Paso | Noticias del Imperio | E-Book | www.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, 877 Seiten

Paso Noticias del Imperio


1. Auflage 2023
ISBN: 978-607-16-7737-2
Verlag: Fondo de Cultura Económica
Format: EPUB
Kopierschutz: 0 - No protection

E-Book, Spanisch, 877 Seiten

ISBN: 978-607-16-7737-2
Verlag: Fondo de Cultura Económica
Format: EPUB
Kopierschutz: 0 - No protection



Esta novela se ha convertido en un clásico de las letras mexicanas. En ella, Fernando del Paso se ocupa, a través de la emperatriz Carlota, de describir no solamente la vida de este personaje histórico sino la de México durante el Segundo Imperio. De forma magistral narra a través de la vida de Carlota una parte de nuestra historia, regida por Maximiliano de Habsburgo.

Paso Noticias del Imperio jetzt bestellen!

Autoren/Hrsg.


Weitere Infos & Material


APOCALIPSIS

Encontré al maestro Fernando del Paso escuchando un reloj. Quizá recibiría un premio en los siguientes minutos o daría la vuelta al parque en ochenta viernes. Un hombre pálido nos observaba. Maestro, ¿es el reloj de Olmütz? ¿Lo reconociste por la hora? Sí, son las siete; ¿sabe una cosa? Soñé que usted escribía el libro de las cuatrocientas mil páginas. Sonrió. Es una maravilla, cuando no trabajo en él se escribe solo, quiero decir, por sí mismo. Órale. Es, cómo expresarlo, como la memoria de Carlota que soñó un “oscuro diario de veintidós mil días que se transformaron en veintidós mil noches”. Era incapaz de olvidar, según recuerdo. De olvidar su época, numerosos hechos y múltiples espacios del mundo, y también palabras que nunca escuchó ni mucho menos pronunció, “la memoria viva de un siglo congelada en un instante”. Qué cuero esa Carlota, ¿no? Más bien, “tenía buen lejos”, tan inteligente como Cleopatra pero con menos suerte. Pa’ mí que a las dos les gustaba el rocanrol, no diga que no, aunque por ahí ella afirma que se queda “en su sueño con los ojos abiertos”, con su pubis de nido de arañas, agregaría más adelante. ¿Crees que haya sido lectora de Xavier Villaurrutia? Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera. Pienso que sí, y también de Gilberto Owen: Me quedo en tus pupilas, sin convite a tu fiesta de fantasmas, ¿se acuerda? Yes en inglés. Oui en francés.

Palabras soñadas durante la relectura: poriñáritu, arrimancera, rodaballo.

Fernando del Paso es un creador de personajes. Carlota era un nombre, el nombre de una mujer que quiso ser la emperatriz de México o de la mujer de Maximiliano, fusilado en el Cerro de Las Campanas el 19 de junio de 1867. Eso decían los profesores o mis mayores, y cantaban la canción de las narices de pelota. Del Paso la convirtió en el personaje más vibrante y aglutinador de la literatura mexicana contemporánea en Noticias del Imperio, que celebra 25 años de su lanzamiento. Dicen que es una novela barroca, puede ser, sobre todo por el manejo copioso de hechos, personas, armas y lugares que son parte de la cultura: Strauss, Metternich, Napoleón, Juárez, Pío IX, Victor Hugo, Sisi, José Zorrilla, Mariano Escobedo; Schönbrunn, Versalles, Miramar, Tullerías, Chapultepec; sin embargo, la veo completamente echereana, quiero decir que algunas de las claves de su genialidad radican en la combinación entre lo estático y lo dinámico. Los hechos históricos forman las edificaciones, escaleras, ventanas y exteriores donde los personajes suben, bajan, vuelan, huelen e impactan nuestros pensamientos y emoción. La conjunción de ambas sensaciones provoca que se tome fácilmente como un detallado libro de historia unido a extraordinarias combinaciones de espacios, personajes, objetos, animales, frutas y bebidas citados uno tras otro sin que se requiera precisión de fechas o lugares en donde pudieran haber ocurrido. El barroco posee un ritmo narrativo que monopoliza el autor; en Noticias del Imperio, ese ritmo corresponde al género literario.

Me rebasó frente a Ojo de Liebre en la Baja Mil, maestro. No me interesaba ganar esa carrera, pero la encontramos cuando hacíamos un viaje familiar a Nueva York y sólo tuvimos esa opción. ¿Pasó por Nueva Orleans? Las huellas de Juárez no me dejaban dormir, ni sus manos impregnadas de nicotina, ni su cabeza: era obstinado; me contó cómo consiguió que lo llamaran Don, de la cantidad de gente que le pidió que indultara a Maximiliano y del insoportable líquido que le vertían en el pecho al final de su vida. ¿Y bailó en la Guelaguetza? Mira al señor de traje oscuro, ve cómo observa su reloj, ahí radica su corazón y también el del archiduque. Me gustó Max cuando fue a Funchal, la primera ciudad europea fuera de Europa, con más de quinientos años de fundada. Allí murió Sisi. También en Cuernavaca se veía animado. ¿Y en Orizaba? Más fatal imposible; oiga, su Benito Juárez es muy listo, ¿no? Bueno, tenía una idea de él, pero conforme avanzaba en la investigación lo fui comprendiendo y puedo decir que ahora lo aprecio más. A la mayoría de los que lo hemos visto viajar por sus páginas nos ha llegado al corazón; siempre lo percibo fumando un puro, correctamente vestido y muy peinado, conversando con su secretario. Fue un hombre de amigos. Y de suerte, no diga que no, y quizá como Carlota, también tenía un mensajero áulico. Más bien tenía consejeros. Consiguió escapar de Miramón, ¿verdad? Aunque no era buen jinete. Lo hubiera puesto en una mula, como a Blasio. Te prometo que hice lo que pude.

Palabras soñadas: lipizzaner, tembeleque, ololiuque.

Cada nombre, cada edificio, cada fusil, cada actitud y cada charretera juegan en Noticias del Imperio. Uno pasa de los hechos a la ficción con sólo parpadear. Las palabras no ocultan intenciones como en el barroco, son claras y su significado no requiere comprobación. Nada de retorcimientos o claroscuros. No hay pérdida de sentido en el discurso literario de Fernando del Paso; cada expresión está en su sitio y como pocas veces se experimenta la emoción de la sorpresa, el aprendizaje o el hallazgo. Hay una estética valorada por el ritmo con que esos nombres de personajes, barcos, palacios, estaciones, enfermedades y lejanías se van tejiendo en la imaginación como en un espejo convexo. Del Paso cuenta todo y consigue una intervención de la memoria absolutamente efectiva. Las partes estrictamente históricas están escritas en tono de novela; por ejemplo, la del sitio de Querétaro, donde Maximiliano fue tomado preso y fusilado. Utiliza un close up en el fusilamiento para que podamos ver a un creyente que desayuna caldo de pollo y reparte monedas entre el pelotón para que no le tiren a la cara.

Llegó el cerrajero y le dio la llave de la Biblioteca Británica donde mucho tiempo después David Lodge practicaría su sardonismo. La cantidad de fuentes de información que debí consultar fue inmensa, y cada vez que fue necesario di créditos. Les comenté a los batos de Google y lloraron, dijeron que sentían mucho no haberle sido útiles, quedaron en invitarlo a almorzar pero les dije que no: sólo comen hamburguesas y papas fritas que se bajan con cocas. Demasiado sibaritas para mi gusto. Si lo leyeran quizá tomarían alguna idea de los banquetes del Palacio Imperial: “mousse de aguacate con trozos de queso blanco y pimiento rojo”, o podrían enamorarse de la madre de Eugenia de Montijo. Son chicos de gustos extraños. La que está que nomás tienta es la princesa Salm Salm, hasta dan ganas de invitarla al cine. El cine, lo menciona Carlota cuando le enumera los nuevos inventos a Maximiliano. Les hubiera encantado El rey león. La bicicleta. La bacinica con música, preludio de los retretes japoneses. ¿Cree que hayan leído a Julio Verne? Es probable, la primera novela de Verne apareció en 1863 cuando ellos tenían tiempo para leer. Pobres, se creían indispensables, a poco no. ¿Tú crees? Maestro, ¿se echó sus tragos con los Rollings cuando vivía en Londres? Nomás con Mick Jagger. Órale.

Palabras: astrolabio, gutapercha, gualdrapa.

En esta novela el manejo del tiempo se ajusta al principio echereano de fijo-móvil. Los capítulos en donde cuenta de la época y vemos a Juárez, a Forey, a Bazaine, a Napoleón III, a Maximiliano, al grupo de mexicanos que busca un príncipe para México y una extensa cauda de personajes, se ubica en tiempos y espacios muy definidos. Señala años que van de 1861 a 1872, cuando la Intervención ha concluido y ocurre la muerte de Juárez. En los capítulos denominados Castillo de Bouchout, 1927, escritos en primera persona para la voz de Carlota, tanto el tiempo como el espacio son producto de la imaginación enferma del personaje que genera un mundo a su medida y le aclara al recuerdo de Maximiliano: “para echarte en cara todas tus mentiras es que cada noche viajo hacia atrás en el tiempo”, y ese tiempo es un elemento suelto que transita del pasado al futuro con envidiable facilidad, “por los sueños no pasa el tiempo”, afirma Carlota, que vivió hasta 1927. Sin duda, esta libertad, que jamás pierde coherencia puesto que se mencionan hechos ocurridos antes y después de ese año, es uno de los recursos más efectivos del discurso del maestro y, a mi parecer, una de sus enseñanzas más significativas.

Durante 3 666 días le ató los sueños, la boca, las palabras y las reacciones febriles a María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina de Bélgica. La hizo decir: “Desciendo del castillo en el que vivo, que es mi cabeza, desciendo de un palacio tan grande como el universo, con puertas y ventanas que se abren a toda la historia y todos los paisajes, desciendo y salgo por mi boca y mis oídos, me asomo a mis ojos, afloro a mi piel, sólo para darme cuenta de que estoy encerrada en un mundo que me ahoga”. Al final se valió del Caballo de Troya, no diga que no. 3 664 días utilizó para vencer la soledad de Pablo Benito Juárez García y esculpirle el busto definitivo que encontramos en todas las plazas de la República Mexicana. 3 662 días pasaron y no se atrevió a embalsamar de nuevo el cadáver de Maximiliano Fernando José, archiduque de Austria: “Ligero hasta la frivolidad, errátil hasta el capricho, incapaz de constancia, irresoluto, obstinado…” y, bueno, adorado por las queretanas hasta el delirio. Maestro, en aquel tiempo sobrevivió a varias ventanas y dio largos paseos por el Palacio de Buckingham y por el cuidado jardín de la Maison du Mexique en París. ¿Cuántas veces fue a Viena a conversar con los inventores del cuernito? No muchas, escribía más o menos tres horas al día y...



Ihre Fragen, Wünsche oder Anmerkungen
Vorname*
Nachname*
Ihre E-Mail-Adresse*
Kundennr.
Ihre Nachricht*
Lediglich mit * gekennzeichnete Felder sind Pflichtfelder.
Wenn Sie die im Kontaktformular eingegebenen Daten durch Klick auf den nachfolgenden Button übersenden, erklären Sie sich damit einverstanden, dass wir Ihr Angaben für die Beantwortung Ihrer Anfrage verwenden. Selbstverständlich werden Ihre Daten vertraulich behandelt und nicht an Dritte weitergegeben. Sie können der Verwendung Ihrer Daten jederzeit widersprechen. Das Datenhandling bei Sack Fachmedien erklären wir Ihnen in unserer Datenschutzerklärung.