E-Book, Spanisch, 328 Seiten
Reihe: Teología
Hernández Ibáñez Patrología didáctica
1. Auflage 2018
ISBN: 978-84-9073-426-1
Verlag: Editorial Verbo Divino
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, 328 Seiten
Reihe: Teología
ISBN: 978-84-9073-426-1
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La patrología es la ciencia de la antigüedad cristiana. En ella se encuentran las bases del desarrollo de la fe y de las tradiciones que forjaron la inteligencia explicativa de la Revelación bíblica en el contexto de la cultura grecorromana. Los Padres de la Iglesia, además de sabios y eruditos, fueron elocuentes comunicadores de un mensaje que transformó la cultura de su época; son maestros que continúan siendo fuente de la renovación para la vida cristiana. Su principal labor fue instruir al hombre en los misterios divinos y en las verdades humanas, ilustrando las mentes con la fuerza del Espíritu y el talento de la razón. A esa instrucción se le llamó didajé; es decir, enseñanza, didáctica de la salvación. Este manual es una guía para adentrarse, de manera sencilla, al estudio de la doctrina y espiritualidad de los Padres.
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La patrología
«La patrología es aquella parte de la historia de la literatura cristiana que trata de los autores de la antigüedad que escribieron sobre temas de teología»1. Esta definición nos hace ver tres elementos básicos sobre los cuales se debe hacer hincapié: la patrología trata, por tanto, del fenómeno literario, de su contenido teológico y de su adjetivación cristiana. Los enfoques contemporáneos del estudio de los Padres hacen ver estas cualidades en una amplificación interdisciplinar donde la historia de la literatura exige la historia en sí, la historia del texto, sus contextos, la transmisión del codex, los fenómenos de traducción, los giros lingüísticos, y en vinculación con muchísimos desarrollos que se han realizado a través del tiempo. Este estudio comprende todos los escritores cristianos de la antigüedad, ortodoxos y heterodoxos, tanto los Padres de Occidente hasta Gregorio Magno († 604) o Isidoro de Sevilla († 636), como los de Oriente hasta Juan Damasceno († 749).
Los primeros intentos de recopilación de esta historia se dieron con san Jerónimo en su obra De viris ilustribus, redactada en Belén hacia el 392. Genadio de Marsella e Isidoro de Sevilla redactaron también su propio elenco de escritores con el mismo título, el primero en el 480, y el segundo entre los años 615-618. Ildefonso de Toledo hizo una continuación parecida de carácter local nacional. Sigeberto de Gembloux, en Bélgica, reunió otra obra, De viris ilustribus, siguiendo de cerca a Jerónimo y a Genadio, y añadió escasos datos de teólogos latinos contemporáneos suyos, antes de su muerte ocurrida en el año 1112. Focio, patriarca de Constantinopla, compuso el Myriobiblon o Biblioteca, antes del 858, donde están reunidas unas doscientas ocho noticias de obras paganas y cristianas. El Diccionario de Suidas de Constantinopla, escrito hacia el año 1000, nos muestra importantes datos sobre un gran número de obras patrísticas. En el ambiente de la lengua siriaca tenemos el Catálogo de autores eclesiásticos, compuesto hacia el 1317-1318 por Ebed-Jesu bar Berika, el último escritor nestoriano; este escrito contiene noticias muy importantes sobre la literatura cristiana primitiva. Finalmente, el humanismo europeo del siglo XVI renovó el interés por la literatura cristiana antigua, y entre los más interesados se puede mencionar al cardenal Belarmino, a quien le siguieron obras francesas de gran importancia, y los estudiosos de las escuelas de Viena y Berlín, ya en siglos posteriores. Debe ser tomada en cuenta la labor de los humanistas holandeses, encabezados por Erasmo de Róterdam, quienes reeditaron las obras patrísticas en medio del debate modernista y reformador; de igual forma fue notable la difusión promovida desde Italia por Lorenzo Valla y en España por Luis Vives.
Distinción entre patrología y patrística
La patrología es una ciencia interdisciplinar que aborda la obra de un autor en diferentes contextos: histórico, biográfico, prosopográfico2, literario, lingüístico, arqueológico, teológico, filosófico, etc. En la actualidad, la patrología es una ciencia de la investigación literaria de la antigüedad cristiana. La historia y la teología emergen naturalmente de este análisis; sin embargo, la patrología ha llevado a término un énfasis preponderante en la contextualización de las mismas haciendo un esfuerzo arqueológico, tomando como base los elementos literarios, retóricos y lingüísticos propios de la cultura clásica donde se desarrolló un cristianismo culto.
La patrología se ha destacado siempre desde las preferencias religiosas cristianas a través de la lectio patrum litúrgica y desde la historia del dogma cristiano; por otro lado, el empeño de la traditio para el sostenimiento de las afirmaciones teológicas fundamentales ha postulado a estos doctores en el más alto grado de veneración, quienes aparecen como portadores de doctrinas incidentes en su propio campo. No obstante, también fueron vistos desde su época respectiva como auctores inscritos en el catálogo del clasicismo3.
Los títulos de otros elencos como: Opus veterum theologorum, Apostolicae Sedis definitiones veteres, Corpus decisionum dogmaticorum, Collectio Iudiciorum, Summae, Enchiridium patristicum, Fontium Historiae Ecclesiasticae Antiquae, nos permiten extender los alcances epistemológicos de la actual patrología como ciencia, a diferencia del término patrística que se ha tomado como adjetivo o como tratamiento doctrinal de la obra o del autor. Sobresale en estas denominaciones el elemento teológico, dogmático y jurídico; luego entonces la patrología ha de entenderse como el estudio de un autor cristiano antiguo y de su obra que concurre hacia la mejor intelección del contenido teológico. Patrología es un término creado por el luterano Johannes Gerhard, cuyo libro lleva el título de Patrologia sive de primitivae ecclesiae cristianae Doctorum vita ac lucubrationibus opusculum (Jena 1653). De este título sobresale el término lucubrationibus, el cual apunta a la actitud sapiencial de estos filósofos y místicos cuyos pensamientos están en el contexto de la oscuridad del cristianismo primitivo. La patrología sería entonces una especie de crítica arqueológica y una hermenéutica de la doctrina a partir del texto existente.
El término patrística se refiere fundamentalmente al tratamiento del perfil doctrinal de cada uno de los Padres y en su contexto cultural, es decir, aborda solo el estudio del pensamiento del autor. Tradicionalmente se lee a los Padres con el propósito de tomar de ellos líneas espirituales o reforzamientos dogmáticos. Más aún, algunos manuales de la historia del pensamiento colocan a los Padres en su propio momento como pensadores de la «época patrística», sobresaliendo exclusivamente el factor doctrinal. En la presente exposición se intenta hacer un análisis patrológico como parte de la metodología teológica, a través de la contextualización de cada autor y del análisis metódico de algunos de sus textos. Desde luego es importante tener un acercamiento al texto para concretar el análisis no solo de manera teórica, sino realizado desde la fuente directa si se tiene la posibilidad de leer griego y/o latín.
Quién es un Padre de la Iglesia
La palabra padre está referida a una condición biológica generativa. Es padre quien engendra un nuevo ser. Desde el punto de vista místico-religioso, un Padre de la Iglesia es aquel que ha engendrado a un nuevo creyente con la elocuencia de su enseñanza y testimonio. En la paideia antigua, el filósofo maestro se convertía en padre del discípulo, y a su vez el discípulo tenía la obligación de mantener la descendencia dentro de la escuela. De la misma forma el cristianismo asimiló la costumbre clásica de instruir a los individuos y a los grupos, solo que, en lugar de escuelas, los Padres formaron comunidades eclesiales, convirtiéndose en procreadores de nuevos hijos e hijas en la fe de Jesucristo. Su personalidad pasó a formar parte de la tradición de cada comunidad y su enseñanza en patrimonio del ecumene cristiano. Un Padre de la Iglesia es definido como un escritor de la antigüedad clásica que trató sobre temas de teología cristiana. Desde luego nos referimos a una larga lista de autores que vivieron entre los siglos I al VIII. Este período está considerado como el centro de la actividad definitoria del dogma cristiano; por tanto, es evidente que también durante este se dieron las principales controversias, polémicas y herejías generadas por la misma reflexión. Luego entonces no todos los autores de esta época deben ser considerados Padres. Así pues, para que un autor sea merecedor de este título es necesario que cumpla con las siguientes características:
Rectitud de doctrina
En la antigüedad no había una clara distinción entre ortodoxia y heterodoxia, no había un Magisterio constituido y una doctrina común que rigiera la veracidad en materia de dogma; sin embargo, todos debían sujetarse a dos principios básicos: la Sagrada Escritura como Regula veritatis, y la Tradición Apostólica como Regula fidei. En aquel entonces casi todos los autores estaban seguros de estos dos componentes; no obstante, se tuvieron que verificar algunos problemas a propósito de la interpretación de la Escritura y su relación con la filosofía del momento. En realidad, pocos atentaron contra la autoridad apostólica; más bien se llegaban a exagerar ciertas posturas de pensamiento. Así pues, un Padre ortodoxo es quien interpreta la Sagrada Escritura bajo la autoridad de los apóstoles.
Santidad de vida
Desde luego, en el caso de los Padres de la Iglesia no se habla de procesos de canonización. En la antigüedad, el testimonio de un cristiano estaba cifrado bajo dos aspectos fundamentales: la piedad y el martirio. Los Padres agregaron otros elementos, por ejemplo, la piedad bíblica; algunos de ellos vivieron en la época de la inspiración y formación del Nuevo...




