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Leininger-Molinier | La salud mediante el buen humor | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, 252 Seiten

Leininger-Molinier La salud mediante el buen humor

El poder terapéutico de la risa para cuerpo y mente
1. Auflage 2016
ISBN: 978-1-68325-123-1
Verlag: De Vecchi Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

El poder terapéutico de la risa para cuerpo y mente

E-Book, Spanisch, 252 Seiten

ISBN: 978-1-68325-123-1
Verlag: De Vecchi Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



¿Qué es el buen humor? ¿Qué es la salud? ¿Qué relaciona ambas nociones? Partiendo de estas preguntas el autor aborda la noción 'psicosomática' establece un 'cuadro' de funcionamiento del buen humor y descubre la posibilidad que tenemos de modificar nuestro humor. Con todo esto, el autor desarrolla la noción del poder del espíritu y explica las funciones de la alegría y las aborda de manera afectiva para demostrar la realidad de la influencia del buen humor en la salud. Basándose en elementos de la filosofía y la psicología, el autor muestra los componentes positivos del psiquismo, así como las consecuencias prácticas e inmediatas del buen humor.

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PRÓLOGO


Trate de ser feliz sea cual sea su estado y alégrese sólo de la dicha que le rodea.

Shivananda

Siempre he obtenido enormes beneficios de los encuentros que, en ciertos momentos de mi vida, en periodos más o menos largos, he tenido con quienes han sido mis maestros, mis inspiradores, mis consejeros o mis guías, y que me han permitido avanzar según un modelo que se podría calificar de socrático. Ya sea por sus competencias, su espíritu, su sentido de la pedagogía, su aspecto humano o su simplicidad, todos los que, en un momento u otro, he encontrado geniales hasta el punto de integrarlos en un método que se muestra original a la vez que eficaz y que se acerca al máximo a un sistema adaptado, humanista y completo, toda esa gente que he apreciado, tenía un punto en común: a ninguno le gustaba la melancolía, ni tampoco la fomentaba. Todos eran optimistas, y con el tiempo he comprendido lo que ya sabía desde hacía mucho, que, en nuestro papel de hombre y de mujer, esta dimensión de felicidad es indispensable para el fenómeno de la vida.

El buen humor entró en mi cultura personal y en los años ochenta inicié mis primeras indagaciones sobre el tema, lo que me ha llevado a recopilar muchas informaciones cuyo rastro se refleja en este libro. Fue también en ese momento cuando propuse los primeros seminarios sobre temas que iban en este mismo sentido: directamente sobre en 1982 en Gers, o a partir de las en 1983 en la región de Toulouse. En cualquier caso, el buen humor ha ocupado siempre un lugar en todas mis manifestaciones, sin excluir nunca la seriedad, que no es su opuesto como muchos erróneamente creen.

Dicho esto, y con la evolución de mi vida que sigue el curso del tiempo concedido, esta obra corresponde a un momento de interrogación sobre la vida y la muerte, si bien es un tema que me interesa desde mucho antes. En efecto, psicólogo clínico, me consagro a las prácticas del cuerpo y del espíritu, y desconozco cualquier restricción relacionada con inútiles tabúes para dar prioridad a una relación respetuosa con mis pacientes. En 1992 ejerzo como psicólogo al servicio de la hospitalización a domicilio (HAD) del centro hospitalario universitario de Toulouse, cuidando enfermos terminales, lo que podría hacer pensar que hubiese un cambio radical respecto al buen humor. Pero no se equivoquen, no hay antinomia, pues siempre he acompañado a la vida, y mi trabajo al lado de los enfermos que visitaba era exaltar siempre las fuerzas de la vida. Estar a la cabecera de los pacientes me ha confirmado la necesidad de unir profesionalidad y calor humano, y en más de una ocasión, en el curso de las sesiones, el buen humor, la sonrisa y la risa son los invitados de honor. Está presente también en mis actividades como consultor, en la animación de grupos de charla, o en las sesiones de técnicas de búsqueda de empleo.

Este escrito se sitúa pues en la pura continuación de mi tendencia natural y mi creciente interés por los sistemas de la salud: antiguamente la medicina, la filosofía y la psicología iban unidas; la especialización de nuestros días ha debilitado estas materias, que han aprendido a ignorarse entre sí y a considerar al individuo, no como tal (es decir, ), sino como un ser parcelado y compuesto por distintos elementos sueltos. Von Uexküll evoca esta decadencia comparable al aumento de nitidez de la imagen en un microscopio que , lo que hace que exista el riesgo de ignorar . Ese , como lo llama Édouard Zarifian, a partir de la reflexión de Edgar Morin, impide el , pues es ese gran todo lo que guarda el sentido. Sacha Guitry, consciente de la existencia de médicos que curaban el corazón, otros que trataban los dientes, e incluso otros para el hígado, se preguntaba:

«Ello» hace referencia a todos los componentes del ser humano; de ahí que el lector encuentre aquí una gran variedad de elementos relacionados con todos los componentes del ser. El punto de vista global, del cual soy ferviente defensor, corre el riesgo de no ser tomado en serio, pues en la actualidad parece que sólo vale la opinión del especialista. Existe pues una especie de desconfianza hacia los avances holísticos y la mezcla cuerpo-mente que el paciente tradicional no llega a encontrar. Comprenderán pues que la introducción del buen humor en cualquier tratamiento tampoco se tome en serio. Una lástima. Pero quizá la especialización del tercer milenio sea precisamente considerar al individuo de forma integral, y la generalización irá entonces hasta una visión ecológica cuyo centro será el hombre y su respeto en relación con el planeta, pues este amplio movimiento permite comprender que todo es interdependiente y que cada uno es una parte de un conjunto mucho más grande del cual es una simple parcela, pero una parcela indispensable. Tal comprensión conduce al respeto hacia uno mismo, hacia los demás y hacia los cinco elementos —la tierra, el agua, el fuego, el aire y el espacio—que componen nuestro espacio vital y todo lo que en él vive.

Un alma sana en un cuerpo sano, el equilibrio del cuerpo y el espíritu, y el rechazo a ver la vida compartimentada están ahí para recordarme que mi triple función como consultor, como terapeuta y maestro de yoga con diplomas de varias corrientes y colaborador en la formación de futuros maestros, y como psicoterapeuta que ha elegido las vías del cuerpo, el espíritu y la creatividad, me invita a centrar mi actuación profesional en el conjunto cuerpo-espíritu. Apasionado de la comprensión y la filosofía, de la tradición y de lo «concreto», de conceptos teóricos y experiencias prácticas, estoy convencido de que el buen humor tiene una acción beneficiosa para la salud. Se puede decir pues que la idea de base de este libro es un postulado en el ámbito actual de la clásica pero incompleta psicosomática.

Es cierto, tengo una fe enorme en la vida.

Pero tratar del buen humor no es fácil. Aunque trate con la pluma (o más bien debería decir con el teclado) de expresar algunos de los rasgos de este fenómeno, que con frecuencia y regularidad les deseo a mis lectores, el rigor de la lingüística los paraliza y se enfrenta a la libertad etérea de un tema como este, lo que ya había observado Henri Bergson, que creía que esta cuestión seguía siendo un para muchos pensadores, pues siempre . En cuanto a tratar su influencia en la salud, se convierte en una idea apasionante pero poco extendida, pues son pocos los estudios realmente especializados en este ámbito, incluso aunque la mayoría de los mortales esté convencida de que el buen humor tiene mucho que ver con su salud potencial.

Existen numerosas obras cuya temática gira alrededor de lo que a nosotros nos parece evidente: por un lado, que el bien moral es fundamental para cada ser humano, y, por otro, que hay diversos elementos que nos impiden realizarlo. Estos van desde los medios, con sus numerosas y variadas noticias sobre catástrofes internacionales, hasta las condiciones socio-económico-profesionales, pasando por el mundo laboral de empresas cuyo ambiente, lejos de favorecer una producción eficaz, se estanca en una melancolía y mal humor, ciertamente agresivo, que no hace más que propiciar los trastornos psicosomáticos, el absentismo y el malestar social.

El método utilizado es simple. Me adentré en un verdadero trabajo de recopilación y estudio transversal. A partir de una primera memoria realizada en 1997, la obra tomó la forma y la envergadura de una tesis a la que se le prescribió una cura adaptativa para lograr un contenido más accesible y menos voluminoso. Era necesario aportar informaciones sólidas, «oficiales», a un tema del que suelen hacerse muchas afirmaciones sin fundamento, lo que crea prejuicios y desconfianzas justamente cuando es indispensable no tener más que certezas fundamentadas. La exactitud en la redacción era indispensable para la comprensión. Creo pues que el lector no me culpará por haber sido preciso y riguroso, lo que es una metodología deliberadamente elegida. Este libro va dirigido, por tanto, a quienes buscan modos concretos para llevar mejor un mundo a menudo difícil, a los que están convencidos de que la actitud en la vida tiene una gran influencia en la salud holística del ser.

A lo largo de estas páginas encontrará tres influencias indispensables: primero la del filósofo Émile Chartier, más conocido con el nombre de Alain, profesor, pedagogo y filósofo francés que nació en 1868 y murió en 1951, y que fue célebre por sus de formas cortas y fácilmente accesibles para el lector, con un estilo del todo particular, claro, simpático, con imágenes, agudo y concreto. La segunda es la del psicoanalista Georg Groddeck, que fue uno de los pocos que, sin pertenecer a la escuela de Viena, obtuvo el reconocimiento de Sigmund Freud. Su trayectoria es esencial: tras recibir una buena formación con el médico personal de Bismarck, pronto pudo seguir el camino de Schweninger y ocuparse, no sólo del cuerpo, sino también del espíritu y utilizar la plenitud del individuo. A raíz de su actividad al cuidado de , Groddeck dice en (La enfermedad, el arte y el símbolo) haber estado



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