E-Book, Spanisch, Band 41, 130 Seiten
Reihe: Teatro
Calderón De La Barca El purgatorio de san Patricio
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9953-116-8
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 41, 130 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9953-116-8
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Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600-1681) Calderón de la Barca nació el 17 de enero de 1600, en Madrid, como segundo de cinco hermanos, en el seno de una familia de mediana hidalguía procedente de las montañas cántabras. Su padre fue escribano del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda. La madre murió en 1610 y el padre en 1615. Al parecer, su padre había dejado como voluntad y requisito para que Pedro y sus hermanos heredaran el que siguieran las carreras que él había marcado; a Calderón le estaba destinada la de sacerdote. Al igual que Lope de Vega, Quevedo y otros literatos, Calderón cursó estudios en el madrileño colegio Imperial de los jesuitas (hasta 1613), y los continuó en las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca (hasta 1620), donde, quizá por la exigencia paterna, estudió teología, pero también lógica, retórica, historia y derecho natural y político. Su bagaje cultural era muy amplio, tocado por la escolástica y las ideas existencialistas agustinianas. Calderón vivió tres reinados (con Felipe III, Felipe IV y Carlos II) durante los cuales se fue desintegrando el poder español y el país quedó cada vez más aislado del escenario internacional, sobre todo a partir de la pérdida de Flandes por la paz de Westfalia, en 1648. Pero no fue tanto así en la creación literaria, ya que Calderón vivió de lleno el Siglo de Oro español, tan prolífico y rico en cuanto a las artes. Hacia 1620, los hermanos Calderón debieron resolver un litigio relativo a la herencia con la segunda mujer de su padre. Ese mismo año, Calderón de la Barca abandonaría los estudios religiosos e iniciaría sus primeras tentativas literarias con la poesía. Así, participó como poeta en varios certámenes y justas, pero pronto descubriría su atracción por la 'comedia nueva' de Lope de Vega, quien debió despertar su fascinación por el teatro. Calderón desarrollaría la mitad de su producción paralelamente al ascenso del valido conde-duque de Olivares (entre 1621 y 1643), protector de artistas y literatos. Su bautismo teatral se produce, en 1623, con la obra Amor, honor y poder. Calderón realizará algunos viajes por Flandes e Italia, entre 1623 y 1625, como secretario del duque de Frías. Después, será asiduo escritor de obras para la Corte y para los corrales de comedias. Su prestigio en la Corte fue aumentando, y Felipe IV le otorgó el ingreso como caballero de la orden de Santiago, hacia 1637. También debió vivir algunos episodios oscuros, como una acusación por violar, junto a su hermano, la clausura de un convento de trinitarias, tema del que no se sabe a ciencia cierta la verdad. Por otro lado, su buena relación con Lope de Vega debió enfriarse hacia 1629, aunque tampoco hay datos fiables sobre los motivos. Se habla de un extraño incidente: un hermano de Calderón fue agredido y, éste al perseguir al atacante, entró en un convento donde vivía como monja la hija de Lope.
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Jornada segunda
Salen Ludovico y Polonia.
Ludovico Polonia, aquél que ha querido
desigualmente emplearse,
no tiene de qué quejarse
si llega a ser preferido1095
de otro amor, porque éste ha sido
su castigo. ¿Quién subió,
soberbio, que no cayó?
Y así, mi amor anticipo
a Filipo, que Filipo1100
es mucho mayor que yo
en la nobleza que aquí
le dio la naturaleza,
mas no en aquella nobleza
que ha merecido por sí.1105
Yo sí, Polonia, yo sí,
que por mí mismo he ganado
más honor que él ha heredado.
Testigo este imperio ha sido,
a quien han enriquecido1110
las vitorias que le he dado.
Tres años ha que llegué
a estas islas —que fue hoy
me parece—, y tres que estoy
en tu servicio, y no sé1115
si referirte podré
presas que tu padre encierra,
ganadas en buena guerra,
que Marte pudo envidiar,
siendo escándalo del mar,1120
siendo asombro de la tierra.
Polonia Ludovico, tu valor,
o heredado o adquirido,
en mi pecho ha introducido
una osadía, un temor,1125
un, no sé si diga, amor,
porque me causa vergüenza,
cuando mi pecho comienza
a sentir y padecer,
que me rinda su poder,1130
ni que su deidad me venza.
Sólo digo que ya fuera
tu esperanza posesión,
si la fiera condición
de mi padre no temiera.1135
Mas, sirve, agrada y espera.
Sale Filipo.
Filipo (Aparte.)(Si es que mi muerte he de hallar,
¿por qué la vengo a buscar?
Pero, ¿quién podrá tener
paciencia para no ver1140
lo que le ha de dar pesar?)
Ludovico Pues, ¿quién fía que serás
mía?
Polonia Esta mano.
Filipo Eso no,
que sabré estorbarlo yo,
que no puedo sufrir más.1145
Polonia ¡Ay de mí!
Filipo ¿La mano das
a un advenedizo? —¡ay, triste!
Y tú, que al Sol te atreviste,
para que la pompa pierdas,
¿por qué, por qué no te acuerdas1150
de cuando mi esclavo fuiste,
para no atreverte así
a mi gusto?
Ludovico Porque hoy
me atrevo por lo que soy,
cuando no por lo que fui.1155
Esclavo tuyo me vi,
es verdad, que no hay quien pueda
vencer la inconstante rueda;
pero ya tengo valor
para que iguale tu honor,1160
si no para que te exceda.
Filipo ¿Cómo excederme? Atrevido,
infame…
Ludovico En cuanto has hablado,
Filipo, te has engañado.
Filipo No engañé.
Ludovico Pues si no ha sido1165
engaño…
Filipo ¿Qué?
Ludovico …habrás mentido.
Filipo Fuiste desleal.
Dale un bofetón.
Polonia¡Ay, cielos!
Ludovico ¿Cómo, a tantos desconsuelos,
no tomo satisfación,
cuando mis entrañas son1170
volcanes y mongibelos?
Sacan las espadas.
Salen Egerio, rey, y Soldados, y todos se ponen de la parte de Filipo.
Rey ¿Qué es esto?
Ludovico Un tormento eterno,
una desdicha, una injuria,
una pena y una furia
desatada del infierno.1175
Ninguno por su gobierno
me llegue a impedir, señor,
la venganza, que el furor,
ni a la muerte está sujeto,
y no hay humano respeto1180
que importe más que mi honor.
Rey ¡Prendelde!
Ludovico Llegue el que fuere
tan osado que se atreva
a morir, porque le deba
a su esfuerzo el ver que muere1185
a tus ojos.
Rey ¡Que esto espere!
¡Seguilde!
Ludovico Desesperado,
en roja sangre bañado,
pienso proceder un mar,
por donde pueda pasar,1190
buscando a Filipo, a nado.
Acuchíllalos a todos y queda Egerio solo.
Rey Esto sólo me faltó
tras las nuevas que he tenido,
y es que el esclavo atrevido
que de la prisión huyó,1195
de Roma a Irlanda volvió,
y predicando la fe
de Cristo, tan grande fue
el número que ha seguido
su voz, que ya dividido1200
el mundo en bandos se ve.
Dícenme que es hechicero,
pues, a muerte condenado
de otros reyes, se ha librado
con escándalo tan fiero,1205
que ya atado en un madero
estaba, cuando la tierra
—que tantos muertos encierra
en sus entrañas— tembló,
gimió el aire, y se eclipsó1210
el Sol, que en sangrienta guerra
no quiso dar a la Luna
luz, que en su faz resplandece;
que este Patricio parece
que tiene, sin duda alguna,1215
de su mano a la fortuna.
Esto he sabido, y que cuantos,
entre prodigios y espantos,
admiraron su castigo
le siguieron, y hoy conmigo1220
viene a probar sus encantos.
Venga pues, e intentos vanos
examine entre los dos;
veremos quién es el Dios
que llaman de los cristianos.1225
Muerte le darán mis manos,
a ver si della se escapa,
en este sucinto mapa,
esfera de mi rigor,
este obispo, este pastor,1230
que viene en nombre del Papa.
Salen todos con Ludovico.
CapitánLudovico viene aquí
preso, después que mató
tres de tu guarda y hirió
a muchos.
Rey Cristiano, di,1235
¿cómo no tiemblas de mí,
viendo levantar la mano
de mi castigo? Aunque en vano
siento estas desdichas yo,
porque esto y más mereció1240
quien hizo bien a un cristiano.
No castigo, premio sí
mereces tú, porque es bien
que a mí el castigo me den
de haberte hecho bien a ti.1245
Preso le tened aquí
hasta su muerte. Ya vano
es mi favor soberano.
Muere a mi furor rendido,
no por cristiano atrevido,1250
sino sólo por cristiano.
Vanse todos y queda Ludovico.
Ludovico Si por eso muero, harás
mi infeliz muerte dichosa,
pues morirá por su Dios
quien muriera por su honra.1255
Y un hombre que vive aquí,
entre penas y congojas,
debe agradecer la muerte,
última línea de todas,
pues cortará su guadaña1260
el hilo a vida tan loca,
que hoy empezara a ser mala,
fénix de mortales obras,
pues naciendo en las cenizas
de mi agravio y mi deshonra,1265
mi vista fuera veneno,
mi aliento fuera ponzoña,
que en Irlanda derramara
sangre vil en tanta copia
que se borrara con ella1270
de mi afrenta la memoria.
¡Ay, honor!, rendido yaces
a una mano rigurosa.
Muera yo...




