Bailey | Hyperfocus (2ª ed) | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, 288 Seiten

Bailey Hyperfocus (2ª ed)

Cómo centrar tu atención en un mundo de distracciones
España (+34)
ISBN: 978-84-291-9765-5
Verlag: Reverte-Management
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

Cómo centrar tu atención en un mundo de distracciones

E-Book, Spanisch, 288 Seiten

ISBN: 978-84-291-9765-5
Verlag: Reverte-Management
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



Esta nueva edición revisada de 'Hyperfocus', resulta una guía práctica para manejar tu atención: el recurso más poderoso que tienes para hacer las cosas, ser más creativo y vivir una vida con sentido Nuestra atención nunca ha estado tan sobrecargada como lo está en la actualidad. Nuestros cerebros se esfuerzan para realizar múltiples tareas a la vez , mientras ocupamos cada momento de nuestras vidas hasta el límite con distracciones sin sentido. Las investigaciones neurocientíficas más recientes revelan que nuestro cerebro tiene dos poderosos modos de actuar cuando usamos nuestra atención de manera efectiva: un modo enfocado (hyperfocus), que es la base para ser altamente productivos, y un modo creativo (scatterfocus), que nos permite conectar ideas de forma novedosa. A través de la lectura de este libro, conseguirás identificar y tratar con los cuatro tipos clave de distracción e interrupción; establecerás un entorno físico y mental claro en el cual trabajar; controlarás la motivación y trabajarás menos horas para ser más productivo; sabrás hacer pausas intencionadamente y aprenderás cuándo prestar atención y cuándo conviene dejar que tu mente divague. Reseñas: 'Hyperfocus hace un trabajo admirable desentrañando las realidades, los obstáculos y las mejores prácticas para administrar el mundo sutil pero siempre presente de nuestra atención consciente. Todos podemos mejorar en cómo, en cuándo y en qué nos enfocamos. Se trata de un informe extraordinario y revelador basado en la investigación, cuya información nos ayudará a lograr una mayor satisfacción en nuestras vidas. Bravo, Chris.' -DAVID ALLEN, autor de Organízate con eficacia 'Ser más productivo no significa administrar el tiempo; significa centrar la atención. Te diría más sobre eso, pero perdí el hilo de mis pensamientos. Afortunadamente, este atractivo libro está aquí para ayudarnos. Chris Bailey ofrece información práctica basada en datos para agudizar tu enfoque, así como para encontrar los momentos adecuados para dispersarlo.' -ADAM GRANT, autor de Originales y Dar y Recibir; coautor de Opción B con Sheryl Sandberg 'Los mejores planes de productividad requieren estrategia, y no solamente trucos o tácticas. Hyperfocus te proporciona una gran cantidad de estrategias. Cuando leas este libro, ¡prepárate para hacer tu trabajo más importante!' -CHRIS GUILLEBEAU, autor de The $100 Startup, The Art of Non-Conformity y The Happiness of Pursuit 'Leí Hyperfocus en mi teléfono... ¡pero este libro me atrapó de tal modo que dejé de revisar el correo electrónico por completo! Recomiendo encarecidamente leer este libro a cualquiera que desee centrarse en lo realmente importante en un mundo repleto de distracciones.' -LAURA VANDERKAM, autora de Qué hace la gente exitosa antes del desayuno y 168 Hours 'Déjame adivinar. Eres como yo. No tienes tiempo para leer este libro. ¡O cualquier libro! ¿Quién tiene tiempo para leer libros? Bueno, eso es perfecto. Porque significa que tienes la enfermedad. Y ahora tienes la cura.' -NEIL PASRICHA, autor deThe Book of Awesome y La ecuación de la felicidad.

Chris Bailey es un experto en productividad y autor de uno de los libros más vendidos sobre el tema: The Productivity Project (2016) y catalogado por Fortune como uno de los mejores libros del año. Chris escribe sobre productividad en Alifeofproductivity.com y es consultor de productividad de las principales organizaciones internacionales.
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CAPÍTULO
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¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE ENFOCAR LA ATENCIÓN?


La atención está por todas partes

Escribo estas líneas entre las conversaciones apagadas y el ruido de la cubertería metálica de una pequeña cafetería en Kingston, Canadá.

Siempre me ha gustado observar a la gente. Hay mucho en lo que fijarse: cómo andan, visten, hablan o actúan según la situación. Ya sea en un restaurante abarrotado o en una cafetería como esta, me divierte estudiar las colisiones de personalidades como si fueran átomos en un acelerador de partículas; examinar cómo cambia la personalidad de un hombre cuando pasa de hablar con su amigo a hacerlo con el camarero; analizar cómo se adapta la personalidad de los camareros a las necesidades de cada mesa, tanto si se trata de una familia numerosa como de una pareja joven.

Enfocándome en los demás, he descubierto lo que atrae su . En todo momento, estamos enfocados en ; incluso cuando estamos absortos en nuestros pensamientos. Echemos un vistazo a la cafetería.

Centrémonos en la pareja de veinteañeras ubicada en la mesa de mi izquierda: están más atentas a sus teléfonos móviles que a prestarse atención la una a la otra. Entre mensaje y mensaje, dejan el teléfono en la mesa y le dan la vuelta, con la pantalla bocabajo. Es un bonito gesto, pero no logra su objetivo: enseguida lo recogen y vuelven a usarlo. A pesar de que no puedo entender cada palabra de lo que dicen, puedo asegurar que apenas están tocando la superficie de la conversación que podrían estar teniendo. Se encuentran una delante de la otra, pero su atención está en otra parte.

O fijémonos en la pareja situada al otro lado de la sala. Están ensimismados en una conversación que acompañan con café caliente y tortitas con mantequilla. Cuando llegaron, estaban ocupados en una pequeña charla sin importancia, pero la conversación enseguida se volvió más animada. Al contrario que la pareja de veinteañeras, esta pareja ha prestado toda su atención a lo que se decían desde que llegó.

Suena una canción pegadiza de Ed Sheeran y dos hombres sentados en una mesa cercana atraen mi atención. Uno de ellos sigue el ritmo de la música con el pie mientras el otro pide la comida. Seguramente, la atención del que aguarda turno para pedir se reparte entre tres tareas: la canción, lo que pide su amigo y la rápida decisión que debe tomar para escoger su desayuno. Al pedir los tres huevos , el camarero le pregunta: «¿Cómo los quiere?». Inmediatamente se enfoca en sí mismo, intenta recordar cómo los toma normalmente y contesta: «Revueltos».

En la barra de la cafetería hay unas cuantas personas que hablan despreocupadamente mientras miran las mejores jugadas de los partidos de la noche anterior. Me parece especialmente fascinante que millones de personas de todo el mundo —incluyendo las de la barra— se queden absortas mirando una pantalla de apenas once pulgadas. Uno de los individuos menea la cabeza; está perdido en sus pensamientos. Luego, como si una corriente eléctrica recorriera todo su cuerpo, se apresura en anotar una idea en una libreta pequeña. Mientras se encontraba absorto y la melodía de la televisión acompañaba las mejores jugadas de la noche anterior, una revelación le vino a la cabeza. Tuvo un momento de eureka.

O miradme a mí, aquí sentado con mi portátil. Esta mañana, mientras me tomaba mi café tranquilamente y mordisqueaba unas patatas fritas, fui capaz de enfocar mi atención completamente en mi trabajo para aprovechar mejor mi energía. Quizás la meditación de esta mañana ha sido de gran ayuda —puedo escribir más palabras cuando realizo esta suerte de ritual; un 40 % más, según mis cálculos—. He dejado mi móvil en casa, así que nada me distrae y mi mente se ha relajado mientras me dirigía a la cafetería. Como veremos más adelante, desconectar es una de las estrategias más poderosas para encontrar ideas nuevas y mejores. La música de la cafetería es pegadiza, pero no lo suficiente como para distraerse. Sin embargo, no estoy aquí por el hilo musical. Elegí esta cafetería porque no tiene wifi, ya que estar conectado constantemente es uno de los factores que perturba nuestro enfoque y productividad. Como demuestran los párrafos anteriores, estoy ligeramente distraído por el ambiente y las personas que me rodean, pero han sido de utilidad para apuntalar la introducción de este libro.

La escena de esta cafetería es una ilustración práctica de la revelación que tuve unos instantes atrás: la atención está por todas partes. Una vez te fijas en algo, ya no puedes dejar de verlo. Todo el mundo que se halla despierto en este momento —tanto si desayunan, como si trabajan o pasan un rato con la familia— están prestando atención a algo. La atención es el telón de fondo que acompaña nuestra vida, dondequiera que estemos y hagamos lo que hagamos, incluso cuando estamos ocupados con nuestros pensamientos.

Empecé a investigar cómo podemos enfocar mejor la atención y pensar más claramente hace apenas unos años. Como experto en productividad, fue muy duro admitir que, a medida que iba acumulando dispositivos electrónicos, estaba cada vez más distraído. Nunca había logrado tan pocos objetivos estado tan ocupado. Me encontraba incómodo con el aburrimiento y con la falta de estímulos, e intentaba abarcar todos los proyectos que me salían al paso. Sabía que mi cerebro no funcionaba demasiado bien cuando intentaba hacer varias cosas a la vez, pero no podía evitarlo. En teoría, trabajar con el correo electrónico abierto y el teléfono móvil encima del escritorio era más productivo que enfocarse en una sola tarea. En realidad, este libro nació de una necesidad: lo escribí porque realmente lo necesitaba.

Cuando estoy ilusionado con una nueva idea, siempre me hago con una docena de libros que hablan del tema y los estudio como si la vida me fuera en ello. Enfocar la atención ha sido mi hallazgo más reciente. Entre sus competencias se encuentran la capacidad de gestionar las distracciones que nos rodean; hacer varias tareas a la vez —si es posible (lo es)—; desarrollar nuestra resistencia a las tareas que nos hacen procrastinar y, lo que es más importante, aprender a desconectar para que podamos relajarnos y recuperar la energía. En las lecturas encontré mucha información espantosa: consejos —a veces contradictorios— que eran entretenidos de leer, pero que me ofrecían muy poca ayuda para sacar mi vida adelante.

Entonces, me centré en la investigación científica, en decenas de estudios académicos y en décadas de documentación dedicados a descubrir la mejor manera de enfocarnos.* Como leí cuidadosamente miles de estudios, la carpeta de mi ordenador en la que guardaba todo el material se volvió inmanejable. Reuní decenas de miles de notas y empecé a identificar las lecciones esenciales y más prácticas de todas ellas. Hablé con los investigadores más importantes del mundo para desvelar la razón por la cual nos distraemos tan fácilmente, y para saber qué podemos hacer para que nuestras obstinadas mentes se enfoquen en un mundo lleno de distracciones. Y, además, empecé a experimentar por mi propia cuenta; quería comprobar si podía controlar mi enfoque.

Lo que descubrí no solo cambió mi forma de trabajar por completo, sino que también cambió mi vida. Empecé a considerar la atención enfocada como un factor esencial en mi bienestar en vez de como una herramienta para incrementar la productividad. Curiosamente, aprendí que una de las mejores estrategias para estimular mi creatividad y mi productividad era precisamente aprender a enfocarme. Si no prestaba atención a nada en particular y dejaba que mi mente vagara por libre (así como lo hice en la cafetería de Kingston), era capaz de encontrar mejores ideas y establecer conexiones más creativas entre ellas.

También me di cuenta de que hoy tenemos más distracciones que nunca en la historia de la humanidad. Los estudios demuestran2 que solo podemos trabajar una media de seguidos delante del ordenador antes de que alguna distracción o asunto nos interrumpa. No hace falta mencionar que somos más productivos cuando dedicamos mucho más de cuarenta segundos a cualquier tarea. Pasé de considerar las multitareas como una herramienta útil y estimulante, a verlas como una trampa que me interrumpía de manera constante. En realidad, cuantas más cosas pretendemos hacer al mismo tiempo, más tardamos en completar una sola cosa. Por eso, si nos enfocamos profundamente en una sola tarea importante, logramos alcanzar la versión más productiva de nosotros mismos.

Por encima de todo, empecé a ver la atención enfocada como el factor más determinante para lograr ser más productivos, creativos y felices, tanto en el trabajo como en nuestro hogar. Cuando gestionamos de forma inteligente e intencionada nuestra limitada atención, podemos enfocarnos más profundamente y pensar con más claridad. En realidad, esta es una habilidad muy preciada en un mundo en el que se realizan trabajos que requieren un gran esfuerzo mental, pero que está abarrotado de distracciones.

Este libro es un recorrido guiado a través de mis investigaciones sobre la atención enfocada. No solo compartiré los fascinantes hallazgos que he encontrado, sino que también te ayudaré a aplicar estos nuevos conceptos en tu propia vida (todos probados y con resultados asombrosos). Saber cómo funciona la productividad es estupendo, pero no tiene ninguna utilidad si no lo pones en práctica. Así pues, considero que este es un libro que usa la...



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