Blanco | Érase una vez el Evangelio en los cuentos | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, Band 67, 186 Seiten

Reihe: 100XUNO

Blanco Érase una vez el Evangelio en los cuentos


1. Auflage 2020
ISBN: 978-84-1339-344-5
Verlag: Ediciones Encuentro
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, Band 67, 186 Seiten

Reihe: 100XUNO

ISBN: 978-84-1339-344-5
Verlag: Ediciones Encuentro
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



¿Qué esconden en su interior los cuentos de la tradición occidental? ¿Por qué durante generaciones se les ha leído y enseñado a los niños? ¿Son meramente ejemplos 'morales' o 'lecciones de vida' para encauzar el comportamiento de los niños? 'Quizá nunca nos hemos tomado en serio los cuentos de hadas. Tal vez porque no hemos comprendido que son las herramientas que, de forma inmemorial, ha utilizado el ser humano para captar los destellos de Dios en la creación e intentar comprender lo que le rodeaba'. Diego Blanco ha sabido, a través de este libro sencillo, encantador y bellamente ilustrado, hacer ver al lector aquello que, con un poco de atención, podemos descubir en el interior de los cuentos: que son ecos del Evangelio. 'El mundo de los cuentos está más cerca de ti de lo que crees, porque su significado toca la raíz de tu existencia por medio de una fantasía que es más real que la propia realidad'. Adentrémonos, pues, en un mundo de castillos, gigantes, madrastras, hadas, zapatos de cristal y casitas de dulces. La verdad del mundo nos aguarda.

Diego Blanco Albarova (Zaragoza, 1976) es investigador cultural, guionista y productor de TV. Galardonado en 2019 con el Gabriel Award de la asociación de prensa católica de EEUU y Canadá por su documental basado en Un Camino inesperado, libro publicado por Encuentro en 2016, es un apasionado de Tolkien, los cuentos de hadas y los mitos. Ha impartido numerosas charlas y conferencias en España y Europa sobre El Señor de los Anillos, el significado cristiano de la fantasía, el cambio de paradigma de la cultura pop contemporánea y el impacto en la juventud de las nuevas tecnologías. Consultor creativo y diseñador de actividades del Museo de los cuentos del Camino del Anillo de Madrid y formador del profesorado de religión en varias diócesis, en la actualidad se encuentra preparando un programa de TV para público infantil en una conocida cadena norteamericana.
Blanco Érase una vez el Evangelio en los cuentos jetzt bestellen!

Autoren/Hrsg.


Weitere Infos & Material


Introducción

Sobre los cuentos de hadas

El ateo siente una creencia positiva de que no hay Dios. Yo no tengo esa creencia. Lo que tengo es una ausencia de cualquier razón para creer en Dios, como tampoco en las hadas. Veo perverso que a los niños se les eduque en falsedades cuando la verdad es tan hermosa. No puedo evitar preguntarme si una dieta de cuentos de hadas repletos de encantamientos y milagros, hombres invisibles incluidos, es dañina desde un punto de vista educativo. ¿Por qué los adultos promueven la credulidad de los niños?

Richard Dawkins

El cielo es un cuento de hadas para los que tienen miedo a la muerte.

Stephen Hawking

No quisiera parecer muy presuntuoso, pero debes saber que tienes en tus manos un libro de incalculable valor. No se debe a la destreza del autor, por supuesto, ni a la increíble belleza de sus ilustraciones. No. Es que este libro revela un montón de secretos que habían permanecido ocultos casi por completo en el mejor escondite del mundo, ese que está a simple vista justo delante de nuestras narices. Si conoces el camino que conduce al bosque de los cuentos de hadas donde viven Caperucita, Blancanieves y la Bella Durmiente junto con Jack y sus habichuelas, dos hermanos perdidos, un tierno ruiseñor, siete cabritillos, tres cerditos, una bestia, un lobo y un rey desnudo y presumido entre otros muchos personajes, tal vez puedas encontrar, allí escondidos, todos los secretos que viven con ellos. Pero, cuidado, porque son muchísimos los que, desde tiempo inmemorial, han intentado apoderarse de estos secretos y son muchos también los que se han jactado de haberlo conseguido, pero en la mayoría de los casos, lo único que han logrado ha sido disfrazar a los habitantes del bosque con las ideas preconcebidas que habían metido en sus mochilas antes de salir de casa. Eso es porque se acercaron al bosque por el camino equivocado. El folclore, la psicología jungiana, el marxismo, el estructuralismo, la historiografía, el psicoanálisis, el feminismo o la ideología de género lideraron muchas expediciones que pretendían desvelar los enigmas del bosque de los cuentos, pero todas ellas fracasaron porque no lograron atravesar la muralla de árboles que protege su gran tesoro del exterior.

Uno de los secretos más importantes de todos se lo reveló J.R.R. Tolkien a su amigo C.S. Lewis la noche del 19 de septiembre de 1931 usando unas palabras muy sencillas: «los mitos no son mentiras». Algún tiempo después, el mismo Tolkien reveló un segundo secreto, tan importante como el primero, en una conferencia a la que llamó Sobre los cuentos de hadas. El secreto era este: los cuentos contienen «un eco del evangelium en el mundo real1». Cuando escuché el primer secreto me di cuenta de que el viejo profesor de Oxford, al hablar de los mitos, se estaba refiriendo también a los cuentos de hadas. Jacob Grimm dijo que «los cuentos populares son los últimos ecos de los antiguos mitos»2 y demostró sobradamente la conexión entre mitos y cuentos en su Deutsche Mythologie al revelar que las correspondencias argumentales entre ambos no eran en absoluto coincidencias. Y por lo que parece, algo sabía de cuentos ese tal Grimm. Así que al decir que los mitos no eran mentiras también quería decir que los cuentos tampoco lo son. Tenemos aquí, por tanto, la primera de las razones por las que no deberíamos tomar los cuentos de hadas a la ligera, a saber:

1. Los cuentos son verdad

Respecto al segundo secreto, debo confesar que desde que leí por primera vez que los cuentos contenían un eco del Evangelio no he vuelto a dormir tranquilo. Así que son muchos años sin dormir tranquilo. Y como en algo había que ocupar las largas horas de vigilia y la televisión, salvo contadas excepciones, no daba para mucho (¡ay! aquellas noches en Cicely, en la consulta del doctor Fleischman...), entre libro y libro me dediqué a devorar cuentos de hadas, buscando ese eco del Evangelio del que hablaba el profesor. Sabía que estaba ahí porque Tolkien me había dicho que estaba: «no se trata solo de un consuelo para las tristezas de este mundo, sino de una respuesta al interrogante: ¿es eso verdad?». Una cosa era que los cuentos de hadas fuesen verdaderos a un nivel pedagógico o moralizante; ¿pero que fueran ecos del Evangelio? ¿En qué sentido, entonces, eran verdad los cuentos de hadas? ¿Era posible el obstinado final feliz? Si era verdad que la bruja acababa muriendo y la princesa se casaba con el príncipe, ¿qué significaba?

Miraba los cuentos y sus finales felices como quien mira una de esas ilusiones ópticas, esos dibujos en blanco y negro que muestran dos imágenes a la vez: ¿es una anciana o una muchacha? ¿Es un indio o un esquimal? Y sin darme cuenta, como suele ocurrir con estos dibujos, bastó un parpadeo para ver con toda claridad lo que se escondía detrás del primer vistazo. Y la misma sensación de asombro que te invade cuando logras ver el otro lado del mismo dibujo es la que se apoderó de mí cuando al fin comprendí por qué todo el mundo piensa que Eva comió una manzana en el Jardín del Edén, a pesar de que la Biblia en ningún momento especifica cuál fue la fruta prohibida. Todo se debía a una mala traducción, sí, pero también a una jovencita de piel tan blanca como la nieve, labios tan rojos como la sangre y cabellos tan negros como el ébano. Una jovencita, hija de Eva... y de Idún. Después, todo fue encajando de la forma más sencilla. No es difícil encontrar ese eco del Evangelio si sabes que está. Comprendí que la frase de Tolkien no era una insinuación críptica, sino una indicación objetiva. Busca y encontrarás. Por eso, esta se convirtió en la segunda razón por la que no conviene tomarse los cuentos de hadas a la ligera.

1. Los cuentos son verdad.

2. Los cuentos son ecos del Evangelio.

El tercer secreto lo reveló un hombre llamado Bruno Bettelheim en el estudio más conocido que existe sobre los cuentos de hadas, el famoso Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Ni el libro ni el autor pretendían ser considerados religiosos, más bien al contrario. Como Bettelheim quiso interpretar los cuentos de hadas bajo una perspectiva exclusivamente freudiana, para la cual la religión es considerada una neurosis, terminó por reducir su significado todo lo necesario con el fin de hacerlo encajar en los estrechos límites del ateísmo. Sin embargo, y he aquí el secreto, no le quedó más remedio que reconocer que: «La mayor parte de los cuentos de hadas se crearon en un período en que la religión constituía la parte fundamental de la vida; por esta razón, todos ellos tratan, directa o indirectamente, de temas religiosos (...). Muchos relatos occidentales poseen un contenido religioso, pero la mayor parte de estas historias están, hoy en día, olvidadas, siendo desconocidas para el gran público, precisamente porque, para muchos, estos temas religiosos ya no provocan asociaciones de significado universal ni personal»3.

Dicho de otro modo, el hombre moderno ignora el eco del Evangelio de los cuentos de hadas porque la religión ya no le dice nada y además no le interesa. Pero esto no quiere decir que el eco no esté presente. La afirmación de Bettelheim implica que en los cuentos de hadas existe una dimensión mucho más profunda que la psicológica, una capa rica en significado religioso que él mismo califica de importante y que, por desgracia, los especialistas han estudiado muy poco. De todos modos, lo más significativo de este tercer secreto era descubrir que esta dimensión religiosa de los cuentos de hadas no estaba formada por las creencias de las religiones paganas precristianas en las que previsiblemente fueron creados, sino que estaba compuesta por piezas de una fe eminentemente cristiana; al menos, como es lógico, en los cuentos de origen occidental, de igual manera que las narraciones de origen oriental estaban repletas de referencias al islam.

Es bien sabido que en sus primeros siglos de historia, el cristianismo tomó diversos aspectos del paganismo y los transformó, llenándolos de contenido nuevo, como una ayuda para dar a conocer los rudimentos mínimos de la religión a las grandes masas que pedían el bautismo, ya que a causa de su gran número no era posible iniciarlas en la fe como había sido norma hasta entonces. Así, se sustituyeron unas fiestas por otras, se cambió el uso de ciertos edificios o se añadieron algunos aspectos rituales al culto. De igual modo, la Europa cristiana fue adaptando paulatinamente sus antiguas fábulas, cuentos y leyendas de origen pagano y las cristianizó, después de examinarlo todo, quedarse con lo bueno y añadir lo que la tradición oral, con el paso de los años, fue considerando necesario.

Otro estudioso de los cuentos, el ruso Vladimir Propp, más importante que Bettelheim pero menos conocido para el gran público, también defendió sin tapujos el germen y contenido religioso de los cuentos de hadas: «podemos convencernos de que, en los cuentos maravillosos, las formas fundamentales están claramente vinculadas con representaciones religiosas»4. Pero lo que le otorga su verdadero valor a esta idea es que Propp la desarrolló bajo la vigilancia de los comisarios políticos del régimen soviético, una dictadura atea ante cuyas directrices tuvo que plegarse para poder sobrevivir, terminando por convertir sus estudios sobre los mitos heroicos en una serie de cuentecillos sobre superhéroes comunistas, cuya única misión, desde los albores de la humanidad, consistía en promover la...



Ihre Fragen, Wünsche oder Anmerkungen
Vorname*
Nachname*
Ihre E-Mail-Adresse*
Kundennr.
Ihre Nachricht*
Lediglich mit * gekennzeichnete Felder sind Pflichtfelder.
Wenn Sie die im Kontaktformular eingegebenen Daten durch Klick auf den nachfolgenden Button übersenden, erklären Sie sich damit einverstanden, dass wir Ihr Angaben für die Beantwortung Ihrer Anfrage verwenden. Selbstverständlich werden Ihre Daten vertraulich behandelt und nicht an Dritte weitergegeben. Sie können der Verwendung Ihrer Daten jederzeit widersprechen. Das Datenhandling bei Sack Fachmedien erklären wir Ihnen in unserer Datenschutzerklärung.