Parente / Pascual | Desde Soulcial ¿con amor? | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, 512 Seiten

Parente / Pascual Desde Soulcial ¿con amor?


1. Auflage 2022
ISBN: 978-84-18440-71-7
Verlag: NOCTURNA
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, 512 Seiten

ISBN: 978-84-18440-71-7
Verlag: NOCTURNA
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



Una app diseñada para encontrar a tu alma gemela. Tres personas metidas en ella por distintos motivos. Y un algoritmo que las unirá... o las mantendrá alejadas. Cuando a Inma le encargan hacer un reportaje sobre Soulcial, sabe que va a ser una tortura. Y que en su primera cita en la aplicación le den plantón no es un comienzo muy prometedor. Aunque gracias a eso conoce a Kat. Soulcial no las recomienda, pero eso no impide que se atraigan desde el primer momento, lo cual sería perfecto si no fuera porque Kat tiene una norma: nunca quedar dos veces con la misma chica, así nadie te rompe el corazón. Esa norma no la comparte Oliver, que se inscribe buscando el amor verdadero. Y lo encuentra: Soulcial considera que Inma y él tienen un 99% de compatibilidad. Son, sin duda, almas gemelas. Pero el amor rara vez es una ciencia exacta, ¿verdad?

Iria G. Parente (1993) y Selene M. Pascual (1989) son dos jóvenes autoras de Madrid y Vigo respectivamente. Entre sus libros destacan Sueños de piedra (Nocturna, 2015), Títeres de la magia (Nocturna, 2016), Rojo y oro (Alfaguara, 2017), la trilogía Secretos de la luna llena (La Galera, 2016-2018), Ladrones de libertad (Nocturna, 2017), Antihéroes (Nocturna, 2018), Jaulas de seda (Nocturna, 2018) y Reinos de cristal (Nocturna, 2019). Entre 2019 y 2020 publicaron la bilogía steampunk de El orgullo del dragón y La venganza del unicornio (Nocturna), y en 2020 iniciaron la serie de Olympus con La flor y la muerte (Nocturna), compuesta por novelas independientes que reinterpretan los mitos griegos en un entorno de ciencia ficción.
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Kat

«Espacio Soulcial».

No sé qué excéntrico multimillonario está detrás de la nueva app de moda, pero tiene que haber uno para que una empresa creada hace prácticamente dos días pueda permitirse un local de estas dimensiones en plena Gran Vía, con ese neón gigante con el nombre y pantalla incluida. Cuando los cines Capitol cerraron y cubrieron las obras de transformación con una cartelería gigante con un logo que nadie conocía, hubo preguntas. La mejor campaña de marketing de la historia, claro. Ya se estaba hablando de Soulcial cuando no tenía ni nombre. Una empresa desconocida ocupaba un espacio emblemático del centro de Madrid y nadie sabía para qué.

Ahora, los cines vuelven a estar disponibles, pero solo como parte de uno de los muchos planes de citas de un espacio diseñado exactamente para eso mismo: tener citas.

Como la que tengo yo en cinco minutos.

Compruebo de nuevo la aplicación, la cuenta atrás que me recuerda que he quedado. El corazón que tiene como logo principal palpita con cada segundo que pasa, pero el mío no. La primera vez que quedé por una app estaba cagada, pero de eso hace ya un año. Ahora sé que, cada aplicación con su formato, el proceso al final siempre es parecido: quedas con la chica, ves cómo va y, si tienes suerte, acabas en su cama. En este caso, punto positivo para Soulcial: al parecer, ellos mismos ponen la cama en los pisos más altos del edificio. Bueno, ponen hasta el spa si quieres, pero hay que pagar para acceder a ciertas experiencias más exclusivas.

Como es la primera vez que vengo, mejor ir con las expectativas bajas.

Mi cita no me ha dado su nombre; de hecho, mi cita apenas me ha dado información sobre sí misma. Sin embargo, la app nos ha juntado. 84 % de compatibilidad, decía, aunque no tengo ni idea de en qué se basa el porcentaje y desconfío de la efectividad de los algoritmos. Una vez Netflix me dijo que La vida de Adèle tenía un 99 % de compatibilidad conmigo, cuando todo el mundo sabe que todas las lesbianas y bisexuales nos hemos puesto de acuerdo para fingir que esa película no existe. Y mejor no recordar cuando me recomendó The 100 y volvió a abrir una herida que esperaba que estuviera cerrada.

En fin, que no sé cómo de fiable es este algoritmo en particular, pero no puedo negar que sentía curiosidad. Y no vengo buscando el amor de mi vida: la compatibilidad que me interesa es la que lleguemos a compartir en la cama durante un rato. Por otro lado, cuando leí sobre la aplicación me pareció perfecta para mí: casi cualquier experiencia de un espacio Soulcial es gratuita en tu primera cita con otra persona de la app. Eso significa que si, como yo, solo tienes primeras citas, tienes una inmensa cantidad de experiencias gratis a tu alcance cuando quieras y como quieras.

Un modelo de negocio que, de nuevo, solo se podría permitir algún millonario excéntrico.

Entrar en el edificio es como entrar en el metro: solo hay que pasar el móvil con el código QR generado para la cita por encima de un lector y las puertas se abren para ti. Mi teléfono emite una melodía y, cuando consulto la pantalla, veo el mensaje de bienvenida:

¡Te damos la bienvenida al ESPACIO SOULCIAL!
El punto de encuentro para tu cita es ZONA B, PLAZA 68.
Tienes 15 minutos para encontrarte con tu cita… ¡y empezar a vivir la experiencia SOULCIAL!

El número de plaza es casi prometedor. Dependiendo de cómo vaya la noche, quizá pueda hacer esa broma con mi cita.

Agradezco el pequeño mapa de las instalaciones que me guía dentro de un espacio que es…, bueno, enorme. La primera planta es un piso abierto dividido por zonas en las que veo encontrarse a todo tipo de personas, por lo general en parejas, aunque veo algún grupo de más. Hay otra gente que tan solo espera con más o menos calma: hay quienes consultan su teléfono para pasar el rato y quienes miran alrededor pensando si el desconocido con el que han quedado aparecerá o si estamos siendo todos víctimas de algún tipo de experimento social. Cuando llego al punto de encuentro, yo misma me planteo eso mismo. No hay nadie allí: solo yo y el corazón morado en el suelo con el número 68.

Me pregunto si esta manera de encontrarse en un punto concreto es una buena o una mala idea, no sé cuánto tiempo de huida estratégica te deja esto. En mi experiencia con apps de ligue, prefiero un poco de margen de actuación. Una vez, cuando estaba empezando a usar Tinder, quedé con una chica que no se parecía en nada a la foto y que se presentó vestida con orejas y cola de gato. Podría haber aceptado las orejas y la cola como role playing en la cama, supongo…, pero no en medio de Gran Vía a las seis de la tarde. Así que, cuando la vi a lo lejos, tuve el tiempo suficiente de decirle que me había puesto repentinamente enferma e irme en dirección contraria.

Vuelvo a mirar alrededor. Como aparezca alguien que quiera ponerme una correa (para sacarme a pasear, nada en contra de que me pongan correas para otras cosas), no sé adónde voy a poder huir.

Por suerte o por desgracia, no tengo que lidiar con nada semejante. Porque, de hecho, no voy a tener que lidiar con ninguna persona. Lo sé antes de abrir la notificación en la app de Soulcial que aparece en este instante en mi móvil:

Irene264:

No voy a poder ir :((((

No me lo puedo creer

Tenía muchas ganas

Siento avisarte ahora mismo, pero es que me he enterado hace 20 minutos de que la novia de mi hermano ha dado positivo en covid

KitKat:

¿Y has estado hace poco con tu hermano?

Irene264:

No, pero estuve con su perro ayer, ¿y si el perro lo tiene y me lo ha contagiado?

No me puedo arriesgar, hay que ser responsables ahora que todo casi ha terminado

Levanto las cejas. Estoy segura de que me están dando plantón con la peor excusa del mundo, pero ¿quién soy yo para quejarme? Seguro que a la furry de Gran Vía tampoco le hizo gracia cuando yo hice lo mismo. Aunque yo por lo menos me asocié la enfermedad a mí misma, no a un pobre perro. Así que respondo que no pasa nada, porque realmente no lo hace…, más allá de, por supuesto, haber venido hasta aquí después de un día de trabajo solo para esto.

¿Y ahora qué hago?

Podría llamar a Alec para tomar algo por la zona y contarle el desastre, seguro que lo apreciaría. O podría abrir cualquier otra app y ver si hay alguien interesante cerca ahora mismo. Vuelvo a lanzar un vistazo alrededor. Siento curiosidad por el lugar, pero dudo que me dejen meterme en alguna de las experiencias sola. Supongo que no funciona así; si quiero seguir aquí dentro, tengo que avisar a alguien para que me acompañe…

O podría encontrar a otra chica tan plantada como yo.

Su figura me llama la atención porque es la única que también continúa sola en este lugar en el que todo el mundo se encuentra con su alma predestinada gracias al todopoderoso designio de un algoritmo anónimo. También me fijo porque parece frustrada, mucho. Y por supuesto, me fijo porque es guapa: es pequeña, al menos una cabeza más baja que yo, con una camisa de cuadros que es por lo menos una talla más grande de lo que le correspondería y unas gafas enormes que se recoloca sobre el puente de la nariz mientras aporrea el teclado del móvil. Ladeo la cabeza. El pelo, rizado y a la altura de los hombros, le queda bien con su cara redonda. Me gusta la falda corta que deja ver sus piernas cubiertas por unas medias y las converse pasadísimas de moda que lleva.

Me pregunto si será hetero.

Dudo un solo segundo más antes de guardarme el móvil en el bolsillo trasero del pantalón. Cuando me acerco, ella ni siquiera parece darse cuenta, así que me da unos segundos más para estudiarla de cerca antes de preguntar:

—¿Plantada?

La chica entrecierra los ojos como si le fueran a salir rayos por ellos.

—Su tío del pueblo se ha muerto. Mis cojo…

Y se calla, aunque yo ya estaba empezando a sonreír. Lo hace porque de pronto levanta la vista y me mira. Y, bueno, supongo que puedo concluir que no es hetero, porque no creo que una chica hetero se quedase muda al verme y me diera el repaso (más bien poco disimulado) que me da ella. Levanto una ceja, pero la chica carraspea y decide cortarse un poco en lo de mostrar abiertamente su sexualidad.

—¿Cómo de penoso es que te dejen plantada en un sitio como este? —farfulla.

Vale, puede que mi cita original se haya caído, pero quizá la noche todavía se pueda levantar. Con suerte, hablando de levantar, igual también termino levantándole la falda a esta desconocida.

Así que le enseño el móvil, divertida.

—A ti te han plantado por un tío muerto, a mí por un perro contagiado de covid.

—Estoy segura de que los perros no pueden transmitir…

—¿No te sientes mejor sabiendo que al menos la excusa de tu cita es plausible?

La chica parpadea un segundo antes de permitirse una sonrisa. Sus ojos brillan por primera vez y creo que su enfurruñamiento pasa a un segundo plano. Vuelve a echarme un vistazo y quiero pensar que, como a mí, quizá se le está pasando por la cabeza que el día todavía puede merecer un poco la pena.

—Así que la aplicación nos ha juntado con las dos únicas personas que han entrado a Soulcial para terminar quedándose en sus casas. O nuestras almas gemelas son unas cobardes o la aplicación es una mierda.

—Te...



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