E-Book, Spanisch, 128 Seiten
Reihe: Ensayo
Galeotti Tenemos que hablar de Putin
1. Auflage 2022
ISBN: 978-84-125285-8-9
Verlag: Capitán Swing Libros
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Por qué Occidente se equivoca con el presidente ruso
E-Book, Spanisch, 128 Seiten
Reihe: Ensayo
ISBN: 978-84-125285-8-9
Verlag: Capitán Swing Libros
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Surrey (Inglaterra), 1965. Autor especializado en la historia y los asuntos de seguridad de la Rusia moderna y la delincuencia transnacional y organizada del pasado y del presente. Formado en el Robinson College de Cambridge y en la London School of Economics, fue jefe del departamento de Historia de Keele y profesor en el Centro de Asuntos Globales de la Escuela de Estudios Profesionales de la Universidad de Nueva York. Tras un tiempo en Moscú, se trasladó a la República Checa, donde fue investigador principal y jefe del Centro de Seguridad Europea en el Instituto de Relaciones Internacionales de Praga. En la actualidad es director de la consultora Mayak Intelligence y profesor honorario de UCL SSEES. Es miembro asociado sénior del Royal United Services Institute y miembro sénior del IIR y de la iniciativa Frontier Europe del Middle East Institute. Ha estado vinculado a la Foreign & Commonwealth Office como asesor de la política exterior y de seguridad rusa, y ha sido profesor de Seguridad Pública en la School of Criminal Justice (Rutgers-Newark, EE.UU.), profesor visitante habitual en el MGIMO (Moscú) y en la Universidad Carolina (Praga). Sus libros más recientes son Una historia breve de Rusia (2021), Tenemos que hablar de Putin (2019) y Russian Political War: Moving Beyond the Hybrid (2019). Editor fundador de la revista Global Crime, fue editor europeo de Low-Intensity Conflict & Law Enforcement, es miembro de los consejos editoriales de Crime & Justice International y The Journal of Power Institutions in Post-Soviet Societies, editor colaborador de IntelliNews Business New Europe y columnista habitual de Raam op Rusland.
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INTRODUCCIÓN
¿Por qué es necesario
hablar de Putin?
El White Rabbit de Moscú es el restaurante «neorruso» por excelencia. Situado bajo una cúpula acristalada en lo alto de un imponente centro comercial próximo a la torre de estilo gótico estalinista del Ministerio de Asuntos Exteriores, es el tipo de local en el que colocan pequeñas sillas extra junto a las comensales para que dejen sus bolsos, en el que la abultada cuenta se presenta dentro de una matrioska y en el que la fusión de cocina rusa tradicional e internacional se extiende hasta los helados con aromas de pino. Personalmente no me entusiasma —soy demasiado pobre y mis gustos, demasiado sencillos—, pero es un local vistoso y de prestigio donde conviene que te vean. No debería haberme extrañado, por tanto, que un antiguo funcionario de la Administración Presidencial (el Departamento de Presidencia de Vladímir Putin y la institución más poderosa de Rusia) escogiera el White Rabbit cuando lo invité a elegir un restaurante para ir a comer. Ni siquiera una comida de precio desorbitado y con abundante vino —de Crimea, naturalmente— bastó para tirarle realmente de la lengua, pero una de las partes más reveladoras de la conversación fue su larga y moderadamente grosera diatriba sobre la continua torpeza de Occidente a la hora de interpretar las intenciones del «jefe».
—En serio, cuando leo la mierda que publican sus periódicos, lo que dicen sus políticos y escriben sus «expertos», francamente no sé de dónde sacan todo eso. No me extraña que hayamos acabado metidos en este berenjenal. Y ¿sabe qué? —dijo blandiendo la copa de vino casi vacía y fulminándome con la mirada como si viera en mí a un representante de toda la clase periodística, política y de expertos de Occidente—. Eso dificultaba mi trabajo.
—¿En qué sentido? —pregunté.
—¿Qué tipo de relación podremos mantener con todos ustedes mientras sigan sin vernos realmente tal como somos, mientras sigan sin escucharnos e interpreten como les venga en gana todas y cada una de las palabras del presidente y hasta su último pedo? Mi tarea consistía en intentar comunicar, pero, dijéramos lo que dijéramos, pusiéramos lo que pusiéramos en los discursos del jefe, todo el mundo daba simplemente por sentado que ya sabía cuál era el verdadero significado, qué era lo que en verdad estábamos diciendo. Todos creen conocer ya a Vladímir Vladímirovich.
Tenemos que hablar sobre Putin. Es verdaderamente necesario. No solo porque, nos guste o no, es una de las personas más importantes del planeta, ni tampoco por el impacto de la batalla geopolítica que está librando con Occidente con fanfarronadas y engaños, con memes y dinero, sino también porque se ha convertido en un símbolo planetario que cada cual define a su gusto. Como me insinuó el airado funcionario, ya completamente borracho, es como la mancha de tinta de Rorschach que utilizan los psicólogos en sus test: nuestra interpretación dice más sobre lo que tenemos en la cabeza que sobre la forma que aparece en el papel.
Porque la paradoja es que, a pesar de sus ya casi veinte años de presencia permanente en la política mundial, a pesar de las abundantes biografías que narran su vida y de los calendarios que reproducen sus gestas a pecho descubierto, y a pesar de haberse convertido en tema habitual para los humoristas y los expertos, seguimos sin saber realmente quién es él. ¿Un autócrata despiadado o el salvador de una nación asediada? ¿Un veterano del KGB o un cristiano piadoso? ¿Un inquietante gran maestro de la geopolítica global o un cleptócrata autoindulgente? Tiene algo de todos ellos, pero ninguna de esas etiquetas lo representa realmente en su totalidad, y ese es en parte el quid de la cuestión. Putin es empecinadamente celoso de su privacidad —no solo la personal, sino también la familiar—, tanto por inclinación personal como por cálculo político: su reserva permite que cada cual se construya su propio Putin particular.
Parte de la motivación que me ha impulsado a escribir este libro nace de la frustración ante las caricaturas simplistas a las que tan a menudo se recurre —y no solo en Occidente— para intentar entenderlo. Recuerdo haber oído afirmar alegremente a un embajador europeo recién acreditado en Moscú que «para entender a Putin, basta estar al corriente de su formación como agente del KGB». Si la cosa es tan sencilla, ¿por qué seguimos equivocándonos al interpretarlo? Las principales causas impulsoras del actual proceso de distanciamiento de Rusia tal vez hayan sido otras, pero no deja de ser deprimente que la diplomacia occidental haya fallado con tanta frecuencia, dejando que un potencial aliado a principios de la década de 2000 llegara a irritarse hasta tal punto que en 2007 Putin empezara a prepararse para una confrontación. La tibia reacción de Occidente ante la invasión rusa de Georgia en 2008 se esgrimió en 2014 en Moscú como prueba de que su injerencia en Ucrania suscitaría tan solo una breve protesta simbólica. Incluso llegó a convencer a Putin, y a muchos integrantes de su clase dirigente, de que Occidente era demasiado débil para temerlo y demasiado peligroso para ignorarlo. Sobre todo, no hemos logrado convencerles de que no les odiamos a ellos, de que no odiamos ni a su país ni a su cultura. Todo lo que ha ocurrido no se debe únicamente —ni siquiera principalmente— a nuestra torpeza a la hora de tratar con Putin y con Rusia, pero lo cierto es que hemos conseguido tratar mal a ambos, y en gran parte por incomprensión.
En el presente libro intento perfilar una imagen de las complejidades de Vladímir Putin —y, a través de su figura, de la Rusia actual— a partir de mi experiencia de más décadas de contacto con Rusia de las que me gustaría reconocer, del mucho tiempo que he pasado viajando por el país charlando con todo el mundo, desde policías de provincias hasta funcionarios moscovitas, emborrachándome con ellos y pagando algún que otro soborno. No se me ocurriría presuponer ni por un instante que lo he entendido todo a la perfección, ni tampoco que todos los demás no han entendido nada. Este no es un texto destinado principalmente a mis colegas académicos, a los que pido indulgencia por su tono, su brevedad y la evidente ausencia de notas a pie de página. Va dirigido más bien a cualquier persona que sienta curiosidad por saber quién puede ser ese personaje enigmático y por qué suscita tanta alharaca y tanta histeria. Confío en que, al desenmascarar algunos de los mitos más comunes y problemáticos sobre Putin —que «todo el mundo conoce»—, consiga echar por tierra los que resultan menos útiles para su comprensión. Evidentemente, no todos los responsables políticos, estudiosos y expertos dan por válidas estas falacias o simplificaciones exageradas. Pero, dicho esto, lo cierto es que el reciente empobrecimiento de gran parte del discurso público sobre Putin y sobre Rusia, con una creciente movilización de clichés y caricaturas por ambas partes, resulta deprimente. Mientras la complejidad del mundo va en aumento, nuestra manera de presentarlo y explicarlo parece tender con excesiva frecuencia a la simplificación y la pérdida de matices. También es necesario hablar de ello, pero antes tenemos que acabar de hablar de Putin.
Otras lecturas recomendadas
Como he dicho, este libro no pretende decir la última palabra sobre Putin, ni tampoco es su propósito insinuar que nadie más lo haya sabido interpretar. Mr. Putin: Operative in the Kremlin (El señor Putin. Un agente secreto en el Kremlin), de Fiona Hill y Clifford Gaddy (Brookings Institution Press, 2013), desarrolla con agudeza la idea de que hay «varios Putin», y también me ha cautivado su recurso a la figura de mister Benn (quienes crecieron con los programas infantiles de la televisión británica de la década de 1970 lo recordarán).[1] The Code of Putinism (El código del putinismo), de Brian Taylor (Oxford University Press, 2018), se apoya sobre todo en las declaraciones oficiales para ofrecer una acertada descripción del tipo de concepción del mundo que suscriben Putin y sus aliados más próximos. The Putin Mystique: Inside Russia’s Power Cult (La mística putinista. El culto al poder en Rusia visto por dentro), de Anna Arutunyan (Skyscraper Publications, 2014), se centra en la población rusa y analiza hasta qué punto sus sueños y temores contribuyeron a dar forma a Putin y su régimen en la práctica. All The Kremlin’s Men: Inside the Court of Vladimir Putin (Los hombres del Kremlin. En el interior de la corte de Vladímir Putin), de Mijaíl Zigar (Public Affairs, 2016), es un estudio brillante, no tanto sobre Putin mismo como sobre los personajes más significativos de su entorno. En efecto, también parece importante subrayar que Rusia es más que Putin, y así lo hace con especial acierto Tony Wood en Russia Without Putin: Money, Power and the Myths of the New Cold War (Rusia sin Putin. Dinero, poder y los mitos de la nueva guerra fría; Verso,...




