E-Book, Spanisch, Band 37, 192 Seiten
Reihe: Mujeres
Berbel Sánchez Sin cadenas
1. Auflage 2023
ISBN: 978-84-277-3082-3
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Nuevas formas de libertad en el siglo XXI
E-Book, Spanisch, Band 37, 192 Seiten
Reihe: Mujeres
ISBN: 978-84-277-3082-3
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Sara BERBEL SÁNCHEZ es doctora en Psicología Social. Combina su práctica profesional con publicaciones sobre el feminismo y el cambio social.
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Presentación
Mi ansia de libertad era mucho mayor que mi deseo de amor.
Porque, ¿qué era el amor si no tenía libertad?
Nawal el Saadawi, Prueba de fuego
Veraneo en un pueblecito del Maresme, frente al mar. La playa es tan pequeña que, en ocasiones, es casi imposible no oír las conversaciones de las personas que disfrutan del sol estival sobre la arena. Hace unos meses, dos mujeres comentaban el asesinato de Marie Trintignant, la conocida actriz francesa, a manos de su compañero sentimental, el cantante rockero Bertrand Cantat, conocido también por su compromiso ético y su pertenencia al movimiento antiglobalizador. Las dos amigas expresaban su incredulidad por el suceso: «Ella era feminista y él antiglobalizador, ¡imagínate!». «Pues no sé cómo ella, siendo una luchadura, pudo dejarse».Y así continuaron unos minutos hasta que pasaron las páginas de la revista que hojeaban y cambiaron de tema.
Lo que más me impresionó en aquel momento, hasta el punto de desear ver los rostros de las mujeres que comentaban la noticia, observar sus ojos, fue la extrema frialdad con que comentaron el suceso. Una mujer, en este caso famosa, había muerto a causa de una paliza propinada por su compañero, quien la dejó agonizar durante horas sin avisar a nadie que pudiera salvarla, y ellas hablaban con el mismo tono y actitud que si trataran del peinado de una actriz o de un nuevo modelo de automóvil. No detecté ni la más mínima expresión de compasión, comprensión ni, mucho menos, solidaridad. Era evidente que aquella muerte les resultaba absolutamente ajena, como todas las que semanalmente suceden en nuestro país.
El mismo día, por ese tipo de casualidades que en realidad no lo son, sino que responden a una lógica interna que todavía se nos escapa a los seres humanos, leía una entrevista realizada a Maurizia Cacciatori, una deportista de élite, en la que la jugadora de balonvolea negaba categóricamente la necesidad de la defensa política de las mujeres. «Las feministas intentan convencernos de que lo que denuncian está sucediendo ahora mismo. ¿De qué hablan? No entiendo de qué hablan», afirmaba1. Y aseguraba que determinadas reivindicaciones feministas son incluso ofensivas porque las mujeres de su edad están plenamente emancipadas. Se trata de una mujer joven, segura de sí misma, una mujer que ha triunfado en la vida, y no hay duda de que otras muchas jóvenes piensan como ella.
Ambas anécdotas me hicieron reflexionar sobre la distancia de las mujeres respecto a su realidad. Una distancia intelectual y afectiva.Y del precio que con excesiva frecuencia se paga por ella: la esclavitud, entendida en sentido amplio. Un día, un amigo con el que discuto a menudo sobre estos temas, ponía en duda el sentido de colectividad femenina. Me dije que tal vez mi amigo tenía razón y las mujeres no somos un colectivo. Tal vez el tener un mismo sexo y sufrir similares vicisitudes no sea suficiente para crear vínculos entre nosotras. Sin embargo, yo parto de ese supuesto como base para el desarrollo de mi trabajo. Considero que, si bien las mujeres nos diferenciamos por clases sociales, caracteres, lugares de procedencia y tantas más variables, tenemos suficientes aspectos en común como para poder partir de un análisis de la colectividad. Análisis que en ningún caso pretende juzgar actuaciones concretas o individuales. Sólo trato de comprender el sentido de las vidas y las muertes de muchas mujeres, aprendiendo de ellas para ser capaz de evitar sus errores y multiplicar sus logros.
Este libro trata sobre nuevas posibilidades de libertad en el siglo XXI. El hecho de que las protagonistas, en positivo o negativo, sean a menudo las mujeres no significa que el cambio propugnado no sea universal. Lo femenino es tan universal como pueda serlo lo masculino.Y lo digo porque con frecuencia se tacha de «libros de mujeres» a aquellos que tienen como sujetos del texto a las mujeres, y, en cambio, no se consideran «libros para hombres» aquellos cuyos sujetos y protagonistas implícitos o explícitos son varones. En este caso, por lo tanto, el femenino no excluye a nadie sino que, por el contrario, está utilizado de forma inclusiva.
Desde esta perspectiva, si el amor debe cambiar de rumbo y respetar la libertad de cada miembro de la pareja, o convertirse en un sentimiento no necesariamente ligado a la familia, si la amistad entre hombres y mujeres es un objetivo a alcanzar, si el ocio debe y puede separarse del espectáculo y del mercado, si esos u otros procesos ocurren, aunque se den fundamentalmente a partir de cambios en las mujeres, la evolución y resultados afecta a la sociedad entera, y las nuevas situaciones configurarán nuevas relaciones que, naturalmente, vivirán ambos sexos. Por eso lo que cuenta este libro pertenece a toda la sociedad aunque con frecuencia esté expresado a partir de las experiencias femeninas.
Es cierto que la familia, el hogar, el amor romántico y la propia estructura social tal como está diseñada son también cárceles para los hombres. También la organización de nuestra sociedad los esclaviza, a menudo los explota, los hace infelices, limita sus posibilidades y les impide ser libres. Sin embargo, todos los capítulos arrancan con Coros de voces que son extractos de juegos terapéuticos realizados en grupos de mujeres. ¿Por qué este protagonismo femenino? Se me ocurren varios motivos: uno es la doble discriminación que padecen las mujeres por causa de su sexo. Como decía la socialista Clara Zetkin y, antes que ella, Flora Tristán, los varones obreros están explotados por el capitalismo, y las obreras por el capitalismo y por sus maridos obreros. En la actualidad, si los hombres tienen dificultades para promocionarse en sus trabajos, sobre todo en los que predomina la estructura jerárquica, las mujeres aún más porque a la organización vertical hay que añadir el «techo de cristal» que les impide acceder a determinados puestos de responsabilidad; si los varones están sujetos a contratos precarios, las mujeres, el doble, y, además, cobrando un 30% menos que ellos, como muestran todos los análisis al respecto; si los hombres encuentran obstáculos para vivir una sexualidad libre, las mujeres, aún más, debido al silencio y la culpabilidad que se ejerce sobre sus cuerpos.
El segundo motivo es que aún falta mucho para que los escritos que muestran reconocimiento a la existencia de las mujeres alcancen, ni de lejos, los que durante siglos se han editado en su contra o con su ausencia, comenzando por textos como el Antiguo Testamento, los de los filósofos griegos, pasando por el Malleus Maleficarum, del s. XV, y acabando con las obras de muchos de los filósofos y poetas del siglo XX. Por eso este libro cuenta experiencias y pensamientos desde el ámbito femenino con voluntad de alcance a hombres y mujeres. Parte de espacios cotidianos y comunes como son la vivencia del amor, la familia, el hogar, el trabajo, la amistad, el ocio y la enfermedad para reflexionar sobre ellos y abrirlos a nuevas perspectivas.
Las personas del siglo XXI organizamos nuestras vidas en torno a conceptos que se acuñaron hace muchos años, siglos atrás, cuyo significado original ha variado sustancialmente. La no revisión explícita de estos conceptos conduce a confusión y cierto caos social que algunos sectores califican de «falta de valores», sin pensar que, detrás de una actitud social, siempre hay un valor que la determina, aunque no sea visible.
Un ejemplo muy claro de lo que digo es el concepto familia. En todos los análisis sociológicos la familia es el sistema de convivencia mejor valorado por la ciudadanía, especialmente entre la juventud. Esto da pie al personal investigador y profesional de la política a hacer lecturas diversas, e incluso divergentes, sobre el tema. Las personas conservadoras se felicitan por el buen estado de salud del núcleo por excelencia de la sociedad y de la patria, la familia tradicional; las personas que se definen como liberales prefieren suponer que cada encuestado o encuestada, al responder las preguntas, ha pensado en su propia familia, de manera que así quedan implícitamente recogidas todas las diversas formas de vínculo que existen en la actualidad; las personas que se sitúan en el ámbito progresista y de izquierdas sufren un ligero desconcierto después de una larga tradición en que abogaron por la desaparición de la familia como estructura social opresora, pero se reponen rápidamente y se suman con entusiasmo a la felicitación por el mantenimiento de la familia, no sea que se separen de la mayoría sociológica y sean castigados en la próxima contienda electoral.
Unas y otras hablan posiblemente de familias diferentes, pero lo cierto es que todas se agrupan bajo el sustantivo familia. De este modo, tratando de no separarse de la población pero manteniéndose fieles a la propia ideología (y a la diversidad...




