E-Book, Spanisch, 334 Seiten
Reihe: eMilenio
Pla Toldrà Los Girona (epub)
1. Auflage 2023
ISBN: 978-84-19884-30-5
Verlag: Milenio Publicaciones
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
La gran burguesía catalana del siglo XIX
E-Book, Spanisch, 334 Seiten
Reihe: eMilenio
ISBN: 978-84-19884-30-5
Verlag: Milenio Publicaciones
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Lluïsa Pla Toldrà (Bell-lloc dUrgell, 1962) es doctora en Historia por la Universitat de Barcelona. Desde 1990 se ha dedicado a la investigación científica y a la docencia universitaria. En el ámbito de la historia económica ha sido profesora de la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat de Barcelona (UB), del Departamento de Economía de ESADE (Universitat Ramon Llull) y de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Ha publicado varios artículos sobre la burguesía de negocios y la historia empresarial y financiera. En 2012, Fundació Noguera le concedió el premio a la mejor tesis doctoral de Historia Moderna y Contemporánea.
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Prólogo
El libro de la doctora Lluïsa Pla Los Girona. La gran burguesía catalana del siglo xix tuvo su origen en la intensiva investigación desarrollada por la autora, dirigida por el maestro de maestros Jordi Nadal. La investigación culminó en la defensa de la tesis doctoral, que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude en el seno del programa de historia económica de la Universitat de Barcelona, otorgada por un jurado de científicos de primera. De todas maneras, y a pesar de que bebe de la tesis, el libro es un nuevo producto, un destilado de calidad superior a partir de una primera materia ya muy selecta. El resultado dejará satisfechos a los paladares intelectuales más exigentes. La versión premiada por la Fundació Noguera tiene, como mínimo, siete grandes virtudes, injertadas con el temple de la autora: ambición, profundidad, esmero, pasión, valentía, rigor y capacidad crítica.
La ambición del libro es manifiesta en aspectos como el amplio alcance cronológico de la obra. Sigue atentamente la progresión de más de cuatro generaciones de la familia Girona, desde 1748, momento en que Gaspar Girona y Magrinyà abandona la Selva del Camp para establecerse en Tàrrega, hasta 1905, fecha de la muerte en Barcelona de Manuel Girona y Agrafel. Trata un siglo y medio largo de una etapa capital de la historia de Cataluña y Europa: la del clímax de la primera revolución industrial.
Pla no se limita a analizar la trayectoria vital y empresarial del miembro más destacado de cada generación. También intenta seguir las huellas del resto de componentes del linaje y entender los vínculos que establecen entre ellos. Analiza las estrategias familiares que se adoptan en el seno del linaje, procurando asimismo relacionarlas con los negocios de los prohombres con quienes emparentaron los Girona a lo largo de los dos siglos, ya fuesen los Castelltort de Tàrrega y los Targa de Ciutadilla, en el siglo xviii, o los Vidal-Quadras barceloneses en el siglo xix. Aunque la obra es sobre todo historia económica, no rehúye estudiar la historia como un todo, y nos aporta valiosa información de la vida y los valores de todo un grupo familiar.
La profundidad e importancia del tema no deriva solo de haber sido el Principado uno de los pocos territorios de la Europa meridional donde triunfó la primera revolución industrial: la obra confirma el papel estelar jugado por los Girona en el firmamento del siglo xix catalán. Se podía conocer que habían fundado y gestionado el primer banco de emisión del país (el Banco de Barcelona), que Manuel había pagado la construcción de la fachada neogótica de la catedral o que el palacio de Pedralbes se erigió en terrenos de la familia. Pero mucho menos conocido por el gran público era el papel decisivo de la Casa Girona en la construcción de las líneas ferroviarias de Barcelona a Granollers y de Barcelona a Zaragoza, el Canal de Urgell, la Ferreria de Nostra Senyora del Remei y la Universitat de Barcelona, o el papel destacado de Jaume Girona en la fundación de Altos Hornos de Bilbao, primero, y AHV, después.
El libro que nos ocupa eleva aún más la magnitud del linaje, aportando nuevas cifras y datos que ponderan mejor el alcance de las decisiones tomadas: en el período decisivo de la revolución industrial en Cataluña, el de 1815-1866, la familia Girona, liderada por Ignasi Girona y Targa, emerge como primer grupo inversor del país. Entre 1817 y 1848, los Girona pasaron de negociar el 2% de los efectos comerciales en Barcelona a controlar un 10% del total. En la última fecha se habían convertido en los primeros operadores en letras de cambio de la plaza y el principal vendedor de oro en la ceca de la ciudad. Ambos datos apuntan su papel destacado en el cambio de orientación del gran comercio barcelonés, que se produjo en las primeras décadas del siglo xix. Su instrumento principal residió en la sociedad Girona Hermanos, Clavé y Compañía (1839), auténtico holding o banca de inversión de la familia. También emplearon sociedades como la Compañía de Navegación e Industria (creada en 1841) o el mismo Banco de Barcelona (nacido en 1845). Los Girona ocupan posiciones destacadas entre los mayoristas de la Lonja, operando con grano, harina, algodón, cacao, bacalao, cueros, especias, almendras o lana. Pla cuantifica que hasta 1850 la actividad comercial absorbe cerca del 80% del capital invertido por la casa Girona. En 1856 ocupa el primer lugar de Barcelona en la cuota de la contribución industrial y de comercio.
De todas maneras, como también nos enseña el libro, entre 1850 y 1866 la cartera inversora de la familia se transforma radicalmente, poniendo la brújula hacia el Canal de Urgell (1853), los ferrocarriles y las inversiones mineras y metalúrgicas. Las últimas ponían las esperanzas en los carbones de Calaf y Fígols, en busca del combustible de la primera revolución industrial, como también el ferrocarril de Barcelona a Granollers, que apuntaba hacia la hulla de Sant Joan de les Abadesses. Estas inversiones se relacionaban con la apuesta por la modernización de la metalurgia del país con la Ferreria del Remei, después Material para Ferrocarriles y Construcciones. Las sociedades ferroviarias se convertían en el elemento fundamental de la estrategia inversora, confiando a la modernización del sistema de transporte capacidad para arrastrar a todo el país. Con todo esto, el Canal de Urgell mostraba la plena convicción de Ignasi Girona en la capacidad de arrastre del cambio agrario. El Canal llegaría a ser en 1866 la cuarta sociedad del país en capital invertido, exceptuando las compañías ferroviarias. Aunque a corto plazo no fuera rentable, acabaría modificando el paisaje económico del Principado, convirtiendo en jardín un extenso desierto. Ignasi Girona, antes de morir en 1867, fue cediendo propiedades en vida a los hijos de sus dos esposas. Pero, nos explica la doctora Pla, se reservó hasta el fin de sus días las propiedades rústicas del Urgell y, sobre todo, la niña de sus ojos: el Castell del Remei.
La tercera virtud del libro de la doctora Pla radica en el hecho de ser una investigación muy rigurosa. Por una parte, la autora ha rastreado toda una multitud de fuentes posibles para seguir la pista económica dejada por el linaje, tratando de compensar el hecho de la falta de la contabilidad correspondiente a la Casa Girona. Como ella misma nos confiesa, la obtención de fuentes depende de la interacción entre una buena tríada de circunstancias: intuición, tenacidad y suerte. Sin embargo, conviene no olvidar que la última es, a menudo, función de las dos primeras. Sea como fuere, la autora consiguió acceder a la correspondencia y a las actas de liquidación de la Casa Girona, contenidas en el archivo de la familia. La tenacidad de la autora también le ha servido para hacer confesar la verdad a una serie de protocolos notariales, matrículas fiscales, libros de corredores de cambios o bases de datos de sociedades. Para conseguirlo, ha tenido que trabajar en archivos inexcusables como el de Protocolos o el de la Cámara de Comercio de Barcelona, pero también ha frecuentado los archivos comarcales de Tàrrega, Balaguer y Cervera, el Nacional de Cataluña, el de la Corona de Aragón, el provincial de Lleida, el Histórico de Tarragona y, además, ha accedido a la información de algunos archivos tan lejanos como el de Protocolos de Madrid o el de la Société Civile Professionnelle Mirabail, le Jannou en Tolosa de Llenguadoc. Las fuentes eclesiásticas y la base de sociedades del Departamento de Historia Económica de la Universitat de Barcelona tampoco han escapado a su mirada atenta.
El libro es también una obra apasionada. La pasión de la autora es, sin embargo, una fuerza tranquila. Pone de manifiesto la voluntad de seducir, sugerir y comunicar con claridad. Se trata de una obra bien escrita. La autoexigencia de la autora presenta un texto extremadamente bien pulido. Consigue que el lector entre en la obra y vaya haciéndose preguntas a medida que avanzan las páginas. La mayor parte de los interrogantes autoformulados por el propio lector se pueden ir respondiendo con la información que aporta la autora a lo largo de la obra. Pero a ella, la prudencia la lleva a sugerir y matizar. Parece creer que la ciencia nunca puede decir la última palabra, como muchos creen, sino dar respuestas provisionales y… plantear nuevas preguntas.
Tres interrogantes de historiador económico iban repicando en mi cabeza mientras leía la obra: ¿Cómo realizan la acumulación primitiva de capital?; ¿cuál es el momento decisivo en la formación del patrimonio?; ¿cuándo y por qué comienza la decadencia del linaje? Las evidencias reunidas por Lluïsa Pla permiten responder a estas preguntas y aproximarnos a la verdad con gran verosimilitud. Los Girona en Tàrrega (Gaspar y Josep Antoni) prosperan con la tienda de paños, concentrando patrimonio vía herencia y también por las vías del crédito y el acceso a tierras de payeses endeudados. Asimismo, aprovechan la experiencia de los Castelltort y de los Targa en dar crédito al Ayuntamiento y arrendar bienes de propios. Durante medio siglo llevan a cabo un aprendizaje importante en el comercio, las finanzas y la adjudicación de subastas públicas.
Pero las evidencias reunidas por la autora apuntan que el cambio de escala parece que se da en el transcurso de la gran crisis iniciada hacia 1790. Mientras los negocios en Tàrrega padecen por las guerras, la generación siguiente, Ignasi, va a formarse en la correduría de comercio en Barcelona a partir de 1803. Algunos años después Ignasi Girona y Targa sobresaldrá como...




