E-Book, Spanisch, 500 Seiten
Alden / Alonso Dinero Roto
1. Auflage 2025
ISBN: 978-9916-7-4974-6
Verlag: Konsensus Network
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Por qué nuestro sistema financiero está fallando y como podemos mejorarlo
E-Book, Spanisch, 500 Seiten
ISBN: 978-9916-7-4974-6
Verlag: Konsensus Network
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Lyn Alden es una analista macroeconómica muy popular, especializada en sistemas monetarios y mercados energéticos. Su formación académica y profesional es una mezcla entre ingeniería y finanzas, y sus artículos y entrevistas han llegado a millones de personas para explicar temas complejos de estas áreas de forma sencilla y accesible. También participa activamente en el mundo de las nuevas empresas como miembro del consejo de administración y asesora de riesgo, donde ayuda a las empresas emergentes a crear herramientas para la próxima era de las finanzas.
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Introducción
En septiembre de 2022, una oleada de gente normal atracó los bancos en Líbano.
Lo que hizo que estos sucesos tuvieran más interés periodístico que los típicos atracos a bancos fue que la mayoría de estas personas sólo asaltaban los bancos para recuperar su propio dinero. Debido a una crisis financiera en Líbano, los bancos no permitieron a la gente acceder a sus propios depósitos en efectivo por mucho tiempo.
Uno de los “atracadores de bancos” que saltó a la fama fue una joven que trabajaba como decoradora de interiores. Atracó un banco de Beirut utilizando lo que más tarde resultó ser una pistola falsa de aspecto realista, para retirar los ahorros de su familia para el tratamiento de su hermana enferma de cáncer, ya que los ahorros habían sido congelados por el banco. Este fue quizás el ejemplo más llamativo, pero durante este periodo se produjeron varios atracos a bancos por parte de personas que sólo querían recuperar sus propios depósitos, y algunos de ellos utilizaron armas reales.
Estos sucesos del Líbano son específicos de un país y una época determinados, pero forman parte de la historia global.
Nigeria, un país con más de 200 millones de habitantes, ha experimentado una inflación anual del 13% durante la última década.1 En 2021 lanzaron una moneda digital a través del banco central llamada eNaira, que hasta ahora ha tenido una adopción extremadamente baja, mientras que las criptomonedas (especialmente bitcoin y los “” en dólares estadounidenses) han experimentado una tasa de adopción de un orden de magnitud superior en el país a pesar de estar aisladas del sistema bancario del país. Posteriormente, el gobierno nigeriano puso en marcha una serie de políticas destinadas a reducir la disponibilidad de efectivo físico, empujando a la gente hacia los pagos digitales, lo que contribuyó a un período de agitación política y disturbios.
Egipto redujo bruscamente el valor de su moneda a la mitad en relación con el dólar estadounidense en otoño de 2016, lo que destruyó años de ahorros de una población de aproximadamente 100 millones de personas. En 2022 y 2023, el país volvió a realizar múltiples devaluaciones bruscas de su moneda en relación con el dólar, lo que provocó otra reducción a la mitad del tipo de cambio. Conozco a personas en Egipto que compran dólares estadounidenses en el mercado negro y los guardan para protegerse de este problema. Para ello pagan importantes comisiones de cambio, sin ganar ningún interés por los dólares en papel que conservan. Y cuando se producen estas devaluaciones, los empleados del país se ven obligados a negociar salarios más altos para recuperar parte del poder adquisitivo perdido, ya que sus sueldos están denominados en la moneda local devaluada.
Turquía y Argentina, ambos miembros del G20 y con una población conjunta de más de 130 millones de personas, han sufrido una inflación galopante en los últimos años. Turquía alcanzó una inflación interanual del 85% en 2022 y Argentina superó con creces el 100% durante el 2023.2
En la década de 1990, Brasil sufrió una hiperinflación cuando era el quinto país más poblado del mundo. Cuando la gente se imagina la hiperinflación, a menudo se imagina la Alemania de los años veinte o ciertos estados fallidos de hoy, pero un número sorprendentemente grande de países pasaron por ella en uno u otro momento durante la segunda mitad del siglo XX. Desde la década de los 80, los habitantes de Brasil, Argentina, Yugoslavia, Zimbabue, Venezuela, Polonia, Kazajstán, Perú, Bielorrusia, Bulgaria, Ucrania, Líbano, y varios otros países, han experimentado la hiperinflación. Otros países como Israel, México, Vietnam, Ecuador, Costa Rica y Turquía experimentaron una inflación de tres dígitos (es decir, casi hiperinflación) en ese periodo.
Entre el 2016 y el 2021, muchos mercados de bonos soberanos de naciones ricas de Europa y Japón ofrecían rendimientos nominales cercanos a cero, o incluso negativos, y había más de 18 trillones de dólares en bonos con rendimiento negativo.3 La gente tenía que pagar por el privilegio de prestar a los gobiernos y a las grandes empresas en lugar de recibir intereses por ello. Así pues, los incentivos del sistema financiero se pusieron patas arriba. Y luego, en los años siguientes, una ola de inflación mundial redujo severamente el poder adquisitivo de los tenedores de esos bonos.
A lo largo de la década de 2010, altos ejecutivos de la Reserva Federal de los Estados Unidos afirmaron repetidamente que la economía llevaba demasiado tiempo por debajo de su objetivo promedio de inflación y que querían una inflación más alta. Durante una audiencia en el Congreso a principios de 2021, cuando la tasa de inflación general de Estados Unidos era del 1,7%, un congresista preguntó al presidente de la Reserva Federal por el aumento interanual del 25% en la oferta monetaria ampliada(el más alto desde la década de 1940) que se había producido debido a los recientes esfuerzos de estímulo fiscal, y por las posibles implicaciones que podría tener para la inflación o el valor del dólar. El presidente desestimó estas preocupaciones, afirmando que tal aumento en la cantidad de dinero circulante probablemente no tendría implicaciones económicas importantes y que tal vez tendríamos que “desaprender” la idea de que los agregados monetarios tienen un impacto importante en la economía.4
Cuando la inflación de precios empezó a manifestarse seriamente a finales de 2021, el presidente de la Reserva Federal la desestimó inicialmente por considerarla transitoria, y la Reserva Federal continuó expandiendo la oferta de la base monetaria básica mediante la flexibilización cuantitativa. Pero entonces, cuando en 2022 aparecieron las tasas de inflación más altas de las últimas cuatro décadas, el presidente y otros líderes de la Reserva Federal entraron en pánico y cambiaron completamente su política monetaria, citando la inflación de precios como el mayor problema a tratar. En su intento por sofocar la inflación, subieron las tasas de interés de forma tan agresiva —reduciendo la base monetaria a niveles récord durante el año siguiente— que acabaron generando pérdidas no realizadas por valor de más de un trillón de dólares para los bancos en los instrumentos del Tesoro y otros activos de bajo riesgo. Al consumir los depósitos del sistema bancario a un ritmo tan agresivo, contribuyeron a algunas de las mayores quiebras bancarias de la historia de Estados Unidos. En 2023, los bancos de todo el país habían deteriorado gravemente sus indicadores de capital debido a la fuerte subida de las tasas de interés. Por primera vez en la historia moderna, incluso la propia Reserva Federal tuvo pérdidas operativas debido a que pagaba tasas de interés altas por sus pasivos en relación con lo que ganaba por sus activos.5 Estas decisiones de la Reserva Federal afectan las condiciones monetarias de 330 millones de estadounidenses y billones de personas en países extranjeros y, sin embargo, son tomadas manual y subjetivamente por un grupo de sólo doce personas.
Hay aproximadamente 160 monedas6 diferentes en el mundo, cada una con un monopolio local sobre su propia jurisdicción, y la mayoría de ellas tienen poca o ninguna aceptación fuera de la misma. En este sentido, el orden financiero global es prácticamente un sistema de trueque. Un puñado de las principales monedas se mantienen como monedas de reserva en otros bancos centrales y gozan de cierto grado de aceptación extranjera, pero pierden valor lentamente con el tiempo y tienen tasas de interés que no han mantenido el ritmo de la inflación durante años. La mayoría de las monedas son propensas a fuertes devaluaciones, períodos persistentes de inflación de dos dígitos e hiperinflaciones ocasionales, mientras tienen poca o ninguna aceptación extranjera. Las personas en los países que están en el segundo grupo, a menudo intentan conseguir monedas extranjeras cómo dólares para proteger sus ahorros y, en general, no pueden confiar en que sus bancos locales los retengan.
Puede ser un desafío ahorrar dinero incluso en las jurisdicciones monetarias más estables, y si alguien nace en la jurisdicción “equivocada”, es una batalla cuesta arriba.
¿Cómo llegamos a este punto? ¿Por qué nuestro dinero no puede ser mejor que esto?
El sistema financiero global ha estado roto para los países en desarrollo a lo largo de la historia moderna, y en las últimas décadas ha generado graves desequilibrios, incluso para los países desarrollados. Ya no es un sistema sólido en sus cimientos, en parte porque su tecnología está desactualizada.
Sostengo que el ascenso del populismo en Estados Unidos, Europa y varios países en desarrollo desde la crisis financiera mundial de 2008 se debe en gran parte a este hecho. Las personas tanto de izquierda como de derecha del espectro político pueden sentir que algo anda mal, que las cosas están “amañadas” en su contra, pero no saben exactamente por qué. Una pieza vital del rompecabezas, el sistema financiero tal como lo conocemos, ya no funciona.
Hemos visto en décadas anteriores que el orden financiero global se desmorona gradualmente debido a la acumulación de desequilibrios económicos, la aparición de realineamientos geopolíticos y la introducción de nuevas tecnologías. Cuando eso sucede, el antiguo orden se reconstruye parcial o completamente y se reconfigura en un nuevo orden; en este libro se proporcionan ejemplos de tales sucesos. La mayoría de las señales sugieren que el orden financiero en el que nos encontramos desde los años 70 está llegando a su fin y que se está iniciando su...




