Beyebach | 24 ideas para una psicoterapia breve | E-Book | www.sack.de
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E-Book, Spanisch, 384 Seiten

Reihe: TB

Beyebach 24 ideas para una psicoterapia breve


2. Auflage 2014
ISBN: 978-84-254-3274-3
Verlag: Herder Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: 0 - No protection

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Reihe: TB

ISBN: 978-84-254-3274-3
Verlag: Herder Editorial
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2da edición, revisada y actualizada Esta obra presenta y discute un buen número de prácticas terapéuticas que pueden contribuir a acortar la psicoterapia e incluso, en general, a hacer más breve cualquier intervención psicosocial. Pretende ser, en cierto sentido, una especie de Rayuela, la genial novela de Cortázar, porque puede leerse sin seguir un orden establecido, en función del interés del lector. Cada capítulo es autónomo y ofrece técnicas que pueden utilizarse de manera independiente. Esta estructura responde a la convicción de que la totalidad de los procedimientos descritos, pese a pertenecer a la tradición de la terapia sistémica breve, son perfectamente extrapolables al trabajo de terapeutas de otras orientaciones y modelos. Sin embargo, puede leerse también de forma tradicional, como un verdadero manual de terapia sistémica breve, y más concretamente de terapia breve integrativa, con un componente fundamental centrado en las soluciones. El autor ha buscado la sencillez en la exposición y la claridad en el planteamiento de los conceptos. Detalla en cada capítulo en qué consisten las técnicas presentadas, para qué pueden servir y qué conviene tener en cuenta a la hora de utilizarlas, y se sirve de un sinfín de ejemplos de casos para ilustrar lo expuesto, al mismo tiempo que lo acompaña de las investigaciones al respecto.

Mark Beyebach es doctor en psicología, terapeuta familiar y psicólogo especialista en psicología clínica. Pionero en España de la terapia centrada en las soluciones, es autor de más de setenta de publicaciones científicas sobre terapia familiar y terapia breve. Entre ellas destacamos los libros Avances en terapia familiar sistémica, publicado con José Navarro; Cómo criar hijos tiranos, con Marga Herrero; y 24 ideas para una psicoterapia breve. Con Matthew Selekman ha publicado Changing self-destructive habits. Pathways to solutions with couples and families. Es profesor en el departamento de Psicología y Pedagogía de la Universidad Pública de Navarra.
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CAPÍTULO 1

¿PARA QUÉ ACORTAR LA PSICOTERAPIA?

Este libro está dedicado a presentar y discutir un buen número de prácticas terapéuticas que pueden contribuir a acortar la psicoterapia e incluso, en general, a hacer más breve cualquier intervención psicosocial. Por eso parece lógico dedicar un capítulo a justificar por qué nos parece deseable que la terapia sea lo más breve posible.

¿Por qué una psicoterapia más corta y no una psicoterapia más larga? Esta pregunta probablemente resulte ociosa desde el punto de vista de un consultante, puesto que normalmente las personas queremos resolver nuestro malestar, sea «físico» o «mental», lo antes posible. Y también tiene fácil respuesta desde la perspectiva de un gestor, que como es lógico desea optimizar sus recursos. No resulta, sin embargo, igual de obvia para muchos psicoterapeutas que, llevados por sus preconcepciones acerca de la naturaleza humana y del cambio, siguen mirando con desconfianza cualquier psicoterapia breve, a la que consideran una intervención superficial, de segunda o tercera clase, que sólo es recomendable si no hay otra alternativa mejor.[3] Es más, algunos consideran incluso que en el campo de la psicoterapia, «brevedad» es directamente sinónimo de «mala calidad». De ahí que queramos dedicar unas líneas a explicar las razones por las que, a nuestro juicio, es conveniente, positivo e incluso necesario tratar de hacer más corta cualquier psicoterapia.

Q

Para nosotros, acortar una psicoterapia consiste sobre todo en hacer un menor número de sesiones y/o en celebrar las sesiones a lo largo de un período de tiempo menor. También puede implicar hacer sesiones de menor duración, aunque en general preferimos alargar un poco las sesiones si con ello conseguimos reducir el número de las mismas.

Pero, cuando hablamos de acortar la psicoterapia, nos referimos en realidad a tratar de hacerla lo más corta posible. En otras palabras, no entendemos que necesariamente todas las terapias deban tener una duración igualmente reducida. Por supuesto cada caso es diferente, con lo que habrá terapias que puedan cerrarse con tan sólo unas pocas entrevistas, o incluso con una sola, mientras que en otras ocasiones serán necesarias varias decenas de sesiones. Habrá consultantes que prefieran, o problemáticas que exijan, tener una serie intensa de bastantes sesiones muy seguidas a lo largo de un par de semanas, y otros para los que funcione mejor tener unas pocas entrevistas distribuidas a lo largo de varios meses o incluso años. La duración total de la intervención en el tiempo, el número de sesiones y el espacio entre sesiones dependen, entre otros factores, de las preferencias teóricas de los terapeutas, de la naturaleza de los programas que apliquen, del tipo de problemáticas que estén tratando y de las características y preferencias de los propios consultantes. Ahora bien, lo que planteamos es que, dentro de esta gran variabilidad, es conveniente y positivo que la intervención se haga lo más corta que las circunstancias permitan. En otras palabras, si podemos tener cuatro sesiones en vez de cinco, o si la psicoterapia se prolonga durante ocho meses en vez de durante nueve, o si en vez de treinta sesiones se celebran veinte, estaremos produciendo un beneficio considerable a nuestros consultantes.[4]

Una matización más. Cuando hablamos de acortar la psicoterapia y de hacerla lo más breve que sea posible, estamos hablando también de que el acortamiento de la intervención no debe suponer una merma de su eficacia. Más bien al contrario, entendemos las técnicas para acortar la psicoterapia como una forma de aumentar la eficacia de la misma, o al menos, de conseguir que se produzcan antes los efectos terapéuticos beneficiosos. Desde nuestra perspectiva, hacer un esfuerzo constante y deliberado por que los consultantes recuperen cuanto antes su propia competencia no es sólo una estrategia para que la psicoterapia no se prolongue en el tiempo, sino también una manera de hacer la intervención más exitosa.

PARA QUÉ

Visto desde fuera puede dar la impresión de que las terapias breves responden a necesidades de tipo económico y, más en concreto, a la necesidad de atender a las demandas crecientes de la población con unos recursos públicos cada vez más limitados. Sin embargo, desde un punto de vista histórico, las terapias breves de inspiración estratégica y sistémica (Fisch y cols., 1982; De Shazer y cols., 1986) se desarrollaron en Estados Unidos muchos años antes de que empezaran a producirse los recortes presupuestarios en los programas de salud mental. Ya en los años sesenta y setenta, en la estela de Milton Erickson, diversos autores propugnaban intervenciones terapéuticas de corta duración (Haley, 1973; Fisch y cols., 1982; Selvini Palazzoli y cols., 1978), y lo hacían por convicciones de tipo clínico y teórico, y no por consideraciones en torno a la rentabilidad económica de los tratamientos. Ésta es también nuestra postura: acortar la psicoterapia tiene indudables ventajas de tipo económico, pero es ante todo una opción que obedece a motivaciones clínicas y, en última instancia, éticas.

Éstos nos parecen algunos de los principales argumentos a favor de la brevedad del tratamiento:

* Desde el punto de vista de los consultantes, acortar la terapia supone sobre todo acortar su sufrimiento, no prolongar innecesariamente la ansiedad y la angustia que se asocia a casi cualquier problema psicosocial. Por otra parte, una terapia más breve implica que los consultantes resuelvan o manejen antes sus problemas, lo que se traduce a menudo en que recuperen antes un funcionamiento satisfactorio en el ámbito personal, familiar o laboral. Por tanto, una terapia más breve implica tanto padecer durante menos tiempo los problemas que la motivan, como que se perturbe durante un período de tiempo más corto el funcionamiento de las personas en otras áreas de su vida.

El hecho de permanecer menos tiempo en tratamiento supone también reducir el estigma que a menudo se asocia al hecho de ser consumidor de psicoterapia.[5] Al fin y al cabo, mientras la persona sigue acudiendo a un profesional de salud mental (mientras tiene sesiones, o mientras toma psicofármacos) continúa también autodefiniéndose como «enferma» o, al menos, como incapaz de resolver sus problemas por sí misma.

Finalmente, para el consultante una psicoterapia más corta supone también un gasto menor, en dinero, en tiempo, o en ambas cosas.

* Desde nuestro punto de vista como terapeutas, entendemos que acortar una psicoterapia permite que los consultantes recuperen antes su competencia personal, que restablezcan antes su capacidad de funcionar autónomamente y sin la ayuda de un experto externo. Suscribimos el punto de vista de que la psicoterapia es, ante todo, un proceso mediante el cual una(s) persona(s) desmoralizada(s) por sus problemas recupera su competencia en el control o la resolución de los mismos (Frank, 1961; Frank y Frank, 1991). En este sentido, la brevedad de la intervención contribuye de modo notable a conseguir este objetivo.

* Desde el punto de vista de la gestión de recursos, acortar las intervenciones permite atender una demanda mayor y aprovechar mejor los recursos profesionales existentes. De ahí la importancia que en los últimos años se está dando, no sólo a la eficacia de los tratamientos, sino también a su eficiencia (cost-effectiveness).[6]

CÓMO

Entendemos que se puede acortar la terapia utilizando diversos recursos técnicos, que son los que presentaremos en este libro pero también mediante cierta forma de entender la psicoterapia y de posicionarnos ante los clientes. Como hemos sugerido en el prólogo, consideramos que cualquier terapeuta que esté interesado en acortar sus intervenciones puede utilizar las técnicas que aquí describiremos, con independencia de cuál sea su orientación teórica. Pero también pensamos que hay algunos planteamientos teóricos que invitan más que otros a hacer un esfuerzo por reducir la duración de la terapia. En el capítulo 2 presentaremos los principios teóricos en los que sustentamos nuestro abordaje terapéutico, y que se corresponden a grandes líneas con las premisas de la terapia breve de inspiración estratégica y...



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