Calderón De La Barca | El sitio de Breda | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, Band 42, 134 Seiten

Reihe: Teatro

Calderón De La Barca El sitio de Breda


1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9816-923-2
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, Band 42, 134 Seiten

Reihe: Teatro

ISBN: 978-84-9816-923-2
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



En El sitio de Breda Calderón de la Barca relata un suceso histórico: En junio de 1625 la guarnición de Breda en Holanda, al mando de Justino de Nassau -hermano de Mauricio-, se rindió a Spínola después de nueve meses de asedio. Spínola conquistó la ciudad mediante un laberinto de trincheras y fortificaciones. A ese efecto se construyeron 96 reductos, 37 fuertes y 45 baterías llanas para aislar Breda y rendirla por hambre y a su vez proteger al ejército sitiador de un ataque externo. La victoria de El sitio de Breda también fue reflejada en el cuadro de Velásquez 'La rendición de Breda' como un éxito relevante de la política de España y de Felipe IV durante el siglo XVII.

Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600-1681) Calderón de la Barca nació el 17 de enero de 1600, en Madrid, como segundo de cinco hermanos, en el seno de una familia de mediana hidalguía procedente de las montañas cántabras. Su padre fue escribano del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda. La madre murió en 1610 y el padre en 1615. Al parecer, su padre había dejado como voluntad y requisito para que Pedro y sus hermanos heredaran el que siguieran las carreras que él había marcado; a Calderón le estaba destinada la de sacerdote. Al igual que Lope de Vega, Quevedo y otros literatos, Calderón cursó estudios en el madrileño colegio Imperial de los jesuitas (hasta 1613), y los continuó en las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca (hasta 1620), donde, quizá por la exigencia paterna, estudió teología, pero también lógica, retórica, historia y derecho natural y político. Su bagaje cultural era muy amplio, tocado por la escolástica y las ideas existencialistas agustinianas. Calderón vivió tres reinados (con Felipe III, Felipe IV y Carlos II) durante los cuales se fue desintegrando el poder español y el país quedó cada vez más aislado del escenario internacional, sobre todo a partir de la pérdida de Flandes por la paz de Westfalia, en 1648. Pero no fue tanto así en la creación literaria, ya que Calderón vivió de lleno el Siglo de Oro español, tan prolífico y rico en cuanto a las artes. Hacia 1620, los hermanos Calderón debieron resolver un litigio relativo a la herencia con la segunda mujer de su padre. Ese mismo año, Calderón de la Barca abandonaría los estudios religiosos e iniciaría sus primeras tentativas literarias con la poesía. Así, participó como poeta en varios certámenes y justas, pero pronto descubriría su atracción por la 'comedia nueva' de Lope de Vega, quien debió despertar su fascinación por el teatro. Calderón desarrollaría la mitad de su producción paralelamente al ascenso del valido conde-duque de Olivares (entre 1621 y 1643), protector de artistas y literatos. Su bautismo teatral se produce, en 1623, con la obra Amor, honor y poder. Calderón realizará algunos viajes por Flandes e Italia, entre 1623 y 1625, como secretario del duque de Frías. Después, será asiduo escritor de obras para la Corte y para los corrales de comedias. Su prestigio en la Corte fue aumentando, y Felipe IV le otorgó el ingreso como caballero de la orden de Santiago, hacia 1637. También debió vivir algunos episodios oscuros, como una acusación por violar, junto a su hermano, la clausura de un convento de trinitarias, tema del que no se sabe a ciencia cierta la verdad. Por otro lado, su buena relación con Lope de Vega debió enfriarse hacia 1629, aunque tampoco hay datos fiables sobre los motivos. Se habla de un extraño incidente: un hermano de Calderón fue agredido y, éste al perseguir al atacante, entró en un convento donde vivía como monja la hija de Lope.
Calderón De La Barca El sitio de Breda jetzt bestellen!

Weitere Infos & Material


Jornada primera


Tocan cajas y chirimías, salen el Marqués Espínola y Alonso Ladrón, capitán.

AlonsoHoy es, señor, el venturoso día

que obediente a las órdenes que diste,

donde te espera tanta bizarría,

que el tiempo de lisonjas y honor viste;

porque el bronce y las armas a porfía5

le ven alegre y le obscurecen triste,

cuando, confusos entre sí, presumo

que es la aurora su luz, la noche el humo.

Aquí la plaza de armas has mandado

hacer y aquí la frente de banderas,10

que son ciento y noventa, y numeradas

el ejército ya por sus hileras

es la muestra que han hecho y que he hallado

que entre propias naciones y extranjeras,

de ejércitos del Rey solo son treinta15

y cuatro mil seiscientos y noventa.

Las del país, que llaman escogidos,

son dos mil, de felices esperanzas,

y seis mil y ochocientos prevenidos

de los que llaman gente de finanzas,20

de la Liga Católica lucidos

cinco mil y trecientos, que a venganzas

ya se previenen, cinco mil la gente

de nuestro Emperador, noble y valiente.

Hasta aquí repetí la infantería25

y no menos admira la opulenta

majestad de la gran caballería,

si se reduce a número su cuenta

de ejércitos del reino, más había

siete mil y seiscientos y sesenta;30

dos mil, no sé si diga Martes fieros,

de bandas, de hombres de armas y de arqueros.

EspínolaMi humilde celo, mi temor piadoso

dichosamente sus aplausos fía

a la fe de Felipo poderoso,35

cuarto planeta de la luz del día;

y espero que su intento religioso

ha de asombrar en Flandes la herejía,

dando el sangriento fin alguna hazaña,

alabanzas al cielo, honor a España.40

Estos, ¿quién son?

(Tocan cajas.)

Alonso Seis regimientos llegan,

dos borgoñones, cuatro de alemanes,

cuyos tercios al conde Juan se entregan

y marqués Barlanzón, ambos Roldanes.

(Sale el Conde Juan de Nassau, de alemán, y el Marqués Barlazón, de tudesco.)

JuanDenos los pies.

Espínola Los brazos no se niegan45

a dos tan valerosos capitanes.

Sean Vueseñorías bienvenidos.

JuanSiendo de Vuexcelencia recibidos

con tanto honor, es fuerza lo seamos.

Espínola¡Buena gente, Marqués!

Barlanzón Señor, recelo50

que es de provecho; pues en fin llevamos

gente nacida en el rigor del hielo.

¿Vamos a Grave, o al infierno vamos?

Que voto a Dios que ha de tener el cielo

poco que aposentar, si considero55

que están ya aposentados con Lutero.

(Tocan.)

AlonsoEstos son italianos y valones.

Espínola¿Sufren mucho en un sitio estos soldados?

AlonsoSi el saco esperan, sí.

Espínola No los baldones,

que pelean tan bien.

Alonso Si están pagados.60

(Sale de inglés Pablos Ballón y Marqués de Belveder, italiano.)

PablosAsí cumplen, señor, obligaciones

los que a tu sombra viven obligados.

EspínolaSeñor Pablos Ballón, ilustre conde

de Belveder...

Belveder Por mí el honor responde.

(Tocan.)

AlonsoEstos son españoles. Ahora puedo65

hablar, encareciendo estos soldados,

y sin temor; pues sufren a pie quedo

con un semblante bien o mal pagados.

Nunca la sombra vil vieron del miedo,

y aunque soberbios son, son reportados.70

Todo lo sufren en cualquier asalto,

solo no sufren que les hablen alto.

En tres tercios su gente determina

divertirse, y tres maeses se previenen:

el uno es don Francisco de Medina,75

y don Juan Claros de Guzmán, que tiene

sangre al fin de Guzmán; y por divina

muestra de su valor, con ellos viene

un capitán famoso, un don Fadrique

Bazán, a quien la fama altar dedique.80

(Salen don Francisco de Medina con hábito de Santiago, y don Fadrique Bazán con jineta.)

EspínolaVuesa merced, señor Fadrique, sea

mil veces bienvenido, que con esto

mi intento más alcanza que desea.

MedinaSiempre a servir al Rey estoy dispuesto.

FadriquePreviniendo la fama que ligera85

los vientos rompe con veloces alas,

que líneas son de la sutil esfera,

troqué al acero cortesanas galas,

los ecos de la envidia lisonjera

al ruido leve de espirantes balas,90

la alegre corte a la marcial campaña.

Y al fin por Flandes he trocado a España.

(Tocan.)

AlonsoDon Gonzalo de Córdoba ha venido.

EspínolaComo en las guerras del Palatinado

Maese de campo general ha sido,95

puesto ninguno en Flandes ha ocupado,

que no hay que darle, aunque haya merecido

victorioso, prudente, afortunado,

ser general, porque a su bisabuelo

en él enseña repetido el cielo.100

No ha perdido fación, y no ha tenido

suceso desdichado ni infelice,

gracias a su valor; porque yo he oído,

y a voces el ejército lo dice,

que todos los soldados han vencido105

por Dios y por el Rey, ¡suerte felice!,

y los suyos, ¿qué gloria aquesta igualo?,

por Dios y por el Rey y don Gonzalo.

(Sale don Gonzalo de Córdoba.)

EspínolaYa no puedo temer desdicha alguna,

pues nuevo Amiclas, a decir me obligo110

que va, ¡oh gran don Gonzalo!, la fortuna

de Fernández de Córdoba conmigo.

GonzaloVuexcelencia remita la importuna

retórica a los brazos, que si hoy sigo

su milicia, del Betis al Hidaspes115

me harán eterno mármoles y jaspes.

(Tocan un clarín.)

AlonsoYa el gran Velasco, general valiente,

va conduciendo la caballería.

Con él viene el ilustre don Vicente

Pimentel, que llegó de Lombardía,120

cabo de mil caballos.

Espínola Benavente,

ilustre rama de su tronco, envía

aquel que al mundo dio fértiles plantas,

aunque la muerte haya deshecho tantas.

Pues ya el rebelde bárbaro, ¿qué espera?125

Si muerto el mundo aqueste nombre yace,

en cuanto mira el Sol desde la esfera

adonde siempre muere y siempre nace.

En dos mitades dividir quisiera

el alma.

(Salen los dos.)

Luis Bien tal honra satisface130

nuestros deseos.

Espínola Triunfos soberanos

tendréis con imitar vuestros hermanos.

VicenteYo, que siendo el menor, será forzoso

serlo en valor también, hoy solicito

mostrar, de mis hermanos envidioso,135

que, si no los excedo, los imito,

pues su blasón el tiempo presuroso

en láminas de bronce tiene escrito

cuando en la tierra y mar, para memorias,

se escriben con su sangre sus vitorias.140

Murió en Vergas mi hermano don García,

lograda con su muerte su esperanza.

Vuexcelencia perdone la osadía,

que no es vil, aunque es propia la alabanza,

donde es tan justa. Aqueste mismo...



Ihre Fragen, Wünsche oder Anmerkungen
Vorname*
Nachname*
Ihre E-Mail-Adresse*
Kundennr.
Ihre Nachricht*
Lediglich mit * gekennzeichnete Felder sind Pflichtfelder.
Wenn Sie die im Kontaktformular eingegebenen Daten durch Klick auf den nachfolgenden Button übersenden, erklären Sie sich damit einverstanden, dass wir Ihr Angaben für die Beantwortung Ihrer Anfrage verwenden. Selbstverständlich werden Ihre Daten vertraulich behandelt und nicht an Dritte weitergegeben. Sie können der Verwendung Ihrer Daten jederzeit widersprechen. Das Datenhandling bei Sack Fachmedien erklären wir Ihnen in unserer Datenschutzerklärung.