E-Book, Spanisch, Band 189, 140 Seiten
Reihe: Teatro
Mira De Amescua / Williamson El mártir de Madrid
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-559-8
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 189, 140 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9897-559-8
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Antonio Mira de Amescua (Guadix, Granada, c. 1574-1644). España. De familia noble, estudió teología en Guadix y Granada, mezclando su sacerdocio con su dedicación a la literatura. Estuvo en Nápoles al servicio del conde de Lemos y luego vivió en Madrid, donde participó en justas poéticas y fiestas cortesanas.
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Jornada segunda
([Salen] el Rey, Celaura, Corsario, Pedro, don Fernando, Clemencia y Trigueros.)
Rey Mucho, capitán, me agradas
con tu relación.
Corsario Prosigo.
Celaura (Aparte.)(Al paso que tú me enfadas.)
CorsarioLa verdad, señor, te digo.
No hay más valientes espadas
en Africa. Pelearon
de suerte que nos dejaron
con envidia. Aunque vencidos,
como dos toros heridos
en nuestro escuadrón entraron;
mas de la suerte que envía
luz hermosa, ausente el día,
a las estrellas el Sol,
así este bravo español
en valor resplandecía.
Que aunque su hermano pelea
gallardo, animoso y fiero,
y nombre eterno granjea,
que basta ser caballero
para que valiente sea,
éste, que furioso advierte
corazón robusto y fuerte,
nos enseñaba arrogante
en cada brazo un gigante
y en cada golpe una muerte.
¿No has visto, trepando cerros,
manchar de espuma las flores
espín coronado a hierros,
derribando cazadores
y desbaratando perros,
que con el rabioso diente,
mirando a l[a] escuadra enfrente,
con el fuego en que se abrasa,
tronchando venablos pasa
más veloz que rayo ardiente?
Así el que miras suspenso
fue un rayo en nuestro escuadrón.
Celaura (Aparte.)(Por eso rendirle pienso
el humilde corazón.)
CorsarioQuedé a su valor inmenso
obligado, y de manera
que si no lo atribuyera
el mundo a mengua notoria,
le dejara la victoria
y yo su cautivo fuera.
Di la presa al mar, contento
de mi heroico vencimiento,
porque ya conoce el mar
que si no me ve triunfar
lo ha de pagar su elemento.
Corrí las costas de España
sin escaparse persona
de cuantos mi astucia engaña
desde el mar de Barcelona
al mar que el estrecho baña.
Seis meses ha que salí
de Argel, y aunque siempre fui
dichoso en empresas [s]antas,
tú me das con honras tantas
los que jamás merecí.
Y pues que disponga quieres
ya de la presa mejor
y en el favor me prefieres,
les doy por dueño y señor
a tu hermana.
Celaura (Aparte.) (¡Nunca esperes
favor de quien te aborrece!)
CorsarioSeñora, humilde os ofrece,
si bien sois del mundo el dueño,
un alma en don tan pequeño
quien ya por la fe os merece;
que aunque son atrevimientos
æmirando vuestro valor,
hielos de mis pensamientosæ
tiene la fe de mi amor
iguales merecimientos.
Estos cautivos cristianos
por trofeos soberanos
rindo a vuestras plantas bellas,
si puede quien pisa estrellas
tocar despojos humanos.
Celaura Generosa cortesía
merece tu ofrecimiento.
Ya corre por cuenta mía
debido agradecimiento.
(Aparte.)(Parece que amor me envía
cuando comienza a causar
penas; que me han de acabar
en ocasiones, con hielos.
Gracias les doy a los cielos
que saben mi bien trazar.)
Ya cristiano eres mío.
PedroLlamarme puedo dichoso
con tal dueño.
Celaura Ilustre brío
de español muy valeroso
te pintan.
Pedro Cuando yo envío
quejas a mi suerte avara,
viendo mi flaqueza clara
y mi cobarde temor,
tú me atribuyes valor.
Si yo en el campo dejara
la vida, volar pudiera
mi fama, pero vencido,
es loco el que fama espera.
Mi valor ha encarecido
quien el suyo honrar quisiera;
pues confesando valor
al vencido, aumenta honor,
siendo en los pasos crueles
su alabanza los laureles
del soberbio vencedor.
Demás que fuera locura
del que ofrecerte quisiera,
siendo lisonja segura,
hombre que en valor no fuera
igual con tu hermosura,
y siendo imposible aquí
que a tanta belleza exceda
mi esfuerzo, atribuye en mí
el que parece que pueda
ser lisonja para ti.
Corsario (Aparte.) (¡Por los soberanos cielos
que no cause más desvelos
a Roma el soberbio Atila!)
CelauraTu espada en la muerte afila
para matarte de celos;
que mal tu discurso ordena
como el que lleva a cantar
músicos con alma llena
de amor que piensa ganar
gracias con la gracia ajena.
Rey Considero, capitán,
que más fama te darán
si al gran señor los presentas;
pues al paso que la aumentas,
tus precios creciendo van.
A Constantinopla es justo
que estos cristianos envíe.
Celaura¿Qué ordenas, hermano injusto?
Corsario (Aparte.)(¡Que así mi intento desvíe
por un lisonjero gusto!)
¿Tan tributario has de ser
del gran señor? No ha de haber
presa en Argel de importancia
que la goces.
Rey La ganancia
fue del sembrar el coger;
así pretendo ganar
la gracia.
Corsario Y yo pretendía
la tuya, dando lugar
a tu gusto el mismo día
que de él me quise privar;
que aunque de Marte el furor
es mi oficio, suele amor
vencer pechos de diamante.
Ésta que miras delante
es mujer; mira el valor
de mi pecho en su hermosura,
pues te la ofrezco.
Rey Tu voz
fue agora, en la niebla oscura
del traje, viento veloz
que mostró su lumbre pura
como suele el Sol cubierto
de nubes. El precio cierto
tienes. No saldrán de Argel.
Corsario (Aparte.)(Porque mi dueño cruel
dé a mis esperanzas puerto.)
Rey Todos cuatro servirán
a mi hermana.
Trigueros No entender
que hacer.
Corsario Aquí no están
más de tres.
Trigueros Alá hacer
vos forte capetán.
Rey ¿Quién es este?
Trigueros Ser catebo
en Espania, e ser ya esclavo
de vosancé.
Rey No es muy nuevo
el suceso.
Trigueros (Aparte.) (¡Está muy bravo
este perro!)
Pedro (Aparte.) (Aún no me atrevo
a pensar con qué intención
agrava nuestra prisión
Trigueros.)
Trigueros Sonior, ponelde
en mazmorra e yo molelde
a palos.
Corsario Como ve ocasión
querrá vengarse.
Clemencia (Aparte.) (¿Hay rigor
de Fortuna más cruel?)
Rey¿Cómo te llamas?
Trigueros Sonior,
Zulema Trigueros.
Rey De él
puede fiarse mejor
su guarda.
Corsario Y es conveniente
porque...




