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Calderón De La Barca | Luis Pérez el gallego | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, Band 84, 130 Seiten

Reihe: Teatro

Calderón De La Barca Luis Pérez el gallego


1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9953-326-1
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, Band 84, 130 Seiten

Reihe: Teatro

ISBN: 978-84-9953-326-1
Verlag: Linkgua
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Luis Pérez el gallego es un drama o comedia de aventuras de Pedro Calderón de la Barca. Pertenece al «género de aventuras o de bandoleros». Luis Pérez es un noble gallego, transformado en salteador por una suma fatal de circunstancias. Encarna el amor, la amistad, el honor, la valentía y la justicia. En esta obra los problemas tienen una base amorosa que desembocará en conflictos con la justicia. Así comienza el camino del héroe, que se convertirá en un fugitivo, luchando por los valores que él defiende como verdaderos. Vivirá fuera de la ley, y solo regresará para imponer la verdadera justicia.

Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600-1681) Calderón de la Barca nació el 17 de enero de 1600, en Madrid, como segundo de cinco hermanos, en el seno de una familia de mediana hidalguía procedente de las montañas cántabras. Su padre fue escribano del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda. La madre murió en 1610 y el padre en 1615. Al parecer, su padre había dejado como voluntad y requisito para que Pedro y sus hermanos heredaran el que siguieran las carreras que él había marcado; a Calderón le estaba destinada la de sacerdote. Al igual que Lope de Vega, Quevedo y otros literatos, Calderón cursó estudios en el madrileño colegio Imperial de los jesuitas (hasta 1613), y los continuó en las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca (hasta 1620), donde, quizá por la exigencia paterna, estudió teología, pero también lógica, retórica, historia y derecho natural y político. Su bagaje cultural era muy amplio, tocado por la escolástica y las ideas existencialistas agustinianas. Calderón vivió tres reinados (con Felipe III, Felipe IV y Carlos II) durante los cuales se fue desintegrando el poder español y el país quedó cada vez más aislado del escenario internacional, sobre todo a partir de la pérdida de Flandes por la paz de Westfalia, en 1648. Pero no fue tanto así en la creación literaria, ya que Calderón vivió de lleno el Siglo de Oro español, tan prolífico y rico en cuanto a las artes. Hacia 1620, los hermanos Calderón debieron resolver un litigio relativo a la herencia con la segunda mujer de su padre. Ese mismo año, Calderón de la Barca abandonaría los estudios religiosos e iniciaría sus primeras tentativas literarias con la poesía. Así, participó como poeta en varios certámenes y justas, pero pronto descubriría su atracción por la 'comedia nueva' de Lope de Vega, quien debió despertar su fascinación por el teatro. Calderón desarrollaría la mitad de su producción paralelamente al ascenso del valido conde-duque de Olivares (entre 1621 y 1643), protector de artistas y literatos. Su bautismo teatral se produce, en 1623, con la obra Amor, honor y poder. Calderón realizará algunos viajes por Flandes e Italia, entre 1623 y 1625, como secretario del duque de Frías. Después, será asiduo escritor de obras para la Corte y para los corrales de comedias. Su prestigio en la Corte fue aumentando, y Felipe IV le otorgó el ingreso como caballero de la orden de Santiago, hacia 1637. También debió vivir algunos episodios oscuros, como una acusación por violar, junto a su hermano, la clausura de un convento de trinitarias, tema del que no se sabe a ciencia cierta la verdad. Por otro lado, su buena relación con Lope de Vega debió enfriarse hacia 1629, aunque tampoco hay datos fiables sobre los motivos. Se habla de un extraño incidente: un hermano de Calderón fue agredido y, éste al perseguir al atacante, entró en un convento donde vivía como monja la hija de Lope.
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Jornada segunda


(Salen Manuel y doña Juana de camino.)

Manuel Nunca viene solo el mal.

Juana Es que desdichas y penas

se llaman unas a otras.

Manuel ¡Ay, Juana, cuánto me pesa

el verte venir así,

peregrinando por tierras

extrañas! Cuando pensé

que Galicia puerto fuera

de nuestra tormenta, ha sido

golfo de mayor tormenta;

pues otro nuevo accidente

nos saca de Salvatierra

y trae a la Andalucía,

corriendo de esta manera

ajenas patrias.

Juana Manuel,

cuando yo dejé mi tierra

y padres por ti, salí

a más desdichas dispuesta.

No salí yo por vivir

eligiendo esta ni aquella

provincia, sino por sólo

vivir contigo, así sea

donde quiera mi desdicha

o donde mi dicha quiera.

Manuel ¿Cón qué acciones, qué palabras

podrá declarar la lengua

un justo agradecimiento?

Pero dejando finezas

amorosas a una parte,

¿dónde aquel criado queda

que recibí en el camino

para que conmigo venga

a buscarte algún regalo

en tanto que pides treguas

con blando sueño al cansancio?

(Sale Pedro.)

JuanaYa él a nuestra vista llega.

Pedro ¿Qué es, señor, lo que me mandas?

ManuelQue tú conmigo te vengas

por San Lúcar. Tú, mi bien,

retírate donde puedas

descansar.

Juana Aquí estaré

llorando tu breve ausencia.

(Vase.)

Manuel Presto volveré a adorarte.

Parece que esta tristeza,

adivina del pesar

que tengo de darla, empieza

a hacer tales sentimientos.

Pedro ¿Cómo hacer pesar intentas

a una mujer a quien debes

tan peregrinas finezas?

Que, aunque es verdad que yo soy

criado tan nuevo que apenas

conoces por tal, pues sólo

ha dos días que me entregas

secretos tuyos, he visto

en mil amorosas muestras

obligaciones muy grandes.

Manuel No puedo negar la deuda;

mas, Pedro, a fuerza del hado

no hay humana resistencia.

Huyendo de Portugal,

pasé a Galicia, y voy de ella

huyendo a la Andalucía.

Cosas son que el cielo ordena.

No vengo a quedarme aquí;

que tampoco en esta tierra

mi persona está segura,

sino, sirviendo en la guerra,

pasar en esta ocasión

por esa inconstante selva

de espuma y sal a las islas

del norte. ¡Los cielos quieran,

besen sus doradas torres

las católicas banderas!

Listarme quiero, y soldado

guardar la vida a quien cercan

tantas desdichas. Yo apuesto

que tú ahora entre ti piensas

que el dejar aquesta dama

será con infame afrenta

de su honor, poniendo a riesgo

su hermosura con mi ausencia.

Pues no ha de ser de esa suerte,

sino dejándola quieta

y segura en un convento

de San Lúcar donde tenga,

en tanto que vuelvo yo,

aunque es muy poca, mi hacienda;

que a mí la espada me basta.

Pedro Acción generosa es ésa,

digna de tu gran valor.

(Tocan dentro cajas.)Pero ¿qué cajas son éstas?

Manuel Habrá algún cuerpo de guardia

sin duda por aquí cerca,

y saldrán de él.

Pedro Sí, bien dices;

que allí se ve la bandera.

Manuel Vámonos llegando allá;

que, pues el primero encuentra

éste mi suerte, en él quiero

sentar la plaza. Tú llega,

pregunta por el alférez;

di que dos hombres intentan

sentarse en su compañía.

(Retírase. Salen dos soldados y Luis Pérez.)

Pedro Éste que hacia mí se acerca,

dirá de él. Señor soldado,

por cortesía le ruega

un forastero le diga

quién es de aquesta bandera

el alférez?

Soldado I Aquél es

a quien el pecho atraviesa

una banda roja.

Pedro ¿Aquél

que tiene buena presencia

y está de espaldas ahora?

Soldado I El mismo.

Luis Ustedes me tengan

por soldado y por amigo.

Soldado IITodos serviros desean.

(Vanse los soldados.)

Pedro Solo ha quedado el alférez.

Famosa ocasión es ésta.

Luis (Aparte.) (¡Válgame Dios, qué dichoso

en ese estado me viera,

si no tuviera un cuidado

que me aflige y me atormenta!)

PedroSeñor alférez...

Luis (Aparte.) (Que deje

yo una hermana tan resuelta

en tanto riesgo!)

Pedro Señor

alférez...

Luis (Aparte.) (¿Qué me aprovecha

adquirir aquí el valor,

si por más que yo le adquiera

por una parte, por otra

quiere el cielo que se pierda?

Pero en tanta confusión

una cosa me consuela,

y es que un amigo...)

Pedro ¡Señor

(Aparte.)alférez! (A esotra puerta.)

Luis (Aparte.) (...vive en mi casa y me guarda

las espaldas.

Pedro (Aparte.) (Desta oreja

debe de ser sordo. Voy

por esotra. ¡Linda flema!)

¡Señor alférez!

Luis ¿Quién llama?

Pedro Un soldado que desea...

(Túrbase Pedro.)

...mas no desea el soldado.

Y, si de alguna manera

alguna vez deseó,

mintió; que atrevida lengua

deseó por boca de ganso.

(Hace que se va.)

Luis ¡Aguarda, villano, espera!

¿No te acuerdas que te dije

que en ningún tiempo me vieras,

porque había de matarte

en cualquier estado y tierra

que te hallase?

Pedro Así es verdad.

Mas ¿quién hallarte creyera

hoy alférez en San Lúcar?

Luis ¡Vive el cielo, que mi afrenta

he de castigar en ti,

pues fuiste la causa de ella!

(Acomete a Pedro. Sale Manuel.)

Pedro¡Ay, que me matan!

Manuel ¿Qué veo?

¿A mi criado atropella

un soldado? ¡Ha caballero!

No sé yo qué causa no mueva

para que a aquese criado

se trate de esa manera,

sin mirar... Pero ¿qué veo?

Luis ¡Válgame el cielo! ¿Qué miro?

ManuelCon justa razón me admiro.

Luis Con el ansia no lo creo.

¡Manuel!

Manuel ¡Luis! Pues ¿qué es aquesto?

(Abrázanse.)

¿No fuisteis a Portugal?

¿Qué ocasión en lance tal

hoy nuestra amistad ha puesto?

Luis Y vos, Manuel, ¿no os quedasteis

en mi casa en Salvatierra?

¿Con qué ocasión a esta tierra

a darme muerte llegasteis?

¿Cómo cumple de esta suerte

un amigo noble y fiel

obligaciones de aquél

que en una deuda tan fuerte

le pone, cuando le fía

su honor? Testigo es el cielo

que otro bien, otro consuelo

en mi ausencia no tenía.

Manuel Los dos en esta ocasión,

como un corazón tenemos,

igualmente padecemos

una misma confusión.

Sacadme primero vos

de otra pena, y yo después

os satisfaré; porque es

fuerza que estemos los dos

solos cuando haya de hablar,

porque os importa el secreto.

Luis Que estoy...



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