E-Book, Spanisch, Band 32, 168 Seiten
Reihe: Teatro
Calderón De La Barca El Faetonte
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-228-3
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 32, 168 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9897-228-3
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600-1681) Calderón de la Barca nació el 17 de enero de 1600, en Madrid, como segundo de cinco hermanos, en el seno de una familia de mediana hidalguía procedente de las montañas cántabras. Su padre fue escribano del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda. La madre murió en 1610 y el padre en 1615. Al parecer, su padre había dejado como voluntad y requisito para que Pedro y sus hermanos heredaran el que siguieran las carreras que él había marcado; a Calderón le estaba destinada la de sacerdote. Al igual que Lope de Vega, Quevedo y otros literatos, Calderón cursó estudios en el madrileño colegio Imperial de los jesuitas (hasta 1613), y los continuó en las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca (hasta 1620), donde, quizá por la exigencia paterna, estudió teología, pero también lógica, retórica, historia y derecho natural y político. Su bagaje cultural era muy amplio, tocado por la escolástica y las ideas existencialistas agustinianas. Calderón vivió tres reinados (con Felipe III, Felipe IV y Carlos II) durante los cuales se fue desintegrando el poder español y el país quedó cada vez más aislado del escenario internacional, sobre todo a partir de la pérdida de Flandes por la paz de Westfalia, en 1648. Pero no fue tanto así en la creación literaria, ya que Calderón vivió de lleno el Siglo de Oro español, tan prolífico y rico en cuanto a las artes. Hacia 1620, los hermanos Calderón debieron resolver un litigio relativo a la herencia con la segunda mujer de su padre. Ese mismo año, Calderón de la Barca abandonaría los estudios religiosos e iniciaría sus primeras tentativas literarias con la poesía. Así, participó como poeta en varios certámenes y justas, pero pronto descubriría su atracción por la 'comedia nueva' de Lope de Vega, quien debió despertar su fascinación por el teatro. Calderón desarrollaría la mitad de su producción paralelamente al ascenso del valido conde-duque de Olivares (entre 1621 y 1643), protector de artistas y literatos. Su bautismo teatral se produce, en 1623, con la obra Amor, honor y poder. Calderón realizará algunos viajes por Flandes e Italia, entre 1623 y 1625, como secretario del duque de Frías. Después, será asiduo escritor de obras para la Corte y para los corrales de comedias. Su prestigio en la Corte fue aumentando, y Felipe IV le otorgó el ingreso como caballero de la orden de Santiago, hacia 1637. También debió vivir algunos episodios oscuros, como una acusación por violar, junto a su hermano, la clausura de un convento de trinitarias, tema del que no se sabe a ciencia cierta la verdad. Por otro lado, su buena relación con Lope de Vega debió enfriarse hacia 1629, aunque tampoco hay datos fiables sobre los motivos. Se habla de un extraño incidente: un hermano de Calderón fue agredido y, éste al perseguir al atacante, entró en un convento donde vivía como monja la hija de Lope.
Autoren/Hrsg.
Weitere Infos & Material
Jornada segunda
(Salen Tetis, Doris y las ninfas.)
DorisDesde el día que de Admeto,
señora, en esta ribera
te despediste, tan triste
que no has tenido en su ausencia
hora de alivio, juzgara5
que no volvieras a ella
jamás.
Tetis Bien juzgarás, Doris,
y más si con mi tristeza
consultaras la razón
que tengo de aborrecerla,10
pero no siempre se sale
el valor con lo que intenta.
DorisEso y lo que yo imagino,
casi es una cosa misma.
Tetis¿Qué imaginas?
Doris Que no puedes15
acabar con la suprema
altivez de tu constancia
el no volver a estas selvas,
corrida de no haber dado
muerte a la sañuda fiera,20
ya que con ella te viste
cuerpo a cuerpo en la desierta
campaña del monte, a cuya
causa, sin otra grandeza
que el silencio con que hoy25
llegar a su falda intentas,
dejas el mar, como dando
a entender que no se sepa
tu venida, porque nadie
te acompañe, ni se deba30
a otro que a ti tu trofeo.
Tetis¡Ay, Doris mía! Aunque fuera
esa mi mayor razón,
mi mayor razón no es esa.
A esta playa vuelvo solo35
a divertir mis tristezas,
por ver si donde ganarlas
pude, pudiese perderlas.
No de la fiera el empeño
me trae, que no fácil fuera40
sin más batida encontrarla;
y puesto que sola es esta
la causa, cogiendo vamos
de las doradas arenas,
nácares y caracoles,45
corales, conchas y perlas.
Una¿Quieres, pues solo es, señora,
la diversión de tus penas
asunto de tu venida,
que algún tono te divierta?50
TetisSí, cantad, y por aquí
vamos tomando la vuelta,
iré yo al compás, ¡ay triste!,
de las blandas voces vuestras,
glosando con mis suspiros55
las cláusulas. ¿Quién creyera
que a mí me diera cuidado?
¿Cuidado? Errolo la lengua,
pesar... Pero ¿qué es pesar?
Enfado, ahora lo acierta.60
Y ya que di con el nombre,
¿quién creyera que me diera
enfado que a socorrerme
no fuera Eridano, y fuera
Epafo? Y enfado tal,65
que a pesar de mi soberbia,
mi presumpción, mi arrogancia,
me obliga que a buscar venga
ocasión (por eso dije
que canten; porque se sepa70
que estoy aquí) de decirle,
ya que entonces en presencia
de tantos no pude, ¿cuánto
me dio en rostro la bajeza
de querer hurtar la dicha,75
o por lo menos ponerla
en duda de deslucirla,
sin la ventura de hacerla?
Pero si esto solo es
un enfado, acción es necia80
pensar tanto en él. Cantad,
y tras mí venid.
Doris ¿Qué letra
quiere que cante, señora?
TetisVuelve a repetir aquella
de osados y de dichosos,85
que no hay otra que convenga
más a mi intento, pues vi
que uno ose y otro merezca.
(Vase.)
UnaNo la dejemos, en tanto
que Doris la lira templa.90
DorisYa yo os sigo.
(Sale Faetón y Batillo, de soldados.)
Faetón Ya, Batillo,
que por mí la patria dejas,
y en hábito de soldado
seguir mi fortuna intentas,
desas pajizas cabañas,95
miserables cunas nuestras,
desde aquí nos despidamos
a nunca volver a verlas,
no volviendo sino llenos
de triunfos, trofeos y empresas100
por nuestro valor ganados.
BatilloLinda cosa será esta
de no volver sin rellanos
de tufos, tresfeos y prensas,
ganado por nueso olor.105
FaetónIngrata patria primera,
a quien apenas debí
el nacer, pues nací apenas.
BatilloIngrata pata segunda
de Silvia, a quien más de treinta110
mil patadas te debí.
FaetónA mi última voz atenta.
BatilloAtenta a mi última coz.
FaetónOye de mí esta protesta.
BatilloDe mí esta por esta oye.115
FaetónPalabra doy a tus selvas.
Música (Dentro.)Los casos dificultosos.
FaetónPero ¿qué música es está?
MúsicaY con razón envidiados.
BatilloHancia aquella parte suena.120
MúsicaInténtanlos los osados.
FaetónLa voz conozco y la letra.
MúsicaY acábanlos los dichosos.
FaetónPero qué mucho ser ella,
si es un torcedor del alma,125
que repetida me acuerda
adonde otra vez caí,
para que otra vez la sienta.
BatilloY porque nos da las voces
la que a muchos oídos llega,130
mas también a muchos ojos
las que les chillan.
Faetón Con ellas
Tetis viene, a cuya vista,
por una parte me alienta
mi verdad, por otra parte135
me acobarda la vergüenza
de lo que creyó de mí.
¡Oh quién a un tiempo pudiera
hablarla, ay Dios, sin hablarla,
y verla, ay de mí, sin verla!140
BatilloPues uno y otro es bien záfil.
Faetón¿Cómo?
Batillo Hablándola por señas,
sin hablarla la hablarás,
y viéndola por vidriera
que no sea cristalina,145
también la verás sin verla.
FaetónCalla, loco.
(Vuelven Tetis y las Músicas.)
Tetis Repetid
la canción; pero suspensa
(no me ha sucedido mal)
la dejad, hasta que vea150
quién tan atrevido al paso
está.
Faetón Quien no es la primera
vez que el acaso le trueque
las venturas en ofensas.
Tetis¿Vos sois? Desconocí el traje,155
por eso os extrañé. Vuelva
el tono, que no es quien puede
merecer ni aun la advertencia
de si estaba aquí o no estaba.
FaetónVuelva el tono norabuena,160
que ninguno dirá más
por mí lo que yo dijera,
que él mismo.
Tetis ¿Que él mismo?
Faetón Sí,
señora.
Tetis ¿De qué manera
FaetónDe la pena.
Tetis Cantad, no165
presuma que yo le atienda.
Música Los casos dificultosos.
FaetónDe la pena y la alegría,
de la vida y de la muerte
medir las líneas un día170
quiso el hado; y en la suerte
se logró de Epafo y mía,
viendo cuánto rigurosos
para mí, para él piadosos,
en deslucir y premiar175
se saben facilitar.
Música y...




