Lapavitsas | Crisis en la eurozona | E-Book | www.sack.de
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E-Book, Spanisch, 320 Seiten

Reihe: Ensayo

Lapavitsas Crisis en la eurozona


1. Auflage 2021
ISBN: 978-84-123513-5-4
Verlag: Capitán Swing Libros
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark

E-Book, Spanisch, 320 Seiten

Reihe: Ensayo

ISBN: 978-84-123513-5-4
Verlag: Capitán Swing Libros
Format: EPUB
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Primero fue la crisis del crédito, y gobiernos de todo el mundo intervinieron para rescatar a los bancos; después vino la crisis de la deuda soberana, que ha golpeado duramente a la eurozona. Ahora es el momento de pagar las consecuencias, y ciudadanos de a pie de toda Europa están empezando a comprender que el socialismo de los pudientes significa hacer unos cuantos agujeros más en sus ya apretados cinturones. Lapavitsas afirma que la austeridad europea es contraproducente: los recortes en el gasto público supondrán una recesión más larga y profunda, agravarán la carga de la deuda, pondrán aún más en peligro a los bancos y puede que pronto impliquen el final de la propia unión monetaria. Crisis en la eurozona traza un camino prudente para afrontar una reestructuración que dependa de la fuerza de los sindicatos y de la sociedad civil. El lúcido racionalismo de este libro transmite un mensaje polémico, poco grato en determinados círculos, pero que pronto resonará por todo el continente: los estados empobrecidos deben abandonar el euro y reducir sus pérdidas o sobrevendrá una penuria mayor.

Economista griego, profesor en la Universidad de Londres SOAS (School of Oriental and African Studies) y periodista colaborador de la sección de opinión del diario londinense The Guardian. Sus investigaciones en economía incluyen la relación entre las finanzas y el desarrollo, la estructura de los sistemas financieros, y la evolución y el funcionamiento del sistema financiero japonés. Recientemente ha empezado a trabajar en la interacción entre las relaciones de mercado y de no mercado en el sistema financiero. Como miembro del Research on Money and Finance (RMF), lideró junto a diferentes economistas de tradición keynesiana e incluso marxista, un informe que criticaba la respuesta de los países de la Unión Europea a la crisis. El debate entonces se centraba en los ajustes fiscales y salariales adoptados en los países de la periferia. Ahora los problemas se han agravado, como sostuvo entonces. Entre sus publicaciones anteriores, destacan algunas como Social Foundations of Markets, Money and Credit, y Political Economy of Money and Finance.
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Prólogo

La tormenta que azota la moneda común de Europa es una parte integrante de la gran crisis que comenzó en 2007. Apenas cinco años después de que la especulación bancaria en el mercado inmobiliario de Estados Unidos hiciera que los mercados monetarios internacionales se congelaran, tres países periféricos de la zona euro recibieron planes de rescate, Grecia estaba a punto de abandonar la unión monetaria y los mecanismos del euro se enfrentaban a presiones de ruptura.

La cadena causal que une la agitación del mercado financiero estadounidense con la inestabilidad de la Unión Monetaria Europea ha sido analizada por varios economistas, entre los que se encuentran los autores de este libro. Para resumir, el colapso de Lehman Brothers en 2008 provocó una grave crisis financiera que llevó a una recesión global; como resultado se han producido unos déficits fiscales crecientes en varios de los países líderes de la economía mundial. En los países de la periferia de la eurozona, ya sumamente endeudados después de años de debilitamiento de la competitividad con respecto al núcleo de la eurozona, esos déficits fiscales hicieron que se les restringiera el acceso a los mercados internacionales de obligaciones en divisas. Los estados periféricos se vieron amenazados por la insolvencia, hecho que suponía un riesgo para los bancos europeos que se encontraban entre sus mayores prestamistas. Para rescatar a los bancos, la zona euro tuvo que ayudar a los estados periféricos. Pero dichos rescates fueron acompañados de medidas de austeridad que provocaban profundas recesiones y hacían difícil permanecer en la unión monetaria, especialmente para Grecia.

Quizá la amenaza que ello representaba para el euro se hubiese entendido antes si se hubiera prestado más atención a la historia. En 1929, la especulación en la Bolsa de Nueva York provocó un colapso que llevó a una recesión global; en 1932 fue necesario abandonar el patrón oro que se acababa de reintroducir en 1926. Las fuerzas que empujaban hacia la recesión se habían extendido en la economía mundial debido en parte a que los estados habían estado intentando proteger sus reservas de oro y los tipos de cambio fijos asociados al mismo. Se hizo imposible aferrarse al rígido sistema de moneda internacional en metálico.

Obviamente, la Unión Monetaria Europea es muy diferente del patrón oro. Es un sistema de gestión de moneda que no depende del funcionamiento ciego y automático del oro en el mercado mundial. Por lo menos, los Estados miembros no necesitan mantener grandes reservas de euros, a diferencia de la presión por atesorar reservas de oro bajo el patrón oro. Pero es similar a este último en la medida en que fija los tipos de cambio, exige un conservadurismo fiscal y requiere flexibilidad en los mercados laborales. Y, desde el momento en que impone una política monetaria común en todos los Estados miembros, es incluso más rígido.

Los estratos dirigentes de Europa estaban decididos a crear una forma de moneda capaz de competir con el dólar en el mercado mundial y, por tanto, promover los intereses de grandes empresas y bancos europeos. Los gobiernos no han desistido en su empeño incluso cuando los mecanismos del euro han aumentado gravemente las fuerzas de recesión presentes en la economía europea. La carga se ha trasladado a los trabajadores europeos en forma de reducción de salarios y pensiones, aumento del desempleo, disolución del estado de bienestar, desregulación y privatización.

Para imponer los costes que representa la defensa de una moneda común a los trabajadores, los gobiernos líderes en Europa no han cesado de advertir de las nefastas consecuencias que tendría el desmantelamiento de la unión monetaria. En este empeño han recibido el respaldo de los estudios de los bancos así como de los académicos dispuestos a plantear escenarios apocalípticos de la vida después del euro. También en este sentido la Unión Monetaria Europea se parece al patrón oro: el debate público a finales del siglo XIX y principios del XX se horrorizaba ante la idea de su abandono.

Por supuesto, el patrón oro se desechó sin que se acabara el mundo. Las uniones monetarias internacionales, además, suelen tener una duración limitada, incluso aunque se hayan creado bajo los compromisos más solemnes. Independientemente de lo que puedan afirmar los políticos y los periodistas, la Unión Monetaria Europea es insostenible en su forma actual. Conforme las tensiones inherentes lleguen a un punto crítico, los países europeos se verán obligados a concebir nuevos acuerdos monetarios para sus transacciones nacionales e internacionales.

El dominio del europeísmo entre las fuerzas intelectuales y políticas que podían haber ofrecido un discurso alternativo ha facilitado la propagación del sentimiento de temor. Durante más de dos décadas, la noción de que el euro es el paradigma de la unidad europea ha ido ganando influencia entre los políticos y los líderes de opinión de Europa. Es incluso más notable el hecho de que una forma de dinero cuyo objetivo es servir a los intereses de los grandes bancos y los grandes negocios se haya presentado como un proyecto intrínsecamente social y democrático.

La creencia de que la unión monetaria representa un progreso social que podría beneficiar realmente a los trabajadores mediante una acertada intervención institucional se ha hecho acreedora de apoyos en lugares inesperados. Así, los principales defensores del euro han surgido de la tradición keynesiana, incluso aunque esta última haya rechazado históricamente los rígidos acuerdos monetarios internacionales. Resulta asombroso que el respaldo al euro haya provenido también de secciones de la Izquierda Europea, incluidas las más extremas. ¿Quién habría imaginado que los supuestos herederos de Karl Marx se transformarían en defensores de una variante del patrón oro?

Este apoyo a la unión monetaria por parte de la Izquierda Europea ha influido de forma decisiva en las consecuencias políticas de la crisis. Mucho se ha hablado sobre las iniquidades del capitalismo, la desastrosa naturaleza del neoliberalismo, lo absurdo de la austeridad, el veneno de la desigualdad, etcétera. Pero en cuanto el debate gira en torno al euro, que, después de todo, ha sido el punto central de la crisis, gran parte de la Izquierda ha intentado simplemente cambiar de asunto. O ha presentado unas propuestas con unas impecables credenciales principales, entre las que se incluyen la emisión de eurobonos y los préstamos del Banco Central Europeo a los Estados miembros. Ante la crisis más profunda del capitalismo europeo desde la Segunda Guerra Mundial, la alternativa de la izquierda ha parecido a menudo una nueva versión del consejo de Bagehot a la clase dirigente británica a finales del siglo XIX, que consistía en prestar libremente y preguntar después. No es extraño que la Izquierda se haya quedado al margen de las ideas políticas de la crisis hasta ahora.

El análisis de este libro considera al euro como una parte esencial de la crisis a la que se enfrenta la Unión Europea. El marco teórico se basa en la tradición de la economía política marxista, en especial la teoría de la moneda internacional, a la vez que recurre ampliamente a la economía convencional. El objetivo ha sido identificar las causas sociales y económicas de la tormenta en que se ha visto envuelta la zona euro desde finales de 2009. El rasgo más distintivo del trabajo, sin embargo, y que coincide plenamente con sus argumentos intelectuales, es su disposición a debatir el abandono de la UEM. En este momento, Europa necesita ideas drásticas que la ayuden a salir del letargo intelectual del neoliberalismo y a fijar una trayectoria que sea beneficiosa para los trabajadores. Pero un radicalismo que no está preparado para considerar el abandono de la moneda común puede contribuir muy poco al debate público o a la lucha política que tiene lugar actualmente en Europa.

El libro es un esfuerzo colectivo por parte de miembros del grupo de economistas Research on Money and Finance (RMF, investigación sobre el dinero y las finanzas) perteneciente a la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS, por sus siglas en inglés) de Londres. Partes del mismo comenzaron a aparecer en marzo de 2010 como informes del RMF, que fueron ampliamente leídos. Este trabajo solo se podía haber sacado a la luz en la SOAS en dos sentidos característicos. En primer lugar, se vale de la dinámica tradición de economía política marxista existente en la escuela, que ha estado siempre totalmente familiarizada con los métodos y argumentos de la corriente principal y abierta a las ideas de la economía heterodoxa. En segundo, se aprovecha de la tradición aún más larga de la escuela de economía del desarrollo y de la experiencia en el análisis de las intervenciones del FMI en los países en vías de desarrollo que se enfrentan a crisis de las monedas y la deuda. Para los que formamos parte de la SOAS, los resultados probables de los programas de «rescate» impuestos a la periferia de Europa eran terriblemente obvios desde el principio.

En este momento, Europa está en la cúspide de una profunda transformación. Si la respuesta conservadora a la crisis prevalece finalmente, el futuro parece desalentador. Los intereses financieros e industriales impondrán un acuerdo que condenará a los trabajadores al estancamiento de los ingresos, un elevado desempleo y un debilitamiento de las prestaciones sociales. Los derechos democráticos se pondrán en duda y el continente se dirigirá hacia un deterioro incluso más rápido. Si, por otro lado, predominan las fuerzas...



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