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Ihr Team von Sack Fachmedien
E-Book, Spanisch, Band 199, 154 Seiten
Reihe: Teatro
Mira De Amescua / Williamson La casa del tahúr
1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-569-7
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 199, 154 Seiten
Reihe: Teatro
ISBN: 978-84-9897-569-7
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
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Antonio Mira de Amescua (Guadix, Granada, c. 1574-1644). España. De familia noble, estudió teología en Guadix y Granada, mezclando su sacerdocio con su dedicación a la literatura. Estuvo en Nápoles al servicio del conde de Lemos y luego vivió en Madrid, donde participó en justas poéticas y fiestas cortesanas.
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Jornada segunda
(Salen Alejandro y Roque.)
Alejandro ¿Cuándo al riguroso hado
que los astros determina,
lastimará la ruina
de mi paciencia y estado?
Cielo hermoso, cielo airado,
¿No he de mirar vez alguna
el rostro de la Fortuna
benigno en las cosas mías?
Aun tú eres cielo y varías
los afectos de la Luna.
¡Ah, juego! Tu mal eterno
mis desdichas hace iguales.
Tres máquinas dio, infernales,
contra el hombre el cruel infierno
en este tiempo moderno:
duelo dio contra el honor;
contra la vida, el furor
de la pólvora estupenda;
y naipes contra la hacienda,
que fue la furia mayor.
Roque ¿Siempre has de ser Jeremías,
siempre llorar y perder?
AlejandroJuramentos he de hacer
de no jugar en mis días.
Roque Un ladrón de esa manera,
después que por varios casos
daba los últimos pasos
que son los de la escalera,
cuando ya el verdugo estaba
¿Arrójolo...? ¿No lo arrojo...?,
con piedad o con enojo
de esta manera juraba:
«Cielo, de luz escogida,
amparadme en este aprieto,
que yo os juro y os prometo
de no hurtar en mi vida.»
Ansí, señor, tu jurar
vendrá a ser como este cuento,
pues haces el juramento
cuando ya no hay qué jugar.
Alejandro ¡Ay, Roque! En tantas fatigas
aun me queda algún consuelo.
Roque ¿Y es?
Alejandro El ángel de mi cielo.
Bien es que otra vez me digas
qué dijo al tomar la rosa
de diamantes que le diste.
¿Mostró el rostro alegre o triste?
¿Te pareció muy hermosa?
Roque Agora se me ha ofrecido
remedio para quitarte
el jugar; tan buen arte,
de un albéitar la he aprendido.
En dos distancias iguales
dicen que si al asno pones
de paja iguales porciones,
son sus ganas tan bestiales,
que ignorando a cuál irá,
se estará indeterminado
sin poder comer bocado
de una ni otra. Así estará
tu inclinación con sosiego.
Pondrémoste en una parte
una mozuela del arte,
y de otra tablas del juego.
Tú, a ambas cosas inclinado,
ya Vilhán y ya Narciso
te quedarás indeciso,
ni tahúr ni enamorado.
Alejandro A ser bufón te condeno.
De tus locuras me río.
Roque ¿Tan necio soy y tan frío
que para bufón soy bueno?
¿Por qué agora...?
Alejandro Háblame antes
de Ángela.
Roque Hecho, señor,
tu pajecico de amor,
le di la flor de diamantes,
y con mucha cortesía
la tomó, dando a entender
que aunque es honesta mujer,
que te amaba y te quería;
que no ha visto en hombre agrado
que más a su gusto cuadre;
mas que tendrá, por su madre,
este amor disimulado.
No ha de hablarte en su presencia,
y también se ha de enojar
si vuelves más a jugar.
Ésta es, señor, la sentencia.
(Aparte.) (¡Sáqueme Dios de este enredo
con mi cara entera!)
Alejandro En algo
diré ya que mucho valgo,
y llamarme feliz puedo.,
No había de ser en todo
desdichado; si hoy apenas
vi sus ojos, ¡oh sirenas!,
y me quiere de este modo.
Antes, con descortesía,
yo de su casa salí...
Roque Sin duda perdiste allí
con donaire y gallardía
y éste su flechazo fue.
AlejandroUn papel le he prevenido,
que después de haber perdido
con este me despiqué,
y lo has de llevar.
Roque (Aparte.) (Aquí
mi mentira ha de ir creciendo,
pero sus joyas defiendo
llueva o nieve sobre mí.)
(Dale el papel.)
Alejandro Roque, el vestido bordado
de Isabela en mi aposento
tengo escondido, que exento
solo del juego ha quedado.
Sin ser visto, entra por él
y a doña Ángela lo lleva,
Dafne de estos siglos nueva
más hermosa y más cruel.
Roque (Aparte.) (¿Hay perdición como aquésta?
No se lo pienso estorbar
porque no le he de llevar.)
AlejandroY no vengas sin respuesta.
Roque (Aparte.) Yo la traeré. (Mas notada
de mi ingenio lacayuno.)
[Vase.]
AlejandroAmor, desde hoy importuno
tu templo y ara sagrada.
Mi amor será sin igual
y, ¿qué mucho que si el juego
me hizo pródigo y, ciego,
me hagas tú liberal.
(Sale Isabela.)
Isabela Alejandro, mi señor,
no viváis con inquietud;
que perderéis la salud
que es la pérdida mayor.
Turbar las horas del día,
dormir poco y comer tarde
no es regla con que se guarde
vuestra vida que es la mía.
No lloro mi soledad,
mi propio daño no siento;
que es de vuestro entendimiento
esclava mi voluntad.
Alejandro ¡Ángela, tantos agravios!
Isabela¿Ángela soy? No es bien hecho
que el ángel que está en el pecho
salga por yerro a los labios.
Y si en él, dos se reciben,
entre yo a tan dulce unión,
porque es cielo el corazón
donde los ángeles viven.
Alejandro ¿Llamarte Ángela es tormento?
IsabelaÁngel de pena seré
porque de gloria yo sé
que ni la doy ni la siento.
Alejandro Déjame ya de enfadar.
Dame de comer, que vengo
con grande gana.
Isabela No tengo
cosa que poderte dar.
Alejandro ¿Cómo no?
Isabela Pues que dinero,
vestido, joya ni plata
dejaste.
Alejandro ¡Mujer ingrata,
que finge amor lisonjero!
¡Vive el cielo que te mate
la cólera con que vengo.
(Mete mano a la daga.)
Isabela¿Qué he de hacer si no lo tengo?
Alejandro (Aparte.)¡Buscarlo! (¿Qué disparate
no ha de hacer un jugador
hambriento y desesperado?)
Isabela¿Daga para mí has sacado?
¿Esto es honra? ¿Esto es amor?
(Vase.) Escuchad mis querellas,
imágenes hermosas de los cielos,
si escuchan las estrellas
desdichas de mujer que llora celos,
desdén, olvido, engaños,
en el abril florido de sus años.
Hermosísima Luna
que tres veces al mes mudas semblante,
la voz oye importuna
de una simple mujer, tórtola amante
de un ingrato marido
que en menos tiempo más mudable ha sido.
(Sale Marcelo y quédase a la puerta escuchando.)
Mísera yo, engañada,
avecilla inocente que cautiva
en la red marañada
en eterna prisión mientras que viva,
en vez del dulce canto
mis músicas serán penas y llanto.
Daré a los elementos
materia con dolor y sin sosiego,
suspiros a los vientos,
mis lágrimas al mar, mi amor al...




