E-Book, Spanisch, 296 Seiten
Reihe: Ensayo
Figuero Espadas Los inadaptados de Tim Burton
1. Auflage 2012
ISBN: 978-84-9920-787-2
Verlag: Ediciones Encuentro
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, 296 Seiten
Reihe: Ensayo
ISBN: 978-84-9920-787-2
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Es periodista y doctor en Comunicación Audiovisual. Ha trabajado de guionista en series como Menudo es mi padre (Antena 3), Médico de familia (Telecinco), Esquimales en el Caribe (TVE 1) y Un medico di famiglia (RAI). Cineasta independiente, ha dirigido varios cortometrajes y documentales, Milagros (2006), Tablas (2008), Carlota (2009), Alhaja (2010) y Jano y el Cartel de cine (2011). En 2012 ha estrenado su primer largometraje, Misterioso asesinato en las aulas. Actualemente imparte clases de Guion en la Universidad y en el Master de Dirección Cinematográfica de la Universidad San Pablo CEU.
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Capítulo 1
EL OUTSIDER EN EL CINE DE TIM BURTON
El outsider es un inadaptado social, es decir, una persona que vive en los límites del sistema social y/o familiar. Aceptado por la mayoría, en general tolerado, pero no completamente integrado en una comunidad. El outsider es un individuo raro, distinto y extraño, alguien más proclive a tener problemas con el entramado, especialmente si causa algún problema o trata de pertenecer al sistema como miembro de pleno derecho. El diccionario de Oxford define outsider como forastero o intruso, términos que expresan bien el profundo conflicto interno de los inadaptados burtonianos.
Al realizar su primer cortometraje, Vincent (1982), Tim Burton creó un personaje desarraigado, introvertido, melancólico, un outsider, que vive una dualidad existencial entre su mundo interior y la realidad exterior. El contexto, lleno de imposiciones, trata de encajar al niño en la normalidad establecida; disyuntiva que para Vincent resulta extraña, deprimente y penosa.
El outsider protagonista de las películas de Burton refleja las experiencias del director durante su infancia, adolescencia y también a lo largo de su vida adulta, especialmente en el ámbito profesional. De pequeño, Burton vivió aislado, encerrado en su habitación, donde veía películas de terror y dibujaba seres monstruosos. De mayor, él siempre se ha considerado un director ajeno a la industria de Hollywood: forma parte de ese entramado cinematográfico pero se siente extraño en él. Hablando de los directivos de los estudios asegura: «A veces me miran con cara como de preocupación, preocupación por qué es lo que quiero hacer»1.
Treinta años después de crear su primer outsider, Tim Burton continúa profundizando en el mismo inadaptado, personaje principal en la mayoría de sus películas, especialmente aquellas consideradas como más emblemáticas y personales: Vincent (1982), Eduardo Manostijeras (1990), Pesadilla antes de Navidad (1993), Ed Wood (1994) y Big Fish (2003). Todas son historias muy cercanas al director, como él mismo reconoce.
1. Vincent (1982). Al ser preguntado —durante la presentación de Sweeney Todd en España— por cuál de sus películas se sentía más orgulloso, Tim Burton contestó: «‘Vincent’, al ser la primera, tiene un lugar muy especial en mi corazón»2.
2. Eduardo Manostijeras (1990). Es considerada por el público y la crítica su película más personal. Encierra muchos recuerdos y sentimientos de su juventud. Tim Burton afirma de Eduardo Manostijeras: «Creé este personaje hace algún tiempo, lo medité mucho. Representa en parte aquellos años de adolescente en los que sentías con mucha intensidad, y nadie te comprendía, ese tipo de clichés clásicos. El hecho de crecer en Burbank acentuó esos sentimientos en mí. Así que esta película es muy representativa de muchas sensaciones e impresiones de esa época y ese lugar»3.
3. Pesadilla antes de Navidad (1993). Desde muy temprano el director comenzó a diseñar los personajes y la idea general de esta historia. Aunque él no la dirigió, sino Henry Selick, es un trabajo muy personal de Burton, quien afirma de ella: «Amo todo lo que he hecho, pero esta película es especial para mí. Siento los personajes muy de cerca. A veces te sientas y creas esos dibujos sin saber lo que estás haciendo: es algo que llega directamente de tu subconsciente»4.
4. Ed Wood (1994). El ambiente del cine de terror y la amistad de Ed Wood con Bela Lugosi son dos circunstancias que convierten este filme en un trabajo especialmente cercano a Tim Burton. Asegura el director que lo que más le gustaba de Ed Wood era su delirio por el cine, entusiasmo con el que se siente identificado: «Me ha pasado en todas mis películas, termino por dejarme atrapar; te crees que estás haciendo lo mejor de lo mejor»5. Respecto a la amistad de Ed Wood con Lugosi, afirma: «Me identifiqué con ello al nivel en que lo hice con Vincent Price, en cuanto a lo que sentía por él. Conocer a Vincent me impactó increíblemente, igual que le debió de pasar a Ed Wood al conocer y trabajar con su ídolo»6. Para algunos autores, «la impronta de Burton se advierte sobre todo en Eduardo Manostijeras y en Ed Wood»7.
5. Big Fish (2003). Esta película se convirtió en personal para Tim Burton, por los acontecimientos que vivió justo antes de su estreno. «Mi padre había muerto recientemente y aunque no estuviera muy unido a él fue un periodo triste que me hizo empezar a pensar y a recordar el pasado. Era algo que me resultaba muy difícil de expresar, pero entonces apareció este guión y trataba precisamente de estos temas, y por eso hacer esta película fue una tremenda catarsis para mí, porque tuve la oportunidad de trabajar sobre estos sentimientos sin necesidad de hablar con un terapeuta»8.
El outsider se ha convertido en el héroe arquetípico de la filmografía de Tim Burton. Como él mismo ha comentado, la inspiración para este inadaptado fueron los monstruos de las películas de terror que veía en el cine y en la televisión durante su infancia. Burton ha hecho del inadaptado social una premisa dramática propia.
Según Sánchez-Escalonilla, las fuentes de inspiración de Tim Burton engloban «mitos, leyendas, literatura romántica, cuentos de hadas y relatos de fantasmas de Poe y Maupassant, sin olvidar los clásicos cinematográficos de terror y fantasía: desde Lon Chaney y Murnau hasta las producciones de la Hammer, pasando por Bela Lugosi, Boris Karloff y en especial Vincent Price»9. El germen creativo del cineasta está lleno de personajes extraños, raros, rechazados, solitarios; inadaptados en definitiva. Entes monstruosos para la sociedad, en quienes, sin embargo, Tim Burton descubre una ternura y sensibilidad especiales.
El inadaptado social es un personaje paradigmático que ha producido infinidad de historias desde los orígenes de la humanidad. Podríamos remontarnos a Caín o al hijo pródigo, como ejemplos de inadaptados que protagonizan dramas bien conocidos. Se trata de un patrón dramático al que el Séptimo Arte acude con frecuencia para plantear innumerables historias. Un buen ejemplo de inadaptación es precisamente uno de los personajes más emblemáticos de la historia del cine: Charlot.
De modo que partimos del hecho reconocido de que todas las películas de Tim Burton tienen el mismo protagonista: un outsider social incomprendido por los demás. A menudo, este solitario se refugia en el mundo de la fantasía o el terror para escapar de los imperativos de una sociedad que no le valora, simplemente le tolera, y a distancia.
El inadaptado burtoniano refleja las vivencias personales del director, sobre todo durante su infancia y adolescencia. Podemos decir, con Panadero y Parra, que «al igual que Joe Dante10, Fred Dekker11 o John Carpenter12, Burton ha dedicado la totalidad de su obra a conjurar sus fantasmas de infancia»13.
Destaca Orellana en su estudio sobre el drama humano en la gran pantalla que el cine «es un lenguaje metafórico cargado de símbolos y de sugerencias alegóricas»14. Tim Burton es un director que recurre con frecuencia a una simbología propia. Su lenguaje está cargado de guiños visuales con un profundo sentido para él y para el espectador —las cosas significan algo, le gusta repetir a Burton—. Esa simbología aborda temáticas trascendentes desde su punto de vista.
Así, la inadaptación se ve representada visualmente en individuos inacabados o llenos de costurones, lo que les transforma en seres frágiles y quebradizos. Igualmente el aislamiento social se expresa en su cine a través de la máscara de muchos de sus personajes, tras las que se esconden sujetos que tratan de expresarse con mayor autenticidad. Es también la máscara una representación de la doble personalidad de muchos de estos outsiders.
Descubrimos en el cine de Tim Burton una recurrente búsqueda de la figura paterna y familiar. Es un hecho reconocido por muchos expertos en psiquiatría y psicología que la condición de outsider está estrechamente relacionada con la falta de vínculos familiares. El inadaptado social burtoniano acusa esa ausencia de la figura del padre. Es más, algunas de sus historias constituyen una abierta búsqueda del vínculo familiar, como Charlie y la fábrica de chocolate o Big Fish.
Junto al padre, a veces como sustituto de él, también aparece en el cine burtoniano la figura del mentor, un personaje (muchas veces de cariz paternal) que acompaña en su melancolía al outsider. Por ejemplo, Vincent Price en Vincent y en Eduardo Manostijeras, o Bela Lugosi en Ed Wood.
El cineasta, al hablar de sus propuestas temáticas, explica: «El proceso por el que paso es: Ah, esto debe de significar algo para mí interiormente. Creo que se aprende mucho de uno mismo si no se intelectualiza inmediatamente, si intentas ir de forma más intuitiva y luego miras hacia atrás y ves qué temas o imágenes se repiten. Entonces empiezo a interesarme por descubrir qué significan desde el punto de vista psicológico, en qué se basan....




