E-Book, Spanisch, Band 42, 134 Seiten
Reihe: Teatro
Calderón De La Barca El sitio de Breda
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9816-923-2
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 42, 134 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9816-923-2
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Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600-1681) Calderón de la Barca nació el 17 de enero de 1600, en Madrid, como segundo de cinco hermanos, en el seno de una familia de mediana hidalguía procedente de las montañas cántabras. Su padre fue escribano del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda. La madre murió en 1610 y el padre en 1615. Al parecer, su padre había dejado como voluntad y requisito para que Pedro y sus hermanos heredaran el que siguieran las carreras que él había marcado; a Calderón le estaba destinada la de sacerdote. Al igual que Lope de Vega, Quevedo y otros literatos, Calderón cursó estudios en el madrileño colegio Imperial de los jesuitas (hasta 1613), y los continuó en las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca (hasta 1620), donde, quizá por la exigencia paterna, estudió teología, pero también lógica, retórica, historia y derecho natural y político. Su bagaje cultural era muy amplio, tocado por la escolástica y las ideas existencialistas agustinianas. Calderón vivió tres reinados (con Felipe III, Felipe IV y Carlos II) durante los cuales se fue desintegrando el poder español y el país quedó cada vez más aislado del escenario internacional, sobre todo a partir de la pérdida de Flandes por la paz de Westfalia, en 1648. Pero no fue tanto así en la creación literaria, ya que Calderón vivió de lleno el Siglo de Oro español, tan prolífico y rico en cuanto a las artes. Hacia 1620, los hermanos Calderón debieron resolver un litigio relativo a la herencia con la segunda mujer de su padre. Ese mismo año, Calderón de la Barca abandonaría los estudios religiosos e iniciaría sus primeras tentativas literarias con la poesía. Así, participó como poeta en varios certámenes y justas, pero pronto descubriría su atracción por la 'comedia nueva' de Lope de Vega, quien debió despertar su fascinación por el teatro. Calderón desarrollaría la mitad de su producción paralelamente al ascenso del valido conde-duque de Olivares (entre 1621 y 1643), protector de artistas y literatos. Su bautismo teatral se produce, en 1623, con la obra Amor, honor y poder. Calderón realizará algunos viajes por Flandes e Italia, entre 1623 y 1625, como secretario del duque de Frías. Después, será asiduo escritor de obras para la Corte y para los corrales de comedias. Su prestigio en la Corte fue aumentando, y Felipe IV le otorgó el ingreso como caballero de la orden de Santiago, hacia 1637. También debió vivir algunos episodios oscuros, como una acusación por violar, junto a su hermano, la clausura de un convento de trinitarias, tema del que no se sabe a ciencia cierta la verdad. Por otro lado, su buena relación con Lope de Vega debió enfriarse hacia 1629, aunque tampoco hay datos fiables sobre los motivos. Se habla de un extraño incidente: un hermano de Calderón fue agredido y, éste al perseguir al atacante, entró en un convento donde vivía como monja la hija de Lope.
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Jornada primera
Tocan cajas y chirimías, salen el Marqués Espínola y Alonso Ladrón, capitán.
AlonsoHoy es, señor, el venturoso día
que obediente a las órdenes que diste,
donde te espera tanta bizarría,
que el tiempo de lisonjas y honor viste;
porque el bronce y las armas a porfía5
le ven alegre y le obscurecen triste,
cuando, confusos entre sí, presumo
que es la aurora su luz, la noche el humo.
Aquí la plaza de armas has mandado
hacer y aquí la frente de banderas,10
que son ciento y noventa, y numeradas
el ejército ya por sus hileras
es la muestra que han hecho y que he hallado
que entre propias naciones y extranjeras,
de ejércitos del Rey solo son treinta15
y cuatro mil seiscientos y noventa.
Las del país, que llaman escogidos,
son dos mil, de felices esperanzas,
y seis mil y ochocientos prevenidos
de los que llaman gente de finanzas,20
de la Liga Católica lucidos
cinco mil y trecientos, que a venganzas
ya se previenen, cinco mil la gente
de nuestro Emperador, noble y valiente.
Hasta aquí repetí la infantería25
y no menos admira la opulenta
majestad de la gran caballería,
si se reduce a número su cuenta
de ejércitos del reino, más había
siete mil y seiscientos y sesenta;30
dos mil, no sé si diga Martes fieros,
de bandas, de hombres de armas y de arqueros.
EspínolaMi humilde celo, mi temor piadoso
dichosamente sus aplausos fía
a la fe de Felipo poderoso,35
cuarto planeta de la luz del día;
y espero que su intento religioso
ha de asombrar en Flandes la herejía,
dando el sangriento fin alguna hazaña,
alabanzas al cielo, honor a España.40
Estos, ¿quién son?
(Tocan cajas.)
Alonso Seis regimientos llegan,
dos borgoñones, cuatro de alemanes,
cuyos tercios al conde Juan se entregan
y marqués Barlanzón, ambos Roldanes.
(Sale el Conde Juan de Nassau, de alemán, y el Marqués Barlazón, de tudesco.)
JuanDenos los pies.
Espínola Los brazos no se niegan45
a dos tan valerosos capitanes.
Sean Vueseñorías bienvenidos.
JuanSiendo de Vuexcelencia recibidos
con tanto honor, es fuerza lo seamos.
Espínola¡Buena gente, Marqués!
Barlanzón Señor, recelo50
que es de provecho; pues en fin llevamos
gente nacida en el rigor del hielo.
¿Vamos a Grave, o al infierno vamos?
Que voto a Dios que ha de tener el cielo
poco que aposentar, si considero55
que están ya aposentados con Lutero.
(Tocan.)
AlonsoEstos son italianos y valones.
Espínola¿Sufren mucho en un sitio estos soldados?
AlonsoSi el saco esperan, sí.
Espínola No los baldones,
que pelean tan bien.
Alonso Si están pagados.60
(Sale de inglés Pablos Ballón y Marqués de Belveder, italiano.)
PablosAsí cumplen, señor, obligaciones
los que a tu sombra viven obligados.
EspínolaSeñor Pablos Ballón, ilustre conde
de Belveder...
Belveder Por mí el honor responde.
(Tocan.)
AlonsoEstos son españoles. Ahora puedo65
hablar, encareciendo estos soldados,
y sin temor; pues sufren a pie quedo
con un semblante bien o mal pagados.
Nunca la sombra vil vieron del miedo,
y aunque soberbios son, son reportados.70
Todo lo sufren en cualquier asalto,
solo no sufren que les hablen alto.
En tres tercios su gente determina
divertirse, y tres maeses se previenen:
el uno es don Francisco de Medina,75
y don Juan Claros de Guzmán, que tiene
sangre al fin de Guzmán; y por divina
muestra de su valor, con ellos viene
un capitán famoso, un don Fadrique
Bazán, a quien la fama altar dedique.80
(Salen don Francisco de Medina con hábito de Santiago, y don Fadrique Bazán con jineta.)
EspínolaVuesa merced, señor Fadrique, sea
mil veces bienvenido, que con esto
mi intento más alcanza que desea.
MedinaSiempre a servir al Rey estoy dispuesto.
FadriquePreviniendo la fama que ligera85
los vientos rompe con veloces alas,
que líneas son de la sutil esfera,
troqué al acero cortesanas galas,
los ecos de la envidia lisonjera
al ruido leve de espirantes balas,90
la alegre corte a la marcial campaña.
Y al fin por Flandes he trocado a España.
(Tocan.)
AlonsoDon Gonzalo de Córdoba ha venido.
EspínolaComo en las guerras del Palatinado
Maese de campo general ha sido,95
puesto ninguno en Flandes ha ocupado,
que no hay que darle, aunque haya merecido
victorioso, prudente, afortunado,
ser general, porque a su bisabuelo
en él enseña repetido el cielo.100
No ha perdido fación, y no ha tenido
suceso desdichado ni infelice,
gracias a su valor; porque yo he oído,
y a voces el ejército lo dice,
que todos los soldados han vencido105
por Dios y por el Rey, ¡suerte felice!,
y los suyos, ¿qué gloria aquesta igualo?,
por Dios y por el Rey y don Gonzalo.
(Sale don Gonzalo de Córdoba.)
EspínolaYa no puedo temer desdicha alguna,
pues nuevo Amiclas, a decir me obligo110
que va, ¡oh gran don Gonzalo!, la fortuna
de Fernández de Córdoba conmigo.
GonzaloVuexcelencia remita la importuna
retórica a los brazos, que si hoy sigo
su milicia, del Betis al Hidaspes115
me harán eterno mármoles y jaspes.
(Tocan un clarín.)
AlonsoYa el gran Velasco, general valiente,
va conduciendo la caballería.
Con él viene el ilustre don Vicente
Pimentel, que llegó de Lombardía,120
cabo de mil caballos.
Espínola Benavente,
ilustre rama de su tronco, envía
aquel que al mundo dio fértiles plantas,
aunque la muerte haya deshecho tantas.
Pues ya el rebelde bárbaro, ¿qué espera?125
Si muerto el mundo aqueste nombre yace,
en cuanto mira el Sol desde la esfera
adonde siempre muere y siempre nace.
En dos mitades dividir quisiera
el alma.
(Salen los dos.)
Luis Bien tal honra satisface130
nuestros deseos.
Espínola Triunfos soberanos
tendréis con imitar vuestros hermanos.
VicenteYo, que siendo el menor, será forzoso
serlo en valor también, hoy solicito
mostrar, de mis hermanos envidioso,135
que, si no los excedo, los imito,
pues su blasón el tiempo presuroso
en láminas de bronce tiene escrito
cuando en la tierra y mar, para memorias,
se escriben con su sangre sus vitorias.140
Murió en Vergas mi hermano don García,
lograda con su muerte su esperanza.
Vuexcelencia perdone la osadía,
que no es vil, aunque es propia la alabanza,
donde es tan justa. Aqueste mismo...




