E-Book, Spanisch, Band 47, 162 Seiten
Reihe: Teatro
Calderón De La Barca Guárdate del agua mansa
1. Auflage 2012
ISBN: 978-84-9953-723-8
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 47, 162 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9953-723-8
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600-1681) Calderón de la Barca nació el 17 de enero de 1600, en Madrid, como segundo de cinco hermanos, en el seno de una familia de mediana hidalguía procedente de las montañas cántabras. Su padre fue escribano del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda. La madre murió en 1610 y el padre en 1615. Al parecer, su padre había dejado como voluntad y requisito para que Pedro y sus hermanos heredaran el que siguieran las carreras que él había marcado; a Calderón le estaba destinada la de sacerdote. Al igual que Lope de Vega, Quevedo y otros literatos, Calderón cursó estudios en el madrileño colegio Imperial de los jesuitas (hasta 1613), y los continuó en las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca (hasta 1620), donde, quizá por la exigencia paterna, estudió teología, pero también lógica, retórica, historia y derecho natural y político. Su bagaje cultural era muy amplio, tocado por la escolástica y las ideas existencialistas agustinianas. Calderón vivió tres reinados (con Felipe III, Felipe IV y Carlos II) durante los cuales se fue desintegrando el poder español y el país quedó cada vez más aislado del escenario internacional, sobre todo a partir de la pérdida de Flandes por la paz de Westfalia, en 1648. Pero no fue tanto así en la creación literaria, ya que Calderón vivió de lleno el Siglo de Oro español, tan prolífico y rico en cuanto a las artes. Hacia 1620, los hermanos Calderón debieron resolver un litigio relativo a la herencia con la segunda mujer de su padre. Ese mismo año, Calderón de la Barca abandonaría los estudios religiosos e iniciaría sus primeras tentativas literarias con la poesía. Así, participó como poeta en varios certámenes y justas, pero pronto descubriría su atracción por la 'comedia nueva' de Lope de Vega, quien debió despertar su fascinación por el teatro. Calderón desarrollaría la mitad de su producción paralelamente al ascenso del valido conde-duque de Olivares (entre 1621 y 1643), protector de artistas y literatos. Su bautismo teatral se produce, en 1623, con la obra Amor, honor y poder. Calderón realizará algunos viajes por Flandes e Italia, entre 1623 y 1625, como secretario del duque de Frías. Después, será asiduo escritor de obras para la Corte y para los corrales de comedias. Su prestigio en la Corte fue aumentando, y Felipe IV le otorgó el ingreso como caballero de la orden de Santiago, hacia 1637. También debió vivir algunos episodios oscuros, como una acusación por violar, junto a su hermano, la clausura de un convento de trinitarias, tema del que no se sabe a ciencia cierta la verdad. Por otro lado, su buena relación con Lope de Vega debió enfriarse hacia 1629, aunque tampoco hay datos fiables sobre los motivos. Se habla de un extraño incidente: un hermano de Calderón fue agredido y, éste al perseguir al atacante, entró en un convento donde vivía como monja la hija de Lope.
Autoren/Hrsg.
Weitere Infos & Material
Jornada segunda
(Sala en casa de don Félix.)
(Don Félix, Don Juan, Hernando.)
Don Félix¿Cómo habéis, don Juan, pasado
la noche?
Don Juan ¿Cómo pudiera,
don Félix, en vuestra casa,
sino muy bien, puesto que ella
de mi tristeza no tiene5
la culpa?
Don Félix Pues ¿qué tristeza
ea la que ahora os aflige?
Don JuanNo sé cómo os la encarezca
Desde el instante que vi
esa divina belleza10
que aún en mi memoria vive
a pesar de tanta ausencia,
todas aquellas cenizas,
que entre olvidadas pavesas,
aún no juzgué que eran humo,15
llama han sido: de manera
que conocí que han estado
en ocioso fuego envueltas,
tibias, pero no apagadas;
calladas, pero no muertas.20
No volví a verla ayer tarde,
porque no volvió a la reja;
y así, hoy con la esperanza
de que siendo día de fiesta
no dejará de salir,25
he madrugado por verla.
A la puerta de la calle
voy a esperar que amanezca
segundo Sol para mí.
Vos haced, por vida vuestra,30
puesto que no importa el caso,
que nada don Pedro entienda.
(Vase.)
Don Félix¿Habrá hombre tan necio como
el que hallar memorias piensa
en una mujer, al cabo35
de tantos años de ausencia?
HernandoDéjale que con su engaño
viva.
Don Félix Un cortesano, que, era,
decía, el engaño la cosa
que más y que menos cuesta40
Veamos estotro doliente
en qué estado está, ya que esta
casa, de locos de amor
se ha vuelto convalecencia.
(Don Pedro. Don Félix, Hernando.)
Don Félix¿Qué hay, don Pedro? Buenos días.45
Don PedroFuerza será que lo sean,
recibiéndolos de vos
y en vuestra casa, por vuestra,
y por la dicha de estar
mis esperanzas tan cerca.50
No creeréis cuánto gozoso
y ufano estoy de que sea
vuestra vecina esta dama;
pues con eso, cosa es cierta
que para verla, don Félix,55
dos mil ocasiones tenga;
y por no perder ninguna
voy a esperarla a la puerta,
pues sin duda que hoy a misa
habrá de salir por fuerza.60
Don FélixEn ella don Juan aguarda.
Don PedroAsí se hará la deshecha
mejor, paseándonos todos.
Vos, aunque llevaros quiera
a otra parte, no vais; pero65
de suerte que nada entienda.
(Vanse.)
(Calle.)
(Don Félix y Don Pedro, encontrándose con Don Juan.)
Don Félix¿Qué hacéis, don Juan?
Don Juan Esperaros
para saber a qué iglesia
queréis que vamos a misa.
(Aparte a él.)(De aquí no hagamos ausencia.)70
Don PedroLo mismo le decía yo
Vamos adonde os parezca.
(Aparte a él.)(No os vais, don Félix, de aquí.)
Don Félix (Aparte.)(Desta suerte fácil fuera
servir un hombre a dos amos,75
mandando una cosa mesma.)
Vuesarcedes, caballeros
muy enamorados, ¿piensan
que no hay más que irse y llevarme
cada cual a su querencia?80
Pues no, ¡vive Dios!, que hoy
se han de estar donde yo quiera;
que quiero yo enamorar
también un día en conversa.
Y así, hasta que mis vecinas85
salgan y vamos tras ellas,
para ver la que me toca
festejar (pues cosa es cierta
que yo la que quiero más,
es la que tengo más cerca),90
no se ha de ir de aquí ninguno.
Don PedroPor mí sea norabuena.
Don JuanPor mí también.
Don Pedro
(Aparte a don Félix.) (¡Lindamente
habéis hecho la deshecha
con don Juan!)
Don Juan
(Aparte a don Félix.) (¡Bien con don Pedro95
desmentido habéis mis penas!)
Don Félix (Aparte.)(Mas lo hago por saber
si es que es la dama una mesma.
Y si es la que de las dos...
Mas no prosiga mi lengua;100
que es tarde para que a mí
beldad alguna me venza.)
Don JuanPues ya que queréis, don Félix,
que os asistamos, no sea
tan de balde, que no os cueste105
el pagarnos una deuda
que no debéis.
Don Pedro Es verdad,
y es famosa ocasión ésta,
pues sólo para hacer hora
son las relaciones buenas.110
Don FélixYo me huelgo, pues así
hablaré un rato siquiera,
sin que a la mano me vayan
con amor, celos y ausencia.
—Con el general contento,115
Madrid, digno a su fineza,
a su lealtad y su amor,
oyó las felices nuevas
de las bodas de su rey;
y más cuando supo que era120
la divina Mariana...
Don JuanTened, que dejar es fuerza
otra vez la relación
para otra ocasión suspensa.
Don Félix¿Por qué?
Don Juan Porque sale gente.125
Don Félix¿Cuánto va que se me queda
la relación en el cuerpo,
y vienen otros a hacerla?
Don PedroUn criado es el que sale,
que a su amo sin duda espera.130
Don JuanBien podéis ya proseguir.
Don FélixDigo que en gozosa muestra
del alegría de todos...
—Pues todos juntos quisieran
significar los afectos135
en regocijos y fiestas;
y aunque, como vos dijisteis,
caminan con su pereza
las dichas, y no es el gusto
correo a toda diligencia;140
con todo eso...— llegó el día
de saberse que en Viena
el rey desposado estaba,
remitiéndole que ejerza
sus poderes Ferdinando,145
rey de Hungría y de Bohemia:
Ferdinando, ínclito joven,
en quien la sacra diadema
de rey de romanos, presto
hará la elección herencia.150
Él, pues, no del poder sólo
usó, más de la fineza:
Con que sirviendo a su hermana,
hizo de la corte ausencia.
Dejemos en el camino155
las dos majestades (que ésta
no es la acción que a mí me toca,
ya que vos con la agudeza
de vuestro ingenio dijisteis
el aparato y grandeza),160
y vamos a que Madrid,
desvelada, fiel y atenta
al servicio de sus reyes,
que es de lo que más se precia,
en tanto que prevenía165
la usada lid de sus fiestas,
convidó lo más ilustre
de la española nobleza,
para una máscara; haciendo
(fuese acaso o diligencia)170
a propósito de bodas
ceremoniosa la fiesta;
porque si a la antigüedad
revolvéis humanas letras,
hallaréis cómo en las nupcias175
aun menos ilustres que éstas,
con antorchas en las manos
corrían tropas...




