Blanchemaison | 8 minutos diarios para adelgazar de abajo | E-Book | www.sack.de
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E-Book, Spanisch, 78 Seiten

Blanchemaison 8 minutos diarios para adelgazar de abajo

Ejercicios exprés para glúteos y piernas
1. Auflage 2016
ISBN: 978-1-68325-143-9
Verlag: De Vecchi Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

Ejercicios exprés para glúteos y piernas

E-Book, Spanisch, 78 Seiten

ISBN: 978-1-68325-143-9
Verlag: De Vecchi Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



¿Desea reducir peso en la mitad inferior del cuerpo? ¿Quiere equilibrar su silueta? Siga los consejos del Dr. Philippe Blanchemaison, cuyo método revolucionario conjuga un esfuerzo mínimo con una cantidad máxima de efectos. En quince días notará una pérdida de uno a tres kilos, que podrá prolongar a través de un programa de mantenimiento que se centra, principalmente, en la eliminación de la retención de agua y la acumulación de grasa celulítica.

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Capítulo 1
Protagonista: el agua


El fenómeno del aumento de peso es complejo, ya que existen numerosos parámetros implicados (genéticos, de conducta, fisiológicos o psicológicos). No obstante, intentaremos ofrecerle una explicación partiendo del principio de que reconocer los mecanismos del aumento de peso es sinónimo de armarse para luchar con éxito contra los mismos.

Para empezar, hablaremos del agua, que constituye entre el 50 y el 60 % del peso total del cuerpo humano; dicho de otro modo, una mujer de 40 años y 55 kg de peso alberga alrededor de 30 litros (es decir, 30 kg) de agua. De estos 30 litros de agua, las 3/5 partes participan en la composición de los músculos, los huesos, la piel, etc. Esta agua recibe el nombre de «líquido intracelular» y es indispensable para el buen funcionamiento del organismo, por lo que no podemos ni debemos eliminarla.

En consecuencia, quedan 12 litros de «agua extracelular» circulando por todo el cuerpo, de los cuales 4 litros se encuentran en la sangre, los fluidos digestivos, la saliva, la médula espinal, etc.

Los 8 litros de agua (de media) restantes constituyen lo que conocemos por el nombre de «líquido intersticial», que es el líquido en el que flotan nuestras células y que se encuentra, en principio, en constante movimiento, aunque comprobaremos que no siempre es así y que esto puede ser la causa de las molestias que muchos de nosotros experimentamos.

Todos los días esos 8 litros de agua salen de nuestras arterias, lavan nuestras células y, seguidamente, son reabsorbidos a través de las venas y los vasos linfáticos. Esta extraordinaria actividad de lavado diario se produce a través de un equilibrio perfecto: la misma cantidad de agua debe salir de las arterias y ser reabsorbida por las venas y los vasos linfáticos. Por tanto, se procurará que nunca haya más de 8 litros de agua entre las células en los espacios intersticiales. Al mínimo desequilibrio, es decir, cuando sale demasiada cantidad de agua o se reabsorbe una cantidad insuficiente de la misma —debido a un mal retorno venoso, por ejemplo, a una mala circulación linfática o también porque nuestros vasos son demasiado permeables (estado producido por un desequilibrio hormonal, al que ya nos referiremos más adelante)—, el exceso de agua se acumula y estanca entre las células, y se produce el fenómeno que conocemos con el nombre de retención de líquidos. En el peor de los casos, la cantidad de líquido intersticial puede incluso duplicarse, y este exceso de agua es el causante de la deformación de la silueta y de que, de cintura para abajo, el cuerpo se hinche como si de cúmulos de grasa se tratase. Por tanto, dicho exceso será el que podremos y deberemos combatir.

Este ciclo de agua que tiene lugar en nuestros cuerpos es uno de los mecanismos del metabolismo más minuciosamente regulados, por lo que ahondar en su conocimiento es indispensable para actuar desde el principio, desde que se produce un desajuste.

Una cuestión de circulación

La extraordinaria actividad de lavado de los tejidos está condicionada por la calidad de nuestra circulación sanguínea. Veremos cómo una mala circulación sanguínea puede ser la causante de un desequilibrio en el ciclo del agua y, en definitiva, de la retención de líquidos.

Pero, en primer lugar, ¿qué entendemos por mala circulación?

Sin duda, esta expresión es demasiado genérica. Hay cuatro tipos de vasos: las arterias, las venas, los capilares y los linfáticos. Por tanto, al hablar de mala circulación, hay que precisar si se está hablando de circulación arterial, venosa, capilar o linfática, ya que cada una de estas disfunciones se manifiesta con efectos diferentes.

La mala circulación arterial

Se manifiesta en las piernas en forma de dolor en las pantorrillas al caminar. Este dolor puede ser lo bastante intenso como para obligar a la persona que lo sufre a detenerse de forma reiterada, y está asociado a lo que se denomina «arteritis», dolencia que no influye de ningún modo en el fenómeno de retención de líquidos.

La mala circulación capilar

En este caso, se manifiesta en las piernas en forma de sensación de frío en los pies o de un aspecto hinchado de la piel. Este problema tampoco provoca retención de líquidos.

La mala circulación venosa

Se relaciona con la sensación de piernas cansadas, la aparición de varices o varicosidades en las mismas, o de moratones espontáneos, y es la responsable del problema que nos ocupa.

La mala circulación linfática

Se manifiesta en pies y tobillos hinchados, fenómeno que puede llegar a ser muy importante y extenderse hasta los dedos de los pies, lo que es sinónimo de una afección linfática. También puede provocar retención de líquidos, aunque es mucho menos frecuente que en el caso de la mala circulación venosa.

Test 1
¿Tiene problemas de circulación venosa?

El siguiente test le permitirá determinar si usted padece o no problemas de retorno venoso. Para ello, debe responder a las preguntas y sumar el total de los puntos que figuran a la derecha de las cuestiones. Remítase a continuación a los comentarios.

1 ¿Es usted…?

Hombre

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     0

Mujer

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     1

2 ¿Qué edad tiene?

Menos de 14 años

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     0

Entre 14 y 29 años

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     1

Entre 30 y 45 años

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     2

Más de 45 años

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     3

3 ¿Cuánto tiempo hace que lleva una vida sedentaria (no practica deporte, utiliza de forma sistemática el coche, los ascensores, etc.)?

No llevo una vida sedentaria

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     0

Entre 1 y 3 años

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     1

Entre 4 y 10 años

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     2

Más de 10 años

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     3

4 ¿Presenta usted un exceso de peso en relación con el que le correspondería para estar en forma?

No

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     0

Sí, entre 1 y 5 kg

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     1

Sí, entre 6 y 10 kg

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     2

Sí, más de 10 kg

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     3

5 ¿Cuántos embarazos ha tenido?

No he tenido embarazos

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     0

1 embarazo

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     1

2 embarazos

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     2

Más de 2 embarazos

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     3

6 En caso de trabajar, ¿en qué posición suele hacerlo?

...

En posición sentada, de pie o sin moverse menos de 4 horas al día

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .     0



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