E-Book, Spanisch, 328 Seiten
Gil García / Meroni La misión, futuro de la Iglesia
1. Auflage 2019
ISBN: 978-84-288-3373-8
Verlag: PPC Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
E-Book, Spanisch, 328 Seiten
ISBN: 978-84-288-3373-8
Verlag: PPC Editorial
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Anastasio Gil García (11 de enero de 1946, Veganzones, Segovia-7 de septiembre de 2018, Madrid) fue director nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP España) entre 2011 y 2018. Fue ordenado sacerdote con 24 años en la diócesis de Segovia, aunque en 1983 se incardinó en la diócesis de Madrid. Licenciado en Teología por la Universidad de Comillas, completó sus estudios con una diplomatura en Psicología Educativa y con un doctorado en Teología por la Universidad de Navarra. Tras diferentes tareas, incluida la docencia en el área de la catequesis, en 1988 fue nombrado subdirector del Secretariado Nacional de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española (CEE), cargo que ocupó hasta 1999, cuando dio el salto al mundo misionero, como director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias. Poco después, en 2001, asumió también la subdirección nacional de OMP; y en 2011 fue nombrado director nacional, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento en 2018, a los 72 años. En el ámbito internacional, pudo aportar su experiencia en diversas instituciones misioneras dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos en Roma. Publicó multitud de libros y artículos de temática misionera, así como catequética y pedagógica.
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PRESENTACIÓN
LA MISIÓN, FUTURO DE LA IGLESIA.
MISSIO AD-INTER GENTES
ANASTASIO GIL GARCÍA
Director Nacional de Obras Misionales Pontificias
España
El Centro Internacional de Animación Misionera (CIAM), con la Obra Pontificia Unión Misional, de las Obras Misionales Pontificias (OMP), ha organizado por segundo año consecutivo un Seminario en lengua española sobre una de las cuestiones misionológicas de mayor preocupación hoy en la Iglesia en el ámbito de la misión: centrar la misión que hace a la Iglesia en el corazón de su existencia. Al hablar del futuro no se está refiriendo a algo por venir, sino a la realidad salvífica que se hace presente en el hoy y, por lo mismo, se hace presente en la actualidad. Más adelante, el subtítulo Missio ad-inter gentes completará el sentido que los autores quieren dar al conjunto del Seminario.
Esta experiencia de celebrar un Seminario para un grupo de profesionales de lengua española se inició el año pasado con el tema «Laicado y misión», cuyos resultados fueron tan positivos que de nuevo se ha repetido la experiencia, respetando la misma metodología y parafraseando análogos objetivos.
El Secretariado Internacional de la Pontificia Unión Misional, en colaboración con la Dirección Nacional de las OMP de España, considera que es necesario dedicar un tiempo a una seria reflexión teológica y misionológica sobre algunas de las cuestiones que hoy interpelan a las comunidades cristianas. Hasta la fecha, este tipo de reflexiones se circunscribía a los aspectos más relacionados con la animación y la cooperación misionera. Es la tarea encomendada no solo a este Secretariado Internacional, sino a los otros tres, con el fin de dinamizar los compromisos misioneros de las Iglesias locales, como viene haciéndose en la Iglesia católica, en todos los lugares y en todos los idiomas. Gracias a esta práctica, la vibración apostólica y misionera se ha ido expandiendo por los confines de la tierra. A ello contribuían las Facultades de Misionología u otras formas académicas que ayudaban a profundizar el fundamento teológico de la misión.
Pero se hacía necesario que un grupo de teólogos y misionológos compartieran entre ellos alguno de estos temas vertebradores de la fe y del anuncio del Evangelio. No es suficiente buscar fórmulas de transmisión y estrategias de comunicación. Es preciso ir más al fondo de la cuestión y desde allí enuclear las ramificaciones que se derivan de un zambullirse en la entraña del saber.
Así se hizo el año pasado con la relación entre el laicado y la misión. En poco tiempo sus aportaciones vieron la luz en una de las publicaciones de PPC, que se brindó a editar estas reflexiones teológicas. Solo con hojear el índice de esta edición se advierte de que estamos ante una muestra de cómo los misionólogos han descubierto la esencia misma del laicado y su compromiso con la misión. Ya no es una simple narrativa sobre el origen y el acompañamiento de una vocación laical a la misión, sino percatarse de que en la realidad bautismal de quien ha sido llamado a la fe están los gérmenes de la vocación misionera, que en algunos casos se formaliza con el envío de la misma Iglesia a anunciar la buena noticia del Evangelio.
Entre los temas que se plateaban para esta segunda edición destacaba por su importancia el referido a la misión ad gentes. La misma expresión ya es signo del compromiso misionero de la Iglesia y de los cristianos. La Iglesia nace de la misión ad gentes, que le encomienda el Señor. Tarea fundamental de la comunidad cristiana, porque es la más antigua; representa el mayor número de destinatarios; purifica el mensaje cristiano y transforma la Iglesia en transnacional religiosa. Introducirse en el seno de la Iglesia para descubrir su vocación ad gentes es tener la certeza de descubrir al protagonista de la misión: el Espíritu Santo, que es quien llama, envía, orienta y ordena.
Unas breves pinceladas sobre la historia de la misión ad gentes nos predispone a descubrir que esta acción misionera de la Iglesia no tiene otro recorrido que el que marca la misma historia. Desde sus inicios, la misión llama a la puerta a los gentiles, ratificada incluso en algunos casos con el martirio, el crecimiento interior de la vida de la Iglesia a través de la vida monástica a partir del siglo VI con la incorporación a la misión de las Órdenes religiosas; la transformación y la expansión de la fe con la incorporación a la misión ad gentes de los institutos religiosos, hasta su implicación con el despertar de las Iglesias particulares. Es un recorrido histórico que marca el pasado, pero se proyecta hacia el futuro. Por eso la misión es «futuro de la Iglesia». En este último tramo histórico podemos afirmar que la misión ad gentes incorpora dos hechos muy elocuentes: ya no hay «obispos misioneros», que llegaban desde fuera, desde el extranjero, sino misioneros que la Sede Apostólica consagra obispos y les entrega una Iglesia local; por otra parte, la celebración de los sacramentos no es un simple acontecimiento ritual, sino la celebración de la salvación como fruto del ardor misionero, después de un itinerario formativo. Esta celebración implica, en la nueva configuración de la Iglesia local, el acompañamiento fraterno, la oración y la financiación de los proyectos de la Iglesia universal. Desde esta experiencia contemplamos el florecimiento de las vocaciones misioneras con el despertar, cultivar, enviar, acompañar... las vocaciones para la misión ad gentes.
¿Qué añade, entonces, al ad gentes el inter gentes del subtítulo? Pudiera parecer que es un añadido –a modo de bisagra– que une dos aspectos complementarios. Nada más lejos de la realidad. Una vez que se ha descrito con fidelidad el ad gentes, es decir, los destinatarios de la evangelización de la Iglesia, aquellos grupos humanos que no han conocido la buena noticia del Evangelio, se va descubriendo que la fe, el encuentro con Dios, no puede hacerse sino en el interior de cada persona, de cada cultura y de cada pueblo. Este es el verdadero sentido del inter gentes, que cada día se va haciendo más presente en toda la estructura de la misionología. Por eso es frecuente escuchar y valorar expresiones como el diálogo interreligioso o intercultural. No son expresiones que tratan de propiciar una relación dialogal con el que piensa o es diferente, no es eso, sino que la buena nueva del Evangelio, destinada a quienes aún no lo conocen, penetra en el interior de la persona y de la cultura, suscitando en ellas el atractivo de la belleza, del bien y de la verdad. De esta manera, la actividad misionera, presentada desde estas categorías, no es una táctica ni una estrategia, sino introducirse en el interior del otro para suscitar en él el interés por el Evangelio.
El subtítulo, missio ad-inter gentes, brota de la misma palabra «misión» en su sentido más genuino. Esta palabra puede entenderse como envío, como encargo, como tarea o como lugar. Los teólogos que han participado en este Seminario lo han tenido muy en cuenta para que la buena noticia del Evangelio llegue a todos los confines de la tierra. Pues bien, a esta palabra los autores han añadido en el título una coma, para significar que la misión de la Iglesia, nacida de la voluntad del Salvador, tiene como fin la transformación del mundo. Los autores nunca entendieron la misión como una tarea cumplida o en proceso de culminación, sino como un continuo fieri que se hace realidad en el tiempo y en el espacio. Sus destinatarios son todos los pueblos; quien envía tiene todo el poder para hacerlo, nadie queda excluido del encargo ni como agente ni como destinatario. El Dueño de la noticia les dice que no hagan acepción de lo que han recibido y que tengan la audacia de llegar hasta el final del tiempo, porque Dios les acompaña.
Estructura organizativa
Una palabra sobre la misma estructura y organización del Seminario. Se invitó a teólogos y directores nacionales de las OMP de algunos países de habla española. Tener el mismo idioma a la hora del debate es un factor de seguridad. A la vez constituyen una prestigiosa representación, en unos casos, de algunas Facultades de Teología; en otros, su trabajo eclesial es determinante en la animación misionera de esos países; en ambos casos se suma la invitación a tres obispos, que, con su testimonio, vida y escritos, han testificado su implicación en la formación misionera de la Iglesia.
Para ayudar en la organización del Seminario, el Secretariado Internacional de la PUM ha querido seguir contando con la colaboración de algunos directores nacionales, como es el caso de España, Méjico, Chile, Venezuela y Uruguay, siempre disponibles para coordinar el ensamblaje de todas las...




