E-Book, Spanisch, Band 22, 536 Seiten
Reihe: Religión
de León Exposición del Libro de Job
1. Auflage 2012
ISBN: 978-84-9897-986-2
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 22, 536 Seiten
Reihe: Religión
ISBN: 978-84-9897-986-2
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Fray Luis de León (Belmonte, 1527-Madrigal de las Altas Torres, 1591). España. Aunque nació en Belmonte (Cuenca), Luis de León se trasladó pronto a Madrid y, después, a Valladolid, debido a los traslados de su padre, noble que ejercía de abogado y consejero real. En estas ciudades inició su formación, y a los catorce años ingresó en el convento de San Agustín, en Salamanca, tomando votos de dicha orden en 1544. La vida de fray Luis de León transcurrió a partir de entonces en esta ciudad, donde se doctoró en teología, se graduó como catedrático (1560) y participó plenamente en la vida universitaria, así como en la defensa del castellano como lengua académica (hasta entonces la tradición casi prohibía el empleo de otras lenguas que no fueran las clásicas). Consiguió pronto ganar varias oposiciones académicas, y su vehemencia a la hora de expresar sus ideas le debió valer más de un enfrentamiento con algunas personalidades intelectuales eclesiásticas, incluso dentro de su propia orden. Una de estas disputas tuvo que ver con su defensa del texto hebreo de la Biblia, cuestión que, en los dogmáticos tiempos de contrarreforma que corrían, era casi una violación del concilio de Trento, el cual ordenaba atenerse en todo a la traducción en latín de las Sagradas Escrituras elaborada por san Jerónimo (la Vulgata). El interés de fray Luis de León en la versión hebrea de la Biblia se cifraba en cambio en su gran valor como texto de mayor antigüedad y, por lo tanto, más fiel al original; pero esta filiación hebraica y su talante innovador en lo teológico le acarrearon dificultades y acusaciones cercanas a la herejía. También encontró problemas debido a su traducción comentada al castellano del Cantar de los cantares, que no llegó a publicarse pero que circuló en ámbitos universitarios. Como consecuencia del acoso y derribo ejercido por sus enemigos, fray Luis de León sufrió cautiverio entre marzo de 1572 y diciembre de 1576. Privado de libertad, así como de libros, fray Luis de León escribió su Exposición del Libro de Job, con finales de capítulo versificados a modo de resumen. Quizá éste era un anuncio de su definitiva decantación por la poesía, la cual vino acompañada, tras su absolución, por la recuperación triunfal de la cátedra. De este episodio han quedado dos inmortales recuerdos: el primero es su décima 'Aquí la envidia y mentira / me tuvieron encerrado...' y la segunda la famosa frase 'Decíamos ayer...', que se le atribuye como apertura de sus clases tras cinco años de haber estado apartado y prisionero de la Inquisición. Tras su rehabilitación, fray Luis de León ganó nuevas cátedras, la última de las cuales fue la de Biblia, en 1579, y también tuvo nuevas denuncias inquisitoriales en su contra, que no prosperaron. En el momento de su muerte, acaecida el 14 de agosto de 1591, se encontraba redactando una biografía de santa Teresa de Ávila, cuya obra había revisado para su publicación. Sus restos fueron enterrados en la Universidad de Salamanca, a la que dedicó prácticamente toda su vida.
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Capítulo II
1. Y fue un día, y vinieron los hijos de Dios a asistir delante de Dios, y vino también Satanás entre ellos a asistir delante de Dios.
2. Y dijo Dios a Satanás: ¿Pues de dónde vendrás? Y respondió Satanás a Dios: De cercar en la tierra y de pasearme por ella.
3. Y dijo Dios a Satanás: ¿Por dicha pusiste tu corazón sobre mi siervo Job, que no como él en la tierra, varón simple y derecho y temeroso de Dios y esquivador de maldad, y aun agora asido a su bondad? Incitásteme contra él para afligirle de balde.
4. Y respondió Satanás a Dios y dijo: Pellejo por pellejo, y todo lo que es al hombre dará por su alma.
5. Plégate enviar tu mano, y tócale en el hueso y en la carne; sino en la cara te bendijere.
6. Y dijo Dios a Satanás.- Vesle en tus manos; solamente guarda su alma.
7. Y salió Satanás de delante de Dios, y plagó a Job con postemas malignas desde la planta de sus pies hasta su colodrillo.
8. Y tomó una costra de tierra para raerse con ella; y él sentado en medio del polvo.
9. Y díjole su mujer: ¿Hasta cuándo tú asido de tu bondad? Bendecir a Dios y morir.
10. Y díjole a ella: Como una de las tontas parlantes. También el bien recibimos de Dios; ¿y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job en sus labios.
11. Y oyeron tres amigos de Job toda esta calamidad que vino sobre él, y vinieron cada uno de su lugar. Elifaz, el temanés, y Bildad, el de Suhi, y Ofar, el nagmatés. Y juntáronse juntos para venir a visitarle y a consolarle.
12. Y alzaron los ojos de lueñe, y no le conocieron; y levantaron su grito y lloraron y rasgaron cada uno su vestidura, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
13. Y sentáronse con él en el suelo por siete días y siete noches, y no hubo quién le hablase palabra; que vieron que grande mucho su dolor.
Exposición
1. Y fue un día, y vinieron los hijos de Dios a asistir delante de Él, y vino también Satanás entre ellos a asistir delante de Dios.
2. Y dijo Dios a Satanás: ¿Pues de dónde vendrás? Y respondió Satanás a Dios: De cercar en la tierra y de pasearme por ella. Hácese otra y segunda consulta, y aparécele al profeta que se hace, así para luz suya como para mayor entendimiento y gusto nuestro. Pues tornan en ella a aparecer los ángeles ante Dios, y con ellos también Satanás, a quien Dios pregunta otra vez, y él le torna a responder casi en la misma forma de arriba. Lo que de nuevo hubo es lo que agora se sigue:
3. Y dijo Dios a Satanás: ¿Por dicha pusiste tu corazón sobre mi siervo Job, que no como él en la tierra, varón simple y derecho y temeroso de Dios y esquivador de maldad, y aun agora asido de su bondad? Y incitásteme tú contra él para afligirle de balde. Que fue decir Dios al demonio: hízose la prueba que pediste, y el suceso ha mostrado que tu imaginación era falsa. Desnudástele de todo, y cuanto tú le quitaste más, tanto él está más asido a su bondad. Bien se ve que no colgaba de la riqueza, pues, ida la riqueza, la abraza, y, pobre, es rico con ella. Entrañada estaba en él y embebida en las venas; y aunque le has, dice, desasido de lo demás, no has podido desasirle de su bondad. Lo que decimos asido, en la palabra original es asir y aprehender esforzadamente; y dice no sólo allegamiento a aquello que se ase, sino fortaleza y firmeza en ello. Por manera que Job no estaba asido a su virtud con duda y flaqueza, sino con pecho valiente y con propósito esforzado y cierto, para no apartarse de ella por ningún suceso próspero, ni por ningún adverso caso que le avenga y suceda.
Mas tú, dice, me incitaste contra él de balde. De balde, dice, respecto del fin que el demonio pretendía, y de su imaginación y esperanza, que salió en vacío y burlada; que, en orden de lo que Dios pretendió en este azote y licencia, que fue esclarecer la virtud de su siervo y hacer prueba de su bondad y mostrar que no le servía por interés, y que era mayor que toda la desventura y desastres, no fue de balde este hecho, ni sucedió al revés ni en otra manera diferente de lo que Dios pretendía. Mas dice:
4. Y respondió Satanás a Dios, y dijo: Pellejo por pellejo, y todo lo que el hombre tiene dará por su alma. No se vence la malicia de una vez, a lo menos no quiere mostrarse vencida, para quedar después más confusa; y así halló todavía qué maliciar y qué argumentar el demonio. Pues dice en sentencia, que no es maravilla que persevere Job en ser bueno, aunque se vea caído y puesto en pobreza y miseria, porque hombres hay que, como tengan salud y fuerzas, llevan bien cualquier suceso duro y adverso. Así que la igualdad con que pasa Job por sus pérdidas, puede nacer en él no tanto de la virtud que Dios dice, cuanto de un natural suyo apocado y que con vivir sano pasa bien como quiera. Pellejo, dice, por pellejo. Manera de hablar es de la lengua en que se escribió este Libro al principio, y es manera no muy conocida, y así no declarada de un arte. Pellejo por pellejo dará, esto es, según dicen algunos, un pellejo y otro pellejo, esto es, todos sus pellejos; que es decir, cuanto tiene y posee dará por bien perdido por quedar con la vida. Otros dicen así: Un pellejo dará por otro pellejo, esto es, con la hacienda comprará la vida, y se tendrá por contento; y luego lo declara, diciendo: Y todo lo que tiene el hombre dará por el alma, que aquí significa la vida. Mas esto no sé si dice con lo que aquí quiere el demonio. Por donde podríamos traducirlo de aquesta manera: Pellejo en cuanto pellejo, y todo lo que el hombre tiene en cuanto la vida. Como diciendo: llevará el hombre con buen ánimo el perder el pellejo, esto es, su riqueza y hacienda, que con razón es pellejo, pues le rodea y abriga; en cuanto el pellejo, esto es, en cuanto le durare el pellejo, quiero decir, como el otro pellejo, que es la salud y la vida, le quede entero y sano. Y lo que dijo por figura y rodeo en esta parte primera, decláralo luego en la segunda sin él y con palabras sencillas, y dice: Y todo lo que el hombre tiene dará en cuanto su vida. Como si más claro dijera: En lo que digo de pellejo en cuanto pellejo quiero decir que el hombre, aunque pierda lo que tiene, lo pasa mientras queda con salud y le duran las fuerzas. Y con esto viene bien lo que añade, que es:
5. Envía tu mano, y tócale en la carne y en los huesos, y, si no blasfemare de ti, entonces podrás decir que me engaño. Tócale, esto es, tocando hiérele; en la carne y en los huesos, esto es, en la salud, quitándosela, y no como quiera, sino de manera que la carne le lacere y los huesos lo sientan; quiero decir, de arte que el daño y el dolor le penetre a los huesos. Dice:
6. Y dijo Dios a Satanás: Vesle en tus manos; solamente guarda su alma. Esto es, yo te doy licencia que le maltrates a tu voluntad, y que le llagues y enfermes; pero de manera que no le mates. Su alma, esto es, su vida te reservo, en que no consiento que toques; la salud te entrego para que hagas prueba de tus fuerzas en ella.
7. Y salió Satanás de con Dios y plagó a Job con postemas malignas desde la planta de sus pies hasta su colodrillo. Nunca pone en olvido el hacer mal el demonio; luego que se ve con poder lo pone en obra. De creer es que esta plaga de Job fue gravísima plaga, así por ser autor de ella el demonio, que es amigo de hacer lo peor, como por el enojo y envidia que le despertaba a llagarle, como también por el fin que pretendía en ello, que era traerle a impaciencia y mostrar con ella que era apariencia de virtud, como él decía, y no virtud verdadera, como Dios afirmaba.
Así que, sin duda, fue gravísimo mal el de Job. Y aunque algunos han querido señalar qué sería, no parece que se puede saber; y si algún camino hay para ello, es la palabra original en lugar de lo que dijimos postemas, que es sechin, porque a la verdad sechin son secas, como el castellano las llama, que es palabra que desciende de aquélla, y como se conoce de lo que en Esaías y en el cuarto Libro de los Reyes se dice de la enfermedad de Ezechías, adonde está escrita esta misma; que por lo que allí se dice y por la medicina con que el rey se curó, y por las ocasiones y las circunstancias del tiempo parece claro sechin ser secas o landres. Porque Ezechías enfermó poco después de la mortandad que sobre los asirios vino una noche; y como Josefo dice, aquella mortandad fueron landres, con que una noche murieron más de cien mil personas. Y así es verosímil que del aire corrompido Ezechías se inficionó de la misma manera, y por esto fue mortal su enfermedad y desesperada, como escribe Esaías; y la medicina con que él le sanó, que fue masa de higos, es medicina que se aplica a las postemas y secas, como lo enseñan los médicos.
Así que no se debe dudar sino que sechin es enfermedad de landres y secas; y que, como son en diferentes maneras, estas de Job fueron dolorosísimas y pestilencialísimas secas, y por eso dice el texto que le hirió con secas y postemas malignas. Y como quien sabía la fuerza mala de las enfermedades y males, escogió el demonio para atormentar más luengamente a Job y para traerle a impaciencia, entre todos, aqueste mal, como de mayor eficacia. Porque, si bien se mira, encierra en sí todo lo que en las enfermedades suele ser de dolor y trabajo. Porque muchas secas malignas y muy enconadas son clavos agudos de dolor increíble, que por sí y por la mala cualidad del humor enciende fiebres ardientes. Y cuando después se abren y rompen las llagas, hacen asco, y la materia, suciedad y hedor; y si cuando unas maduran, otras comienzan a reverdecer, como a Job sucedía, júntanse en uno asco, suciedad, hedor, dolor y fiebre continua. A los cuales males,...




