E-Book, Spanisch, Band 32, 276 Seiten
Reihe: Sociocultural
Pérez Serrano Elaboración de Proyectos Sociales
1. Auflage 2021
ISBN: 978-84-277-2818-9
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Casos prácticos
E-Book, Spanisch, Band 32, 276 Seiten
Reihe: Sociocultural
ISBN: 978-84-277-2818-9
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Gloria Pérez Serrano, Catedrática de Pedagogía Social en la UNED, es también Técnica Superior de Investigación y experta en Animación Sociocultural. Ha sido Coordinadora Nacional para el seguimiento de la Investigación Educativa y premiada por el Consejo Mundial de Educación por su brillante trayectoria profesional. Es miembro de Consejos de redacción de varias revistas científicas de Pedagogía y Educación y autora de numerosos libros.
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«El ser humano aprende en la medida en que participa en el descubrimiento y la invención.»
E. SÁBATO. .
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En la actualidad estamos viviendo una época llena de acontecimientos políticos, económicos y sociales. Formamos parte de una sociedad industrial caracterizada por las grandes revoluciones tecnológicas que han producido una enorme incidencia en todos los ámbitos en los que se desenvuelve la vida del hombre. Esta situación ha proporcionado nuevos poderes y también nuevos peligros.
Estamos en una sociedad en la que se valora la eficiencia y las realizaciones concretas, cuantas más mejor. Muchas veces parece que valoramos a las personas no por lo que «son» sino por lo que «hacen». En este sentido los que se dedican a trabajar en el campo social corren el gran riesgo de encontrarse con frecuencia involucrados en la pasión del «hacer». En este frenesí por el hacer y sobre todo por la técnica, que vive nuestra sociedad según González de Carvajal (1989: 84):
«Parece como si la técnica hubiera dejado de ser un conjunto de medios para convertirse en un fin en sí misma. Hay que llegar más allá, más rápidamente, a un ritmo más vivo, sin que importe saber adónde.»
NECESIDAD DE LA PLANIFICACIÓN
Es necesario llevar a cabo acciones concretas con las comunidades en las que trabajamos, pero más importante aún es el preguntarse el para qué, es decir, pretendemos conseguir con ellas. No podemos olvidar que la realidad se mejora no por hacer mucho sino por alguna acción significativa que propicie de forma óptima el cambio y la mejora de esa realidad. Ello nos incita a la reflexión constante sobre lo que hacemos, a la vez que nos invita a ir repensando continuamente nuestro quehacer.
En este sentido podemos preguntarnos: ¿hasta qué punto analizo detenidamente la realidad con la que trabajo?, ¿defino previamente las finalidades y objetivos que persigo?, ¿reflexiono sobre las pautas, recursos y actividades?, ¿pienso continuamente lo que hago para contribuir a su mejora?
Estas preguntas y otras muchas nos las formulamos reiteradamente cuando nos paramos a pensar sobre la forma, el modo, el procedimiento y el método para mejorar nuestra tarea. Ahora bien, uno de los graves problemas de nuestro tiempo es la falta de reflexión sobre lo que hacemos, pues al parecer, dedicamos poco tiempo a pensar, la más noble tarea del ser humano, la más específica y peculiar. No existe una respuesta única a por qué no dedicamos más tiempo a la reflexión, dado que tampoco las causas son únicas, sino múltiples y variadas. Es conveniente constatar que el hombre de fines del siglo XX y en los albores del siglo XXI se encuentra devorado por la vorágine del «hacer»; algunos expertos han denominado a este fenómeno como la droga de la acción o el vértigo del hacer. En este sentido Fromm (1985: 15) manifiesta:
«Un nuevo espectro anda al acecho entre nosotros, y sólo unos pocos lo han visto con claridad. No se trata del viejo fantasma del comunismo o del fascismo, sino de un nuevo espectro: una sociedad completamente mecanizada, dedicada a la máxima producción y el máximo consumo de materiales y dirigida por máquinas computadoras. (…) El hombre mismo, bien alimentado y divertido, aunque pasivo, apagado y poco sentimental, está siendo transformado en una parte por la maquinaria total.»
RASGOS QUE CARACTERIZAN LA SOCIEDAD ACTUAL
Los rasgos que se valoran en la sociedad actual ponen de relieve un tipo de hombre que siente pasión por la eficacia, la productividad, aspiración muy noble que puede ocultar en el ser humano la incapacidad de enfrentarse y afrontar el cultivo de otros valores. De este modo, se deja poco tiempo para el ocio formativo, tiempo de gratuidad, para el fomento y desarrollo de los valores personales y sociales, que no tienen como meta última la eficacia y la productividad, sino la búsqueda de un mejor y mayor desarrollo de la persona y de la sociedad.
Como destacamos con Marañón (1992: 8) los siguientes:
1.El hombre cada vez tiene un sentimiento más profundo y firme que controla su presente y su futuro, a la vez que el mundo. Esto le lleva a sentir que no existen límites al hacer humano.
El hombre cree en un progreso ilimitado y desde esta convicción toma decisiones que realmente le ponen en la peligrosa situación de «endiosarse». Este nuevo opio del pueblo que es la fe en el progreso crea una situación de grave dificultad para el desarrollo equilibrado del ser humano y de la sociedad que él habita.
2.Creciente desequilibrio entre ricos y pobres. Esto es más evidente entre naciones, pero ocurre igual en las distintas capas de una misma sociedad. Se habla de un progreso solidario, pero la verdad es que un bloque —llamado norte— se hace cada vez más rico, mientras que otro —llamado sur— se empobrece cada vez más.
3.Los cambios e innovaciones científicas no van siempre acompañados de reformas políticas. Esto supone el crecimiento de suspicacias o recelos, ya que las grandes potencias económicas que tienen las mayores posibilidades de progreso poseen el control —aunque no de forma abiertamente reconocida— de aquellos pequeños o pobres países que dependen de ellos para avanzar técnicamente y para llegar a crear su propia industria.
4.Se da un crecimiento simultáneo de formas de producción y de formas de destrucción. La necesidad imperiosa de materias primas está llevando a la destrucción continuada de ecosistemas imprescindibles para la vida equilibrada de la naturaleza y esto incluye al hombre y afecta a su futura permanencia en la tierra.
Hoy somos capaces de avanzar y perfeccionar sistemas médicos o de desarrollo que nos proporcionan a todos una vida más digna, pero también somos capaces de autodestruimos con el arsenal de armas atómicas y convencionales que el progreso y los avances tecnológicos nos permiten construir y perfeccionar.
Esto nos lleva a que el hombre que está a punto de entrar en el siglo XXI se debata entre el ansia de progreso y el miedo a lo que dicho progreso le pueda acarrear a la sociedad del futuro.
La meta del hombre de hoy podríamos cifrarla en «ser más cada uno»; dado el tipo de sociedad en que el hombre debe desarrollarse —en la que se persigue como meta «tener más»—, se convierte en una fuente de conflicto permanente para el sujeto.
Algunos manifiestan que la crisis de la sociedad actual es una crisis cultural: estamos ante una disyunción entre los valores funcionales del orden técnico-económico y la racionalidad estético-expresiva de la cultura postmoderna.
En la obra titulada: , elaborada por encargo de la Unesco, Faure defiende como tesis central que lo más importante es conseguir mediante la educación que el hombre aprenda a ser él mismo. Además, indica Faure (1972: 116) que
«la educación por el conocimiento que proporciona del ambiente donde se ejerce, puede ayudar a la sociedad a tomar conciencia de sus propios problemas y que, a condición de dirigir sus esfuerzos a la formación de hombres completos, comprometidos conscientemente en el camino de su emancipación colectiva e individual, ella puede contribuir en gran manera a la transformación y la humanización de las sociedades.»
En el campo social debemos tener muy en cuenta el tipo de hombre con el que trabajamos y el hombre que queremos formar, pues es importante orientar nuestros esfuerzos hacia la formación de hombres completos como nos indica la obra de la Unesco a la que hemos hecho alusión. Ahora bien, en el ámbito social van apareciendo nuevas necesidades y demandas, así como nuevas metodologías. Por ello, es muy importante proporcionar una formación cada vez más completa a todos los que se dedican a trabajar en esta línea. La sociedad actual, sometida a transformaciones constantes, hace cada vez más necesario el sistematizar el trabajo de cada día.
SISTEMATIZACIÓN: URGENCIA Y NECESIDAD
Cualquier ámbito de opción y decisión de la vida humana presupone partir de unos criterios previamente establecidos, más o menos explícitos o implícitos, que nos proporcionan un marco de referencia y una pauta que nos ayuda a la selección de alternativas.
En esta sociedad tan compleja, rica y dinámica en la que nos ha tocado vivir es necesario estar preparado para realizar tareas diversas, sin que ello implique o presuponga dispersión personal. En este sentido, una ayuda de incalculable valor nos la proporciona el sistematizar el trabajo que realizamos.
Al hablar de Proyectos Sociales este proceso de sistematización ha de ser realizado con la participación del conjunto de los miembros implicados, ya que son ellos los que cuentan con la información necesaria para emprenderlo e intentar resolver sus problemas con fines prácticos.
¿QUÉ ENTENDEMOS POR PROYECTO?
Podríamos afirmar que la elaboración de Proyectos Sociales nace como consecuencia del deseo de mejorar la realidad en la que estamos insertos. Los proyectos pueden ser muy diversos y variados, tanto en sus objetivos como en su metodología; todos ellos tienen una característica común que los identifica como tales proyectos. En líneas generales, podríamos afirmar que un es un avance anticipado de las acciones a realizar para conseguir unos determinados objetivos. Debe presentar una unidad en sí mismo en la medida en que persigue determinados objetivos para cuyo logro efectivo...




