E-Book, Spanisch, Band 169, 136 Seiten
Reihe: Educación Hoy
Agüera Pedagogía homeopática y creativa
1. Auflage 2023
ISBN: 978-84-277-3074-8
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Para una escuela nueva, participativa, lúdica, alegre...
E-Book, Spanisch, Band 169, 136 Seiten
Reihe: Educación Hoy
ISBN: 978-84-277-3074-8
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
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ISABEL AGÜERA, maestra y escritora, simultanea su actividad pedagógica con la literaria, como formadora de docentes y creadora de obras que son una constante reivindicación de valores fundamentales, de la necesaria creatividad y de una lúdica pedagógica que fomente el pensamiento flexible y las competencias precisas para estos tiempos.
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1. Homeopatía, creatividad y pedagogía
Homeopatía y creatividad, argumentación sobre ambos términos
Un compañero y sobre todo amigo, Ginés Muñoz, director durante muchos años de un colegio privado y excelente maestro, con insistencia, y durante mucho tiempo, me urgía a que escribiera un libro donde, de forma sencilla, amena y práctica, diera a conocer los principios pedagógicos que han prevalecido en mi práctica diaria en las aulas.
Durante tiempo me he resistido, dado que, si bien, mis experiencias las he expuesto infinidad de veces en cursos, congresos, libros… había un matiz especial, no coincidente, sobre todo en la resolución de conflictos. Ya el lector ha podido intuir algo en la historia de Miguel, que narro en el prólogo. Efectivamente, existe un matiz en todo lo por mí estudiado e investigado —que por cierto ha sido bastante—, acerca de métodos, estrategias, teorías, etc.
Quería, era más bien pura necesidad personal y profesional, encontrar una base médica, psicológica… que identificara mi pedagogía y por la cual yo me pudiera sentir satisfecha, en la certeza de que mis procedimientos —insólitos a veces— tenían nombre propio.
De ahí tan sólo una breve introducción para justificar dos palabras: homeopatía y creatividad, en las que estoy convencida, he basado mis muchos años de enseñanza, siempre, como decía mi alumno Paco, «tratando de dar a todos en general, y a cada uno en particular, el tratamiento que, como persona, consideraba más adecuado a sus necesidades más básicas y elementales».
Si bien es verdad que comencé en una decidida vocación de cambio con respecto al panorama educativo que se me ofertó, tengo que reconocer que aquella precoz urgencia que intuía en las aulas, si bien era mi decidido propósito, tuvieron que pasar años, siempre buscando, investigando… hasta madurar en mis reiteradas intenciones de hacer una pedagogía innovadora que, globalmente, abarcara al alumno en particular y al ambiente de la clase en general.
Una educación humanística, más por pura intuición que por conocimiento exhaustivo de la misma, fue desde el principio, la tónica dominante de mis primeras actuaciones como maestra, convencida de que la finalidad primaria de la educación es conseguir la plenitud de la persona, de cada alumno o alumna, mediante el cultivo de los valores más genuinamente humanos, creando contextos de amor y aceptación y entendiendo el estilo que el profesor Ibáñez Martín define como propio de la educación humanística: «incitar al individuo a tomar una posición personal en su existencia, a base del esfuerzo, de tal modo que ame la libertad, la armonía y la cultura».
En la concepción que desde niña tenía acerca de lo que debía ser un maestro, jamás hubo lugar para una primacía de la instrucción académica, relegando los problemas de los alumnos a otros ámbitos. Me imaginaba y me veía ayudando siempre, pero sobre todo, investigando y gestionando estrategias para integrar a los alumnos conflictivos, marginados… fracasados.
De ahí que, apoyada en esta concepción humanística de la educación, pero en un decidido intento de llegar aún más lejos, mis objetivos prioritarios se redujeran a dos:
- Hacer del aula un lugar de encuentro feliz para todos, conjugando por igual libertad, afectividad, armonía y cultura en una concepción de la totalidad del individuo.
- Buscar fórmulas integradoras para aquellos alumnos que resultaban ser conflictivos en algún aspecto y para los cuales me urgían métodos de resolución de sus problemas que fueran más allá del afecto, atención y refuerzos tradicionales.
De ambos objetivos y de cómo hice para alcanzarlos, trataré en las siguientes páginas, pero, ante todo, quiero justificar esta terminología en la que fundamenté mi pedagogía, muy especialmente en la resolución de conflictos: homeopatía y creatividad, síntesis, de muchos otros principios pedagógicos, que jamás obvié, pero a los que no me voy a referir exhaustivamente, por creer que son altamente tratados y conocidos, por una parte, y por otra, dado que están encauzados prioritariamente hacia el aprendizaje, como tal.
Y los alumnos —que son muchos, desmotivados, complejos cargados de experiencias negativas—, desde mi punto de vista, no se pueden zambullir en el aprendizaje, exigiéndoles rendimiento y progreso en disciplinas que nada tienen que ver con la realidad de sus vidas.
Mis primeros conocimientos sobre la medicina homeopática los recibí de la mano de un compañero que, cansado de buscar remedios en la medicina tradicional a una pequeña pero molesta dolencia, recurrió, como medicina alternativa, a un homeópata.
La verdad es que, a pesar de la poca credulidad que me inspiró su decisión, basada, comprendí después, en el desconocimiento, tengo que confesar, que bien por fe, sugestión o por la aplicación de alguna medicación, hasta entonces para mí no sólo ignorada, como ya he dicho, sino hasta infravalorada, mi amigo sanó.
Fue entonces cuando sentí curiosidad por conocer los principios en los que se basaba la homeopatía, o lo que es igual: el tratamiento homeopático
Resumiendo, y tras largo leer, preguntar, investigar… llegué a una insólita conclusión que provocó, sonrisas, escepticismo y hasta desprecio en cuantos compañeros la conocieron.
Dicha conclusión fue, no obstante, para mí un importante e innovador descubrimiento: la teoría de la homeopatía era extrapolable a la pedagogía, sobre todo en la resolución de conflictos, para alumnos problemáticos —enfermos en medicina—. Sí, podía aplicarles una pedagogía alternativa con base homeopática y creativa.
¿Qué es la homeopatía?
En medicina, la homeopatía (del griego hómoios, semejante, de la misma naturaleza, y páthos, enfermedad) es método terapéutico cuya utilización configura una determinada práctica de la medicina (medicina homeopática), que consiste en el tratamiento de las enfermedades mediante la aplicación de unas dosis mínimas de productos que producen los mismos síntomas que caracterizan la enfermedad que se desea curar, estimulando así una reacción autoinmunológica en el paciente.
La homeopatía se rige, por tanto, por la ley de la «similitud» y la «ley de dosis infinitesimales»; a un enfermo se le deben administrar como medicamentos, en dosis mínimas, aquellas sustancias que, en dosis normales, provocarían en un sujeto sano los mismos síntomas que se manifiestan en su enfermedad.
Para la medicina homeopática no existen enfermedades ni enfermos, sino el enfermo concreto e individual, que en cada caso exigirá atención específica de acuerdo con el propio sistema autodefensivo.
La enfermedad no es más que una reacción inadecuada del organismo frente al medio ambiente, y lo que la homeopatía pretende es estimular los mecanismos de «autorregulación» del paciente hasta recuperar el equilibrio y la «inmunidad».
La homeopatía tiene 200 años de antigüedad, y es mundialmente probada y comprobada como un método terapéutico. Así, en casi todos los países los médicos la practican y tiene su máximo apogeo en Europa y la India.
El arte curativo homeopático nació con los descubrimientos del médico alemán Dr. Samuel Hahnemann. Hahnemann descubrió la «Ley de relación de semejanza»: «Semejantes deben ser curados con semejantes».
La homeopatía no sigue la modalidad de tratar cada síntoma con un medicamento correspondiente.
Hahnemann, el padre de la homeopatía, señala insistentemente que todo enfermo tiene que recibir el remedio que armonice con la totalidad de sus síntomas.
Por eso un tratamiento homeopático exitoso requiere en alto grado un proceder individual, ya que si el cuadro patológico general es idéntico en todos los enfermos de determinada enfermedad, el cuadro patológico personal diferencia claramente a unos enfermos de otros.
Si bien existe una amplia bibliografía en la que pueda ilustrarse más exhaustivamente el lector que lo desee sobre homeopatía, quiero terminar aquí con una explicación que me resulta particularmente interesante:
Los síntomas de una enfermedad no son más que reacciones que tratan de liberar al organismo de influencias...




