E-Book, Spanisch, Band 17, 184 Seiten
Reihe: Universitaria
González García El Mapa Conceptual y el Diagrama Uve
1. Auflage 2023
ISBN: 978-84-277-3066-3
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Recursos para la Enseñanza Superior en el siglo XXI
E-Book, Spanisch, Band 17, 184 Seiten
Reihe: Universitaria
ISBN: 978-84-277-3066-3
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Fermín Mª GONZÁLEZ es Catedrático del Área de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad Pública de Navarra (UPNA). Ha sido Profesor Visitante en la Universidad de Cornell (USA) y en el Institute of Human and Machine Cognition (USA). Es experto en temas relacionados con el aprendizaje significativo, los errores conceptuales y la aplicación de los Mapas conceptuales (CMap Tools software) y de los Diagramas V en la mejora de la calidad de la docencia, de la gestión y la investigación. Ha dictado numerosos cursos y conferencias en instituciones educativas nacionales y extranjeras. Actualmente preside la Unidad Técnica de Calidad de la UPNA.
Autoren/Hrsg.
Weitere Infos & Material
Introducción
Los cambios económicos y sociales de las últimas décadas, íntimamente vinculados con la innovación tecnológica, han sido impresionantes, y sus efectos superan, al menos por el número de personas a que afectan, a las mayores revoluciones culturales e industriales del pasado. Estos cambios han puesto de relieve el poder y el valor del conocimiento, por consiguiente, de la educación. De ahí que se vaya percibiendo con máxima urgencia la necesidad de una inteligente reacción del sistema educativo. Se requieren innovaciones en todos los niveles escolares que permitan extraer el máximo rendimiento del tiempo dedicado a la formación de los estudiantes y que potencien en ellos el deseo de aprender.
Para poder aprender tenemos que aportar, además del deseo de aprender, un trasfondo que nos permita entender las realidades que el maestro nos explica. Si el profesor nos repite lo ya sabido no aprendemos nada; pero si habla de cosas para las que no tenemos preparación (no tenemos esquema mental adecuado), tampoco aprendemos nada. El aprender se produce cuando contenidos concretos se insertan en un fondo general que poseemos de antemano (a priori), inserción que a su vez transforma el fondo.
Para el profesor Morón (González, Morón y Novak, 2001), las palabras de Novak: “Hechos u objetos” y “registros de hechos u objetos” responden a la descripción tradicional del concepto como “palabra mental interior”. Los “registros” de realidades pueden no ser la realidad, sino la concepción que tenemos de ella (un error es un concepto o registro, pero no es la realidad). Y la “palabra mental interior” se expresaba en la palabra exterior, es decir, en lo que llama el profesor Novak “la etiqueta”. Como no podía ser menos, el análisis actual del conocimiento reelabora las reflexiones que hemos heredado de Aristóteles. Pero la inserción en esa genealogía descubre la permanente validez de la epistemología filosófica y su virtualidad práctica.
El profesor Pérez Prados (ex Rector de la Universidad Pública de Navarra) comentaba en su prólogo a nuestro libro (González, Ibáñez, Casalí, López y Novak, 2000) que en las sociedades desarrolladas —por ceñirnos al ámbito sociogeográfico en el que tenemos la suerte de vivir— hay, en estos momentos, una demanda generalizada de calidad en los servicios que prestan las instituciones públicas y las empresas privadas a los ciudadanos.
Hoy en día no es suficiente saber que se cuenta con un servicio público de salud o educación, por ejemplo, o que el ciudadano consumidor tiene acceso a diversos bienes y servicios. Además hay una reivindicación, explícita o latente, de calidad en cada servicio o bien. Y ésa es quizá una de las exigencias claras de la sociedad en este siglo XXI. En cualquiera de los ámbitos en que lleva a cabo su actividad la universidad —docencia, investigación, formación continua, actividades culturales, práctica deportiva, idiomas, etc.—, la meta es la calidad. Sólo si se consigue un servicio o prestación que cumpla unos requisitos de calidad, podremos estar satisfechos.
Este reto, obviamente, afecta sobre todo a la docencia y a la investigación, actividades fundamentales y radicales de toda institución universitaria. Ciertamente la calidad no es un concepto unívoco, nunca basta con definirla, afirmarla o pregonarla: hay que contar con instrumentos y procedimientos objetivos de evaluación que analicen las prácticas reales y señalen los puntos de mejora. Pero además de introducir prácticas con un estándar probado de calidad, es preciso que la docencia vaya incorporando innovaciones que permitan adecuarla al contexto social y tecnológico del momento, así como a los conocimientos nuevos sobre el propio proceso de aprendizaje. La sociedad está en perpetuo cambio e innovación y, en consecuencia, la actividad docente debe mantenerse en actitud similar, mejorando la técnica de enseñanza, siempre tan ligada, como las dos caras de una moneda, al proceso de aprendizaje.
Un nuevo factor emergente ha sacudido la línea de flotación de la educación convencional: el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), con rigurosas exigencias de cambio de los procesos de enseñanza/aprendizaje, lamentablemente predominantes.
Los cambios económicos que afectan a todo el mundo están, a su vez, forzando importantes cambios en la industria y en los negocios, enfatizando el poder y el valor del conocimiento y del proceso de producción de nuevos conocimientos. Estos cambios requieren innovaciones en la educación escolar y universitaria, innovaciones centradas en la naturaleza y poder del aprendizaje significativo. Todos los trabajadores y futuros profesionales, en todos los niveles, tienen la necesidad de ser capaces de construir y reconstruir sus estructuras conceptuales. Se detecta la necesidad de una mejora de la educación, radical en determinadas circunstancias. Pero lamentablemente este cambio no viene ni ha venido de la mano de los educadores, sino desde el ámbito de las empresas y de las industrias, que están asumiendo el liderazgo en la sociedad del conocimiento y de la información, empujadas por la imperiosa necesidad de ser cada vez más competitivas, y que necesitan un personal mejor educado, que pueda pensar creativamente y que pueda adaptarse rápidamente a los ambientes cambiantes. Se asume en la actualidad que el recurso económico básico no es ya el capital, ni los recursos naturales, ni siquiera el trabajo. Es y será el conocimiento.
Las instituciones educativas públicas financiadas convenientemente y las privadas con un público garantizado por una secular tendencia cultural, más emocional que respaldada por criterios científicos y objetivables, no han experimentado esa necesidad, al menos imperiosamente, por el momento. Como resultado, el liderazgo de la adaptación con éxito a la llamada sociedad del conocimiento y de la información reside en las corporaciones con ánimo de lucro. Se da pues el increíble hecho de que las instituciones educativas continúan con modelos educativos arcaicos, cuando más necesitan los alumnos un cambio drástico del modelo educativo y que es urgentemente demandado por los agentes sociales.
De todo lo anterior se deduce la necesidad de un nuevo paradigma educativo; a este respecto nuestra experiencia teórica, complementada con datos de investigación propios (a los que haremos referencia en los capítulos correspondientes), en nuestra realidad específica, nos permite afirmar que el modelo emergente cognitivo/constructivista se ha mostrado mucho más adecuado para liberar el potencial creativo de los alumnos (futuros trabajadores del conocimiento), facilitando un aprendizaje significativo, es decir un aprendizaje que, en contraposición con el memorístico por repetición mecánica (predominante en la educación actual), habilite a los alumnos para encargarse de su futuro de una forma creativa y constructiva, siendo más proactivos que reactivos.
El marco teórico desarrollado por Ausubel, Novak y Gowin constituye un sólido soporte para el tratamiento de los distintos problemas que plantea una auténtica reforma de la educación. Y es en el seno de ese marco donde han surgido esas poderosas herramientas instruccionales que son el Mapa Conceptual y el Diagrama UVE, cuya eficacia para la consecución de un aprendizaje significativo ha sido puesta de manifiesto por rigurosa e importante investigación en diferentes países, así como por nuestra propia experiencia. Con el dominio de estas técnicas (integradas en un modelo cognitivo/constructivista de educación inicial/permanente del profesorado) y el de sus profundas implicaciones teórico/prácticas, el profesor cambiará el significado de su experiencia anterior, recuperando su verdadero papel de director de los procesos idiosincráticos de construcción de conocimientos que, inexcusablemente y en ejercicio de su responsabilidad y esfuerzo personal, deben protagonizar sus alumnos. Estos deberán plantearse el continuar adaptándose a un sistema educativo, empobrecedor desde el punto de vista científico, actitudinal y conductual, cuya dinámica conocen perfectamente o, por el contrario, deberán esforzarse en la construcción significativa de los conocimientos, aumentando así su capacidad crítica y creadora, su autonomía personal, y su aptitud para plantearse nuevas cuestiones y avanzar, con eficacia, en su resolución.
Es evidente que se necesita un alumno nuevo, habilitado para sintonizar con las claves sociales, económicas e industriales del mundo actual y que estas reflexiones deberían, asimismo, impulsar un cambio en el perfil y mentalidad del profesorado, clave para dinamizar una inaplazable, necesaria y real reforma educativa. Se ha dicho, desde antiguo, que nada es tan imparable como una idea cuyo tiempo ha...




