E-Book, Spanisch, Band 56, 184 Seiten
Reihe: Sociocultural
Pérez Serrano / Pérez de Guzmán Puya El animador
1. Auflage 2023
ISBN: 978-84-277-3015-1
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Buenas prácticas de Acción Sociocultural
E-Book, Spanisch, Band 56, 184 Seiten
Reihe: Sociocultural
ISBN: 978-84-277-3015-1
Verlag: Narcea Ediciones
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Gloria PÉREZ SERRANO es Catedrática de Pedagogía Social de la UNED. Dirige Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria y el Máster en Intervención Educativa en Contextos Sociales. Cuenta con numerosas publicaciones e investigaciones en educación social, animación sociocultural y metodología de investigación cualitativa. Mª Victoria PÉREZ DE GUZMÁN PUYA, Doctora en Pedagogía, es Profesora del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla-España). Sus líneas de investigación se centran en el campo de la Pedagogía Social: animación sociocultural y desarrollo comunitario, valores, educación de adultos y personas mayores y metodologías cualitativas. Es miembro de la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social y Secretaria de Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria.
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PRÓLOGO
En su último informe, el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas resalta el papel de la cultura como una contribución específica al desarrollo de las libertades y de los pueblos. Potenciar la cultura no significa tan sólo incrementar el nivel educativo, sino también el desarrollo global de la población. A lo largo de la historia se ha constatado la vinculación existente entre desarrollo cultural y desarrollo económico. La pobreza se manifiesta en la carencia de recursos materiales y de nivel cultural que impide participar en actividades diversas y formar parte de los diferentes grupos humanos. La falta de una cultura básica niega posibilidades de participación.
Por tanto, la riqueza cultural es uno de los valores principales de las personas, lo que incide de forma decisiva en su desarrollo no sólo económico, sino también personal y social. Este capital invisible se ha convertido en la fuerza motora capaz de dinamizar y transformar las sociedades y los pueblos que lo poseen, aunque también contribuye a hacer más visible la brecha norte-sur. El desarrollo se encamina a fomentar las potencialidades de las personas, tanto desde la perspectiva individual como social.
Este libro se vertebra en torno a la figura de un profesional cada vez más demandado en la actualidad porque sus prácticas y acciones son cada vez más necesarias. Su buen hacer tiene como finalidad extraer de cada sujeto lo mejor de sí mismo, con el fin de tomar en consideración la dignidad de la persona en todos sus ámbitos y dimensiones, para hacerle consciente tanto de sus derechos como de sus deberes.
La Animación Sociocultural es una metodología de intervención que persigue como objetivo fomentar la participación de los implicados en su propio desarrollo. Ha cobrado gran relevancia en los últimos años vinculada a las transformaciones sociales, con la finalidad de contribuir al bienestar social. Trata de atender a las necesidades e intereses de la población, a la vez que dar respuesta a nuevas situaciones individuales y colectivas.
Es un ámbito que presenta gran atractivo para los jóvenes tanto por los principios sobre los que se sustenta -participación, solidaridad y transformación de la sociedad-, como por la metodología innovadora que utiliza al conceder protagonismo a los implicados y «dar voz a los que carecen de ella», así como por los recursos, técnicas, dinámicas y estrategias que emplea para conseguir sus finalidades. Constituye un desafío para los jóvenes comprometidos en un futuro mejor.
La Animación Sociocultural fomenta la comunicación, el encuentro interpersonal y la afectividad; revaloriza la vida asociativa y hace surgir entre los individuos una red de relaciones que entretejen y hacen emerger los valores comunitarios.
En la actualidad, la Unión Europea, desde la Red de Educación, está animando a los diferentes países a impulsar la figura del animador sociocultural, como un profesional capaz de responder a las nuevas exigencias que demanda la sociedad. Surge, por tanto, como un profesional que cubre espacios emergentes y que desempeña funciones y tareas que emanan de los nuevos modos de vida de los ciudadanos.
La Unión Europea (2004) concibe al animador sociocultural como «el profesional que, utilizando una tecnología social basada en una pedagogía participativa, facilita el acceso a una vida más creadora y más activa con mayor participación y comunicación con la colectividad de la que forma parte. Potenciando, en consecuencia, la autonomía personal y grupal, la relación interactiva con otras personas, la integración en un entorno sociocultural y la correspondiente capacidad para transformar este entorno».
Desde una perspectiva integral e integradora, las competencias que se le demandan se centran en cuatro dimensiones: saber (técnica), saber hacer (metodológica), saber estar (participativa y social) y saber ser (personal). Todas son igualmente importantes al complementarse. Estas competencias constituyen la base de su labor. El profesional priorizará una u otra en función de las situaciones a resolver y las características de la población con la que trabaje.
El animador sociocultural es un profesional que, por la labor que está llamado a desempeñar, precisa de una formación amplia, compleja y completa. Debe formarse constantemente, puesto que la sociedad cambia a un ritmo vertiginoso y tiene que enfrentarse a gran variedad de circunstancias. Por lo que necesita un sustrato de formación teórico-práctica que le proporcione recursos y herramientas con el fin de dar respuesta a situaciones imprevisibles.
Los ámbitos en los que desarrolla su profesión son muy diversos. Desde la perspectiva de edad abarca todos los sectores de la población a lo largo de la vida. Desde esta óptica, se puede hablar del animador infantil, juvenil, de personas adultas y mayores. Campos que se abordan en esta obra con gran maestría.
Los Organismos Internacionales están impulsando la Animación Sociocultural en adultos y personas mayores desde el punto de vista de la educación permanente, con objeto de fomentar la calidad y el bienestar de los ciudadanos. Cabe destacar la celebración reciente de la Conferencia Mundial sobre el Envejecimiento, en la que se menciona la importancia de la intervención social para mantener activas las potencialidades del sujeto y propiciar, de este modo, el envejecimiento activo.
Por tanto, el animador está llamado a desempeñar un papel clave como dinamizador de grupos y comunidades en diferentes ámbitos. Mención especial merece su contribución al uso adecuado del ocio y el tiempo libre, así como al desarrollo de la comunidad. Desde esta visión, la filosofía del desarrollo comunitario potencia la solidaridad, la participación y la ayuda mutua. Fomenta la colaboración de la comunidad en la transformación y mejora de sus realidades concretas, a partir de sus propios recursos, con el fin de extraer el máximo provecho. Cada participante deberá contribuir con lo mejor de sí mismo para, de este modo, sentirse protagonista de su propio desarrollo.
Aunque el animador sociocultural realiza su función tanto en el ámbito rural como en el urbano, es en este último, debido a la concentración de población, en el que aparecen más necesidades de intervención, la exclusión social se hace más incisiva y determinados sectores se muestran más vulnerables. La gran ciudad, debido a sus grandes moles de edificios, tiende a expulsar de sí misma hacia los arrabales a los sectores más débiles. Esta obra muestra la importancia de la ciudad como espacio educativo; es decir, como ciudad educadora. Para conseguir esta finalidad se precisa la colaboración de todos los ciudadanos y, de un modo especial, de las organizaciones, los políticos y profesionales encargados de gestionar los diferentes recursos.
En ella conviven gran variedad de culturas y etnias, lo que aporta una perspectiva multicolor que aparece como el arcoiris en el que se reflejan las diferentes situaciones que viven sus habitantes. La realidad pluricultural que muestran hoy nuestras ciudades ofrece una oportunidad de gran interés a la vez que plantea problemas en ocasiones de difícil solución. Presenta, así mismo, el gran desafío de integrar armónicamente la diversidad y riqueza que aportan las personas que en ella conviven.
La ciudad, entendida como un recurso, debe contribuir, en la medida de lo posible, a fomentar la relación, el intercambio y la comunicación, lo que constituye un desafío para la Animación Sociocultural y un reto para el trabajo del animador. Una ciudad educadora será aquella que promueva las mejores iniciativas culturales y educativas. Civismo y ciudadanía nos comprometen a todos y comprometen a la ciudad.
Sin lugar a dudas, El Animador. Buenas prácticas de Acción Sociocultural es una obra de carácter práctico que intenta ofrecer recursos para trabajar a través de la metodología de la Animación Sociocultural. En ella se presentan diferentes dinámicas, técnicas y recursos que ayudan al animador a llevar a cabo sus buenas prácticas, orientadas a potenciar a las personas a quienes van dirigidas.
Es un honor para mí prologar esta obra de carácter científico, que ha sabido conjugar tanto aspectos teóricos como prácticos con gran rigor y sistematización. Quisiera referirme a la misma desde una doble perspectiva: el contenido y la forma. Desde el punto de vista del contenido, se ofrece una exhaustiva bibliografía con las publicaciones relevantes sobre el tema, así como las investigaciones realizadas en torno al mismo. Más aún, la obra es en sí misma una investigación. Se aborda con gran...




