E-Book, Spanisch, Band 174, 440 Seiten
Reihe: Narrativa
Llorente Tú no eres Sherlock Holmes
1. Auflage 2024
ISBN: 978-84-19615-95-4
Verlag: Editorial Alrevés
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
E-Book, Spanisch, Band 174, 440 Seiten
Reihe: Narrativa
ISBN: 978-84-19615-95-4
Verlag: Editorial Alrevés
Format: EPUB
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David Llorente (1973) nace en Madrid y durante su etapa universitaria escribe las novelas Kira y El bufón, ganadoras, respectivamente, de los premios Francisco Umbral de novela corta y Ramón J. Sender de Narrativa. En el año 2002 se va a vivir y a trabajar a Praga (República Checa), donde crea Séptimo Miau, su grupo de teatro con el que viaja por casi todos los países de Europa central y del este, representando las obras que él mismo escribe y dirige y obteniendo varios premios internacionales. En 2014 publica Te quiero porque me das de comer, premio Silverio Cañadas a la mejor primera novela negra, y con Madrid:frontera, su segunda novela negra, consigue el premio Dashiell Hammett a la mejor novela negra del año en lengua española. En 2019, ya instalado en Madrid, escribe Europa, una novela que mezcla el género negro y el de ciencia ficción. En teatro ha publicado Los árboles dormidos, Roja Caperucita, Los cisnes de Chernóbil y La inmortalidad.
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2. Cirilo Castiñeiras
Cirilo Castiñeiras viene huyendo del orvallo monótono y entristecedor y de los niños de la aldea que le tiran piedras en cuanto sale a la calle, Cirilo, ¿qué?, maricón, Cirilo, ¿qué?, te vamos a descalabrar por maricón. El deporte nacional de la República Checa es la defenestración, el año pasado solamente saltaron doscientas personas, de donde se deduce que el nativo medio empieza a ser un poco más feliz o al menos a llevar su tristeza con un poco más de resignación, se prefiere la ventana de la cocina de la casa familiar, pero a veces el suicida se desplaza hacia el puente de Nusle y elige el momento en que no pasa ningún coche por debajo (en esto son muy respetuosos) y también optan por los altos riscos de sus bosques frondosos o las azoteas de los centros comerciales. ¿Taxi?, no, gracias. Cirilo Castiñeiras cogió el primer vuelo de Madrid y llegó a Praga a las doce del mediodía y tira de la maleta hacia la puerta de salida y se dice a sí mismo, me voy a comer el mundo, joder. GLÁNDULA: La inestabilidad supone para España la visibilización de otros problemas como el reventón de la burbuja inmobiliaria, la crisis bancaria y el aumento del desempleo. La defenestración es un arte delicado que requiere una técnica muy precisa y por eso mismo los grandes teóricos del suicidio nos explican que la defenestración desde un piso undécimo carece de mérito y está desaconsejado desde un punto de vista estético porque si te tiras desde un undécimo piso da igual en qué postura llegues al suelo porque te vas a hacer papilla sí o sí, si caes en picado tu cabeza se romperá como un jarrón de cerámica y si caes de espaldas los pulmones te saldrán disparados por el pecho, a veces se han encontrado los pulmones a más de cien metros del suicida y si caes de boca te reventarás como una bolsa de agua y si caes de pie lo más seguro es que las piernas se te salgan por los hombros. EL MUTILADOR DE PRAGA (informe) (1999-2004): Janka Kopecká, en la Facultad de Criminología, había estudiado a los más grandes asesinos en serie, tanto activos como inactivos, incluido, por supuesto, el más grande de todos ellos, es decir, el Asesino de la Moneda, que aterrorizó a los vecinos de Carabanchel durante los años noventa. Cirilo Castiñeiras se sentó en la parada de autobús y desplegó un mapa de transporte encima de su maleta, ¿taxi, señor?, que le he dicho que no y tardó media hora en entender cómo funcionaba la máquina de los billetes y luego se subió en el autobús 119 y se apeó en cuanto vio una parada de metro. EL MUTILADOR DE PRAGA (informe) (2002): A los veintiún años (en tercero de carrera) Janka Kopecká vio una foto que se le quedó grabada en la memoria para siempre. ¿Qué foto? El Asesino de la Moneda había degollado a un hombre y había dejado su cuerpo apoyado en una de las farolas de la madrileña Casa de Campo, iluminado por el cono de luz que caía sobre él. Hay nativos que renuncian a la defenestración y prefieren tirarse a las vías del metro cuando pasa el tren, con el consiguiente perjuicio para el resto de viajeros, que tienen que sufrir la suspensión del servicio durante una hora, tirarse a las vías del metro no es tan fácil como piensa mucha gente, hay que hacerlo en el momento exacto y colocar el cuerpo en la posición y en el lugar correctos, quien salta antes de tiempo suele arrepentirse e intenta desesperadamente rodar hacia un lado y el resultado siempre es la mutilación de ambas piernas, el que salta tarde recibe el golpe del vagón en la cabeza y se le parten las cervicales, los que saltan a tiempo pero colocan mal el cuerpo acostumbran a girar debajo de las ruedas del vagón como arrastrados por una ola y mueren en medio de unos dolores indecibles, los que hacen las cosas como Dios manda y consiguen que las ruedas de acero los parta en dos nada más caer a las vías se van al otro mundo sin enterarse de nada. EL MUTILADOR DE PRAGA (informe) (2005-2008): ¿Quiénes han sido las víctimas del Mutilador de Praga? Karel Zimmer (golpe en la nuca con una barra de hierro), Lukáš Labuda (empujón al borde del andén), Timor Sixta (atropello con un coche robado), Marie Sýkorová (defenestración desde un octavo piso), Justýna Klimešová (artefacto explosivo a partir de una bombona de butano), Ema Hrušková (envenenada), Dora Poláková (arrojada a un pozo), Karolina Teplá (golpe en la cabeza con el borde de un escalón). ¿Alguna conexión entre ellos? Sí. ¿Cuál? A eso llegaremos más tarde. Cirilo Castiñeiras se apea en la estación de Mustek y entra en el Aula Cervantes de la calle Celetná y se sienta en un ordenador y busca los bares de ambiente de Praga, el Friends y el Stop tienen la máxima puntuación, ambiente gay selecto, bebidas de importación y grandes éxitos de la música extranjera, puerta cerrada a mujeres y varones heterosexuales, viernes espectáculos en vivo, sábados fiesta suavemente erótica, domingos intercambio de parejas y cuarto oscuro.
Cirilo Castiñeiras sale del Aula Cervantes y camina hacia la Estación Central de Ferrocarril y tiene que atravesar Sherwood, un parque con ínfulas de bosque que está lleno de grupos de yonquis que no son como los yonquis que ha visto en A Coruña o en Madrid, los yonquis de Sherwood son unos yonquis tristes y desnutridos, unos yonquis que no parecen enfermos, sino melancólicos, algunos de ellos, piensa Cirilo, tienen pinta de componer poemas a escondidas. ¿Le molestan? No. Quiero decir que si le piden dinero. Que no, coño. Cirilo Castiñeiras deja su maleta en la consigna de la estación y sale a la calle por la misma puerta por la que ha entrado y vuelve a meterse en Sherwood y tiene la sensación de que han acudido yonquis nuevos, también flacuchos, pálidos como belugas y de ojos soñadores y baja por la plaza de Wenceslao y entra por la avenida Nacional y le llama la atención una cafetería que se llama Louvre. GLÁNDULA: Se desploma el valor real de venta de las viviendas, que estaban previamente sobrevaloradas y los ciudadanos no pueden afrontar sus créditos hipotecarios ni sus préstamos al consumo, ni aun malvendiendo sus inmuebles. Los españoles, como no tienen nada que hacer, quiero decir, como no tienen dónde trabajar, se asoman a la ventana de sus habitaciones y miran los aviones del cielo, esos aviones que dibujan largas líneas de espuma, unas líneas, piensan los españoles, que a lo mejor les están indicando el camino. ¿El de la emigración? Cirilo Castiñeiras pasa por debajo de un arco de medio punto y accede a un suntuoso salón con decoración de otro siglo y contempla con la boca abierta los amplios ventanales y los altos techos de molduras policromadas y las lámparas enrevesadas que brillan como diamantes y unos cuadros, mitad abstractos, mitad eróticos, que no miden menos de cuatro metros de altura y se dice a sí mismo, soy un paleto, soy un maldito paleto, he sido un paleto durante toda mi vida y elige una mesa cualquiera y observa a los camareros que cargan con inmensas bandejas llenas de pasteles y de platos humeantes y de servicios de chocolate a la taza, ¿qué va a tomar?, café con leche, ¿algo de comer?, esa tarta de ahí, ¿el ?, bueno y el joven camarero sonríe y se aleja de la mesa y Cirilo Castiñeiras lo sigue con la mirada y le parece que mueve la cadera con un ritmo cachondo, con un ritmo que es una continua provocación. Muchos de los españoles que van llegando a Praga piensan que los hay que están peor que ellos, los hay que tienen cáncer de garganta y no pueden tragar ni las migas del banquete, los hay que tienen cáncer de pulmón y no pueden ni echar el cigarrito de después del polvo, los hay que tienen cáncer de huesos y no pueden agacharse a coger una moneda sin que se les parta el espinazo. ¿Podemos seguir con lo mío? Lo tuyo es el Asesino de la Moneda, ¿te acuerdas de él?, deduzco que te molesta mi pregunta porque no te dignas a responderme y la verdad es que te entiendo, cómo no se te van a remover las entrañas en cuanto menciono al Asesino de la Moneda, si estuviste quince años enteros, uno detrás de otro, ayudando a los investigadores de la Policía Nacional con tus perfiles de conducta, unos perfiles, me vas a permitir que lo diga en alto, que no sirvieron para nada. Cirilo Castiñeiras vuelve la cabeza hacia los ventanales y ve cómo llegan las sombras a la avenida Nacional, ¿me trae la cuenta, por favor?, el joven camarero se acerca a la mesa con ese vaivén de caderas que a Cirilo se le antoja muy cachondo y muy poco inocente y Cirilo escarba en su monedero y le confiesa al camarero que está un poco preocupado, fíjese que son las nueve de la noche y aún no tengo un sitio donde dormir y Cirilo levanta la cabeza y mira al camarero y le pregunta si no sabe dónde podría pasar esta noche y a Cirilo Castiñeiras le habría gustado que el camarero le dijera, en mi casa, pero lo que dice es que hay un alojamiento muy económico en la calle Dlouhá, refiriéndose al Traveller’s Hostel, del que hablaremos más adelante. Se te pasa por la cabeza la idea de darte una vuelta por la plaza de la Ciudad Vieja, a ver si está igual que la última vez que estuviste aquí, hace más o menos veinte años. Dieciocho. Pero estás cansado y vas directamente a la habitación que te ha buscado el equipo organizativo del Criminal Profiling and Behavioral Analysis International Group en el barrio de Budejovická. ¿En el hotel Barceló? No, en la pensión Avion. Los españoles van llegando a Praga al tiempo que los praguenses se van suicidando y los suicidios, en algunos casos, son una huida y la llegada a Praga, en otros casos, es un suicidio. Cirilo Castiñeiras se va al club Friends a ver qué tal está el ambiente y le gustan las luces suaves y el volumen proporcionado de la música y un...




