Muñoz | Breve historia contemporánea de Guatemala | E-Book | www.sack.de
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E-Book, Spanisch, 584 Seiten

Reihe: Popular

Muñoz Breve historia contemporánea de Guatemala


1. Auflage 2019
ISBN: 978-607-16-6108-1
Verlag: Fondo de Cultura Económica
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

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Panorama completo de la historia guatemalteca a partir de la Conquista española y, sobre todo, de la Independencia, en 1821, hasta la actualidad. Si bien se hace hincapié en los procesos políticos, no se descuida lo social, lo económico y lo cultural.

Jorge Luján Muñoz, abogado e historiador, ha sido profesor e investigador en la Universidad del Valle de Guatemala desde su fundación. Ha ocupado importantes cargos de dirección y servicio en distintas entidades nacionales e internacionales y ha estado siempre comprometido con aportar al desarrollo de Guatemala. Fue decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UVG, presidente de la Academia de Geografía e Historia, miembro del Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica, coordinador de la Comisión Interuniversitaria de Conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América, fiduciario de la Fundación Educativa de Guatemala y director de lo Comisión Guatemalteca de Cooperación con la UNESCO. Actualmente es titular de la cátedra José Joaquín Pardo en la Universidad del Valle.
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II. ORGANIZACIÓN DEL ORDEN COLONIAL. LA SOCIEDAD ESPAÑOLA–LADINA


LA AUDIENCIA


En las ordenanzas promulgadas por Carlos I el20 de noviembre de 1542, en Barcelona (uno de los documentos básicos de la institucionalización indiana), las llamadas “Leyes Nuevas”, en su capítulo 11, se creó una nueva Audiencia en los “confines” de las gobernaciones de Guatemala y Nicaragua, estableciéndose que ambas provincias y sus dependencias quedaban bajo el gobierno directo de la Audiencia, suprimiéndose el cargo de gobernador. La Audiencia se estableció primero en Gracias para pasar pocos años después (1548) a Santiago de Guatemala. Desde 1545 hasta 1560 el gobierno lo ejercieron en forma colegiada el presidente y los oidores. Por las continuas quejas y disensiones entre ellos, el rey decidió separar a los oidores de su participación en el gobierno y que sólo se ocuparan de administrar justicia.

En 1563 se suprimió la Audiencia de los Confines, quedando agregadas a la de México las provincias de Chiapas, Soconusco, Guatemala, Yucatán y Verapaz, y a la de Panamá las de Honduras y Nicaragua-Costa Rica. En marzo de 1570 se reinstaló la Audiencia, pero ya como de Guatemala, en la ciudad de Santiago, asignándole las provincias de Chiapas, Soconusco, Guatemala, Verapaz, Honduras, Nicaragua y Costa Rica; quedó a la de México, Tabasco y Yucatán, y a Panamá el distrito de Castilla de Oro. Era de carácter pretorial por lo que no dependía de la de México.

La gobernación o provincia de Guatemala se dividía en 10 corregimientos proveídos por la Audiencia: Totonicapán y Huehuetenango, TecpánAtitlán, Suchitepéquez, Esquintepeque (Escuintla), Guazacapán, Casaguastlán (o Acasaguastlán), y Chiquimula de la Sierra, Verapaz y el llamado Corregimiento del Valle, alrededor de la ciudad de Guatemala. En el siglo XVIII se incorporó Petén a la Verapaz y se unieron Acasaguastlán, Chiquimula, Escuintla y Guazacapán y desapareció el Corregimiento del Valle, estableciéndose dos alcaldías mayores: Chimaltenango y Amatitanes y Sacatepéquez.

A finales del siglo XVIII se estableció en el reino de Guatemala el régimen de intendencias y permaneció la gobernación de Guatemala bajo la jurisdicción directa del presidente-gobernador y capitán general, dividida en nueve partidos (corregimientos o alcaldías mayores).

GOBIERNO ECLESIÁSTICO


En el territorio de la Audiencia se fundaron durante el siglo XVI cinco obispados: el de Chiapas, con sede en Ciudad Real (1538); el de Guatemala, en la ciudad de Santiago (1534); el de Honduras (1539), en Comayagua; el de Nicaragua, con sede en León (1531), y el de Verapaz (1559), con sede en Cobán, el cual se incorporó al de Guatemala en 1608-1609.1

En cuanto a las órdenes religiosas, las que actuaron desde la conquista a todo lo largo del siglo XVI fueron los franciscanos, dominicos y mercedarios. Más tarde se establecieron los jesuitas (1582), los agustinos (1610) y la Congregación de San Felipe Neri (1664). Además, el beato hermano Pedro de Betancur (1626-1667) fundó en Guatemala la Orden Belemita, confirmada en 1672. En Guatemala no hubo Tribunal de la Inquisición, pero desde 1572 existió delegación o comisaría, dependiente de México. En la ciudad de Santiago se establecieron monasterios femeninos, primero el de monjas jerónimas de la Concepción, 1578, después el de Santa Catalina (1606), Santa Teresa (1667), Santa Clara (1700) y Capuchinas (1725). Hubo asimismo varios beaterios.

FUNDACIÓN DE POBLADOS


Como ocurrió en otras regiones de Indias, el intenso proceso fundacional, tanto de poblados de españoles como de indios, ocurrió en el siglo XVI, especialmente en los años inmediatos a la conquista. La reducción a pueblos se hizo a partir de la segunda mitad de la década de 1540 y se completó, en su mayor parte, alrededor de 20 años después, si bien en algunas regiones, como la Verapaz, se prolongó hasta finales de siglo.

La mayor parte del proceso estuvo a cargo de las órdenes religiosas, que siguieron un procedimiento semejante y aplicaron el modelo urbano ajedrezado con plaza central. Las congregaciones se trataron de hacer en lugares llanos, no muy alejados de donde habitaban los indios, respetando, en lo posible, sus divisiones políticas y lingüísticas indígenas.2 Después se hicieron pocos cambios, la mayoría provocados por el despoblamiento de algunas regiones (especialmente zonas bajas), que obligaron a reunir varios pueblos en uno, como ocurrió en la región de Guazacapán.

LA ENCOMIENDA


Al igual que en otras regiones americanas, en Guatemala la encomienda fue la base económica de los españoles, aún más por la escasez de metales preciosos. Hasta mediados del siglo XVI también fue importante la esclavitud indígena.

En la gobernación de Guatemala había, hacia mediados de ese siglo, unos 83 encomenderos, que se distribuían alrededor de 21 000 tributarios (además había casi 3 000 indios “en cabeza” del rey), correspondientes a 144 pueblos. El reparto no era equitativo. El mayor encomendero tenía más de 2 000 tributarios, 10 tenían entre 500 y 1000 y alrededor de 40 menos de 100 cada uno. Por su parte, Juan López de Velasco menciona, en 1575, para todo el distrito de la Audiencia, de 900 a 1000 “repartimientos” (encomiendas), con 120 000 tributarios.3

La encomienda perpetua era fundamental para el sistema señorial que intentaban establecer los españoles en las Indias. La supresión de la perpetuidad y la disminución de los indios hizo perder importancia permanentemente al rendimiento de las encomiendas, lo cual se agravó para los conquistadores originales (“beneméritos”) por el inicio del proceso de entrega de las vacantes a recién llegados de la península y a residentes en España. Los “beneméritos” guatemaltecos se quejaban de que las mejores encomiendas se hallaban en manos de peninsulares, quienes nunca habían estado en el país, ni sus ascendientes habían participado en la conquista. Así, Fuentes y Guzmán se refirió a la “rica” encomienda de Zacapa, que había pasado a beneficio de un convento de monjas en Colmenar.4 Otro ejemplo ilustrativo fue el de Chimaltenango, una de las más ricas encomiendas del Corregimiento del Valle, en manos de Luis Nieto de Silva, que lo había recibido de su madre, doña María Magdalena Ruiz de Contreras, condesa de Alba de Yeltes. Gracias a una cuenta que hizo en 1686, el administrador local, capitán José Aguilar Rebolledo, con motivo de la muerte de la condesa, se sabe que en 22 años (1664-86) la encomienda había producido más de 250 000 tostones (alrededor de 11 400 tostones al año).5

Otro factor que hizo disminuir la importancia de las encomiendas fue que se subdividieron, en parte como resultado del aumento de la población criolla. También hubo tendencia a otorgar las encomiendas con el carácter de pensión, especialmente a viudas, aunque esta ayuda resultaba muchas veces escasa. En resumen, a lo largo de los siglos XVII y XVIII la política real fue controlar y aun reducir el número de encomiendas. Para perjudicar aún más la estancada economía de la región, las rentas más jugosas quedaban fuera de su jurisdicción. A lo largo de esa época las encomiendas perdieron su importancia para los españoles y criollos residentes en Guatemala.

DIVISIÓN SOCIOPOLÍTICA: LAS DOS REPÚBLICAS


Durante el siglo XVI se definió la división de las dos “repúblicas”, la española y la indígena, idealmente separadas en la legislación, pero en diferentes grados de alejamiento, según las regiones. Cerca de los poblados españoles y las explotaciones agrícolas de éstos existió la convivencia, mientras que en las regiones más alejadas se produjo el aislamiento casi completo de los indios. Si bien el esquema de las “dos repúblicas” no es nítido, sí resulta adecuado como punto de partida para entender la situación de la población de Guatemala durante la Colonia. Los españoles se concentraron en la capital y en unos pocos poblados cercanos, no lejos de los cuales estaban sus haciendas. Junto a ellos estaban los negros y sus mezclas (nunca muy numerosos) y los mestizos. Por su parte, los indígenas vivían en sus pueblos, en los que legalmente no podían residir blancos, salvo los religiosos.

En el Corregimiento del Valle y en el área de haciendas cercanas de propietarios españoles, así como en las principales rutas comerciales o en los pueblos que eran cabeza de corregimiento o alcaldía mayor, poco a poco se mezclaron los dos grupos. En estas zonas se asentó, lentamente, una población no sólo española sino también mestiza y de “castas”, que creció con el tiempo. En general, puede decirse que los blancos y los mestizos buscaron los vacíos que dejó la población indígena para llevar a cabo su expansión. De ahí que las zonas más densamente indígenas quedaran más libres de blancos y mestizos, y que los lugares despoblados o menos poblados (especialmente de los altiplanos) fueran en los que se abrió paso la población rural no indígena.

Así pues, si bien la separación de “las dos repúblicas” pronto se vio desbordada por la realidad, siempre es útil para comprender la situación social. Para describirla se hace referencia a continuación a los españoles y criollos, a los mestizos y negros (y sus mezclas), y el siguiente capítulo se dedica a la sociedad indígena.

Quizá el fenómeno que más llama la atención en el sector español es que el grupo dominante fue el de los comerciantes, a través del control de la exportación-importación, el cual...



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