E-Book, Spanisch, Band 33, 250 Seiten
Reihe: Biblioteca Básica
Poe Cuentos extraordinarios
1. Auflage 2017
ISBN: 978-84-9921-645-4
Verlag: Ediciones Octaedro
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
E-Book, Spanisch, Band 33, 250 Seiten
Reihe: Biblioteca Básica
ISBN: 978-84-9921-645-4
Verlag: Ediciones Octaedro
Format: EPUB
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Edgar Allan Poe nació en Boston en 1809, hijo de actores de teatro que fallecieron cuando aún era un niño de corta edad. E. A. Poe es considerado el padre del relato detectivesco moderno y del cuento de terror. Alabado también por su personal poesía, desde los franceses Charles Baudelaire y Mallarmé hasta el americano Walt Whitman o los argentinos Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, que no han ahorrado palabras de elogio y admiración por su singular creación literaria, tal vez única. Sin embargo, en torno a su figura moral como escritor, su editor oficial, Rufus Griswold, creó una leyenda denigrante y difamatoria, falsificando incluso documentos, lo que dañó su imagen en su patria, Estados Unidos. Por ello, fue mucho más apreciado en Europa (sobre todo por parte de escritores franceses e ingleses) después de 1870.
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Introducción: Edgar Allan Poe
Su personalidad
E. A. Poe es considerado el padre del relato detectivesco moderno y del cuento de terror. Alabado también por su personal poesía, desde los franceses Charles Baudelaire y Mallarmé hasta el americano Walt Whitman o los argentinos Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, que no han ahorrado palabras de elogio y admiración por su singular creación literaria, tal vez única. Sin embargo, en torno a su figura moral como escritor, su editor oficial, Rufus Griswold, creó una leyenda denigrante y difamatoria, falsificando incluso documentos, lo que dañó su imagen en su patria, Estados Unidos. Por ello, fue mucho más apreciado en Europa (sobre todo por parte de escritores franceses e ingleses) después de 1870.
Se ha dicho a menudo que hay dos personalidades en Edgar A. Poe: el escritor de cuentos fantásticos, en los que prima el reino de la imaginación, y el escritor de relatos de misterio, en los que sobresalen las operaciones de una facultad razonadora y lógica. Sin embargo, se trata de dos caras del mismo prisma de su personalidad.
En su vida de escritor, Poe hace un viaje mágico al reino de la imaginación. Allí hay una montaña con una doble pendiente: la dirección ascendente hacia un espacio de lo más sublime y misterioso («El dominio de Arnheim»), y el descenso y caída hacia las profundidades de un abismo oscuro e insondable («El pozo y el péndulo»). Y a pesar de despreciar a los filósofos que hablan de hechos reales («una caterva de tiranos llenos de prejuicios…», diría de ellos), como hace en su ensayo «Eureka», busca con ansiedad, no obstante, la armonía complementaria entre la observación empírica y científica propia de un detective («La carta robada») por una parte, y el libre vuelo de la fantasía por la otra. Dice el crítico Günther Blöcker: «Lo que le distingue y lo que le hace parecer “moderno”, en sentido estricto, es la combinación de horror y cálculo, el golpe de vista matemático de lo espantoso». El terror tecnológico de la máquina inquisitorial («El pozo y el péndulo»), la exactitud empírica del investigador ambicioso («El escarabajo de oro») se contraponen y se complementan en su acercamiento al mundo.
¿De dónde brota ese anhelo de saber y conocer más allá de los límites inexorables que la naturaleza impone? Tal vez, de su destino trágico. El joven Edgar se vio en la acuciante necesidad de crearse para sí un mundo de libertad propio por medio de sus obras. Su refugio en la intoxicación alcohólica y en el delirio estupefaciente no era sino una justificación de su última libertad, pues no le era suficiente su apego a la poesía ni el embrujo que su ficción le causaba. Atormentado por su propia existencia precaria, por el mundo lleno de horror, quiere demostrar que el arte de la deducción del intelecto humano es capaz de resolver la ecuación más compleja, los más irresolubles enigmas y criptogramas («El escarabajo de oro»). Dice en «El pozo y el péndulo»: «No me había confundido en mis cálculos. No había resistido en vano. Por fin sentí que era libre». La clarividencia casi matemática, el cálculo objetivo y la fría racionalidad científica, parece decirnos Poe, es a menudo una envoltura que encierra arcanos que nos pueden aterrar. Ya lo había dicho años antes Goya: «El sueño de la razón produce monstruos». Monstruos de sádica violencia, de atroces venganzas («El tonel de amontillado»), que cocina en su mente de «poeta maldito» solitario, pero al tiempo, que ansía ser leído y querido por la multitud de sus lectores (tan marginados como él) para infundir en ellos el terror que él sentía en su turbulenta existencia.
Su vida
Edgar Allan Poe nació en Boston en 1809, hijo de actores de teatro que fallecieron cuando aún era un niño de corta edad. Edgar y sus dos hermanos, Henry y Rosalie, separaron sus vidas tras esta desgracia y fueron adoptados por distintos familiares. Edgar fue adoptado por su tío John Allan, comerciante de Richmond, Virginia. Cuando tenía tan solo seis años fue con sus tíos a Londres, donde estudió en un colegio de Chelsea, y permaneció en Inglaterra cinco años. De vuelta a América, continuó sus estudios hasta entrar en la Universidad de Virginia a los 17 años. Allí comenzó a publicar poemas y a llevar una vida de austeridad, ya que su adinerado tío apenas le daba suficiente dinero para vivir. Aunque se sabe que fue un buen alumno de latín y francés, pronto sucumbió al alcohol y al juego, y, en menos de un año, tuvo que abandonar sus estudios. Su tío le retiró su apoyo, de modo que se alistó en el ejército durante dos años e incluso estuvo por un breve período de tiempo en la Academia Militar de West Point, de donde sería expulsado. Pero no todo es negativo en su biografía, pues hay un retazo de altruismo rayano en el heroísmo romántico (siguiendo el modelo de su admirado Lord Byron) que a menudo se silencia en su biografía. Edgar quiso alistarse, aunque sin éxito, en el ejército polaco movido por el levantamiento de ese país contra la tiranía rusa. Tuvo que quedarse frustrado en Nueva York, mientras los libertadores polacos afrontaban la batalla de Varsovia entre un baño de sangre.
Se dirigió, pues, a Nueva York en 1831, donde vivió en la penuria, y publicó algunas poesías, al tiempo que envió a varios periódicos sus cuentos, que fueron rechazados. Edgar no tenía trabajo ni amigos, y su tío no respondió a sus cartas en las que le solicitaba ayuda. Es más, John Allan murió en 1834 sin dejar ni un solo dólar de su rica herencia a Edgar. Huyendo de la pobreza extrema que padeció en la gran urbe, pronto decidió buscar fortuna en la más provinciana ciudad de Baltimore, donde vivió entre 1831-1835. Aunque apenas tuvo ingreso alguno para vivir, inició su colaboración con el periódico Saturday Courier, de Filadelfia, que le publicó algunos cuentos.
Al fin, en 1835 consiguió en Richmond un empleo de editor asistente en el periódico Southern Literary Messenger tras ganar un premio con un relato. En 1836 se casó con su prima, Virginia Clemm, de 13 años de edad. Durante esos dos años de trabajo, el periódico creció en ventas, de modo que pasó de 500 a 3.500 ejemplares. Sin embargo, debido a las pésimas condiciones de su mal remunerado trabajo, abandonó ese empleo y se fue primero a Nueva York, de nuevo, y luego a Filadelfia en 1838. Escribió por entonces The Narrative of Arthur Gordon Pym. En Filadelfia le dieron el trabajo de coeditor de la revista Burton’s Gentlemen’s Magazine, donde demostró ser un riguroso pero brillante crítico y reseñador de libros. Escribió su primer volumen de relatos «góticos» en 1839: Tales of the Grotesque and Arabesque, aunque no le reportó ganancia alguna a su maltrecho bolsillo. Al poco tiempo, y debido a su carácter antisocial causado por el alcohol, fue despedido para refugiarse en otra revista, Graham’s Magazine, de la que fue coeditor, cuando estaba ya en el apogeo de su capacidad creadora. Durante el período de dos años de edición de esta revista, sus ejemplares aumentaron más del triple.
A pesar del éxito editorial, Poe abandona la revista porque desea editar una por cuenta propia. Pero fracasó en el intento. Y tampoco tuvo mucho éxito con la venta de sus relatos cortos. El que más dinero le reportó (unos 100 dólares) fue «The Gold Bug», que ascendió en un año a la fabulosa cifra de 300.000 ejemplares. Buscó de nuevo trabajo y lo consiguió como editor de The Broadway Journal, de Nueva York. En poco más de un año volvió a estar desempleado, debido a la situación ruinosa del periódico. Por entonces, su mujer había enfermado y en 1847 falleció. El estado depresivo de Poe duró varios meses.
En 1849 inició una vida de vagabundo urbano entre Nueva York, Filadelfia, Baltimore y Richmond, sin asentarse definitivamente en un lugar y malviviendo como un pordiosero y de la caridad de amigos y allegados. A finales de ese mismo año, tras ser recogido inconsciente en la calle, según unas fuentes, y en un prostíbulo de la ciudad de Baltimore, según otras, fallecía días después en el hospital de esa ciudad en cuyo cementerio yace enterrado. No se sabe con certeza la causa de su muerte temprana a la edad de 40 años: hay quienes la atribuyen al alcohol, que le causaría una embolia; otros, al consumo de estupefacientes; otros, a la tuberculosis, a la cólera o a la rabia, y, en fin, hay quienes no descartan el suicidio.
En su tumba actual puede leerse la inscripción en piedra, colocada en una ceremonia de homenaje en 1875, con las palabras de su famoso poema «The Raven» («El cuervo»): Quoth the raven, nevermore, «dijo el cuervo, nunca más».
Su obra
Su obra es muy variada y original; carece de la suficiente unidad y consistencia de otros contemporáneos, como N. Hawthorne, F. Cooper y H. Melville, quienes suelen ser considerados más clásicos, menos experimentales. Precisamente por eso, es la obra narrativa y poética más rica en experiencias, más creativa y versátil estéticamente.
Ha ejercido a lo largo del tiempo una influencia arrolladora tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, y sus lectores son los de más amplia gama. Sus relatos aparecen en la literatura popular, en los medios actuales de comunicación social, como el cine o la televisión, así como en otros medios estéticos, como las artes plásticas o la música.
El famoso escritor inglés, D. H. Lawrence, dictamina con palabras proféticas el papel de escritor emblemático y misterioso que Poe tiene para...




