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E-Book, Spanisch, 98 Seiten

Botta Curso de vela


1. Auflage 2016
ISBN: 978-1-68325-114-9
Verlag: De Vecchi Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

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* Se dice que la práctica de la vela es una escuela de vida; enfrentarse al mar en barco de vela es una experiencia muy formativa, además de divertida, que necesita una considerable preparación psicofísica porque la vela es esencialmente percepción y sensibilidad. * Esta obra le ofrece una secuencia fotográfica detallada para armar barcos de vela como el láser y el 420. * Aprenderá cómo se gobierna un barco de vela: técnicas y maniobras. * La seguridad en el mar: elementos de seguridad, recuperación de un hombre en el mar. * La vela deportiva: la preparación psicofísica del velista, la regata y las clases olímpicas. * Los nudos: aprenderá a realizar los más utilizados. * Un glosario con los términos técnicos. * La lectura de este libro, con muchas fotografías y dibujos, le permitirá adquirir confianza con la vela y hacerle apreciar la satisfacción que esta experiencia le dará.

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Armar una embarcación de vela


Cuando debamos equipar una embarcación de vela para salir al mar, hablaremos de armar una embarcación; es decir, montar todas las partes del aparejo partiendo de un casco desnudo, sin palo, ni apéndices (timón y orza), ni velas.

Realizaremos ahora todas las operaciones necesarias para preparar un Láser y un 420, describiéndolas paso a paso.

Armar el Láser

Después de poner en tierra todo el aparejo —compuesto de vela, palo, botavara y escotas— la primera operación que debe efectuarse es la de unir las dos partes del palo procurando empujar hasta la total superposición del encaje de plástico. La corona de plástico negro debe entrar en el palo hasta su bloqueo (figs. 1-2).

A continuación, desplegaremos en tierra la vela e insertaremos los sables en las fundas hasta introducirlos completamente (fig. 3).

Extenderemos por completo la vela e introduciremos el palo en su funda (fig. 4).

Tras insertar toda la vela, es preciso hacer que la costura en su totalidad quede orientada hacia el mismo lado y caiga por la parte de la fijación de la botavara al palo (fig. 5).

A continuación, después de situar el casco con la proa hacia la dirección del viento, levantar el palo en vertical e insertarlo en el orificio de cubierta, hay que comprobar que el pie del palo (la parte que se apoya en el orificio) esté bien limpio y que el alojamiento en cubierta esté libre de residuos (fig. 6).

Tras introducir la botavara en el pinzote se comienza a armar la jarcia de labor, los cabos que nos permiten maniobrar y regular nuestro Láser (figs. 7-8).

Partiendo de la extremidad de popa de la botavara fijaremos el puño de escota de la vela a la botavara y el tensor del pujamen. El cabo que sostiene el puño de la vela debe tensarse lo justo para mantenerla unida a la botavara, pero libre de correr: para ello se emplea un nudo llano (figs. 9-10).

Por último, se monta el tensor del pujamen (fig. 11).

Una vez armada la botavara es posible fijar el aparejo de la contra entre botavara y palo. Esto servirá para que la botavara no se levante, impidiendo así que la vela se cierre sobre sí misma bajo la acción del viento (fig. 12).

El cunningham, que regula la parte de proa de la vela, pasa por el ollao de la misma y debe fijarse a la mordaza en cubierta, a proa de la caja de orza (fig. 13).

El tensor del pujamen, el cunningham y la contra pueden armarse con los aparejos (figs. 14, 15, 16 y 17).

Por los motones de la cubierta y de la botavara se pasa la escota de mayor (fig. 18).

Por último, se montan timón y orza: el Láser ya está listo para navegar.

Circuito pujamen mayor con una o dos vueltas en el puño

Circuito cunningham

Un detalle del circuito del cunningham

Armar el 420

Prosigamos con el montaje de la embarcación 420. Colocamos junto al casco todo el aparejo y echamos un vistazo al palo, que debe situarse en el casco y fijarse al mismo mediante la jarcia firme, que son los obenques y el estay (fig. 1).

Después de verificar las drizas, los cabos del trapecio y el estay, se alza el palo en vertical; si esta operación se realiza entre dos personas es muy sencilla.

También entre dos personas se alza el palo sobre la embarcación y se pasa por la brazola, la traviesa de proa que mantiene la parte baja del palo unida al casco. Luego, se apoya el pie del palo en la guía del fondo del barco que constituye la carlinga (figs. 2, 3 y 4).

Mientras uno mantiene el palo apoyado en la brazola, el otro debe fijar el estay. Un práctico sistema de fijación para el estay consiste en preparar un mosquetón en un cable bloqueado al cadenote de proa. De esta forma la operación resultará sencilla y de rápida ejecución (figs. 5-6).

A continuación, se fijan los dos obenques (figs. 7-8).

Es, precisamente, durante esta operación cuando nacen las primeras dudas respecto al 420. ¿Qué longitud deben tener los obenques y, por lo tanto, en qué punto deben fijarse sus fijaciones a la embarcación? ¿El estay debe quedar en tensión? Las respuestas no son inmediatas. Digamos que, en líneas generales, una vez armado el foque y tensado su grátil —el cable de acero insertado en el lado de proa—, el palo debe quedar vertical respecto a la embarcación. El estay pierde toda su función portante y queda flojo: ahora realizan el esfuerzo la driza del foque y el grátil.

A continuación, se fijan los cabos del trapecio atando la goma a los ganchos y se fijan las escotas que salen del pie del palo en los estranguladores que hallamos en la caja de orza (figs. 9-10).

HERRAMIENTAS NECESARIAS

Para armar una embarcación compleja como el 420, y en general para equipar cualquier embarcación, conviene dotarse de una caja con algunas herramientas (alicates, destornilladores, cuchillos, cinta adhesiva, etc.) y piezas de recambio (elásticos, cordeles de diversos tamaños, partes de aparejo de cubierta, etc.).

Ahora nos ocuparemos de la preparación de las velas. Extenderemos en el suelo la vela mayor e introduciremos en las vainas los sables, como hemos hecho con la vela del Láser.

En el 420, y en otras muchas embarcaciones, el sable más alto suele ser regulable; mediante unos cordeles o cintas es posible variar la tensión que ejerce el sable en el tejido de la vela. La regla general dice: sable flojo para viento ligero y sable tenso para viento fuerte (figs. 11-12). Se extiende el foque, se fija el puño de amura en la proa de la embarcación y se ata la driza en el puño de driza (figs. 13-14). A continuación, se iza la vela actuando en la driza, que en su parte de acero deberá fijarse luego al aparejo de caída que, accionado antes de salir al mar, tensará grátil y obenques (figs. 15-16).

Se lleva la vela mayor a la bañera, se fija la driza y se enverga la tablilla del puño de driza en la acanaladura del palo (fig. 17).

A continuación, se iza la vela hasta la marca, es decir, se lleva el puño de driza a la altura de la marca (en general una cinta negra), que se halla en la cabeza del palo. Hay que procurar seguir la mayor para que no se salga de la acanaladura (fig. 18).

Por último, se bloquea la driza en el mordedor al pie del palo (fig. 19). Es el momento en que se enverga el pujamen de la vela en la botavara (figs. 20-21).

Luego se fija el puño de escota en el tensor de base (fig. 22) y con un nudo plano se fija el puño de amura (fig. 23).

A continuación, se tensa el pujamen de la vela (fig. 24).

Se arman el cunningham y la contra (fig. 25).

Seguidamente, después de fijar las regulaciones, se arman las escotas y se...



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