Parente / Pascual | La furia y el laberinto | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, Band 3, 528 Seiten

Reihe: Olympus

Parente / Pascual La furia y el laberinto


1. Auflage 2022
ISBN: 978-84-18440-44-1
Verlag: NOCTURNA
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, Band 3, 528 Seiten

Reihe: Olympus

ISBN: 978-84-18440-44-1
Verlag: NOCTURNA
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



Marte, 2635. Olympus es una gran corporación que se extiende por la galaxia y divide a la sociedad en trece Servicios basados en las funciones de los antiguos dioses olímpicos. Para hacer frente a la amenaza de un grupo rebelde que pretende desestabilizar el sistema, Zeus crea HÉROE, una aplicación colaborativa que ofrece una gran recompensa a quienes consigan cazar a los insurrectos y, sobre todo, a su cabecilla, Asha Amartya. Tess necesita la recompensa: es su oportunidad de alcanzar algo que siempre ha deseado y sacar a sus amigos de la pobreza. Talía, en cambio, no busca el dinero: solo quiere saber qué le pasó a su hermano hace años, y encontrar a Asha podría darle todas sus respuestas. Pero lo que parecía sencillo para una profesional de la tecnología y un equipo de mercenarios va a demostrar ser mucho más desafiante de lo que nadie había imaginado. Inspirado en las figuras de Teseo y Ariadna, La furia y el laberinto forma parte de la serie Olympus (de las autoras de Antihéroes y Sueños de piedra), compuesta por novelas autoconclusivas de ciencia ficción que reinterpretan los mitos griegos.

Iria G. Parente (1993) y Selene M. Pascual (1989) son dos jóvenes autoras de Madrid y Vigo respectivamente. Entre sus libros destacan Sueños de piedra (Nocturna, 2015), Alianzas (La Galera, 2016), Títeres de la magia (Nocturna, 2016), Rojo y oro (Alfaguara, 2017), Encuentros (La Galera, 2017) y Ladrones de libertad (Nocturna, 2017). Antihéroes (Nocturna, 2018), su más reciente publicación, es una novela independiente ambientada en el Madrid actual con elementos mágicos.
Parente / Pascual La furia y el laberinto jetzt bestellen!

Weitere Infos & Material


—¿Lo habéis visto?

Nysian nos recibe en su destartalado despacho con esas palabras, y Dryas y yo nos miramos con confusión y cierta resignación, porque suponemos que el trabajo no ha terminado por hoy. No es fácil seguirle el ritmo a una persona como Nys. Siempre tiene algún negocio entre manos, una nueva noticia que aprovechar, un rumor que explotar hasta que dé su último crédito. Incluso cuando no era nadie, Nys ya tenía buen ojo para captar aquello que le podía generar beneficios y serle útil de mil maneras diferentes: por eso, precisamente, fue por lo que me captó a mí.

Ahora tiene la mirada clavada en varias proyecciones desplegadas a su alrededor y yo me pregunto dónde habrá olido el dinero esta vez. Sé que no tiene nada que ver con el encargo que acabamos de cumplir y por el que ni siquiera nos pregunta, porque sabe que Dryas y yo rara vez fallamos.

—Conozco esa cara y sé cómo acaba: con nosotros liados en algo chungo —comenta mi compañero.

Como la mayoría de las cosas que dice Dryas, suena más a que la situación le parece divertida que a una queja. A mí no me importa: lo único que sé es que los líos de Nysian siempre nos dan dinero a los tres, y llevo el suficiente tiempo en Marte como para entender que eso es todo lo que puedes desear en Olympus.

—Zeus ha comenzado una cacería.

Nysian levanta la cabeza y nos mira con esos ojos brillantes que se le ponen siempre que se le ocurre una idea. Yo abro la boca, pero antes de que pueda pedir explicaciones, Nys ya está lanzando algunas proyecciones hacia nosotros. Zeus aparece tan dorada y brillante como un sol. Dryas me explicó en una ocasión que la gente de Zeus es muy distinta a la del resto de Servicios; de hecho, se rumorea que sus cuerpos pasan por todo tipo de modificaciones estéticas y genéticas. Claro que en Olympus siempre se rumorean muchas cosas, sobre todo si tienen que ver con los Jefes, tan inalcanzables.

En realidad, para la gente como nosotros lo inalcanzable es el Monte Olimpo en sí. Cuando vives en la suciedad y oscuridad de sus suburbios, el brillo de la gran capital resulta cegador y un poco desagradable. Lo que también significa que la mayoría de los que estamos aquí haríamos casi cualquier cosa para alzar el vuelo y llegar allá donde solo los poderosos pueden.

Y eso es justo lo que está ofreciendo Zeus hoy:

—Como sabéis, en las últimas semanas nuestros ares se dedican en cuerpo y alma a buscar y detener las células rebeldes que alteran el orden y la calma de nuestro querido mundo. Ahora la máxima prioridad es evitar que provoquen más atentados y pérdidas de vidas inocentes. Y para aumentar la precisión y la rapidez de la búsqueda, pedimos la colaboración ciudadana. Ante la insurrección, como sociedad avanzada debemos mostrarnos más unidos que nunca, y Olympus sabe premiar a sus héroes.

La cifra de créditos que aparece en pantalla hace que Dryas silbe. Nysian asiente mientras se echa hacia atrás en la silla.

—Y esperad a escuchar lo mejor.

—En Zeus necesitamos valientes que demuestren saber gestionar crisis de tal calibre, pues es en escenarios como este cuando se revela la verdadera valía de los futuros dirigentes. Por eso, quienes nos entreguen a los rebeldes y quienes más destaquen en HÉROE, la aplicación desde la que se centralizará la búsqueda, formarán parte de un nuevo programa de talento especial que permitirá que cualquier persona de cualquier Servicio acceda a Zeus. De ese modo, el dirigente de Olympus del mañana podría ser cualquiera que demuestre ser capaz de ayudar a nuestra sociedad hoy.

Dryas parpadea con incredulidad y yo frunzo el ceño. Hay muchas cosas de Olympus que incluso ahora, siete años después de llegar a Marte, después de esforzarme por entender todo lo posible su cultura y su lenguaje, siguen resultándome muy complicadas.

—¿No se supone que los Servicios se os adjudican al nacer y no se pueden cambiar? Incluso Nysian tardó varios días en conseguirme documentación falsa que me identificara como ares cuando me encontró.

Nys asiente. Sin su ayuda, yo habría seguido siendo una mestiza sin documentos ni identidad. No habría sido la única, claro. En los bajos fondos de Marte hay más extramarcianos sin papeles de los que Olympus quiere creer.

—El cambio de Servicio es algo extraordinario porque rompe el orden establecido. Y dentro del sistema, llegar a Zeus es directamente imposible. No tienen hijos. Los zeus se hacen por tandas y eso es todo.

—Son como hornadas —añade Dryas—. Cada año, Zeus crea en los laboratorios de Hera un número fijo de nuevos pastelitos dorados.

Levanto una ceja y miro a mi amigo de reojo.

—¿Es la mejor comparación que se te ocurre?

Dryas parpadea como si no entendiera qué hay de malo.

—Como los pastelitos, están todos buenísimos.

Como de costumbre con Dryas, siento tantas ganas de llevarme la mano a la cara como de sonreír, al menos un poco.

—No seré yo quien niegue el atractivo de los zeus y de lo interesante que sería darle un bocado a cualquiera de ellos, sobre todo a ella. —Nysian hace un ademán con la barbilla a Zeus, mientras ella sigue con su discurso de fondo—. Pero ¿podemos centrarnos? ¿Mirar hacia, ya sabéis, la gran recompensa con la que no tendríamos que preocuparnos de nada más en nuestra vida y que nos daría acceso directo al Monte Olimpo?

Los tres volvemos la vista hacia las proyecciones. Además de a Zeus, vemos imágenes de los rebeldes buscados. O, mejor dicho, de la rebelde más buscada: su líder. Asha Amartya nos mira con superioridad, con una cicatriz en el rostro y un dedo levantado en un gesto que yo tardé muy poco en descubrir lo que significaba en el lenguaje humano.

Es una foto que ya ha visto todo el mundo, incluso la persona más ajena a la tecnología y al flujo de información constante de aplicaciones, redes sociales o programas de entretenimiento. Yo no me llevo demasiado bien con ninguna de esas cosas y, sin embargo, siento que sé todo sobre esa chica, aunque solo sea porque Nysian, Dryas y Fedra me han contado muchas cosas: que en el pasado estaba destinada a heredar el Servicio de Hades, que desapareció y se la dio por muerta, pero que reapareció con esa foto años más tarde en medio de la liberación de un planeta lejos de aquí. La foto se dio por falsa en un primer momento, pero hace unos meses se probó que era real; después de eso, Asha Amartya se convirtió en una especie de historia de terror.

Para todo el mundo excepto para Dryas, al parecer.

—A ella también le daba un bocado —murmura.

—Pues parece venenosa.

—¡Que os centréis!

—Venga, Nys, no estás pensando en serio en unirte a esta movida, ¿no? ¿Sabes la de peña que se tiene que haber puesto en marcha ya? —dice Dryas—. No sé cuánto hace que salió el comunicado, pero mientras veníamos hacia aquí hemos visto a gente que iba a toda hostia hacia el puerto espacial, y me apuesto el brazo izquierdo a que era por esto.

—¿Tienes alguna pista que nos ayude a adelantarnos? —pregunto yo. Sé cuándo algo se le mete entre ceja y ceja a Nysian Wechsler—. La recompensa es muy buena. Va a haber de todo en la competencia, Nys.

—Lo sé, lo sé. Pero pensé que quizás a ti te interesaría más que a nadie. Que quizá… quisieras probar.

Levanto las cejas. Nysian nunca disimula sus propios intereses haciéndolos pasar por favores para el resto de la gente. No le hace falta, y menos conmigo.

—¿Por qué yo?

—Porque es tu oportunidad de llegar al Monte Olimpo, Tess.

Al principio apenas entiendo lo que me quiere decir, como si hubiera alguna doblez en la frase que ha elegido que no he conseguido aprender todavía. Pero cuando miro a Dryas, descubro que él también parece algo perdido. Al menos, hasta que abre mucho los ojos y da una palmada en mi espalda con una fuerza que hace que me tambalee.

—Podrías conseguir lo que viniste a buscar a Marte en un primer momento.

Comprendo de golpe de qué están hablando. Nysian asiente, pero yo me limito a fruncir el ceño.

—Aunque llegase al Monte Olimpo, no podéis asegurar que…

—Tendrían que escucharte. Si les entregas a esa gente, no serías solo una mestiza muerta de hambre: serías mucho más. Una heroína de Olympus.

No sé qué decir. No me interesa ser una heroína y dudo que Dryas o Nysian quieran ser algo parecido. Siempre nos ha bastado con cubrirnos las espaldas los unos a los otros.

—Esa gente será escurridiza, y ni siquiera tenemos por dónde empezar.

—En realidad…

Nysian cambia el vídeo que estamos viendo por otro diferente. Esta vez ya no es Zeus quien habla, sino que en su lugar está Dioniso, con su sonrisa de quien se lo pasa en grande en todo momento, con sus rasgos andróginos y su cabello largo perfectamente recogido. Todos los dionisos de Marte poseen un aura parecida: Nys también tiene a veces esa sonrisa que augura un montón de artimañas bajo la manga.

—Dioniso ha desarrollado una aplicación para ayudar a los aspirantes a héroes.

—«Aspirantes a héroes» es una manera superguay de no decir «mercenarios», «asesinos» y «cazarrecompensas», que es lo que va a haber. La verdad, preferiría que me hubieran llamado así toda la vida y… Me callo, me callo, perdón.

—Es colaborativa —continúa Nys tras la mirada asesina...



Ihre Fragen, Wünsche oder Anmerkungen
Vorname*
Nachname*
Ihre E-Mail-Adresse*
Kundennr.
Ihre Nachricht*
Lediglich mit * gekennzeichnete Felder sind Pflichtfelder.
Wenn Sie die im Kontaktformular eingegebenen Daten durch Klick auf den nachfolgenden Button übersenden, erklären Sie sich damit einverstanden, dass wir Ihr Angaben für die Beantwortung Ihrer Anfrage verwenden. Selbstverständlich werden Ihre Daten vertraulich behandelt und nicht an Dritte weitergegeben. Sie können der Verwendung Ihrer Daten jederzeit widersprechen. Das Datenhandling bei Sack Fachmedien erklären wir Ihnen in unserer Datenschutzerklärung.