de Vega y Carpio | Los cautivos de Argel | E-Book | www.sack.de
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E-Book, Spanisch, Band 431, 146 Seiten

Reihe: Teatro

de Vega y Carpio Los cautivos de Argel


1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-976-3
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, Band 431, 146 Seiten

Reihe: Teatro

ISBN: 978-84-9897-976-3
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En Los cautivos de Argel Lope de Vega se inspira en la comedia de Miguel de Cervantes SaavedraEl trato de Argel. Ambas obras tienen como trasfondo las relaciones entre moros y cristianos, la nostalgia por la patria, la identidad puesta en duda y defendida. Los cautivos de Argel narra la historia de Francisco, morisco valenciano, que viaja a Argel y se convierte al Islam. Siguiendo los consejos del corsario turco Dalí allí empezará una nueva vida. La trama está llena de peripecias. Francisco combate en la guerra del corso; mientras, Felis, caballero de la Orden de Montesa sufre los horrores de martirio. Hay también una serie de amores cruzados, propios de la comedia de enredo y la novela bizantina, entre Leonardo y Marcela. Esta obra mantiene el interés cervantino en narrar la experiencia dolorosa de la pérdida de libertad en un país extranjero. Asimismo el anhelo de escapar y volver a la tierra natal es su tema de fondo.

Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital. Tras su boda, y ante la imposibilidad de estar en Madrid con su esposa, es probable que Lope de Vega se alistara como voluntario, junto a su hermano Juan, en la Armada Invencible, a bordo del galeón San Juan. Tras el fracaso de la expedición, en la que su hermano perdió la vida, Lope estará sucesivamente en Cádiz, Toledo, donde se reúne con Isabel (violando la orden de destierro), y Valencia, donde se establece el matrimonio hacia 1589. Valencia era una de las principales ciudades españolas, y su actividad teatral era de las más notables; allí se relacionó con dramaturgos locales como Francisco Tárrega, Carlos Boyl, Gaspar Aguilar y Guillén deCastro. Su actividad como escritor de comedias pasó de ser un divertimento a una actividad profesional con la que sostenía a su familia y con la que iba ganando creciente fama y popularidad, algo, como se dijo antes, muy conscientemente buscado por el escritor.
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Jornada segunda


Fuquer ya en las costas de Valencia con cuatro moros.

FuquerBien queda en ese recaudo

la galeota escondida.

MoroLa barca del propio modo

queda en la cala.

FuquerNo hay vida

como esta, miradlo todo.5

Nadie parece en la playa

desde donde el agua raya,

margen en la blanda arena,

hasta donde a mano llena.

MoroFuego enciende tu atalaya.10

Fuquer¡Oh primera patria mía!

¡Valle antiguo de Segó!

¿Quién os dijera algún día

que viniera a veros yo

sin el traje que solía?15

No hay árbol aquí, no hay risco,

que no conozca a Francisco

ya transfo[r]mado en Fuquer,

si no es que he trocado el ser

desde ser moro a morisco.20

En la ley de mis agüelos

vivo yo, Valencia hermosa,

desde mis mudanzas celos,

que con mi espada famosa

te han de castigar los cielos.25

MoroAsí en las mismas entrañas

crio España a Julián.

FuquerYo haré las mismas hazañas.

¿Cuándo fuego haciendo están?

Pienso, Tafir, que te engañas.30

MoroNo me engaño, fuego es aquel.

Haciéndolo está la posta

en alto con un hacha encendida.

(Una Atalaya.)

AtalayaMoros hay, moros de Argel.

FuquerLos jinetes de la costa35

vienen a los rayos dél.

¡Por Alá que habemos sido

sentidos!

MoroCamina al mar.

(Salgan algunos cristianos soldados de la costa con lanzas y adargas.)

CastroTarde habéis, moros, venido.

Daos a prisión.

Fuquer¿Cómo dar?40

¡Tente, cristiano atrevido!

CastroA ellos, si no se dan.

¡San Jorge, soldados míos!

CristianoA la mar huyendo van.

CastroPero tú me muestras bríos.45

Fuquer¿Quién eres?

CastroEl capitán.

Fuquer¿Qué capitán?

CastroCastro soy.

Fuquer¿Don Diego?

CastroSí.

FuquerA ti me doy.

CastroSuelta la espada.

Fuquer¡Ay de mí!?

(Entre Ribalta.)

RibaltaDos se han muerto y dos prendí.50

FuquerEn grande peligro estoy.

RibaltaLos demás a una barquilla,

que dos peñas escondieron,

saltaron desde la orilla,

puesto que apenas movieron55

de sus arenas la villa;

como cuando sobresaltan

aquel silencio sombrío

con que los bosques se esmaltan,

desde los juncos al río60

las ranas parleras saltan.

CastroAquí su arráez quedó.

¿Quién eres, moro en Argel?

FuquerNo sé quién soy.

Castro¿Cómo no?

Déjale morir en él.65

RibaltaEste hombre conozco yo.

¿Tú no eras de Faura? Di.

Castro¡Habla, perro!

Fuquer¿Yo? ¿Qué dices?

De Argel soy, y de Argel fui.

Ribalta¡Cómo!, ¿la lengua te desdices?70

Morisco, en Faura te vi.

Francisco es tu nombre, perro;

cristiano has sido.

FuquerSeñores,

mirad que es notable yerro.

CastroTodos estos son traidores,75

su vida llaman destierro.

El que se puede pasar

de Valencia a Argel se pasa;

después nos vuelve a robar,

que como ladrón de casa80

sabe las costas del mar.

Mejor es que se dé cuenta

al Santo Oficio.

RibaltaEso apruebo.

FuquerMi vida corre tormenta

en mar de peligro nuevo:85

fuego el agua, el viento afrenta.

Señores, doleos de mí.

RibaltaTira, perro, por ahí.

Fuquer¡Ah patria, justo castigo,

pues vine a ser tu enemigo90

y en tus entrañas nací!?

(Váyanse, y entren Zulema y Amir.)

ZulemaEn Cerdeña fue, en efeto,

la galima, Amir amigo.

AmirTal gente traigo conmigo

que el mar me tiene respeto.95

No hay, Zulema, en todo Argel

galeotas como aquestas,

más bien armadas, más prestas.

ZulemaDíjome ayer Moraicel

que os habían dado caza100

los Orias.

AmirTraen gran peso.

Que las temí te confieso

y eran del corso la traza,

que debieran ir ligeras

y llenas de mercadurías.105

Pierden gente y gastan días.

Zulema¡Qué bien, Amir, consideras!

Apenas se ve el estremo

del estandarte, o color

del guion, cuando el mejor110

pone las manos al remo.

AmirAllá todo es gravedad;

acá, si el mismo Rey fuera,

enojando el ropa fuera,

dejaran la majestad115

las obras muertas. Bajaremos

donde hagan lastre, y no impidan,

para que los vientos midan

con las alas que llevamos.

Tendemos para crujía120

el árbol y la mesana,

con que su esperanza vana

dejemos el mismo día.

Seguro estoy que podrán

a mí alcanzarme a lo menos.125

Zulema¿Hay buenos esclavos?

AmirBuenos.

Zulema¿Dónde los tienes?

AmirYa están

vendiéndolos en el coso,

mas por aquí pasan ya.

(Salen un Pregonero, dos o tres moros, Bernardo, viejo, Lucinda, su mujer, Luis y Juanico, muchachos cautivos.)

Pregonero¿Quién da más? ¿Quién más me da?130

Moro¿Lo que os doy por él es poco?

PregoneroCiento por el más pequeño

me dan a luego pagar.

Ciento y diez os quiero dar.

Moro¿Qué nación?

BernardoCorso, y isleño.135

¿Está sano este muchacho?

PregoneroMiradle.

Juanico¡Ay madre!, ¿qué es esto?

AmirAbre aquesa boca presto.

Abre, no tengas empacho.

JuanicoBuenas las tengo, señor.140

Ninguna me duele agora.

Zulema¡Bello muchacho!

Juanico¿Señora?

ZulemaMenea esos brazos bien.

AmirCon vós aceto el concierto

por menos que otros me den.145

ZulemaCiento y diez, Amir, os dan;

ciento y veinte os doy.

AmirYa es.

Ya es, que amistad os muestro.

ZulemaTristes los padres están.

Si no, ven conmigo.

Juanico¿Adónde?150

ZulemaA mi casa.

Juanico¡Ay, madre mía!

LucindaLlegó de muerte el día.

Tierra, en tu centro me esconde.

¡Hijo!

Amir¡Déjale!

LucindaSeñora,

dejadme el mismo abrazar.155

JuanicoMadre, ¿que me ha de llevar?

Lucinda¡Ay hijo, estraño rigor!

Mas, pues no puede ser menos,

mi Juan...

Zulema¡Oh, qué bríos! Juan...



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