Calderón De La Barca | El galán fantasma | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, Band 33, 140 Seiten

Reihe: Teatro

Calderón De La Barca El galán fantasma


1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-229-0
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, Band 33, 140 Seiten

Reihe: Teatro

ISBN: 978-84-9897-229-0
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



El galán fantasma es una obra de teatro del dramaturgo español Pedro Calderón de la Barca. Pertenece al género de la comedia de capa y espada, que era muy popular en la época del Siglo de Oro español. Este tipo de comedias se caracterizan por sus enredos y equívocos, protagonizados generalmente por personajes de la nobleza menor o emergente, y se ambientan en un contexto urbano contemporáneo. En El galán fantasma, Calderón de la Barca crea un mundo lleno de engaños, persecuciones y relaciones amorosas complicadas. La trama está llena de sorpresas y giros inesperados que mantienen al espectador en constante expectación. Al igual que otras comedias de capa y espada, la obra se centra en la destreza, el honor, la lealtad y los dilemas amorosos de sus personajes. El galán, personaje principal de este tipo de comedias, es en este caso un fantasma, que complica aún más la trama y añade un elemento sobrenatural a la historia. A través de este personaje, Calderón de la Barca explora temas como la apariencia versus la realidad, la vida después de la muerte y el amor incondicional.

Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600-1681) Calderón de la Barca nació el 17 de enero de 1600, en Madrid, como segundo de cinco hermanos, en el seno de una familia de mediana hidalguía procedente de las montañas cántabras. Su padre fue escribano del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda. La madre murió en 1610 y el padre en 1615. Al parecer, su padre había dejado como voluntad y requisito para que Pedro y sus hermanos heredaran el que siguieran las carreras que él había marcado; a Calderón le estaba destinada la de sacerdote. Al igual que Lope de Vega, Quevedo y otros literatos, Calderón cursó estudios en el madrileño colegio Imperial de los jesuitas (hasta 1613), y los continuó en las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca (hasta 1620), donde, quizá por la exigencia paterna, estudió teología, pero también lógica, retórica, historia y derecho natural y político. Su bagaje cultural era muy amplio, tocado por la escolástica y las ideas existencialistas agustinianas. Calderón vivió tres reinados (con Felipe III, Felipe IV y Carlos II) durante los cuales se fue desintegrando el poder español y el país quedó cada vez más aislado del escenario internacional, sobre todo a partir de la pérdida de Flandes por la paz de Westfalia, en 1648. Pero no fue tanto así en la creación literaria, ya que Calderón vivió de lleno el Siglo de Oro español, tan prolífico y rico en cuanto a las artes. Hacia 1620, los hermanos Calderón debieron resolver un litigio relativo a la herencia con la segunda mujer de su padre. Ese mismo año, Calderón de la Barca abandonaría los estudios religiosos e iniciaría sus primeras tentativas literarias con la poesía. Así, participó como poeta en varios certámenes y justas, pero pronto descubriría su atracción por la 'comedia nueva' de Lope de Vega, quien debió despertar su fascinación por el teatro. Calderón desarrollaría la mitad de su producción paralelamente al ascenso del valido conde-duque de Olivares (entre 1621 y 1643), protector de artistas y literatos. Su bautismo teatral se produce, en 1623, con la obra Amor, honor y poder. Calderón realizará algunos viajes por Flandes e Italia, entre 1623 y 1625, como secretario del duque de Frías. Después, será asiduo escritor de obras para la Corte y para los corrales de comedias. Su prestigio en la Corte fue aumentando, y Felipe IV le otorgó el ingreso como caballero de la orden de Santiago, hacia 1637. También debió vivir algunos episodios oscuros, como una acusación por violar, junto a su hermano, la clausura de un convento de trinitarias, tema del que no se sabe a ciencia cierta la verdad. Por otro lado, su buena relación con Lope de Vega debió enfriarse hacia 1629, aunque tampoco hay datos fiables sobre los motivos. Se habla de un extraño incidente: un hermano de Calderón fue agredido y, éste al perseguir al atacante, entró en un convento donde vivía como monja la hija de Lope.
Calderón De La Barca El galán fantasma jetzt bestellen!

Weitere Infos & Material


Jornada primera


(Salen Julia, dama, Porcia, criada, con mantos, y detrás Astolfo.)

AstolfoDe vuestras señas llamado,

de vuestra voz advertido,

hasta el campo os he seguido

ciego, confuso y turbado.

Sacad, pues, deste cuidado,5

señora, el discurso mío:

si es por dicha desafío,

ya estamos en buen lugar;

bien podéis desenvainar

el garbo, el donaire, el brío,10

que son las armas que vós

habéis contra mi desvelo

de esgrimir en este duelo.

Solos estamos los dos.

¡Descubríos ya, por Dios!15

Sepa quién sois, que no es bien

matar con ventaja a quien

de vós se ha fiado hoy.

JuliaPues no dudéis más, yo soy.

AstolfoJulia, señora, mi bien,20

¿tú en este traje?, ¿tú aquí?

¿Qué dicha o desdicha es mía?

Que si una duda tenía

sin verte, cuando te vi

son infinitas. ¿Tú así25

has salido de tu casa?

El corazón se me abrasa.

¡Dime, por Dios, lo que ha sido!

¿Qué es esto? ¿Qué ha sucedido?

JuliaOye y sabrás lo que pasa.30

Astolfo, en quien la fortuna

y el amor vieron iguales,

por descubrirse uno a otro

los gustos y los pesares,

no la novedad te admire,35

no la extrañeza te espante

de verme, siendo quien soy,

venir en aqueste traje;

porque importando a tu vida

el verte, ¡ay de mí!, el hablarte,40

no hay respeto que no venza,

no hay decoro que no allane.

Tu vida importa, tu vida,

que hoy te vea y hoy te hable;

y así pasando al oído45

la admiración del semblante,

oye el peligro en que vives,

aunque mezcle en un instante

las desventuras que miras,

con las venturas que sabes.50

Dos años ha, Astolfo mío,

que firme y rendido amante

de mi hermosura que quiero

confesarla en esta parte,

fuiste de día y de noche55

la estatua de mis umbrales,

el girasol de mis rayos

y la sombra de mi imagen,

tantos ha que agradecida

y que obligada a las partes60

de lo sutil de tu ingenio,

de lo galán de tu talle,

de lo airoso de tu brío,

de lo ilustre de tu sangre,

respondí menos ingrata65

que debiera aconsejarme

del decoro de mi amor,

el respeto de mi padre;

si bien decoro y respeto

no pudieron agraviarse70

de que torpes sacrificios

sus sagradas aras manchen,

siendo yo tu esposa, pues

la causa de dilatarse

nuestra boda fue el rigor75

de aquellas enemistades

que a mi padre le costaron

tanto, que largas edades

enterrado antes que muerto,

tuvo su casa por cárcel,80

adonde preso murió.

Pero esto en silencio pase,

y volvamos a enlazar

discursos de amor; no hallen

digresiones mis desdichas85

que su remedio embaracen.

Agradecida, en efeto,

de tus finezas constantes,

cómplice a la noche hice

de hurtos de amor agradables,90

y cómplice hice un jardín,

que a los dos quise fiarme;

porque al jardín y a la noche,

que son el vistoso alarde,

ya de estrellas, ya de flores95

hiciera mal en negarles

a las unas lo que influyen

y a las otras lo que saben.

Viento en popa nuestro amor

navegaba hermosos mares100

de rayos y de matices,

quieto el golfo y manso el aire.

¿Quién duda, quién, que han de ser

los celos los huracanes

que la tormenta despierten,105

que la mareta levanten?

El gran duque Federico

de Sajonia, que Dios guarde,

o que no le guarde Dios,

si ha de ser para quitarme110

mi media vida en la tuya,

acaso me vio una tarde,

que al mar a verte salí:

barbarismo de amor grande,

salir a ver y ser vista,115

pues mal gramático sabe

persona hacer que padece

de la persona que hace.

Viome, en fin, y desde entonces

firme, rendido y constante,120

si de día me visita,

de noche ronda mi calle.

Hartos enojos te cuesta

su cuidado vigilante;

mas como querido, en fe125

de mis disculpas, trocaste

tus celos a mis favores,

no es mucho, si otros galanes,

por llegar al desenojo,

pasaran por el desaire.130

Viendo el Duque que mi pecho

a los continuos embates

de lágrimas y suspiros

era roca de diamante,

pasando de enamorados135

a celosos sus pesares,

averiguó que te quiero.

No sé a quién la culpa darle:

a sus celos o a mi amor,

pues ellos dos fueron parte140

a decirlo, que no hay

amor ni celos que hallen.

En fin, sabiendo, ¡ay de mí!,

que eres tú, ¡desdicha grande!,

la ocasión de sus desprecios,145

la causa de mis desaires,

para vengarse de mí

en ti pretende vengarse,

matándome a mí en tu pecho.

¡Oh duelo de amor cobarde,150

disponer que un hombre muera

porque una mujer agravie!

Poderoso y ofendido,

¿quién ignora, quién no sabe

que es rayo oprimido, que es155

pólvora encerrada que hace

en la mayor resistencia

la batería más grande?

Los avisos destos días,

que tan confuso te traen,160

diciéndote que te ausentes,

diciéndote que te guardes,

suyos son; pero sabiendo

que dellos desprecios haces,

esta misma noche, esta165

te esperan para matarte.

Y así te ruego que no

vayas a verme, ni pases

cubierto ni descubierto

la esfera de mis umbrales.170

Deja que por unos días,

sin que allí puedan toparte,

se desmienta en la sospecha,

salga su recelo en balde.

Y, pues, que yo vengo así175

a persuadirte, a rogarte

Astolfo, que no me veas,

esposo, que no me hables,

menos harás tú en hacerlo;

y pues en extremos tales180

yo ruego lo más difícil,

concede tú lo más fácil.

AstolfoNo sé cómo responder,

que no sé en acciones tales

si tengo que agradecerte,185

o tengo de qué quejarme.

De una venenosa yerba

escriben los naturales

que donde hay llaga, la cura,

y donde no la hay, la hace.190

Este mismo efecto, este

quieres que en mi pecho cause

tu voz; pues si cuando estoy

herido de tantos males

suele curarme el dolor195

solamente el escucharte;

hoy que tuve sano el pecho,

le hieres, para que labre

tu voz ahora la herida

que hubieras curado antes.200

Adonde hay celos, las curan,

donde no las hay, las hacen;

y si quieres darme vida,

no de darme celos trates;

pues son piadosos...



Ihre Fragen, Wünsche oder Anmerkungen
Vorname*
Nachname*
Ihre E-Mail-Adresse*
Kundennr.
Ihre Nachricht*
Lediglich mit * gekennzeichnete Felder sind Pflichtfelder.
Wenn Sie die im Kontaktformular eingegebenen Daten durch Klick auf den nachfolgenden Button übersenden, erklären Sie sich damit einverstanden, dass wir Ihr Angaben für die Beantwortung Ihrer Anfrage verwenden. Selbstverständlich werden Ihre Daten vertraulich behandelt und nicht an Dritte weitergegeben. Sie können der Verwendung Ihrer Daten jederzeit widersprechen. Das Datenhandling bei Sack Fachmedien erklären wir Ihnen in unserer Datenschutzerklärung.