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Ihr Team von Sack Fachmedien
E-Book, Spanisch, Band 50, 288 Seiten
Reihe: Sociocultural
Mondragón / Trigueros Intervención con menores
1. Auflage 2023
ISBN: 978-84-277-3060-1
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Acción socioeducativa
E-Book, Spanisch, Band 50, 288 Seiten
Reihe: Sociocultural
ISBN: 978-84-277-3060-1
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Jasone MONDRAGÓN es diplomada en Trabajo Social y licenciada en Ciencias de la Educación; desempeña labores docentes en la Facultad de Educación de la Universidad de Alicante y realiza actividades de investigación y formación de postgrado en distintas áreas de la intervención social. Es autora de diversas publicaciones relacionadas con la Educación, el Trabajo Social y los Servicios Sociales. Isabel TRIGUEROS es diplomada en Trabajo Social, ha ejercido la docencia en la Universidad de Alicante y tiene experiencia en formación profesional ocupacional y en investigación. Es autora de artículos y libros sobre el Trabajo Social y los Servicios Sociales en diferentes áreas de intervención.
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1/SITUACIONES DE RIESGO SOCIAL
SOCIALIZACIÓN E INADAPTACIÓN SOCIAL
La socialización, según S. Giner, es el proceso mediante el cual el individuo es absorbido por la cultura de su sociedad. Fundamentalmente, la socialización es un aprendizaje en virtud del cual el individuo aprende a adaptarse a sus grupos y a sus normas, imágenes y valores. Es un proceso de aprendizaje de conducta. Como proceso es permanente, pues dura toda la vida del individuo y es perenne en la sociedad. Para el individuo es particularmente intensa durante sus primeros años.
El individuo no nace miembro de una sociedad, pero sí con una predisposición hacia la sociabilidad, para posteriormente pasar a ser miembro de esa sociedad. La realidad social es interiorizada por el individuo, esto es, se produce una comprensión de nuestros semejantes primero, y una aprehensión del mundo en cuanto realidad social después.
Esa aprehensión no es más que asumir y comprender el mundo en que viven los demás y que se vuelve nuestro. Se produce una identificación entre todos los que compartimos el mismo mundo y que participamos en el ser de los demás.
A este proceso, por el cual el individuo parte de la comprensión de los demás y de la realidad social, se le denomina socialización. Cuando el individuo llega a un grado de interiorización de la sociedad y de su realidad, se identifica con sus semejantes, se le puede considerar miembro de la sociedad.
Por medio de la socialización primaria, y durante la niñez, el individuo se convierte en miembro de una sociedad. Esta socialización es la más importante para él, pues sentará las bases para la posterior socialización. El niño interioriza el mundo que le rodea en la socialización primaria a través de la familia, produciéndose automáticamente una identificación con ella. Los adultos suponen un factor primordial en el proceso socializador.
Por consiguiente, el mundo interiorizado en la socialización primaria se implanta en el individuo con mucha más fuerza que los mundos interiorizados en las socializaciones secundarias.
El niño no tiene más opción que aceptar los roles y actitudes de sus padres: se identifica con ellos, se apropia de ellos, en definitiva, los interioriza. Este proceso de transmisión cultural se realiza por la interacción del niño con la madre y con el padre primero, y luego con hermanos, parientes, amigos de la familia, sin que el orden sea rígido, salvo en el primer paso; cuando alguien sustituye a la madre en el cuidado inicial del recién nacido, adopta el rol materno y tiene sus efectos sobre la conciencia del nuevo ser humano.
La socialización siempre se efectúa en el contexto de una estructura social específica. La clase social a la que pertenece cada individuo es determinante en su socialización primaria. El niño de clase social baja absorberá el mundo social desde la perspectiva de clase baja y con los caracteres que le han transmitido sus padres o encargados de su socialización primaria.
El instrumento más importante de la socialización primaria es el lenguaje, que es el vehículo principal del proceso socializador y también objeto de esa socialización en cuanto que el lenguaje se aprende en esta primera etapa.
El primer mundo del niño se construye también en la socialización primaria; en ella las etapas del aprendizaje están socialmente definidas. En la primaria, la identificación del niño con el mundo que le rodea va unida a una carga emocional importante (amor a la madre, padre, hermanos…), mientras que en la secundaria, como veremos más adelante, esta carga afectiva no es imprescindible (amor al maestro, por ejemplo).
La socialización no se acaba con la socialización primaria, la cual está basada en algo más que un mero aprendizaje de conocimientos, con una carga emotiva muy fuerte y una gran dosis de afectividad, sino que, en una sociedad en la que existe una cierta división del trabajo y una cierta distribución del conocimiento, es necesaria una socialización secundaria.
La socialización secundaria es la interiorización de submundos institucionales o basados sobre instituciones que suelen ser realidades parciales que contrastan con el mundo de base de la socialización primaria.
En la socialización secundaria se suele aprehender el contexto institucional, mientras que en la primaria el niño interioriza el mundo de sus padres como el único existente. Precisamente muchas de las crisis que se producen después de la socialización primaria son debidas al reconocimiento de que ese mundo que ellos creían que era el único existente, no es así en realidad, sino que se da una situación social específica según la clase social, la estratificación ocupacional, la cultura, etc.
La socialización secundaria es la adquisición del conocimiento específico de roles que están íntimamente unidos a la división del trabajo. Los roles de la socialización secundaria a diferencia de los de la primaria se pueden separar de los individuos que los desempeñan (el rol de maestro puede ir unido a una persona u otra, no ocurre así con el rol de la madre).
Si partimos del concepto de socialización que da Guy Rocher nos aproximamos a los agentes que trabajan por la socialización del individuo:
«Es el proceso por cuyo medio la persona aprende a interiorizar en el transcurso de su vida, los elementos socioculturales de su ambiente, los integra a la estructura de su persona bajo la influencia de experiencias y agentes sociales significativos y se adapta así al entorno social en cuyo seno debe vivir».
La forma de socialización en las sociedades preindustriales era a través de la familia, la iglesia y el trabajo realizado desde la niñez.
Las sociedades capitalistas han desarrollado más instituciones encargadas de la socialización del individuo, que procuran un tipo de formación muy de acuerdo con las cualificaciones y actitudes que exige el sistema de producción. Entre las sociedades occidentales las hay sancionadas por el poder público o instituciones privadas, pero ajenas a la familia: jardines de infancia, guarderías, escuelas.
A medida que crece el individuo, aumentan en número los agentes sociales. En una tribu aislada, el individuo pronto conoce los límites de su sociedad, y no tarda en pasar por los decisivos ritos de iniciación e integración en la estructura grupal. En nuestra sociedad, en cambio, la duración de los estudios superiores, por ejemplo, nos da una idea del largo camino a recorrer. El científico el artista o el pensador no paran nunca deliberadamente su proceso de aprendizaje: han hecho suyo, precisamente, ese proceder cuyo origen es social.
Por otra parte, en las sociedades técnicamente avanzadas existen agentes impersonales de socialización (como la radio, la televisión, la prensa, internet…). Gran cantidad de información (cargada de valoraciones y rasgos culturales e ideológicos) se transmite a través de estos medios impersonales. Un análisis del contenido de los mensajes transmitidos nos mostrará que los grados de objetividad y de respeto para la autonomía o libertad del agente socializador, varía considerablemente de sociedad a sociedad.
La familia, agente de socialización
El concepto de familia, cuyos elementos son biológicos, psicológicos y culturales, define un grupo social irreductible a los otros grupos: su formación, su estructura, sus dimensiones, sus condiciones de vida y sus necesidades, las relaciones entre sus miembros y sus relaciones con el conjunto del cuerpo social y sus funciones, varían en el tiempo y el espacio, en conexión con los sistemas de sociedades y las formas de civilización. Desde hace más de un siglo, con una aceleración creciente en los últimos años, la familia presenta una mutación dentro de sus estructuras y funciones en todas las sociedades contemporáneas, con diferencias y desfases indudables, pero también con tendencias comunes, cualesquiera que sean el tipo de civilización, el nivel de cultura y los regímenes políticos y económicos.
Estos cambios y transformaciones suelen presentarse como resultado del proceso de «adaptación» a las nuevas condiciones de vida.
La familia, además de ser el grupo primario más descollante, es el agente socializador (transmisor de cultura y mantenedor del control social) más considerable. Morris Zeldlitch define a la familia como:
«Grupo social en el que el acceso sexual está permitido entre los miembros adultos, en el que la reproducción ocurre legítimamente, en el que el grupo es responsable frente a la sociedad del cuidado y educación de los hijos y es, además, una unidad económica, por lo menos de consumo».
Esta...




