E-Book, Spanisch, Band 76, 236 Seiten
Reihe: Sociocultural
Del Pozo Serrano Educación social e inclusión sociolaboral
1. Auflage 2025
ISBN: 978-84-277-3244-5
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 76, 236 Seiten
Reihe: Sociocultural
ISBN: 978-84-277-3244-5
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Francisco José del Pozo Serrano es educador social y profesor titular de Pedagogía Social de la Facultad de Educación de la UNED. Su experiencia profesional y académica se centra en Pedagogía Social, Educación Social en situaciones de riesgo y conflicto, educación para la paz o educación penitenciaria. Es miembro del grupo de investigación TABA, de la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social (SIPS) y presidente fundador de la Asociación Colombiana de Pedagogía Social y Educación Social (ASOCOPESES).
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2/ POBREZA, FAMILIAS E INCLUSIÓN SOCIOLABORAL EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN SOCIAL
Marta Hurtado-Martín
M. Pilar Martínez-Agut
Francisco Jiménez Bautista
1. INTRODUCCIÓN
Erradicar la pobreza es uno de los objetivos fundamentales de los países que forman la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La pobreza tiene muchas causas, pero el desempleo, la exclusión social, la falta de formación y la alta vulnerabilidad de ciertas poblaciones ante desastres, enfermedades y otros fenómenos están muy vinculados (Naciones Unidas, 2024; Sachs, 2005, 2014). Asimismo, la pobreza es una situación que está estrechamente relacionada con la exclusión social, en tanto que la pobreza aísla total o parcialmente a personas o colectivos de una participación plena en la sociedad, impidiendo que las personas tengan un mínimo de calidad de vida y por ello causa grandes desigualdades sociales (López, 2021).
Las continuas crisis económicas y los conflictos armados de las últimas décadas han dificultado el progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) empujando a personas y familias hacia el riesgo de pobreza y exclusión social y agravando la situación de las familias que ya se encontraban en ella. Aspectos preocupantes son los niveles de hambre y el aumento de los precios de los alimentos, así como la seguridad alimentaria (Cejudo, 2007; Sen y Kliksberg, 2007; Sen, 2009, 2010).
La situación de las personas que habitan en el Planeta Tierra nos debe preocupar, no solo porque como seres humanos nuestro bienestar está ligado al de los demás (Naciones Unidas, 2024) sino porque la pobreza actual de los adultos afecta también a la infancia, con consecuencias nefastas en su futuro y, por consiguiente, en el futuro de los países (Alto Comisionado para la lucha contra la Pobreza Infantil, 2023). La pobreza de la población impacta en los países causando una reducción de la productividad, presente y futura, una merma de la calidad de vida y salud de las personas y, a su vez, una carga adicional en los servicios públicos. La situación de pobreza y en especial, la pobreza infantil, no es solo injusta, sino que supone un alto coste social y económico a corto, medio y largo plazo mucho mayor que las medidas a implementar para prevenir o combatir la pobreza.
Analizar la pobreza pasa por entender que es un problema estructural que no ha remitido ante las políticas de protección social implementadas hasta ahora y que incluso se ha visto potenciada con las crisis (López, 2021). En concreto en España, la desigualdad de renta se ha mantenido relativamente estable en las últimas décadas, incluso en épocas de crecimiento económico, en parte ocasionadas por la capacidad redistributiva limitada del sistema de beneficios fiscales (Ayala & Cantó, 2018), por la pobreza intergeneracional y la desigualdad de oportunidades (Ayllón et al., 2022).
Las personas y los gobiernos debemos participar activamente en el cambio hacia una sociedad más justa, mediante el pensamiento crítico. La creciente desigualdad perjudica la cohesión social, aumentando las tensiones políticas y sociales, provocando inestabilidad y conflictos, y sentando las bases de una mayor fragmentación social futura (Alto Comisionado para la lucha contra la Pobreza Infantil, 2023; Cortina y Pereira, 2009; Cortina, 2017; Naciones Unidas, 2024).
Asimismo, es importante atender también a la intensidad de la pobreza, reconociendo si esta situación se da en las personas de forma permanente, recurrente o temporal (Tejero Pérez, 2018). Las personas que se encuentran en una situación de pobreza permanente son aquellas que se encuentran por debajo del umbral de pobreza durante un periodo medio o largo de tiempo y, cuanto más tiempo pasen en esta situación, más disminuirán sus recursos reduciéndose constantemente su calidad de vida. Esta situación se da especialmente en hogares con familias monomarentales1 u hogares en los que todas las personas están desempleadas (INE, 2024).
Las personas en situación de pobreza recurrente son aquellas que están en periodos alternativos en situación de pobreza combinados con momentos fuera de ella. Suele estar asociada a la calidad del empleo y a la temporalidad, donde los recursos aumentan solo lo necesario para dejar de encontrarse en situación de pobreza cuando existen los ingresos, pero no lo suficiente para subsistir en el momento en el que desaparecen. En el caso de la pobreza temporal, la componen las personas que pasan un corto periodo en esta situación debido a cambios laborales o momentos vitales que no hacen que descienda permanentemente su nivel de bienestar (Tejero Pérez, 2018).
2. DECISIONES INTERNACIONALES PARA PALIAR LA POBREZA EN EL MUNDO
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se adoptó en 2015 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el fin de erradicar la pobreza, fomentar el crecimiento económico, proteger el medio ambiente, luchar contra el cambio climático y cubrir las necesidades sociales de educación, sanidad, protección social y empleo (Naciones Unidas, 2024). Entre sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el primero, “Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo”, incluye las siguientes metas (Naciones Unidas, 2024):
1.1. Erradicar la pobreza extrema2 para todas las personas en el mundo.
1.2. Reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños y niñas de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones.
1.3. Poner en práctica a nivel nacional sistemas y medidas apropiadas de protección social para todos con una amplia cobertura de los pobres y los más vulnerables.
1.4. Garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los más vulnerables, adquieran derechos a los recursos económicos, al acceso a servicios básicos, la propiedad y el control de las tierras y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las tecnologías y los servicios económicos como la microfinanciación.
1.5. Proporcionar y fomentar la resiliencia de los pobres y las personas vulnerables, con previsión y poniendo solución a los fenómenos extremos relacionados con el clima y a otros desastres económicos, sociales y ambientales que producen pobreza.
1.a. Incluir, proporcionar y fomentar recursos y la mejora de la cooperación para el desarrollo, para proporcionar medios suficientes y previsibles para los países en desarrollo y menos adelantados, pongan en práctica programas y políticas encaminados a poner fin a la pobreza en todas sus dimensiones.
1.b. Establecer marcos normativos sólidos en el ámbito nacional, regional e internacional, mediante estrategias de desarrollo en favor de los pobres considerando las cuestiones de género, apoyando la inversión en medidas para erradicar la pobreza.
La pandemia de la COVID-19, las múltiples crisis climáticas y el aumento del coste de vida provocado por la subida de precios de bienes básicos y el coste de financiación revirtieron los avances generados en el mundo para reducir la pobreza (Naciones Unidas, 2023). Tras décadas de avances contra la pobreza extrema en el mundo, en 2019 y 2020 se observó un ascenso de 85,5 millones de personas con respecto a 2018, el momento en el que menor cantidad de personas en situación de pobreza se han registrado desde 1990 (676,7 millones de personas en todo el mundo).
En la actualidad, aunque ha vuelto la tendencia descendente, sigue habiendo 711,9 millones de personas en situación de pobreza extrema (Castaneda et al., 2024). No obstante, esta recuperación no ha sido igual en todos los países, sino que las regiones más prósperas se han recuperado más rápido de las contingencias producidas por la pandemia y por las crisis globales y, por tanto, muestran una menor cantidad de población en situación de pobreza extrema en 2022 que en 2019.
Sin embargo, la reducción de la pobreza ha sido mucho más difícil en países de África Subsahariana, donde vive la mayor cantidad de población en situación de pobreza extrema. En este sentido, analizando las líneas de pobreza de 3,65 dólares al día o de 6,85 dólares al día, más relevantes para medir la situación de pobreza en países con mayores recursos, se ha observado un descenso en la situación de pobreza en 2022 frente a 2019, mostrando de nuevo que en los países más prósperos se han recuperado mucho más rápido (Castaneda et al., 2024).
No obstante, atender solo aspectos económicos no comprende el complejo fenómeno de la pobreza en su conjunto. La pobreza es un fenómeno multidimensional que va más allá de la pobreza monetaria. En este sentido, el Banco Mundial incluye dentro de la pobreza multidimensional las dificultades de acceso a la educación y a infraestructuras básicas de agua, electricidad y servicios sanitarios básicos. Teniendo en cuenta estos factores, en 2018 el 39% de las personas en situación de pobreza multidimensional, no mostraban privación monetaria. Estos factores, relacionados también con otros ODS, como el 4, 6, 7 y 10, agravan la pobreza y perpetúan la desigualdad y por ello las medidas para luchar contra la pobreza deben tenerlos también en cuenta (Diaz-Bonilla et al., 2023).
Ante las dificultades encontradas en los últimos años, a medio camino de la fecha límite para cumplir con los objetivos de la Agenda 2030, el Informe de Progreso de los ODS muestra que más de la mitad del mundo se está quedando atrás. Tan solo el 15% de las metas están bien encauzadas, mientras que el avance...




