De Molina | La joya de las montañas | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, Band 261, 128 Seiten

Reihe: Teatro

De Molina La joya de las montañas


1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9953-227-1
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, Band 261, 128 Seiten

Reihe: Teatro

ISBN: 978-84-9953-227-1
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



En La joya de las montañas Tirso de Molina relata la historia de Orosia, princesa de Bohemia que sufrió martirio a manos de los musulmanes y se convirtió, a raíz de ello, en patrona de Jaca. El obispo Arcisclo se presenta en la corte de Bohemia con el propósito de pedir la mano de Orosia para Fortún Garcés, príncipe de Aragón. El obispo narra la pérdida de España y cómo el islám se extiende por el país. La princesa acepta inspirada por un ángel pero es apresada por los musulmanes y pretendida por uno de sus oficiales. Al final de La joya de las montañas Orosia prefiere el martirio antes que someterse a hombres de otra religión.

Tirso de Molina (Madrid, 1584-Almazán, 1648). España. Su verdadero nombre fue Gabriel Téllez, y nació hacia 1580-84 en Madrid. Su ascendencia no está documentada, y se ha especulado (con poca solidez) sobre la posibilidad de que fuera hijo ilegítimo del duque de Osuna, Pedro Téllez-Girón, uno de los personajes más influyentes en la vida pública del momento. También se cree que sus padres debieron ser sirvientes de los condes de Molina, cuyo apellido adoptaría más tarde Gabriel al ordenarse monje como fray Tirso de Molina. Tras realizar estudios en la Universidad de Alcalá de Henares, donde debió conocer a Lope de Vega, Tirso de Molina ingresó en el convento de la orden de la Merced de Guadalajara, en noviembre de 1600, y tomó los hábitos dos meses y medio después, en el monasterio de San Antolín, en la misma ciudad. En 1606 se ordenó sacerdote en Toledo, donde estudió artes y teología. Desde Toledo haría diversos viajes por la Península (Galicia, Salamanca, Lisboa y otras ciudades), con una estancia de dos años (1614-15) en el monasterio de Estercuel, en Aragón. También estuvo en América, y más concretamente en Santo Domingo, entre 1616 y 1618, experiencia que reflejaría en algunas obras. A su regreso, instalado en Madrid, fueron apareciendo sus comedias profanas, mal recibidas por las autoridades eclesiásticas y políticas, que lo apartaron primero a Sevilla y, años después (1625), a Cuenca. Tirso de Molina, que había empezado a divulgar sus obras de teatro hacia 1605 o antes, hubo de esquivar críticas políticas y religiosas respecto a la ligereza y supuesta inmoralidad de muchas de ellas (sobre todo, las sátiras y las comedias), lo que lo obligó a escribir gran parte de sus textos en el anonimato, cosa que hizo tanto en sus encierros de Sevilla y Cuenca. La reclusión en Cuenca se levantó hacia 1626, pasando después a ostentar diversos cargos eclesiásticos en Trujillo, Madrid, Toledo y Cataluña. Durante la estancia de Tirso en Cataluña, al mismo tiempo que escribía su obra literaria, redactó la crónica de su orden, Historia general de la orden de la Merced. Dicho texto le valió que el papa Urbano VIII le concediera el grado de maestro y cronista general de su orden en 1639, pero nuevos enfrentamientos con miembros mercedarios lo condujeron a un nuevo retiro a Cuenca al año siguiente, de donde sólo saldrá, en 1645, con la encomienda del convento mercedario de Soria, retiro en el que pasará sus últimos años. Tirso de Molina murió en la localidad soriana de Almazán en 1648.
De Molina La joya de las montañas jetzt bestellen!

Autoren/Hrsg.


Weitere Infos & Material


Jornada segunda


(Salen Atanael, capitán; Tarife y Mecot, moros, de soldados, con espadas y rodelas.)

Atanael ¡Que tenga el montañés atrevimiento

en su favor para que glorioso

triunfe de mí con excesivo aliento!

¡Oh, pesia a mi fortuna, qué gozoso

ha de estar el cristiano, y qué contento

de quedar contra tantos victorioso!

Pues con razón, al ver huir mi gente,

yo quedé amedrentado y él valiente.

Tarife No hay espantar, señor, que se os huyeran

tantos soldados, que en las ventajas

no pudo asegurarse que ellos eran

en número más hombres, pues las cajas

que en el aire sonaban pospusieran

un número mayor, y si no atajas

por otro nuevo rumbo tanta ayuda,

temo que con encanto nos sacuda.

Atanael ¿Viste aquel escuadrón que yo traía,

setenta y seis cornetas valerosos

y de la más lucida infantería

que siguieron escuadras belicosas,

y también de gentil caballería,

pues fue de las naciones más famosas,

seis regimientos cuando al fuerte lado

de Abén Lope me hallé acuartelado

y en las riberas de Aragón corriente

acometió el cristiano las trincheras?

Aquel conde Aznar, el más valiente,

retiró batallones y banderas

hasta el agua, y de toda nuestra gente

poblaron degollados sus riberas

tantos soldados muertos, que los peces

bebieron sangre, y aun caliente a veces.

Mecot Que alfanjes en el aire parecían

sin que fuerza exterior los gobernase,

y tanto estrago en nuestra gente hacían,

que presumí ninguno se escapase.

TarifeAlgún hechizo creo que tenían

con que nuestro valor amedrentase.

Atanael¡Oh, villana canalla! La Fortuna

ha de ser algún día de mi Luna,

y desvaneceré el atrevimiento

de resistirse con dos mil soldados.

TarifeQue tengas poca gente es lo que siento;

mas agora ya quedan castigados

quemando los casares con que al viento

dan las vidas y quedan abrasados

más de cien montañeses, que en manojos

de fuego son cenizas y despojos.

Mecot Páguennos los cristianos la matanza

que han hecho en nuestra gente.

(Dicen dentro.)

Voces ¡Fuego! ¡Fuego!

AtanaelMejor es que la sangre la venganza.

Voces¡Que se quema el casar, remedio luego!

TarifeAún piden favor con arrogancia.

MecotImposible es ya ningún sosiego.

AtanaelYa los villanos andan alterados;

así me vengaré por mis soldados.

Las armas prevenid, por si escaparen

algunos montañeses valerosos

que en las pavesas ígneas se encontraren,

porque de estos castigos tan penosos,

aunque aquí tan confusos nos toparen,

coléricos, sangrientos y furiosos

contra nosotros dieran, ya advertidos

que somos los que causan sus gemidos.

Tarife A tu lado he de estar, que aunque viniese

García Íñiguez con tanta gente

cuantos vasallos su poder tuviese,

yo sólo venceré su ardor valiente.

MecotY aunque aquel mismo conde fuese

que en la campaña anduvo tan ardiente

y acá viniese tan desesperado,

no le temiera por seguir tu lado.

Atanael De vuestro gran valor dais gran testigo

y del marcial estruendo hacéis alardes.

(Dice dentro.)

MosqueteDel cielo os venga, infames, el castigo;

luterianos, apóstatas, cobardes.

(Sale Mosquete, cubierto de ceniza.)

MosqueteAunque me han de matar, las tropas sigo.

¡Jesús, San Lesmes y qué malas tardes

se me previenen! Hoy estos morazos

las costillas me harán a mí pedazos.

Tarife ¡Detente, traidor, aleve!

Dime. ¿Quién eres villano?

Mosquete¡Ay de mí!

Tarife Habla, inhumano.

MosqueteSoy el dimoño que os lleve.

Atanael Matadle, pues que profana

ese cristiano insufrible

mi decoro, y es posible

no quede sangre cristiana.

Mecot ¡Muere, traidor!

Mosquete ¿Yo, por qué?

¿qué culpa le tengo yo,

si mi amo los mató?

Yo no lo vi ni lo sé.

Atanael Déjale, por ver si acaso

es oculta centinela;

pregúntale con cautela.

Mosquete (Aparte.)(Éste será el primer paso,

sin duda, de mi pasión.)

Tarife¿Quién eres, dime, soldado?

MosqueteUn hombre que paso a vado

por el río de Cedrón.

Mecot Di quién eres, majadero,

si no, te mato al instante.

MosqueteTéngase, no se adelante,

que entrar al huerto es primero.

Tarife Éste se burla de mí,

pues muera.

Mosquete No me haga mal.

(Aparte.)(¿Puede haber desdicha igual

que quiera empezar así?)

Atanael La vida puedes ganar

si la verdad confesares.

MosqueteQue se queman los casares

te confieso sin tardar.

Atanael ¿Han muerto algunos soldados

en las ardientes pavesas?

MosqueteMás de veinte montañesas,

y montañeses honrados

más de ciento; porque, heridos

de la campaña pasada,

les diste cura abreviada

con cauterios encendidos.

Atanael Pues ¿cómo escapar pudiste

de aquel voraz elemento?

MosqueteTengo grande entendimiento

para prevenir un chiste.

(Dentro.)

Unos ¡No se escapen por abajo,

ocupad esas florestas!

Atanael¿Qué voces serán aquéstas?

Unos¡Cuidado con el atajo!

Atanael Estos, sin duda soldados

son del cristiano que vienen

a ver si vengarse pueden

por ellos y los quemados.

Tarife Valor nos infunde Marte

para resistirnos fuertes.

MecotHoy he de hacer dos mil muertes,

si Alá está de mi parte.

Atanael A prevenir nuestra gente

vamos al punto, que creo

será menester, pues veo,

si mi corazón no miente,

un valeroso escuadrón.

TarifeTan buena ocasión no pierdo.

Mosquete (Aparte.)(Lanzada de moro izquierdo

te atraviese el corazón.)

Mecot ¿Y este pícaro insensato

dejamos con vida aquí?

AtanaelDéjalo, que importa así.

MecotPues démosle de barato.

(Danle.)

Mosquete ¡Ay mi cabeza rompida!

¡Que me matan, mi señor!

Atanael¿Quién te puede dar favor?

(Salen el Príncipe y el Conde, con espadas desnudas.)

CondeYo, y te quitaré la vida.

Príncipe ¡Oh traidora, vil canalla!

¿Con fuego queréis vengaros?

Ea, conde, que ya es tiempo,

venguemos estos agravios.

(Acométense a cuchilladas cristianos y moros.)

Conde Hoy seréis, cobardes moros,

de mi fuerte espada el blanco.

Príncipe¡Bravamente se resisten!

MosquetePues ríndanse los borrachos

o si no, los mato al punto.

AtanaelValientes son los cristianos.

TarifeYa me canso en...



Ihre Fragen, Wünsche oder Anmerkungen
Vorname*
Nachname*
Ihre E-Mail-Adresse*
Kundennr.
Ihre Nachricht*
Lediglich mit * gekennzeichnete Felder sind Pflichtfelder.
Wenn Sie die im Kontaktformular eingegebenen Daten durch Klick auf den nachfolgenden Button übersenden, erklären Sie sich damit einverstanden, dass wir Ihr Angaben für die Beantwortung Ihrer Anfrage verwenden. Selbstverständlich werden Ihre Daten vertraulich behandelt und nicht an Dritte weitergegeben. Sie können der Verwendung Ihrer Daten jederzeit widersprechen. Das Datenhandling bei Sack Fachmedien erklären wir Ihnen in unserer Datenschutzerklärung.