del Castillo | Su vida | E-Book | www.sack.de
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E-Book, Spanisch, Band 13, 238 Seiten

Reihe: Religión

del Castillo Su vida


1. Auflage 2019
ISBN: 978-84-9007-334-6
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark

E-Book, Spanisch, Band 13, 238 Seiten

Reihe: Religión

ISBN: 978-84-9007-334-6
Verlag: Linkgua
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Francisca Josefa del Castillo y Guevara (Nueva Granada, 1672-1714), escribió Su vida. Esta es una obra de carácter místico, que además de tener como antecedente las obras de Santa Teresa de Ávila, encuentra sus raíces en otros textos de mujeres religiosas. Aún cuando su obra no es extensa, su legado es importante desde la época colonial, al mostrarse como una de las máximas representantes de la literatura mística. Desde pequeña, Josefa del Castillo evidenció su gran vocación religiosa mediante su interés por las obras de sor Juana Inés de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, quienes influirían en su producción literaria en la adolescencia. Su vida fue escrita por sugerencia de su confesor, el padre Diego de Tapia, en el Real Convento de Santa Clara de la ciudad de Tunja. En general, las monjas escribían una «autobiografía» de sus experiencias místicas desde los más profundos padecimientos hasta las visiones que tenían, por sugerencia de sus guías espirituales.

Josefa del Castillo(1671-1742) fue una religiosa nacida en Tunja que ocupó el cargo de abadesa, maestra y portera del convento de Santa Clara en la misma ciudad. Dentro de la sociedad colonial su familia ocupó una destacada posición social, pues su padre ejerció el oficio de teniente de minas de la ciudad y su madre provenía de descendencia hidalga.  Su legado es importante para el estudio de la sociedad religiosa neogranadina, pues a partir de sus escritos místicos y religiosos es posible conocer la vida conventual en el periodo colonial, los ideales de buen comportamiento y las vivencias de las religiosas en clausura.
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SU VIDA


Vida de la V. M. Francisca Josefa de la Concepción, religiosa del convento de Santa Clara de la ciudad de Tunja en el Nuevo Reino de Granada. Escrita por ella misma por orden de sus confesores. Dada a luz por don Antonio María de Castillo y Alarcón.

Impreza en Filadelfia, por T.h. Palmer, año de 18171

DEL EDICTOR2

EL SEÑOR DIOS, que suele hacer uso de instrumentos débiles para los fines de su alta providencia, ha determinado que yo sea el que saque de la oscuridad y olvido, la admirable vida de la V. M. Sor Francisca Josefa de la Concepción, como tengo la satisfacción de darla a la luz pública, impresa con la exactitud y aseo que me han sido posibles; para cuya consecución, sacada por mí, copia del original, practicadas todas las diligencias y comprobantes del caso, que también presento al público. Tuve que trasladarme desde Santa Fe de Bogotá, a esta ciudad de Filadelfia en donde conseguido mi objeto, recibiéndola el público con la aceptación que merece, y causando los efectos que apetezco; quedo compensado de las fatigas, riesgos y gastos que he sufrido.

No sería sincero sino confesase que me estimula y halaga bastante, el ser yo electo entre los individuos de una sola familia, como es la de Castillo; que aun contando solo con la tercera generación de la V. M., de la cual pronosticó (según tradición) que sería quien publicase sus escritos; llega solo a esta a cerca de treinta individuos varones, muchos de ellos pudientes, y aptos para el desempeño: mas yo soy el instrumento de que Dios N. señor se ha servido y sobre quien ha recaído el pronóstico de la V. M. También confieso que me estimula mi interés, pues estoy persuadido que de esta negociación vinculo no solo para mis sucesores, parientes, amigos, y paisanos, sino para todo cristiano que lea este libro con buen espíritu, frutos pingües, y abundantes de verdaderos bienes.

Así mismo, van insertas en este volumen, las cartas que los confesores de la V. M. le dirigían, alentándola en sus padecimientos, y exhortándola, y aun prescribiéndole, escribiese su vida y sentimientos espirituales: todo lo que presento al público; protestando ser mi intención conforme con las determinaciones de la Santa Sede Apostólica, y especialmente con el decreto del Sor. Urbano VIII.

Sería mi satisfacción completa, si en esta edición pudiera insertar los sentimientos espirituales, elevaciones, grados de amor, consideraciones, y demás sublimes escritos de la V. M. Francisca de los que, aunque emprendí sacar una copia al efecto, como son tan extensos, no me alcanzó el tiempo: mas no pierdo la esperanza de que en breve se hagan patentes estos tesoros ocultos; pues cuando yo no lo pueda hacer, creo habrá muchos, que solícitos de la honra de Dios, devotos de la V. M., y amantes de su patria, lo hagan; estimulándolos a ello, la lectura de esta admirable vida.

A los místicos y contemplativos toca exponer lo que la modestia no permitía a la escritora. A los versados en los arcanos de la Divina Gracia, pertenece desenvolver los tesoros de ella, manifestando las relevantes virtudes, favores celestiales, padecimientos; y la unción espiritual, que ella había recibido de aquel Dios, que es admirable en sus Santos. Por él imploro la aplicación de los hombres espirituales; y pido al piadoso Lector, perdone los defectos de esta impresión.

Antonio María de Castillo y Alarcón

SU VIDA

DEDICATORIA

SIENDO FRUTO de mi diligencia que esta obra salga a luz, ¿a quién tengo de dedicarla, sino a la persona que debo más obligaciones sobre la tierra, al que me ha dado el ser, y causa la felicidad de mi vida? A mi padre, el señor don Joaquín de Castillo Sanz de Santamaría, a quien de derecho corresponde esta corta demostración de mi reconocimiento, y al que por sus virtudes es digno descendiente de la autora de esta vida.

¿Qué no podría decir en elogio de mi Mecenas, sino temiera ofender su modestia? Mas bien conocida es su probidad, dando pruebas constantes de buen esposo, buen padre, buen ciudadano; y aclamándolo la viuda, el huérfano, y el indigente su protector y amparo.

Por tanto me restrinjo solamente a tributar a Sumerced este pequeño obsequio, suplicándole lo acepte con benevolencia, pues aunque se resienta su delicadeza, cumplo yo con un deber que Dios me preceptúa, y mi corazón me dicta.

Soy de Smd. Respetuoso hijo,

Antonio María de Castillo y Alarcón

Filadelfia, 1 de agosto de 1817

LO QUE SIGUE SE HALLA DE LETRA DE DON FRANCISCO DOMÍNGUEZ DE URREJOLABEITIA,3 ENCUADERNADO AL PRINCIPIO DE LA PRIMERA PARTE DE LOS ESCRITOS DE LA V. M. FRANCISCA

BREVE NOTICIA DE LA PATRIA Y PADRES DE LA V. M.

Y OBSERVANTE RELIGIOSA, FRANCISCA JOSEFA

DE LA CONCEPCIÓN, ABADESA QUE FUE TRES VECES DEL REAL CONVENTO DE SANTA CLARA DE TUNJA, DE QUIEN SON LOS SENTIMIENTOS ESPIRITUALES

Y VIDA QUE SE CONTIENEN EN ESTE VOLUMEN

Y OTRO, ESCRITOS POR ELLA MISMA, DE MANDATO DE SUS CONFESORES

Yace la ciudad de Tunja, capital de su dilatada provincia en el N. R. De Granada, en 4 grados de latitud septentrional, casi al norte de la de Santa Fe, 22 leguas de ella. Fundóla Gonzalo Suárez Rendón en 6 de agosto de 1539, en el mismo sitio donde tenía su corte el famoso cacique que le dio su nombre. El año de 1541 le despachó el rey el título de ciudad y armas, que son las de Castilla y León, abrazando los cuatro escudos una águila de dos cabezas, coronada de oro, con el toisón pendiente de las alas; y una granada en un triángulo, debajo de los cuarteles. Pobláronla los principales conquistadores, llegó a tener setenta encomenderos de indios, con cuyas crecidas rentas se mantenían otras tantas familias nobles. Con este ingreso, y el de su comercio de frutos y manufacturas propias, creció en opulencia y vecindario. Tiene tres parroquias y conventos de Santo Domingo, San Francisco, San Agustín, San Juan de Dios, Recoletos de San Agustín, Colegio de la Compañía, y dos de monjas, Santa Clara y la Concepción. Sus edificios son de muy buena fábrica y ostentación, con buenas portadas en las casas y muchos escudos de armas en ellas. Se comprenden en su distrito varias ciudades y villas, muchas parroquias de españoles y pueblos de indios. Por esto llegó a ser su corregimiento empleo de los más apetecibles y buscados, a nombramiento de S. M. como asimismo, el de su teniente-general Jurista.

A esta ciudad vino de los reinos de España el año de 1661, con el empleo de su teniente de Corregidor y Alcalde mayor de Minas, nombrado por S. M., el Licdo. Don Francisco Ventura de Castillo y Toledo, jurista, natural de la Villa de Illescas, del Arzobispado de Toledo en Castilla la Nueva, caballero hijodalgo notorio, de sangre, en posesión y propiedad, de mucha distinción y nobleza, como lo refiere don Juan Flórez de Ocáriz en su Nobiliario de este N. R., libro 1.°, árbol 3.°, parágrafo 89 a 91, y con más extensión e individualidad, la ejecutoria e información que allí cita, que para en poder de sus descendientes, en donde consta la antigüedad y mucho lustre de su casa, una misma con la del conde de Chinchón, marqués de Vélez, marqués de Villadarias, marqués del Villar, y otros grandes Sres.; y que cuando salió de su patria tenía muchos primos, tíos, y parientes inmediatos por los cuatro costados, caballeros de todas las órdenes militares de España y San Juan, como lo probó en la citada información, actuada en 1660, para pasar a Indias al uso de su empleo, en la dicha villa de Illescas, ante su teniente de Corregidor, y por ante Bernabé Caballero, escribano público del número, Ayuntamiento y comisiones de ella, comprobada en forma. Fue hijo legítimo de don Pedro de Castillo y Toledo y de su mujer Dª Catalina de Guevara y Castillo; nieto paterno de don Gaspar de Castillo y Toledo y de don Elvira Piñán Castillo; nieto materno de don Juan de Guevara y Castillo y de doña Juana de Olarte y Herrera, su mujer. Se recibió al uso y ejercicio de su empleo de teniente general de Corregidor en 5 de junio de 1661, como parece en el Libro respectivo del Cabildo, Justicia y Regimiento de la misma ciudad de Tunja, cuyo oficio sirvió muchos años con general aceptación, y habiéndolo dejado, fue Alcalde ordinario de la propia ciudad, y tuvo otros empleos de honor y comisiones, en especial de embajadas a los presidentes de Santa Fe, y entre ellos a don Francisco de Castillo y la Concha, que era su pariente.

Casóse en 4 de febrero de 1662, como parece del Libro de aquel tiempo, de la parroquia de Las Nieves de dicha ciudad, a fojas 120, y lo refiere don Juan Flórez de Ocáriz en los lugares citados, con doña María de Guevara Niño y Rojas, natural de dicha ciudad, hija legítima del Alcalde provincial de la Hermandad, Diego de Guevara, y de su mujer, doña María Niño y Rojas, nieta paterna de Juan de Guevara, natural de la Villa de Manurga, en el Señorío de Vizcaya (que fue Alcalde dos veces en la misma ciudad y fundó mayorazgo), y de su mujer doña Francisca del Águila, originaria de Bilbao; nieta materna de Francisco Niño Bueno, natural de Palos de Moguer, y de su mujer doña Francisca de Rojas, hija del capitán Martín de Rojas y de su mujer doña Catalina de Sanabria, que fue hermana entera de doña Juana Macías de Figueroa que con su marido, Francisco Salguero, fundó el Real Convento de Santa Clara de Tunja, el primero de este N. R., como se puede ver en don Juan Flórez de Ocáriz, tomo 1.º, preludio N.º 217; árbol 13, tomo 2.º, de Gonzalo Macías, 8, 1, 3, y 4 y 28; árbol 3.º de Gonzalo Suárez Rendón, parágrafos 86, 87, 88,...



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