E-Book, Spanisch, Band 225, 150 Seiten
Reihe: Teatro
De Molina Descripción Amar por señas
1. Auflage 2019
ISBN: 978-84-9897-107-1
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
E-Book, Spanisch, Band 225, 150 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9897-107-1
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Tirso de Molina
Autoren/Hrsg.
Weitere Infos & Material
Jornada primera
(Salen don Gabriel y Montoya, de camino.)
MontoyaEchéle las maneotas,
colgué el freno del arzón,
maleta y caparazón,
de la color de tus botas,
yacen —parece epitafio—
entre juncia, espliego y grama,
porque te ministren cama;
mas yo debo ser un zafio,
un...
Gabriel Empieza ya.
Montoya ... un pollino,
una mula de alquiler,
pues no merezco saber
la causa de este camino.
¿Qué mosca te dio? No ha una hora
que con la cara serena
triunfando te vi en Lorena;
¿de qué es la murria de agora?
Danzaste a satisfacción
de todo el salón ducal
antenoche, sin igual
Adonis de tal salón.
Cinco premios de la justa
esta tarde te has mamado,
de monsiures envidiado
porque tu cólera adusta
dio con tres patas arriba,
que del campo sastres fueron,
pues que la arena midieron.
¿Qué belleza, por esquiva,
soberbia, qué generosa
presunción, qué tiranía
de voluntades te vía,
que con cara cosquillosa
no te echase bendiciones,
si siempre que las mirabas
desde la tela agarrabas
sus almas por los balcones?
¿Hubo favor de importancia
que el de Orliens no te haya hecho,
de tu valor satisfecho,
hermano del rey de Francia,
y tan tratable contigo
que, desde que nos sacó
de España, te sublimó
a la igualdad de un amigo?
¿Dónde vas, si no has sacado
monja o doncella, no has muerto,
no herido, no has encubierto
ladrones, no te han hallado
moneda falsa, no joya
contrahecha, no papel
de conjuración infiel,
no resistencia?
Gabriel Montoya,
ya sabes mi condición:
servir y callar.
Montoya Apelo
sola esta vez.
Gabriel ¿Cuándo suelo
tener yo satisfacción
de ti ni de otro criado?
¿Comunico yo secretos
contigo?
Montoya Muchos discretos
a sus ministros han dado
cuenta de cosas más graves,
cuyo consejo remedia
imposibles. ¿Qué comedia
hay, si las de España sabes,
en que el gracioso no tenga
privanza, contra las leyes,
con duques, condes y reyes,
ya venga bien, ya no venga?
¿Qué secreto no le fían?
¿Qué infanta no le da entrada?
¿A qué princesa no agrada?
GabrielLos poetas desvarían
con esas civilidades,
pues, dando a la pluma prisa,
por ocasionar la risa,
no excusan impropiedades.
MontoyaNi hay criado que merezca
con su amo menos que yo.
GabrielBasta; no me enojes.
Montoya No.
GabrielLlámame cuando amanezca,
porque al punto caminemos.
Montoya (Aparte.)(¡Qué maldita condición!)
Allí un gallo motilón
canta maitines; podremos,
si es media noche, dormir
dos o tres horas no más;
quizá en ellas soñarás
que te importa no partir.
Paséome, por guardarte
el sueño, junto al frisón;
maleta y caparazón
desean acomodarte
al pie de aquel chopo viejo.
Duerme, y ¡ojalá, el mi dueño,
mude caprichos tu sueño,
y estimes más mi consejo!
(Vase.)
GabrielLiviana imaginación,
huyendo voy de imposibles;
resistencias invencibles,
apadríneos la razón.
Volved por vos, opinión;
que pretende una beldad,
desluciendo mi lealtad,
enloquecerme y rendiros;
más valen cuerdos retiros
que loca temeridad.
Vi a Beatriz cuando ignoraba
que pudiera darme enojos,
sin que advirtiesen mis ojos
que tan cerca el alma estaba.
Imaginé que feriaba
deleites, a cuyo alarde,
ni pechero ni cobarde,
retirara mi valor;
pero —¡ay cielos!— que el amor
entra presto y sale tarde.
¡Beatriz, hija y sucesora
del gran duque de Lorena!
¡Carlos de Orliens, cuya pena
le trae a casarse agora,
si pena quien se enamora!
¿Y yo que le sirvo y sigo,
amo a Beatriz, y desdigo
de quien soy? ¡Civil cuidado!
¿Obligaréle criado?
¿Corresponderéle amigo?
Alto, amor desvanecido,
el más eficaz remedio
será poner tierra en medio,
pues la razón no lo ha sido.
La ausencia engendra el olvido;
de Marte es amor despojos;
la guerra divierte enojos
que amor pudo ocasionar.
Si me perdí por mirar,
yo castigaré los ojos.
Enfrena, Montoya, enfrena;
que no necesito al día,
cuando la Luna es mi guía;
lastimada de mi pena,
porque salga de Lorena,
mi resolución apoya.
De los incendios de Troya
huyendo, saco violentos
penates, mis pensamientos.
(Sale Ricardo con una maleta debajo del brazo, y se pone delante de don Gabriel.)
Gabriel¿Es Montoya?
RicardoNo es Montoya.
Gabriel¿Quieres algo?
Ricardo Lo que llevo.
Gabriel¿Qué llevas?
Ricardo Todos los bienes
que en esta maleta tienes.
Robételos, y me atrevo
a decírtelo.
Gabriel ¿Estás loco?
RicardoNo, pero estoy obligado
a quien esto me ha mandado,
y sé que no te ama poco.
Gabriel¿Qué dices, hombre?
Ricardo Esto digo.
Gabriel¿Que me robes te mandó
quien bien me quiere?
Ricardo Y soy yo
de sus desvelos testigo.
Gabriel¿Y gusta que me des cuenta
del hurto que has hecho?
Ricardo Sí.
Gabriel¿Quién es?
Ricardo Cerca está de aquí.
GabrielDime su nombre.
Ricardo No intenta
que le sepas por ahora.
Gabriel¿No? Pues ¿cuándo?
Ricardo Más despacio.
Gabriel¿Dónde está?
Ricardo ¿Ves el palacio
del bosque? Pues en él mora.
GabrielSepa yo cómo se llama.
RicardoQue lo ignores determina.
¿Conoces a la sobrina
de Felipo?
Gabriel ¡Hermosa dama!
Ricardo Pues no es ésa la curiosa
inventora de esta empresa.
¿Sabes quién es la duquesa,
en Lorena, de Joyosa?
GabrielÉsa es madama Clemencia,
de dos hijas la menor
del duque.
Ricardo Pues no es su amor
quien quiere impedir tu ausencia.
GabrielPues ¿quién? Que me vuelves loco.
RicardoYa conoces a Beatriz.
Gabriel¿Qué dices? ¡Suerte...




