E-Book, Spanisch, Band 437, 134 Seiten
Reihe: Teatro
de Vega y Carpio Santa Casilda
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-745-5
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 437, 134 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9897-745-5
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Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital. Tras su boda, y ante la imposibilidad de estar en Madrid con su esposa, es probable que Lope de Vega se alistara como voluntario, junto a su hermano Juan, en la Armada Invencible, a bordo del galeón San Juan. Tras el fracaso de la expedición, en la que su hermano perdió la vida, Lope estará sucesivamente en Cádiz, Toledo, donde se reúne con Isabel (violando la orden de destierro), y Valencia, donde se establece el matrimonio hacia 1589. Valencia era una de las principales ciudades españolas, y su actividad teatral era de las más notables; allí se relacionó con dramaturgos locales como Francisco Tárrega, Carlos Boyl, Gaspar Aguilar y Guillén deCastro. Su actividad como escritor de comedias pasó de ser un divertimento a una actividad profesional con la que sostenía a su familia y con la que iba ganando creciente fama y popularidad, algo, como se dijo antes, muy conscientemente buscado por el escritor.
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Jornada segunda
(Sale el Rey, Abenámar, Tarfe y Celín.)
AbenámarPor este jardín, señor,
Casilda con sus mujeres
ha de pasar.
Rey ¿Qué me quieres?
¡Déjame, piadoso amor!
Que entre discursos y enojos,
parece que el corazón
dice que haga información
por si mintieron los ojos.
Como el honor hace el cargo,
es terrible mi dolor;
que para contra el honor
es menester gran descargo.
AbenámarMil veces arrepentido
de haberte dado pesar,
estoy por desesperar
en tal confusión metido.
Mátame, mi vida muera;
yo te engañé, gran señor,
por un celoso furor.
ReyQue ya es tarde considera.
Verás si, aunque padre, obligo
al santo Alá de esta vez,
siendo en el castigo juez
y en la venganza enemigo.
TarfeLa princesa viene, rey,
y todos nos retiremos.
CelínBien a esta parte estaremos.
Abenámar(De aquí podré contemplalla.)
(Retíranse y salen Casilda, Zara, Alima, Gonzalo y Calambre con cestas y toallas.)
Casilda¡Amigas, dad alabanzas
al Criador de los cielos,
al que murió por nosotros,
a mi Esposo, a mi Cordero!
¡Toda me abraso de amores,
de amores me abraso y muero!
¡Qué penar tan venturoso!
Zara, Alima, ¿no es muy bello
nuestro esposo Jesucristo?
ZaraEs paz, es gloria, es contento.
AlimaEs infinito, uno y trino.
CasildaGonzalo amigo, ¿aprendemos?
GonzaloSí, señora, porque es Dios
vuestro divino Maestro.
Rey(Apenas puedo entender
no los últimos acentos.)
Abenámar(De cuanto dicen, palabra
desde donde estoy no entiendo.)
CasildaGonzalo, ¿no dices tú
que un cántico dice vuestro
que es el Esposo querido
colorado y blanco, bello,
escogido entre millares;
y que esta ventaja haciendo
a cuantos hijos de Adán
han de nacer y nacieron,
como el hermoso manzano,
de fruto y hojas cubierto,
a los árboles silvestres
en los poblados y yermos,
y que puedo yo decir
asombra de quien deseo,
estoy sentada, aguardando
este divino sustento
tan sabroso [a] mi garganta?
GonzaloSí, señora.
Casilda Pues abierto
el corazón, os lo digo:
mi Dios, dadme más aliento.
Zara¿Qué le diremos nosotras,
que, ignorantes, no podemos
decir lo que siente el alma?
AlimaMuy bien lo dirá el silencio,
que nos quiere a todas tres.
CasildaEste es Esposo, éste es gusto,
éste es amor, éste es dueño,
y ninguna tiene celos.
Calambre(¡Linda escuela de muchachas!
¡Oh, quién fuera su maestro!
¡Quién las diera cuatro azotes
por verlas hacer pucheros!)
(Salen todos.]
Rey(No lo puedo soportar.)
Casilda, hija, ¿qué es esto?
¿Dónde vas tan de mañana?
Casilda(¡Aquí me ayuden los cielos!)
Señor, como mis tristezas
son tantas, a buscar vengo
en este hermoso jardín
descanso y divertimiento.
Rey¿Qué llevas aquí, Casilda?
CasildaAquí... (¡Favor, Dios eterno!
¡Vuestra es la causa! ¡Libradla!)
flores de este jardín llevo.
ReyQuiero verlas.
Calambre (Y esta vez
nos han cogido con cebo.
¡Qué castigos ha de hacerme!
Mil palos es lo de menos,
que es el pan de los cautivos
cuando se enojan con ellos,
y estos perros lo administran,
por lo cual el refrán vicio
se dice en toda Castilla
de «Daránte pan de perro».
Destape las cesticas.)
ReyFlores son, y hermosas flores.
Gonzalo(¡Gran milagro!)
Casilda (¡Dios inmenso!
Tantos favores, ¿por qué)
ReyGustar de las flores quiero.
¡Válgame Alá! ¡Qué fragancia!
Otro de mi mal me siento.
Este olor, esta hermosura,
encierra en sí algún misterio.
Del dolor que padecía,
como saben, estoy bueno.
Libre del temor estoy,
viles sospechas mintieron.
AbenámarA tus pies, señor, postrado,
no por el perdón te ruego.
TarfeTodos pedimos lo mismo.
ReyPríncipe, en este suceso
conviene la información.
Decidme: ¿quién fue el soberbio
envidioso que a mi honor
quiso poner tal defecto?
AbenámarUn esclavo de tu casa.
ReyMira si es alguno de éstos.
AbenámarNo es ninguno.
Calambre (¡Ay, dulce no;
vuelto me has el alma al cuerpo
Desde hoy adoro en el no,
aunque, pidiendo dineros,
un avariento me diga,
muy hinchado: «No los tengo».)
ReyHoy, por la salud que alcanzo,
haréis, Tarfe, que en Toledo
se celebre este milagro
del grande Profeta nuestro.
Abenámar(¡Corrido voy!)
Tarfe (¡Yo afrentado!
¿Qué dirá mi hermoso dueño?)
Celín(¡Perdí a Alima!)
Abenámar (¡Ah, pasión,
y cuánto daño me has hecho!)
(Vanse los moros.)
GonzaloDéjame echar a tus pies.
CasildaAlza, Gonzalo, del suelo.
GonzaloCasilda santa, a quien Dios
tan grande favor ha hecho,
aun este suelo que pisas,
para besar no merezco.
CasildaVolved, pues, amigos míos,
y traed nuevo sustento
para los pobres cautivos,
pues el pan flores se ha vuelto.
GonzaloAntes este pan será
[su] misterioso sustento,
porque siendo pan de flores,
¿qué pan puede ser más bello?
Zara¡Ay inmensa majestad
de Dios!
Casilda Pues, Zara, ¿qué es esto?
ZaraQue son ya las flores pan,
que las flores pan se han vuelto.
AlimaVerdad dice Zara.
Casilda Vos
todo, Señor, lo habéis hecho.
Id a llevarlo a mis pobres,
que dar a Dios gracias quiero
por este favor; vosotros
iréis con ellas.
Calambre Yo temo,
según soy de venturoso,
si aquí te quedas, que luego
nos vuelve a buscar tu padre
y se descubre el enredo;
porque en esto de milagros,
gracias a Dios, soy tan bueno,
que el pan se volverá cantos;
las cestas y mimbres, leños,
con que me quitan el polvo
estos sacristanes perros.
(Vanse. Queda Casilda.)
Casilda¿De qué jardín regalado
las bellas flores que vi
vinieron, Señor, aquí?
¿Eran de vuestro costado?
Porque el matiz colorado
pareció, Señor, el mismo
de quien se espanta el abismo.
Hacedme a mí tan feliz,
que merezca este matiz
del soberano bautismo.
Clavellinas encarnadas
en vuestro jardín se hallaron
[y] con sangre se regaron
de vuestras venas...




