E-Book, Spanisch, 416 Seiten
Bernstein Las vicisitudes de la naturaleza
1. Auflage 2024
ISBN: 978-84-19406-40-8
Verlag: Gedisa Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
De Spinoza a Freud
E-Book, Spanisch, 416 Seiten
ISBN: 978-84-19406-40-8
Verlag: Gedisa Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Richard Bernstein (Nueva York, 1932-2022) fue doctor en filosofía en la Universidad de Yale, enseñó en Haverford College y desempeñó el cargo de Vera List Professor of Philosophy en la New School for Social Research en Nueva York. Bernstein destacó por su arduo análisis y trabajo de síntesis sobre el pragmatismo americano, la hermenéutica y la teoría crítica. Gedisa también ha publicado: Violencia (2015), Diálogos. Charles Taylor y Richard Bernstein (2017), ¿Por qué leer a Hannah Arendt hoy? (2019) y Encuentros pragmáticos (2021).
Autoren/Hrsg.
Weitere Infos & Material
Prefacio
Al comenzar este proyecto, a menudo me preguntaban cómo había surgido mi interés en este tema. ¿Por qué decidí escribir un libro sobre las vicisitudes de la naturaleza desde Spinoza hasta Freud? Inicialmente, mi respuesta era un tanto vaga porque es solo al elaborar mis ideas que voy descubriendo lo que quiero decir. De hecho, la historia de la escritura de este libro tiene varias hebras —algunas de ellas se remontan a la época en que estudié mi posgrado en Yale—. Una de las cosas más emocionantes de una escuela de posgrados son los grupos de discusión que surgen espontáneamente. En Yale, John E. Smith, un filósofo especialista en filosofía americana, organizó un pequeño grupo de discusión sobre La experiencia y la naturaleza de John Dewey. Para ese entonces yo compartía muchos de los prejuicios que se tenían sobre el pragmatismo de Dewey (que era superficial y poco «serio» como para ser considerado filosofía. Estos prejuicios se afianzaron durante mi paso por el Hutchins College de la Universidad de Chicago, donde el pragmatismo de Dewey era sinónimo de «mala» filosofía). Leer La experiencia y la naturaleza fue una revelación. El libro de Dewey no encajaba en los estereotipos del pragmatismo tan comunes durante esos días. Su concepción naturalista de la relación entre la experiencia y la naturaleza —la manera en que los seres humanos en tanto que criaturas naturales se relacionan con el resto de la naturaleza— me hablaba profundamente. Dewey cuestiona todas las dicotomías metafísicas y epistemológicas, defendiendo una concepción enriquecida de la experiencia (hegeliana y naturalista) continua con el resto de la naturaleza. Decidí escribir mi disertación sobre Dewey, un texto que llamé «La metafísica de la experiencia de John Dewey». Desde aquellos días he explorado una variedad de temas y pensadores, pero mi entusiasmo temprano por la visión naturalista de Dewey nunca me ha abandonado.1
Durante las primeras décadas del siglo xx, Dewey formó parte del movimiento de filósofos americanos que se identificaban como naturalistas y que estaban influenciados profundamente por Darwin y la nueva biología, así como por las ciencias sociales. Con la creciente influencia de la filosofía analítica, la importancia de esta corriente naturalista fue opacada, relegada al «basurero de la historia». No obstante, a mediados del siglo xx y estimuladas por el pensamiento de W. V. O. Quine y Wilfrid Sellars, renacieron nuevas formas de naturalismo que poco tenían que ver con los naturalistas americanos y más con una evaluación de las ciencias naturales y su relación con la filosofía.2 Hacia las últimas décadas del siglo xx —de hecho, hasta el presente— la mayoría de los filósofos angloparlantes se consideran a sí mismos naturalistas. La discusión contemporánea en torno al naturalismo ha sido supremamente caótica, y existen pocos consensos acerca del significado y alcance del concepto de «naturalismo». En mi monografía Pragmatic Naturalism: John Dewey’s Living Legacy [Naturalismo pragmático: el legado vivo de John Dewey] , intervengo en esos debates. De entrada, me impresionó el hecho de que tantos filósofos estuviesen hablando en sentidos opuestos, pero gradualmente fui descubriendo un desarrollo coherente. Un grupo de filósofos analíticos y filósofos de la ciencia han venido desarrollando una versión sofisticada del naturalismo pragmático liberal al estilo de John Dewey. Por ende, la tesis de mi estudio es que el legado del naturalismo de Dewey goza de pleno vigor, informado por una nueva sofisticación analítica.
Al escribir mi monografía, descubrí también que muchos filósofos contemporáneos ignoran los ricos debates (a favor y en contra) sobre el concepto de naturaleza y las formas viables de naturalismo que han prevalecido desde el comienzo de la Edad Moderna.3 El pensamiento de Spinoza fue mi gran descubrimiento. Como muchos pensadores contemporáneos, pensaba en Spinoza como una curiosidad histórica que propuso un gran esquema metafísico que ya no es viable a la luz de las críticas formuladas por pensadores como Hume, Kant y Hegel. No obstante, al incursionar en los detalles de su pensamiento sobre la naturaleza, encontré una enriquecedora perspectiva que es relevante para los debates filosóficos contemporáneos. En mi opinión, así como Descartes es el «padre» de la filosofía moderna, Spinoza es claramente el «padre» del naturalismo moderno. Esta idea me motivó para seguir los vericuetos y vicisitudes del concepto de naturaleza en Hume, Kant y Hegel. En el siglo xix hubo una suerte de erupción volcánica intelectual propiciada por los tres «maestros de la escuela de la sospecha» —Marx, Nietzsche y Freud— y sus preguntas críticas acerca de la viabilidad de una filosofía de la naturaleza. Cada uno de ellos, de una manera radicalmente distinta, buscó nuevas formas de pensar en la naturaleza, generando preguntas provocadoras y críticas sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza.
Soy plenamente consciente de que, al embarcarme en un proyecto de tal envergadura, siempre puede cuestionarse mi inclusión o exclusión de ciertos pensadores de mi discusión principal. Por ejemplo, uno puede preguntarse (como de hecho lo hizo uno de los evaluadores del libro) por qué comienzo con Spinoza en vez de Descartes. Después de todo, el mismo Spinoza inició su filosofía con una serie de reflexiones sobre Descartes y los debates en torno al cartesianismo. Por ende, podría argumentarse de manera convincente que para lograr una profunda comprensión de Spinoza uno debe comenzar con su apropiación y crítica de temas cartesianos. Estoy de acuerdo con esto y creo además que tal profundización complementaría y enriquecería mi investigación. Pero hacerlo de una manera históricamente acertada y exhaustiva habría resultado en un libro muy diferente a este.
Otro evaluador se preguntaba por qué no dedicaba mi tiempo a la famosa filosofía de la naturaleza de Schelling, un pensador que actualmente goza de un resurgimiento de interés. Incluso en mi narrativa presente, las ideas de Schelling sobre la naturaleza juegan un papel crucial en el desafío a concepciones mecanicistas de la naturaleza que niegan su dinamismo y vitalidad. Sin embargo, seguir esta idea de la naturaleza como una fuerza vital requeriría un estudio detallado del idealismo alemán. Tal exploración también enriquecería mi narrativa, pero requeriría un libro diferente. Al enfocarme en Spinoza, Hume, Kant, Hegel, Marx, Nietzsche y Freud estoy usando mi criterio para presentar una narrativa equilibrada de las vicisitudes del concepto de naturaleza durante la era moderna, muy consciente de haber podido explorar otros pensadores.
Empecé este proyecto mucho antes de la pandemia. Como muchos académicos, me topé con grandes obstáculos en marzo del 2020. Ya no tenía acceso a los libros de mi oficina. Las bibliotecas de la New School y NYU estaban cerradas temporalmente. Afortunadamente, he tenido una asistente de investigación estupenda, Olga Knizhnik, quien encontró copias digitales de todas las fuentes primarias y secundarias que requería para continuar mi investigación. Adicionalmente, Olga editó cuidadosamente mi manuscrito y supervisó a un grupo de estudiantes graduados que revisaron la exactitud de todas mis citaciones y referencias. El equipo estaba compuesto por Agnese Di Riccio, Tatiana Llaguno Nieves y Verónica Padilla. Nunca habría podido terminar este manuscrito sin el apoyo de Olga y los fantásticos estudiantes graduados de la New School. Mi reconocimiento de su dedicada asistencia es mucho mayor de lo que habría sido si la pandemia no hubiera ocurrido. Agradezco la meticulosa corrección de estilo de Jean van Altena. Por último, quisiera reconocer el dedicado apoyo y aliento de John Thompson, el editor de Polity Press. John ha sido un entusiasta defensor de mi trabajo y realizó una serie de excelentes sugerencias para mejorar la calidad de mi manuscrito. A pesar de las diversas dificultades que tuve que enfrentar para escribir este libro ha sido una experiencia intensa y gratificante; intensa por la cantidad de material que tuve que dominar y gratificante porque todos los días aprendí algo nuevo.
1. Fue para mí un placer descubrir que uno de mis filósofos de la ciencia y la biología favorito, Peter Godfrey-Smith, comparte mi entusiasmo por La experiencia y la naturaleza. En 2014 él escribió una reseña tardía de este libro, donde sostiene: «La experiencia y la naturaleza es, a pesar de sus excesos, su interminable repetición y su incomprensión ocasional, uno de los mejores libros jamás escritos en toda la línea pragmática hasta ahora» (Godfrey-Smith, 2014: 290).
2. Véase mi relato sobre el auge y la desaparición del naturalismo estadounidense en Bernstein 2020.
3. Mi monografía, Pragmatic Naturalism: John Dewey’s Living Legacy [Naturalismo pragmático: el legado vivo de John Dewey], es una discusión...




