E-Book, Spanisch, 57 Seiten
Di Marino Lecciones de kickboxing
1. Auflage 2016
ISBN: 978-1-68325-086-9
Verlag: De Vecchi Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Técnica, defensa y preparación física
E-Book, Spanisch, 57 Seiten
ISBN: 978-1-68325-086-9
Verlag: De Vecchi Ediciones
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Actualmente el kickboxing es uno de los deportes de lucha más difundidos en el mundo, por ser muy eficaz y fácil de aprender. Evolución moderna de las antiguas artes marciales, el kickboxing es una disciplina deportiva completa y también una técnica que puede ser un arma válida de defensa personal. Seguro y muy atractivo, el kickboxing permite desarrollar una serie de técnicas de patadas y puños, a nivel de aficionado (con el contacto ligero de los golpes) o, si se desea, a nivel profesional (con el contacto pleno y el KO). Con este libro aprenderá todas las técnicas y todas las fases del entrenamiento, desde la preparación física hasta la teoría fundamental del combate; la obra incluye 150 fotografías didácticas que le permitirán conocer el kickboxing en todos sus aspectos (historia, equipo, guardias, golpes de puño, defensas, ataques, combates, combinaciones de movimientos, preparación atlética, etc.) Una guía seria y completa que no debe faltar en la biblioteca del principiante ni en la del Maestro.
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QUÉ ES EL KICKBOXING
Deporte o arte marcial
El kickboxing no es un estilo y, quizá, ni siquiera un arte marcial. Se trata más bien de una interpretación en clave deportiva de distintas disciplinas de combate oriental.
Llamamos kickboxing a todas las disciplinas en las que se lucha con patadas y puñetazos mediante un contacto más o menos ligero.
Gert Lemmens (a la izquierda) y Gunter Kogucich, pioneros del kickboxing europeo, cuentan con una sólida formación técnica en kárate tradicional
El kickboxing ha evolucionado sobre dos bases principales hasta llegar a ser lo que es hoy. La primera nació en Oriente y se desarrolló en Japón durante los años sesenta, cuando el maestro Kurosaki (experto en una forma de kárate que ya admitía el contacto «real» en el combate), importó a su país el thai boxing siamés integrándolo a las técnicas marciales niponas. Este tipo de kickboxing constituye un duro deporte practicado por profesionales mediante contacto pleno que finaliza en KO, que se declara cuando uno de los combatientes no está en condiciones de proseguir el combate.
La segunda base, la occidental, nació en los años setenta en un contexto diferente. En aquella época, las artes marciales se habían difundido tanto en Estados Unidos que eran miles los alumnos de orígenes diferentes (japoneses, chinos, pero sobre todo coreanos), los que se enfrentaban en competiciones abiertas. La voluntad de destacar el lado deportivo de esta disciplina animó a algunos practicantes a estudiar una forma de competición que constituyera un test definitivo de eficacia: nació así el kárate full contact, en el cual los atletas utilizaban guantes de boxeo, protecciones especiales en los pies y se enfrentaban con contacto real.
Un combate histórico de kickboxing europeo: en el Palalido de Milán se enfrentaron, a principios de los años ochenta, Jean Marc Tonus (a la izquierda) y Steve Babbs (a la derecha), este último procedente del kungfú. Arbitró el ya citado Gert Lemmens
Del kárate full contact al kickboxing
Para los puristas de las artes marciales, la introducción del contacto real fue una inconcebible violación de las tradiciones, que hasta aquel momento habían admitido sólo competiciones con control de los golpes. La polémica se extendió, pero el full contact prosiguió su marcha rápidamente, separándose a su vez en dos caminos. El primero, destinado a la mayor parte de los practicantes, admitió un contacto relativo (semi contact). El segundo, dirigido a los profesionales, aceptó el combate sobre un ring reforzando los golpes hasta lograr el KO. Este ha sido el proceso por el que, gracias a atletas de carisma y de técnica superior a la media, el full contact ha llegado a ser conocido en todo el mundo.
En las revistas de la época se observaban imágenes espectaculares de Bill Wallace, apodado La pierna izquierda más rápida del mundo, vestido con un traje en el que lucía los colores de la bandera norteamericana y que conquistaba un título tras otro. Para Europa, donde se desarrollaría el kickboxing moderno, era una novedad sorprendente.
En Europa, en cambio, se extendieron más las disciplinas japonesas que imponían una uniformidad en el equipo (el kárate-gi ha de ser rigurosamente blanco y no llevar textos) y se combatía con un control casi obsesivo de los golpes.
La piedra origen del «escándalo» fue lanzada por un atleta que forma parte de la leyenda, Dominique Valera, el rey de la competición francesa, que en los mundiales de Long Beach, en 1976, después de una reprimenda arbitral maltrató a un juez y fue expulsado por la federación. Se pasó entonces al full contact profesional convirtiéndose en un defensor de la competición con KO y divulgando el kárate full contact por Europa.
En el Viejo Continente, el profesionalismo tardó en arraigar y la nueva disciplina se difundió orientada a la creación de una base de aficionados que hacían la competencia al kárate. La polémica adquirió tonos todavía más encendidos en Estados Unidos. El presidente de la Federación Internacional de Kárate, Delcourt, llegó a prohibir la utilización del término kárate full contact.
La disciplina fue entonces bautizada como kickboxing, para diferenciarla de la homónima versión japonesa en la que se utilizaban protecciones en los pies y se prohibía golpear con las piernas.
Hoy en día el kickboxing occidental está más difundido porque es accesible a todas las personas, mientras que el japonés (también practicado en Europa, sobre todo en Holanda) es un deporte profesional reservado a aquellos atletas que están en condiciones de enfrentarse en durísimas competiciones y a los que satisface poder alcanzar también compensaciones económicas considerables.
La derivación de la técnica
Más allá de las características técnicas, el thai boxing, el kickboxing y el boxeo francés, llamado savate, tienen una base común, que se diferencia solamente en el equipo y en el reglamento adoptado. Formalmente son disciplinas en las que se combate con patadas y puñetazos. Las técnicas de brazos han eliminado el 90 % de los golpes de las artes marciales tradicionales, para adoptar los del combate occidental. Los golpes con las piernas están inspirados sobre todo en las técnicas de tae kwon do: porque los estilos coreanos están más difundidos en todo el mundo, y porque, desde el punto de vista deportivo, se trata de movimientos más espectaculares, a excepción del conocido low kick, es decir, patada directa a los muslos realizada con la tibia, que el kickboxing japonés ha tomado del thai boxing, y que no está admitida en la versión occidental. A quien no conozca de cerca las artes marciales le puede parecer un detalle de poca importancia, pero las patadas en las piernas modifican la estrategia y cambian totalmente la distancia del combate.
También la posibilidad de utilizar protecciones en los pies conlleva algunos cambios en la manera de trabajar la técnica. El atleta con el pie descubierto tiende a golpear con la tibia para no herirse, y con ello acorta la distancia.
Diferencias entre Oriente y Occidente
En cuestiones didácticas el kickboxing occidental se aproxima mucho a las artes marciales tradicionales pero, en cambio, propone diferentes niveles de aprendizaje con un programa técnico dividido en grados y cinturones.
Los entrenamientos se realizan sólo con contactos relativos y mediante diferentes fórmulas de preparación, que permiten practicar con total seguridad y mantener cierto realismo.
Las competiciones en las que está admitido el KO están reservadas a los atletas de alto nivel con un excelente entrenamiento; la gran mayoría de practicantes, en cambio, no subirá nunca a un ring con la perspectiva de recibir golpes de contacto pleno.
El kickboxing es, a este nivel, un excelente deporte agradable y educativo.
El kickboxing oriental y profesional, en cambio, no tiene grados: se combate o no. No es practicado por simples aficionados, por lo que el entrenamiento implica una competición con KO. Los atletas se dividen en categorías según su experiencia, pero las reglas son siempre las mismas: se combate realmente.
El bagaje técnico es más reducido y especializado, tanto que puede aprenderse en unos seis meses; alcanzar un nivel elevado ya depende de la motivación y de la constancia en el entrenamiento.
Indumentaria y equipo
En el kickboxing rige la máxima libertad en la indumentaria. Más allá de los guantes y el calzado, generalmente de piel o de material plástico de color, están admitidos pantalones, mallas e incluso el kárate gi de varios colores, llenos de textos publicitarios en el caso de los combatientes profesionales. En general, en las competiciones de contacto ligero el atleta debe vestir pantalones hasta el tobillo y una camiseta o el kárate gi. En la competición de contacto pleno los púgiles se enfrentan con el torso desnudo y pantalones hasta los tobillos o cortos. También es obligatorio el uso del protector bucal y la coquilla —protección del bajo vientre—, y para los aficionados, el casco y las espinilleras.
Algunas protecciones utilizadas en el kickboxing: guantes (mínimo 230 gramos), espinilleras y calzado acolchado. El calzado debe ser similar a los guantes para frenar la peligrosidad de los golpes en las técnicas de piernas
Traje propio de entrenamiento para el kickboxing en la versión para...




