Collins / Lazier | BE 2.0 | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, 416 Seiten

Collins / Lazier BE 2.0

Cómo lograr que tu empresa sea un negocio exitoso y sostenible
España (+34)
ISBN: 978-84-291-9810-2
Verlag: Reverte-Management
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

Cómo lograr que tu empresa sea un negocio exitoso y sostenible

E-Book, Spanisch, 416 Seiten

ISBN: 978-84-291-9810-2
Verlag: Reverte-Management
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



Beyond Entrepreneurship (BE) 2.0 es la ambiciosa actualización de un clásico atemporal escrito por Jim Collins y Bill Lazier sobre lo que motiva a las empresas a ser un negocio exitoso y sostenible. BE 2.0, es un libro que resume los principios que ha desarrollado Jim Collins en todos sus otros libros. Cuando Bill Lazier y Jim Collins escribieron la edición original de Beyond Entrepreneurship, basada en el contenido del curso que impartían en la escuela de negocios de la universidad de Stanford, decidieron crear una hoja de ruta para los líderes de las pequeñas y medianas empresas que quisieran construir una empresa grande y duradera. Beyond Entrepreneurship fue el libro más vendido en Silicon Valley e influyó en toda una generación de emprendedores como Reed Hastings de Netflix. Cuando Bill Lazier falleció, Jim Collins pensó en escribir algo para honrar al que fuera el mejor mentor de su vida. ¿Qué mejor tributo que una edición conmemorativa y actualizada del libro que crearon juntos? Pero BE 2.0 es mucho más que una reedición tradicional. Casi la mitad del contenido de BE 2.0 es totalmente nuevo con respecto a la primera edición. La visión actualizada de Collins aparece junto con el texto original, complementando las lecciones fundamentales de Beyond Entrepreneurship con cuatro capítulos y quince ensayos nuevos. A lo largo de todo el libro, BE 2.0 se mantiene fiel a la visión original que ambos autores persiguieron en la primera edición: que fuera una guía práctica y un mapa conceptual. En esta nueva edición, se incluye un capítulo final que integra los conceptos clave de las décadas de investigación de Jim Collins sobre lo que hace que las grandes empresas funcionen en un marco integral y práctico que denomina «El Mapa'.  

Jim Collins es un reconocido estudioso especializado en qué hace que las empresas sobresalgan, y asesor socrático de líderes de los sectores empresariales y sociales. Tras haber invertido más de un cuarto de siglo en la investigación, ha escrito -solo o en colaboración con otros autores- seis libros, de los que se han vendido en total más de diez millones de ejemplares en todo el mundo. Entre ellos están Good to Great, Built to Last, How the Mighty Fall y Great by Choice.
Collins / Lazier BE 2.0 jetzt bestellen!

Autoren/Hrsg.


Weitere Infos & Material


Capítulo 1

BILL Y YO


Bill Lazier fue para mí lo más parecido a un padre. El mío había fallecido cuando yo tenía 23 años; apenas tuvo tiempo de enseñarme la diferencia entre el bien y el mal, los principales valores o cómo forjar mi carácter. Llegué a la mayoría de edad a finales de los setenta, en la era pos-Vietnam y pos-Watergate, aquellos tiempos en los que uno se sentía desprovisto de orientación u objetivos. Cuando me gradué en la universidad en 1980, jamás había hablado con ninguno de mis compañeros sobre el compromiso de servicio como posibilidad en la vida, y tampoco habíamos comentado el deber de contar con unos valores que guiaran nuestra carrera. Durante mis primeros veinte años tuve la extraña sensación de que me faltaba algo esencial, no sabía exactamente el qué.

Y entonces conocí a Bill.

Poco antes de cumplir 25, durante mi segundo año en la escuela de negocios Stanford Graduate, tuve la oportunidad de encontrarme con la persona que cambiaría mi vida. El decano de mi universidad había ofrecido a Bill ?que en aquel entonces era un empresario de éxito, de unos 50 años? dar clase de una materia optativa. Él aceptó la oferta que le hacía Stanford de compartir sus conocimientos «del mundo real» y completar así su labor de desarrollo de nuevas empresas y jóvenes líderes. Yo habría querido cursar otra asignatura optativa, pero el sistema de sorteo de mi universidad me asignó un puesto justo en la primera clase que Bill daba en su vida. Les pregunté a mis compañeros: «¿Alguien sabe algo de este tal profesor Lazier?». Me dijeron que no. «Bueno, pues supongo que iré a las dos primeras clases y luego ya veremos».

Hice bien en asistir. Si por sorteo me hubieran asignado una clase diferente, o si no hubiera asistido a esa primera, habría sido casi imposible que por mi cuenta hubiera llegado adonde he llegado. Y este libro tampoco existiría, ni ninguno de los otros libros de los que soy autor o coautor, como Empresas que perduran, Empresas que caen, Good to Great o Great by Choice. Tampoco existiría ninguno de los estudios que he tenido el privilegio de llevar a cabo. Incluso mi carácter y, por supuesto, mis valores más profundos, serían diferentes.

En cierta manera, Bill se interesó por mí; creo que porque notó que yo era algo parecido a un potente motor pero sin un propósito claro. Solía invitarnos a Joanne (mi esposa) y a mí a su casa a cenar con él y su esposa, Dorothy. Y continuó haciéndolo tras mi graduación, mientras me animaba a pensar en la mejor manera de emplear mis cualidades y contribuir de algún modo a la sociedad. Solía hacerlo de forma amable, pero insistiéndome en que me dedicara a la investigación, la escritura y la enseñanza.

En 1988 cumplí 30. Ese año Bill hizo algo realmente valiente por mí, y mi vida cambió para siempre. La escuela de negocios Stanford Graduate perdió de manera repentina e inesperada a un célebre profesor que había impartido en otro curso la asignatura de Emprendimiento y Pequeñas Empresas, que era la que también enseñaba Bill. Los decanos le preguntaron a él si conocía a alguien que pudiera hacerse cargo de esas clases de forma temporal, mientras buscaban sustituto. Y Bill les dijo que yo podía hacerlo.

Nuestro decano se mostró escéptico, pero Bill me defendió diciendo: «Creo en él. Asumo la responsabilidad de formarle, ya que va a impartir la misma asignatura que yo, pero a otra clase».

Al no tener alternativa, los decanos aceptaron, confiando que Bill me enseñara bien para que no la liara demasiado.

Imagina que eres un joven jugador de un equipo de segunda división, y que de repente el autobús que lleva a la plantilla de primera se avería de camino al estadio de los Yankees. El partido está a punto de comenzar y los entrenadores están buscando un lanzador, y resulta que estás allí. Entonces alguien intercede por ti y te dice: «Venga, toma un guante y una bola, ¡sal ahí y lanza!». Bien, pues así me sentí el primer día que entré en mi aula del MBA de Stanford sustituyendo a aquel célebre profesor.

Bill puso sobre mis hombros una enorme carga de responsabilidad porque confiaba en mí, creía en mí, y yo no quería decepcionarle. También me explicó que era muy importante que lo hiciera bien, porque contaba mucho. Era como si estuviera en el banquillo antes de la oportunidad de mi vida, y mi entrenador (en este caso, Bill) me dijera: «Esta es tu ocasión de oro. Si haces un lanzamiento casi perfecto, te dejarán lanzar otra vez, y eso puede cambiar tu vida. Así que ¡sal ahí y lanza!».

Estuve «lanzando» en el «estadio de los Yankees» de la escuela de negocios Stanford Graduate siete años más.

Las enseñanzas vitales de un magnífico mentor

Pero la grandeza de Bill no residía en su éxito. Cierto que era una persona triunfadora, un exitoso emprendedor cuyas empresas, que él mismo dirigía, generaron gran cantidad de puestos de trabajo y mucha riqueza aun después de su fallecimiento. Además, era un magnífico profesor cuya reputación le valió una cátedra de Empresariales en la Facultad de Derecho de Stanford (donde acabaría su carrera de profesor). Bill dejó una huella tan profunda en sus estudiantes de Derecho que le rindieron homenaje bautizando como «Patio Lazier» el patio exterior central de la residencia de estudiantes Munger. También invirtió parte de su tiempo y dinero en una serie de empresas sociales, incluyendo los seis años que fue presidente de la junta del Grinnell College.

Pero, sobre todo, Bill era mentor. No solo mío, también de cientos de jóvenes más. Por eso, antes de pasar a hablar de consejos empresariales, me gustaría compartir unas cuantas enseñanzas vitales que aprendí de Bill. Conviene situarlas al comienzo de BE 2.0 porque Bill fue un ejemplo de que no se puede tener éxito en el mundo de los negocios si no lo tienes primero en la vida.

Nunca reprimas un impulso generoso

Un día aparecieron en la entrada de casa dos grandes cajas de madera cuyas etiquetas indicaban que el remitente era Bill. Al abrirlas, Joanne y yo nos encontramos con unas cuantas botellas de vino francés, italiano y californiano de muy buena calidad. Llamé a Bill y le pregunté a qué se debía tan generoso obsequio, y me respondió: «Bueno, Dorothy y yo hemos tenido un problema en el almacén de la bodega y teníamos que hacer espacio para unas botellas nuevas. Pensamos que sería de ayuda que te quedaras algunas de estas».

Bill dominaba el arte de hacer que la gente aceptara su generosidad haciéndote creer que eras tú quien le hacía el favor a él. Su bodega era enorme y dudo que tuviera problemas de espacio. El caso es que Joanne y yo habíamos comentado durante una cena con él que nos encantaba su selección de vinos. En ese momento no podíamos permitirnos adquirir vinos de tanta calidad. Así que Bill simplemente decidió compartir los suyos, echándonos encima el «feliz» problema de cómo almacenar docenas de botellas en un pequeño estante de nuestro diminuto apartamento.

De entre los líderes empresariales más conocidos, Bill me recuerda en particular a William R. Hewlett, cofundador de Hewlett-Packard Company (HP). Este creía que una empresa tiene responsabilidad con todas las personas que la forman, y que las que se esfuerzan para que la empresa tenga éxito merecen compartir la riqueza que han contribuido a generar. Era un hombre muy adelantado a su tiempo, pues encarnó estos valores en los años cuarenta, mucho antes de que se pusieran de moda en el mundo empresarial de Estados Unidos. HP se convirtió en una de las primeras empresas tecnológicas en instaurar el reparto de beneficios y la propiedad de las acciones por parte del personal con mayor antigüedad en la compañía, y Hewlett llegó a ser uno de los primeros «titanes tecnológicos» en comprometerse a donar una buena parte de su fortuna2 a causas benéficas. Tanto en el desarrollo de su empresa como en su forma de vivir la vida, Hewlett siempre se aferró a un lema3 que no se cansaba de repetir: «Nunca reprimas un impulso generoso».

Bill y yo nos inspiramos en Hewlett, y mi mentor siempre llevó a la práctica la máxima de generosidad de Hewlett. Él creía que el sueño americano no consiste en hacer el bien por uno mismo, sino en la oportunidad de realizar un trabajo provechoso y de entregarte con libertad a los demás. Puedes hacer donaciones económicas u ofrecer tu tiempo para prestar un servicio a cualquier causa o al país; o bien formar a otras personas o mentorizar a la siguiente generación; incluso puedes arriesgarte por algo en lo que crees. En el caso de Bill, hizo todo eso y más. Su generosidad no agotaba su energía, más bien tenía el efecto contrario: era tan generoso y daba tanto a otras personas que todo le llegaba de vuelta, aumentando así su gratitud, que él convertía en generosidad, lo que incrementaba aún más su energía. Así, la rueda generosidad-energía no dejaba de girar, lo que generó un gran impulso durante toda su vida.

Reconoce cuándo has de dar el salto

Bill inició su carrera profesional como contable en una prestigiosa empresa financiera. Conforme iba ascendiendo supo que estaba en la posición adecuada para ser nombrado socio.

Pero ¿cuál fue su respuesta cuando por fin le hicieron la propuesta?

La rechazó.

«Siempre tuve el sueño de dar el gran salto empresarial y fundar mi propia compañía ?me dijo una vez?. Y sabía que ser socio me habría hecho quedarme allí, atrapado en una posición...



Ihre Fragen, Wünsche oder Anmerkungen
Vorname*
Nachname*
Ihre E-Mail-Adresse*
Kundennr.
Ihre Nachricht*
Lediglich mit * gekennzeichnete Felder sind Pflichtfelder.
Wenn Sie die im Kontaktformular eingegebenen Daten durch Klick auf den nachfolgenden Button übersenden, erklären Sie sich damit einverstanden, dass wir Ihr Angaben für die Beantwortung Ihrer Anfrage verwenden. Selbstverständlich werden Ihre Daten vertraulich behandelt und nicht an Dritte weitergegeben. Sie können der Verwendung Ihrer Daten jederzeit widersprechen. Das Datenhandling bei Sack Fachmedien erklären wir Ihnen in unserer Datenschutzerklärung.