Mira De Amescua / Williamson | El mártir de Madrid | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, Band 189, 140 Seiten

Reihe: Teatro

Mira De Amescua / Williamson El mártir de Madrid


1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-559-8
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, Band 189, 140 Seiten

Reihe: Teatro

ISBN: 978-84-9897-559-8
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



El mártir de Madrid. Antonio Mira de Amescua Fragmento de la obra Jornada primera (Sale don Álvaro tras Pedro con su báculo, y don Fernando.) Álvaro: ¡Vive Dios, que has de morir a mis manos! Pedro: ¡Hoy me abrasa el furor! Has de advertir que ya mi obediencia pasa los términos del sufrir. Si tienes de padre el celo, mira que no hay en el suelo a quien agravios consienta, y te escribiré en la cuenta de las venganzas del duelo. Palos la muerte vengó y estoy por matarte aquí, porque quien mi afrenta vio dirá que los recibí, pero no quien me los dio. Fernando: Padre, el enojo suspende. Hermano, si nunca ofende un padre cuando castiga, ¿qué loca furia te obliga? Pedro: Es la que mi honor defiende. Tan bárbaro enojo y rabia no es de padre, y siempre entienda su experiencia poca sabia, que con palabras enmienda y con las obras agravia. A solo reprehender llega de un padre el poder; y pues le viene a faltar fuerza para castigar, castiga para ofender. Fernando: No han sido ésos los intentos de nuestro padre.

Antonio Mira de Amescua (Guadix, Granada, c. 1574-1644). España. De familia noble, estudió teología en Guadix y Granada, mezclando su sacerdocio con su dedicación a la literatura. Estuvo en Nápoles al servicio del conde de Lemos y luego vivió en Madrid, donde participó en justas poéticas y fiestas cortesanas.
Mira De Amescua / Williamson El mártir de Madrid jetzt bestellen!

Weitere Infos & Material


Jornada segunda


([Salen] el Rey, Celaura, Corsario, Pedro, don Fernando, Clemencia y Trigueros.)

Rey Mucho, capitán, me agradas

con tu relación.

Corsario Prosigo.

Celaura (Aparte.)(Al paso que tú me enfadas.)

CorsarioLa verdad, señor, te digo.

No hay más valientes espadas

en Africa. Pelearon

de suerte que nos dejaron

con envidia. Aunque vencidos,

como dos toros heridos

en nuestro escuadrón entraron;

mas de la suerte que envía

luz hermosa, ausente el día,

a las estrellas el Sol,

así este bravo español

en valor resplandecía.

Que aunque su hermano pelea

gallardo, animoso y fiero,

y nombre eterno granjea,

que basta ser caballero

para que valiente sea,

éste, que furioso advierte

corazón robusto y fuerte,

nos enseñaba arrogante

en cada brazo un gigante

y en cada golpe una muerte.

¿No has visto, trepando cerros,

manchar de espuma las flores

espín coronado a hierros,

derribando cazadores

y desbaratando perros,

que con el rabioso diente,

mirando a l[a] escuadra enfrente,

con el fuego en que se abrasa,

tronchando venablos pasa

más veloz que rayo ardiente?

Así el que miras suspenso

fue un rayo en nuestro escuadrón.

Celaura (Aparte.)(Por eso rendirle pienso

el humilde corazón.)

CorsarioQuedé a su valor inmenso

obligado, y de manera

que si no lo atribuyera

el mundo a mengua notoria,

le dejara la victoria

y yo su cautivo fuera.

Di la presa al mar, contento

de mi heroico vencimiento,

porque ya conoce el mar

que si no me ve triunfar

lo ha de pagar su elemento.

Corrí las costas de España

sin escaparse persona

de cuantos mi astucia engaña

desde el mar de Barcelona

al mar que el estrecho baña.

Seis meses ha que salí

de Argel, y aunque siempre fui

dichoso en empresas [s]antas,

tú me das con honras tantas

los que jamás merecí.

Y pues que disponga quieres

ya de la presa mejor

y en el favor me prefieres,

les doy por dueño y señor

a tu hermana.

Celaura (Aparte.) (¡Nunca esperes

favor de quien te aborrece!)

CorsarioSeñora, humilde os ofrece,

si bien sois del mundo el dueño,

un alma en don tan pequeño

quien ya por la fe os merece;

que aunque son atrevimientos

æmirando vuestro valor,

hielos de mis pensamientosæ

tiene la fe de mi amor

iguales merecimientos.

Estos cautivos cristianos

por trofeos soberanos

rindo a vuestras plantas bellas,

si puede quien pisa estrellas

tocar despojos humanos.

Celaura Generosa cortesía

merece tu ofrecimiento.

Ya corre por cuenta mía

debido agradecimiento.

(Aparte.)(Parece que amor me envía

cuando comienza a causar

penas; que me han de acabar

en ocasiones, con hielos.

Gracias les doy a los cielos

que saben mi bien trazar.)

Ya cristiano eres mío.

PedroLlamarme puedo dichoso

con tal dueño.

Celaura Ilustre brío

de español muy valeroso

te pintan.

Pedro Cuando yo envío

quejas a mi suerte avara,

viendo mi flaqueza clara

y mi cobarde temor,

tú me atribuyes valor.

Si yo en el campo dejara

la vida, volar pudiera

mi fama, pero vencido,

es loco el que fama espera.

Mi valor ha encarecido

quien el suyo honrar quisiera;

pues confesando valor

al vencido, aumenta honor,

siendo en los pasos crueles

su alabanza los laureles

del soberbio vencedor.

Demás que fuera locura

del que ofrecerte quisiera,

siendo lisonja segura,

hombre que en valor no fuera

igual con tu hermosura,

y siendo imposible aquí

que a tanta belleza exceda

mi esfuerzo, atribuye en mí

el que parece que pueda

ser lisonja para ti.

Corsario (Aparte.) (¡Por los soberanos cielos

que no cause más desvelos

a Roma el soberbio Atila!)

CelauraTu espada en la muerte afila

para matarte de celos;

que mal tu discurso ordena

como el que lleva a cantar

músicos con alma llena

de amor que piensa ganar

gracias con la gracia ajena.

Rey Considero, capitán,

que más fama te darán

si al gran señor los presentas;

pues al paso que la aumentas,

tus precios creciendo van.

A Constantinopla es justo

que estos cristianos envíe.

Celaura¿Qué ordenas, hermano injusto?

Corsario (Aparte.)(¡Que así mi intento desvíe

por un lisonjero gusto!)

¿Tan tributario has de ser

del gran señor? No ha de haber

presa en Argel de importancia

que la goces.

Rey La ganancia

fue del sembrar el coger;

así pretendo ganar

la gracia.

Corsario Y yo pretendía

la tuya, dando lugar

a tu gusto el mismo día

que de él me quise privar;

que aunque de Marte el furor

es mi oficio, suele amor

vencer pechos de diamante.

Ésta que miras delante

es mujer; mira el valor

de mi pecho en su hermosura,

pues te la ofrezco.

Rey Tu voz

fue agora, en la niebla oscura

del traje, viento veloz

que mostró su lumbre pura

como suele el Sol cubierto

de nubes. El precio cierto

tienes. No saldrán de Argel.

Corsario (Aparte.)(Porque mi dueño cruel

dé a mis esperanzas puerto.)

Rey Todos cuatro servirán

a mi hermana.

Trigueros No entender

que hacer.

Corsario Aquí no están

más de tres.

Trigueros Alá hacer

vos forte capetán.

Rey ¿Quién es este?

Trigueros Ser catebo

en Espania, e ser ya esclavo

de vosancé.

Rey No es muy nuevo

el suceso.

Trigueros (Aparte.) (¡Está muy bravo

este perro!)

Pedro (Aparte.) (Aún no me atrevo

a pensar con qué intención

agrava nuestra prisión

Trigueros.)

Trigueros Sonior, ponelde

en mazmorra e yo molelde

a palos.

Corsario Como ve ocasión

querrá vengarse.

Clemencia (Aparte.) (¿Hay rigor

de Fortuna más cruel?)

Rey¿Cómo te llamas?

Trigueros Sonior,

Zulema Trigueros.

Rey De él

puede fiarse mejor

su guarda.

Corsario Y es conveniente

porque...



Ihre Fragen, Wünsche oder Anmerkungen
Vorname*
Nachname*
Ihre E-Mail-Adresse*
Kundennr.
Ihre Nachricht*
Lediglich mit * gekennzeichnete Felder sind Pflichtfelder.
Wenn Sie die im Kontaktformular eingegebenen Daten durch Klick auf den nachfolgenden Button übersenden, erklären Sie sich damit einverstanden, dass wir Ihr Angaben für die Beantwortung Ihrer Anfrage verwenden. Selbstverständlich werden Ihre Daten vertraulich behandelt und nicht an Dritte weitergegeben. Sie können der Verwendung Ihrer Daten jederzeit widersprechen. Das Datenhandling bei Sack Fachmedien erklären wir Ihnen in unserer Datenschutzerklärung.