E-Book, Spanisch, 59 Seiten
Padrini El masaje
1. Auflage 2016
ISBN: 978-1-68325-133-0
Verlag: De Vecchi Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, 59 Seiten
ISBN: 978-1-68325-133-0
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* Una guía para aprender el arte del masaje: el texto explica con claridad cómo proceder, y la rica presentación fotográfica muestra paso a paso los movimientos que hay que realizar y la posición de las manos. * En estas páginas se pueden aprender también masajes específicos para curar todo tipo de trastornos: insomnio y depresiones, cansancio y ansiedad, dolores de espalda y reumatismos, problemas digestivos o sexuales, hipertensión, y muchos otros. * Para todos aquellos que sufren algún malestar; para los jóvenes y para los ancianos, y también para quien, estando bien, desea alcanzar un mayor grado de bienestar y una alegría de vivir más intensa. * Un libro claro y completo para quien practica el masaje y para quien desea recibirlo.
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Los orígenes del masaje |
Entre todas las artes creadas por el hombre, el masaje es quizás una de las más antiguas. Sus orígenes se pierden en la prehistoria, aunque hay que decir que algunas civilizaciones, como la hindú o la china, habían elaborado formas de masaje curativo incluso varios milenios a. de C. En la India, se trataba del masaje ayurvédico, mientras que en China se desarrolló una terapia sorprendente que consistía en la estimulación de ciertos puntos situados en la superficie del cuerpo. Esta terapia poseía notables efectos terapéuticos y podía ser llevada a cabo tanto con los dedos de las manos como mediante agujas metálicas o de hueso. En función del instrumento empleado, esta técnica se divulgó bajo el nombre de y de .
El masaje también fue cultivado en Egipto, Persia y en la Grecia antigua. En este caso, se convirtió en un medio muy importante para realizar en el hombre los ideales de belleza y armonía que eran el fundamento de la cultura helénica. Roma heredó esta práctica de Grecia y se tienen noticias de que Julio César se hacía masajear todos los días para curar la jaqueca que lo mortificaba.
El contacto terapéutico de la mano
En cierto sentido, la idea del masaje nació en la mente del hombre de forma intuitiva. Cuando una parte de nuestro cuerpo ha recibo el impacto de un objeto externo, nos llevamos la mano espontáneamente hacia ese punto para tratar de aliviar el dolor. Es casi un reflejo: si sentimos dolor físico, nuestra mano empieza a friccionar la zona afectada y el malestar disminuye. La mano del hombre es terapéutica. Es capaz de infundir nueva vida a los tejidos, de sustituir el dolor por placer, de restablecer el equilibrio roto.
El contacto de la mano en los Evangelios
Incluso en los Evangelios aparecen numerosos testimonios sobre el poder de curación de la mano de Cristo. Para superar la enfermedad y la deformidad, hay que sentir la fe que nace del corazón, pero los milagros se realizan con frecuencia mediante el contacto físico y la imposición de la mano. Los relatos evangélicos parecen sugerir que el contacto con la mano debe ser considerado como un gesto de compasión, de devoción y de consolación.
El masaje psicosomático
El masaje muestra con gran claridad la unidad psicosomática del hombre. Cuando, como consecuencia de una fricción o de una manipulación, el dolor físico desaparece, también el espíritu recupera la serenidad. Por otra parte, si una persona vive serenamente, en acuerdo profundo con las leyes de la naturaleza, su cuerpo tiende a un mayor equilibrio y enferma con mayor dificultad.
El masaje incide de forma simultánea sobre todos los aspectos de la persona: el físico, el emocional y psicológico, el espiritual. Es cuanto debieron observar los antiguos que desarrollaron el arte del masaje. Al concluir una sesión de masaje, todos los componentes de una persona tienden al equilibrio: el cuerpo se siente revigorizado y tonificado, la mente está en paz, la persona se encuentra más en contacto con sus propias emociones. Cuando el cuerpo está en orden, también lo está la psique, y viceversa.
El masaje chino y la acupuntura
En la medicina tradicional china hay cerca de cien puntos que pueden ser estimulados tanto manualmente como mediante agujas. Están dispuestos justo debajo de la epidermis, a lo largo de unas líneas especiales llamadas . Muchos de estos puntos están relacionados con problemas físicos, como la úlcera péptica, la hernia discal, la periartritis, la tos, etc. Otros puntos de acupuntura afectan, por el contrario, al tratamiento de trastornos pertenecientes a la esfera psíquica, como el insomnio, la ansiedad, el nerviosismo, la hiperemotividad. La medicina tradicional china siempre ha concebido al hombre como una globalidad. Los antiguos médicos chinos consideraban que el hombre no sólo estaba formado por órganos, músculos y tejidos: sabían que en el hombre tienen una importancia pareja los sentimientos, las emociones y los pensamientos. Todos estos aspectos están relacionados entre sí. Una emoción puede influir en la actividad de un órgano o de una función fisiológica. Por ejemplo, un exceso de ansiedad puede repercutir en la digestión; una tristeza profunda y prolongada puede influir negativamente en la respiración; una excitación excesiva puede perjudicar al corazón. Tanto quien practica el masaje chino como la acupuntura tiene siempre presente la unidad psicosomática del hombre.
El masaje ayurvédico
El Ayurveda es un sistema holístico de medicina originario de la India. La palabra significa, en sánscrito, «ciencia de la vida». Se trata de un sistema de curación practicado desde hace más de cinco mil años. En el Ayurveda, el masaje es un arte muy desarrollado, que se propone curar las enfermedades con el uso de maniobras específicas y el auxilio de aceites medicinales. Una de las peculiaridades de este sistema es la clasificación de todas las personas en tres categorías constitucionales: y , llamadas los tres , es decir, los tres principios básicos que gobiernan al hombre y el universo. está formado por los elementos aire y éter, por el elemento fuego, por los elementos agua y tierra. Si uno de los pierde su propio equilibrio, por exceso o por defecto, puede recobrarlo mediante distintas prácticas (alimentación, medicinas, masaje con aceites específicos para el que debe tratarse, prácticas de meditación).
El masaje en Occidente
El masaje cayó en desuso durante toda la Edad Media. Se veía el cuerpo como el lugar de las pasiones más terrenales y se contrapuso a la vida del espíritu. En el siglo xvii, el filósofo francés Descartes negó la separación entre el cuerpo del hombre y su alma. Esto contribuyó en gran medida a la difusión de una nueva imagen de la persona: ya no se consideró únicamente su aspecto físico y material. En el siglo xviii, un médico ilustrado, La Mettrie, escribió una obra titulada , que ejerció una gran influencia en la medicina occidental.
Con el desarrollo de la industria y el deporte, el cuerpo volvió a ser un valor y el masaje conoció una nueva suerte. Durante el siglo xix, en Suecia, se estableció una nueva técnica, llamada por ello muy eficaz para aliviar las tensiones musculares y relajar el cuerpo.
Pero en Occidente el concepto de unidad psicosomática de la persona había sido superado sólo temporalmente. Masajeando a una persona, se creía que se influía principalmente sobre su componente carnal.
Masaje y psicología
En consonancia con la tendencia general, incluso la psicología se orientó hacia una rigurosa separación entre cuerpo y alma. Freud, el genial creador del psicoanálisis, instituyó un método de exploración del inconsciente que excluía cualquier contacto corporal entre el analista y el analizado. En el curso del tratamiento psicoanalítico, el cuerpo de este último prácticamente no se tenía en cuenta.
Curiosamente, fue el propio Freud quien sentó las bases de un nuevo modo de considerar las cosas. Sus investigaciones le habían llevado a persuadirse de que el «yo psíquico» se funda sobre el «yo corporal». Con esta concepción, volvía a abrirse el camino a una concepción del hombre en la que el cuerpo y la mente se encuentran en estrecha relación y se influyen recíprocamente.
El primero en desarrollar las consecuencias de este principio fue su colega y discípulo Wilhelm Reich, un médico austriaco que vivió en Alemania y se exilió a Estados Unidos huyendo del régimen nazi. Con objeto de hacer más eficaces los tratamientos psicoanalíticos, empezó a interesarse por la respiración de sus pacientes y les proponía además que adoptaran ciertos movimientos corporales. Fue el propio Reich quien descubrió que los seres humanos, además de utilizar mecanismos de defensa física, se sirven también de defensas musculares, que constituyen la denominada ejemplo tangible de las tensiones estructuradas en el cuerpo.
Reich estableció entonces siete segmentos de tensión corporal (de los que hablaremos en el siguiente capítulo). Estas contracciones musculares crónicas son capaces, con su presencia combinada en distintas formas, de determinar el carácter psicológico de la persona y su comportamiento.
A su vez, Alexander Lowen, médico y paciente de W. Reich, desarrolló este nuevo método con gran agudeza. Aprendió a «leer» el cuerpo de las personas que se dirigían a él y proclamó que a un determinado carácter psicológico le corresponden en general las mismas contracciones musculares, en función de una serie de leyes muy precisas. Se sentaban así las bases de la bioenergética. Desde entonces, el camino que conduce hasta el tratamiento corporal de los trastornos psíquicos se abrió por completo, y es fácil de recorrer.
El masaje bioenergético
El masaje bioenergético tiene sobre todo la función de identificar las partes del cuerpo bloqueadas o tensas y los puntos carentes de energía para restablecer en ellos un equilibrio energético. Es una técnica terapéutica basada en la lectura del cuerpo, que ha sido elaborada por el autor a lo largo de varios años de experiencia en la terapia bioenergética.
Se diferencia...




