de Claramonte | Famosa comedia de santa Teodora | E-Book | www.sack.de
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E-Book, Spanisch, Band 128, 144 Seiten

Reihe: Teatro

de Claramonte Famosa comedia de santa Teodora


1. Auflage 2012
ISBN: 978-84-9953-145-8
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, Band 128, 144 Seiten

Reihe: Teatro

ISBN: 978-84-9953-145-8
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La Famosa comedia de santa Teodora, de Andrés de Claramonte, relata la historia de Teodora. Teodora era una mujer casada que vivía en la ciudad egipcia de Alejandría. Un joven enamorado de ella recurrió a una hechicera que con pócimas y palabras la sedujo. Tras el incidente la santa tomó ropas de hombre, entró en un monasterio y haciéndose llamar Teodoro admiró a todos con su devoción. Poco después una ventera del lugar la acusó de ser el padre del hijo que había tenido con un viajero. Sorprendentemente, Teodora aceptó la paternidad del niño, abandonó expulsada el convento, y cuidó de la criatura como si de su hijo se tratase. Pasados unos años, suplicó de nuevo la entrada en el monasterio donde fue admitida con la condición de no abandonar nunca su celda. Solo tras su muerte se descubrió que era una mujer. Se cuenta que el niño que Teodora cuidó llegó con el tiempo a ser abad del monasterio.

Andrés de Claramonte (1580-1626). España. Se sabe muy poco de su vida. Nació en Murcia y algunos estudiosos le atribuyen la autoría de La estrella de Sevilla. Trabajó en teatros de dicha ciudad y escribió varias obras notables por su acción y sentido épico.
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Jornada segunda


(Sale Natalio medio desnudo, con espada, broquel y linterna.)

Natalio Teodora levantada

de mi lado a deshora,

sin sentillo, Teodora

desnuda, y de mis brazos apartada.1130

Y aquella parte helada

del lecho, que inviolable y casto ha sido.

La tortolilla simple sin el nido,

a hurto de su esposo;

mas, ¿si dejase, ay Dios, de ser dichoso?1135

Que el más cuerdo marido,

cuidadoso y honrado,

puede ser, mientras duerme, desdichado,

que en el honor aun no disculpa al sueño

el defecto y descuido más pequeño.1140

Mas, parece locura,

pudiendo ser engaño,

ser profeta del daño

que mujer tan honesta me asegura.

¡Extraña desventura!1145

Que aun el honor no deje permitido

a un honrado marido

discurrir en su agravio,

sino que, recatado, cuerdo y sabio,

viéndolo por los ojos1150

ha de pensar que es sueño o son antojos

y debe corregillo y castigallo

en llegando no más de a imaginallo.

Dura ley, caso atroz, bárbaro abuso,

maldito sea el autor que tal compuso.1155

Ya que mi sueño ha sido

tan profundo y pesado,

y todo está callado,

y en las puertas del alba el Sol dormido,

recatado marido1160

quiero ser, cuidadosa centinela

del honor que sin causa me desvela,

y ver dónde a tal hora,

desnuda y sin mi lado está Teodora.

Si la buena resbala,1165

¿qué cuidado al honor dará la mala?

Mas, ay, que en un chapín he tropezado,

tirano precursor de mi cuidado;

más adelante veo

su ropa sin decoro,1170

y entre lascivia y oro,

más adelante el bárbaro manteo.

Otro chapín está más adelante;

confusión semejante,

quién ha visto jamás, y quién ha sido1175

tan modesto marido

que la tierra no espante;

allí el jubón diviso,

parece que la capa echarme quiso,

desdichado de mí; si verdad fuera1180

mas, ¿qué en tal confusión el alma espera?

Quiero entrar a saber, y a ver si topa

esta infamia en el alma o en la boca.

(Vase, y entran Hemo y Lipsio.)

HemoDe aquí, sin que nos vea,

callando, ver podremos1185

sus locuras y extremos.

Lipsio¿Quién hay, que de mujer virtudes crea?

Hemo¿Que tuviera alma fea

tan hermosa mujer!...

Lipsio Salir, amigo,

la vi por el postigo,1190

a la luz de la Luna, que excedía

en claridad al día.

HemoY, ¿a quién llevó consigo?

LipsioA nadie, que salieron

por el postigo que primero abrieron1195

dos sombras, que llevaban

dos mujeres que vi que acompañaban;

y ella sola después, porque te asombre,

Hemo, salió vestida en traje de hombre.

(Sale Natalio con los vestidos.)

HemoYa viene.

Natalio Del honor que se ha anegado,1200

éstos son los vestidos que he escapado,

villano sobre escrito,

y túnica vistosa

de la culebra hermosa,

que quiso desnudalle el apetito;1205

testigos del delito

quiso dejarme en ellos;

ah, monstruos del honor, adornos bellos

del más fiero animal que al mundo admira,

y plumas del pavón en que se mira1210

la más loca hermosura

que jamás pudo ver mortal criatura.

Vosotros causa sois de tales males.

Si el honor se redime en los sayales,

si es lance el desengaño1215

que las paredes pasa,

no he dejado en mi casa

el lugar más oculto y más extraño.

Ajenos de mi daño,

y en profundo letargo sepultados,1220

he visto los criados,

y en el jardín abiertas

las cautelosas profanadas puertas,

causa de esta ruina

hallé los hortelanos y no Alcina.1225

Mis desdichas son ciertas,

ya en el número entré de los maridos

desdichados, celosos y ofendidos.

Mas, ¿posible es que Teodora

conmigo ha sido cruel?;1230

mas... del rasgado papel

veo el desengaño ahora.

¡Ah, honestidad burladora,

ah, fementida azucena,

de rabia y tósigo llena1235

cuando al Sol ámbar exhala!

Si Teodora ha sido mala

no puede haber mujer buena.

¿Qué contiene este papel

que dejó con sangre escrito?1240

En la confusión imito

al gigante de Babel.

Cuatro versos hay en él,

y por firma: «Tu Teodora».

En tantas dudas ignora1245

el alma lo que concibe,

que quien con su sangre escribe,

no es posible que es traidora.

(Lee:)«Púsoseme el Sol,

salióme la Luna,1250

¿quién creyera, Natalio,

tan gran ventura?

Tu Teodora.» Del papel

saco mayor confusión.

Ya puedo, con más razón,1255

decir, Teodora cruel,

como tú dices en él:

«púsoseme el Sol», pues ya

puesto en mí tu Sol está,

y con luz más importuna1260

puesto, salióme la Luna,

en las mudanzas mujer;

aunque no puedo tener,

puesto el Sol, ventura alguna.

Quiero mi gente llamar1265

para encargarles mi afrenta,

que si al pueblo no se cuenta

no es tan preciso el pesar:

disimular y callar

es el medio más discreto,1270

entretanto que en secreto

vea si esta ingratitud

de Teodora fue virtud,

o ha sido poco respeto.

Aunque para mí esta ha sido1275

soberana vocación,

porque tanta perfección

no puede haberla fingido.

Mas, dejar a su marido

una mujer en tal pena,1280

es acción que la condena,

es acto que el Cielo iguala;

si Teodora ha sido mala

no puede haber mujer buena.

Lipsio Ya podemos llegar.

Hemo Lipsio, no digas1285

que la viste salir.

Lipsio Bien me aconsejas.

NatalioYa amor, mis confianzas me castigas,

y me condenas a perpetuas quejas;

hola, gente, criados.

Hemo No prosigas,

que pendientes están nuestras orejas1290

de tu voz. ¿Qué nos mandas?

Natalio Enemigos,

todos de mis desdichas sois testigos.

Dejadme. Mas, volved.

Hemo Señor, ¿qué tienes?

NatalioIdos de mi presencia, desleales.

HemoYa nos vamos.

Natalio Aguarda.

Hemo ¿Qué previenes?1295

Para el rigor, que de tu acuerdo sales.

NatalioTiranos homicidas de mis bienes,

y fieros instrumentos de mis males,

no me matéis, dejadme, y de mis ojos

me quitad estos bárbaros despojos.1300

Hemo¿No nos llamaste tú?

Natalio Pues ya os despido,

y callando...



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