E-Book, Spanisch, Band 411, 132 Seiten
Reihe: Teatro
de Vega y Carpio La devoción del rosario
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-719-6
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 411, 132 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9897-719-6
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Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital. Tras su boda, y ante la imposibilidad de estar en Madrid con su esposa, es probable que Lope de Vega se alistara como voluntario, junto a su hermano Juan, en la Armada Invencible, a bordo del galeón San Juan. Tras el fracaso de la expedición, en la que su hermano perdió la vida, Lope estará sucesivamente en Cádiz, Toledo, donde se reúne con Isabel (violando la orden de destierro), y Valencia, donde se establece el matrimonio hacia 1589. Valencia era una de las principales ciudades españolas, y su actividad teatral era de las más notables; allí se relacionó con dramaturgos locales como Francisco Tárrega, Carlos Boyl, Gaspar Aguilar y Guillén deCastro. Su actividad como escritor de comedias pasó de ser un divertimento a una actividad profesional con la que sostenía a su familia y con la que iba ganando creciente fama y popularidad, algo, como se dijo antes, muy conscientemente buscado por el escritor.
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Jornada segunda
(Salen Archima Amet y Sultán, moros.)
Archima¿Qué hacen esos esclavos?
SultánApenas el Sol los ve.
Archima¿Y los papas que compré?
SultánEsos blasonan de bravos.
ArchimaHazles peor tratamiento
que a los demás.
Sultán Su paciencia
les sirve de resistencia
y de humilde sufrimiento.
ArchimaSi te digo la verdad,
sultán, no hay noche ninguna
que en sueños no me importuna
alguna sombra o deidad.
Que Antonio siga hasta tanto
que se vuelva moro, y de esto
anda triste y descompuesto,
y aun después que me levanto,
suele aquesta misma sombra
la imaginación cansarme.
Sultán¡Extraña cosa!
Archima Y mostrarme
tantas, que el alma me asombra.
(Salen Lucifer y Satanás.)
Satanás¿No hemos de salir con esto?
LuciferO no ser yo quien soy
o le habemos de ver hoy
el traje africano puesto.
SatanásCuentas que da cada día
de su devoción a Dios
han hecho que de los dos
no aproveche la porfía.
Llega, y al dueño tirano
este pensamiento infunde
para que en su mal redunde.
Lucifer¿Cómo no quieres, villano,
castigar aquel Antonio
hasta que deje su fe?
ArchimaDe que ya le castigué
su sangre da testimonio.
LuciferApriétale hasta que deje
la ley de Cristo.
Archima Sí haré.
Sultán¿Con quién hablabas?
Archima No sé.
LuciferDale, aunque al cielo se queje.
ArchimaHoy, sombra, cualquier que seas,
palabra te doy de hacer
que muera o se ha de volver
a la ley que tú deseas.
Vete en buen hora al lugar
que tienes en tierra o cielo.
LuciferNo hay en el cielo ni suelo
donde me dejen estar
si entre vosotros no estoy
o con los indios resido,
pues el cielo que he tenido,
el ser que en efecto soy,
no me duró sola un hora;
era corto para mí:
que como cedro subí
y amanecí como aurora.
(Vase.)
Sultán¿Qué tienes?
Archima No sé, sultán.
Saca luego de los hierros
aquesos cristianos perros
por quien tormento me dan.
SultánVoy.
Archima Camina.
Sultán Aguarda un poco
y lo que pasa verás.
(Vase Sultán.)
ArchimaSombra, ¿qué pretendes más,
si no es que me vuelva loco?
¡Vive Alá, papa cristiano,
cualquier que seas, que hoy
has de morir, pues estoy
más esclavo de un tirano
por ti que lo estoy de mí!
(Salen Sultán, fray Antonio, Cosme y Marcela, los tres cautivos.)
SultánHoy, perros, pienso mataros.
Que quiere ver azotaros
Archima Amet aquí.
AntonioCon acabar nuestra vida
acabarás nuestra pena.
Archima¿Es buena esta vida?
Antonio Buena,
y más si es por Dios sufrida.
ArchimaDeja, Antonio, esa locura;
adora en Mahoma y mira
que te amenaza su ira.
Antonio¡Virgen santa, Virgen pura,
Virgen más clara que el Sol,
favoreced vuestro esclavo!
SultánPréciase el perro de bravo
más que si fuera español.
¡La ropa fuera ya, perros!
Tiéndanse en tierra.
(Desnúdanse y échanse de bruces.)
Cosme ¡Ay de mí!
Padre Antonio, que por ti
vine a verme en estos hierros.
AntonioDiga, hermano, que por Dios.
Cosme¿Quién le metió que yo fuese
con él a Sicilia y viese
tanto mal para los dos?
¿No me estaba yo muy bien
en mi santa portería,
donde a mis horas comía,
donde cenaba también?
¡Ay mi huerta de San Marcos!
¡Ay mi santo refectorio!
AntonioOtro más raro es notorio
le espera y mil triunfos santos,
donde cenará algún día
a la mesa del Cordero.
CosmeAsí, padre, en Dios lo espero
pero como yo comía
tan libre de aquestos hierros
en mi refectorio a ratos,
cercado de tantos gatos,
muérome entre aquestos perros.
AntonioYa, hermano, yo estoy desnudo.
SultánTiéndase, pues.
Cosme ¿En qué cama?
Archima¿Cuándo te cansarás? Llama
dos calabreses membrudos.
CosmeMirad para en acabando
qué colación apercibe.
AntonioPor Dios, Cosme, los recibe,
que Dios nos está mirando.
Cosme¿De qué el recibo ha de ser?
Antonio¿De qué? De aquestos regalos.
Cosme¿Yo, ¡por Dios! recibir palos?
No estoy de ese parecer.
ArchimaDesnúdate, ¿qué porfías?
(Quítale Cosme el palo al Sultán y dale con él.)
CosmeYa la paciencia he perdido.
¿No te contentas vestido?
¡Toma!
Sultán ¡Ay espaldas mías!
(Andan tras él fray Antonio y Archima Amet, poniéndose en medio.)
Antonio«Deo Gratias», fray Cosme, hermano;
¿así pierdes la obediencia?
CosmeAcabóse la paciencia;
no me hable, padre, a la mano.
Déjeme que le sacuda
media docena no más.
ArchimaCautivo, ¿eres Barrabás?
Prendedle, moros; ayuda
por Mahoma soberano!
¡Cautivo, perro, traidor,
que has de probar mi rigor!
CosmePasito, blanda la mano.
(Salen Aja, mora, y Lucifer.)
Aja¿Estás loco? ¿Qué es aquesto?
¿Comprastes bestias por dicha
o hombres?
Antonio Mi desdicha,
ora, tu piedad me ha puesto.
LuciferDe mandarle castigar
pienso conseguir mi intento
y doyle merecimiento
con que me doble el pesar.
Archima¿Quién te mete en eso a ti?
Aja¿Qué te han hecho esos cautivos?
ArchimaPoco, pues los dejo vivos.
Aja¿Por qué los tratas ansí?
ArchimaPorque este Antonio deseo,
Aja, que se vuelva moro.
Aja(¡Pluguiera a Alá!, que le adoro
y a un ángel viéndole veo!)
(Aparte.)Pero sea con regalos,
no a palos, que de esa suerte
le perderéis con su muerte.
Un roble da el fruto a palos;
pero los árboles nobles
dejan tomar con la mano
el fruto, y este cristiano
no fue de casta de robles.
Vete y déjame con él.
Llevad esotro.
Archima Yo quiero
hacer tu gusto.
Aja Y yo espero
que sin castigo cruel
se rinda a mi cortesía.
ArchimaLleva ese perro, sultán,
donde los demás están.
SultánCamina, perro; algún día
nos veremos.
Cosme ...




