E-Book, Spanisch, 147 Seiten
Lebourg Lecciones de fútbol. La guía del arbitraje
1. Auflage 2016
ISBN: 978-1-68325-108-8
Verlag: De Vecchi Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Reglamento, criterios y toma de decisiones en el campo
E-Book, Spanisch, 147 Seiten
ISBN: 978-1-68325-108-8
Verlag: De Vecchi Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
* Las reglas generales: dimensiones del terreno de juego, el balón, equipamiento reglamentario, función de los árbitros asistentes, etc. * Las 17 reglas de juego comentadas: el fuera de juego, el tiro libre directo, el tiro libre indirecto, el penalti, las infracciones, las sanciones, etc. * Los estatutos del arbitraje, comisiones, derechos y deberes, etc. * La preparación física del árbitro: ejercicios de stretching y de gimnasia específicos. * La preparación psicológica (sofrología, entrenamiento mental por observación), los cuidados con los oligoelementos, la alimentación con ejemplos de menús adaptados, etc. * Desde el árbitro regional al árbitro internacional, su papel es el mismo: garantizar siempre y en todos los terrenos el juego reglamentario. Árbitros experimentados o principiantes, jóvenes futbolistas, educadores o entrenadores, encontrarán en esta obra todo lo que quieran saber sobre el arbitraje.
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REGLA 5: EL ÁRBITRO
Cada partido se disputa bajo el control de un árbitro que dispone de toda la autoridad necesaria para velar por la aplicación de las reglas del juego en el marco del partido que debe dirigir.
Los derechos y los deberes del árbitro
El árbitro debe:
—velar por la aplicación de las reglas del juego;
—asegurarse el control del partido en colaboración con los árbitros asistentes y, si procede, con el cuarto árbitro oficial (véase el cuadro), quien ha tomado, desde el último campeonato del mundo, más importancia;
—cerciorarse de que el balón satisface las exigencias de la regla 2;
—asegurarse de que el equipamiento de los jugadores satisface las exigencias de la regla 4;
—desempeñar la función de cronometrista y redactar un informe sobre el partido;
—detener el partido temporalmente, suspenderlo o detenerlo definitivamente, a su discreción, en cada contravención de las reglas;
—detener el partido temporalmente, suspenderlo o detenerlo definitivamente en razón de la interferencia de acontecimientos exteriores, sean los que sean;
—detener el partido si, según su parecer, un jugador es lesionado seriamente y hacer que lo transporten fuera del terreno de juego;
—dejar que continúe el juego hasta que el balón haya cesado de estar en juego si, según su parecer, un jugador está sólo ligeramente lesionado;
—hacer de manera que cualquier jugador que tenga una herida que sangre abandone el terreno de juego. El jugador no podrá regresar hasta que reciba una señal del árbitro cuando este se haya asegurado que ya no sangra;
—dejar que el juego continúe cuando el equipo contra el que se ha cometido una falta pueda sacar ventaja de ello y sancionar la falta cometida inicialmente si la ventaja prevista no sobreviene en ese momento;
—sancionar la falta más grave cuando un jugador comete simultáneamente varias faltas;
—tomar medidas disciplinarias con cada jugador que haya cometido una falta posible de amonestación o de exclusión. El árbitro no está obligado a reaccionar inmediatamente, pero deberá hacerlo en la siguiente interrupción del juego;
—tomar medidas con los representantes del equipo que no tengan un comportamiento responsable, y si fuese preciso expulsarlos;
—intervenir por indicación de los árbitros asistentes en lo que respecta a los incidentes que no haya podido constatar él mismo;
—impedir que toda persona no autorizada penetre en el terreno de juego;
—dar la señal de reanudación del partido tras una interrupción del juego;
—entregar a las autoridades competentes un informe consignando las informaciones relativas a toda medida disciplinaria que haya tomado para con los jugadores y responsables, así como cualquier otro incidente sucedido antes, durante o después del partido.
Las decisiones del árbitro
Las decisiones del árbitro sobre los hechos en relación con el juego son inapelables. No obstante, el árbitro puede rectificar una decisión si se da cuenta de que esta es incorrecta o tras un aviso de un árbitro asistente, todo con la reserva de que el juego no se haya reanudado.
En su obra Libre arbitre, Joël Quiniou nos recuerda que:
«En conjunto, el fútbol moderno y el arbitraje unidos deberán enfrentarse a tres retos diferentes:
»1) El fútbol necesita cada vez más tiempo de juego. Demasiadas paradas de juego perjudican el espectáculo (sustituciones de jugadores cuyo número acaba de pasar de 2 a 3, simulaciones de lesiones, pérdidas de tiempo, etc.).
»2) El fútbol necesita cada vez más goles pero también más belleza. Y no será Michel Platini, el mayor creador que ha conocido el fútbol francés, quien desmienta esta afirmación.
»Las medidas adoptadas no han sido vanas, ya se trate de la lucha iniciada contra el abuso del pase hacia atrás o bien la amenaza de expulsión para un defensor que impide marcar a un jugador.
»3) El fútbol necesita cada vez más corrección para luchar contra la violencia en los terrenos de juego. Pero también fuera.»
Para responder a este credo, el respeto a los artículos de la regla 5 sobre el árbitro es fundamental.
Todo educador debe enseñar esta regla a sus jugadores. El árbitro es el regulador, el corrector, el juez del juego. Y cada uno debe saber que no se echa uno atrás sobre lo juzgado. Y que las decisiones, aunque hagan mucho daño en el momento, deben ser aplicadas.
Dos casos ejemplares del campeonato mundial de 1998 ilustran este argumento: las expulsiones de Zinedine Zidane y de Laurent Blanc. Uno fue culpable de una falta y no la contestó. El otro cayó en el juego de la provocación, cometió una falta benigna, pero salió como un gran señor. Dos ejemplos que deberían seguir todos los jugadores.
En Libre arbitre, Joël Quiniou, TF1 éditions, 1996, página 170.
El árbitro (o en su defecto, uno de sus asistentes o el cuarto árbitro) no puede ser considerado responsable:
—de ninguna lesión sufrida por un jugador, un entrenador o un espectador;
—de los daños materiales que sean;
—de ningún prejuicio causado a una persona física, a un club, a una compañía, a una asociación o a cualquier otro organismo y que sea imputado a una decisión tomada de acuerdo a las reglas del juego o a los procedimientos normales requeridos para organizar un partido, disputarlo o controlarlo.
Esto puede hacer referencia a:
—la decisión de permitir o de suspender el desarrollo del partido en razón del estado del terreno de juego y sus alrededores, o en razón de las condiciones meteorológicas;
—la decisión de detener el partido definitivamente por la razón que sea;
—toda decisión sobre el estado de los equipamientos y accesorios utilizados durante el partido, incluidos los postes de las porterías, los travesaños, los banderines del córner y el balón;
—la decisión de interrumpir o no el partido en razón de la intervención de espectadores o de cualquier problema sucedido en la zona reservada a los espectadores;
—la decisión de interrumpir o no el partido para permitir el transporte de un jugador lesionado fuera del terreno de juego para ser atendido;
—la decisión de exigir con insistencia el transporte de un jugador lesionado fuera del terreno de juego para ser atendido;
—la decisión de permitir o de prohibir a un jugador llevar ciertos accesorios o equipamientos;
—la decisión (siempre que proceda) de permitir o de prohibir a alguna persona (incluidos los responsables de los equipos o del estadio, los agentes de seguridad, los fotógrafos u otros representantes de los medios de comunicación) de mantenerse en las proximidades del terreno de juego;
—cualquier otra decisión que pueda tomar el árbitro de acuerdo con las reglas del juego o de acuerdo a sus obligaciones tal y como están definidas en los reglamentos y prescripciones de la FIFA, de las Confederaciones, de las Asociaciones nacionales o de las Ligas bajo cuya responsabilidad se disputa el partido.
En los torneos y competiciones para los que se designa un cuarto árbitro, el papel y las obligaciones de este último deben ser conformes a las directivas aprobadas por la International F. A. Board.
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