E-Book, Spanisch, 216 Seiten
Reihe: Contrapunto
Quintana / Pachón Soto Espacios afectivos
1. Auflage 2023
ISBN: 978-84-254-5071-6
Verlag: Herder Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: 0 - No protection
Instituciones, conflicto, emancipación
E-Book, Spanisch, 216 Seiten
Reihe: Contrapunto
ISBN: 978-84-254-5071-6
Verlag: Herder Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: 0 - No protection
Laura Quintana es doctora en Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia. Desde hace varios años se desempeña como profesora asociada del Departamento de Filosofía de la Universidad de los Andes (Colombia). Ha publicado diversas contribuciones en el área de filosofía política contemporánea y estética moderna y contemporánea. Sus trabajos de investigación recientes abordan, particularmente, la dimensión estética de las formas de poder y emancipación, y sus efectos sobre el mundo, desde un enfoque transdisciplinario que se nutre de un diálogo con visiones contemporáneas de la antropología y del arte. Para más información sobre sus publicaciones ver: https://uniandes.academia.edu/LauraQuintana En Herder ha publicado Política de los cuerpos; que, luego se ha publicado en inglés en Rowman & Littlefield.
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Prólogo
La filosofía no es, esencialmente, una práctica erudita, burocratizada, donde los filósofos se dedican a la producción serializada de papers —paperfordismo— o a la exégesis y comentarios infinitos de textos. Tampoco es un saber inane, repetitivo, alejado de la realidad: no es, ni ha sido, pensamiento en la torre de marfil de espaldas a las circunstancias real-concretas que habitamos. Pensar la filosofía de esa manera es la muerte y la esclerosis del pensamiento; es la ruina del pensar y es una mecanización y domesticación de la disciplina que la torna cómplice del orden normalizado e injusto del mundo, de sus desajustes. De esta manera, se asesina su capacidad de sospecha y se la condena al vampirismo y a la regurgitación de ideas, tal como se hace en ciertas prácticas filosóficas hegemónicas e institucionalizadas, donde la producción filosófica queda sometida al totalitarismo de la cantidad, de la cifra, del número, del ranking.
La filosofía es, ante todo, una actividad atenta a lo que nos circunda, nos ocurre, nos pasa y nos atraviesa. La filosofía es una disciplina anclada en la realidad, en sus dinamismos, composiciones, problemas, tensiones, contradicciones y encrucijadas. La atención mencionada es apertura a lo que nos rodea; es tener oídos, tacto y disposición frente al mundo con sus problemas y vicisitudes. En este sentido, la filosofía es una práctica y un saber que se ocupa y se preocupa de los distintos estratos de la realidad y de lo que somos en ella. Por eso atiende a las cosas cercanas y a las lejanas, como decía Aristóteles. No es, pues, y no puede ser, una disciplina indiferente, apática, meramente profesoral, distante. Debe cumplir una labor crítica del presente, y, en este sentido, su tarea debe ser incómoda e impúdica. Al incomodar, el pensamiento filosófico perturba la comprensión habitual que tenemos de un presente osificado, esclerótico, naturalizado, normalizado, que se presenta con pretensiones de perpetuidad; al ser impúdica, desnuda críticamente los problemas de esas capas y ropajes inadvertidos que bloquean y obturan una mayor comprensión de estos.
La filosofía, tal como se practica en este libro, trata de aspectos epistemológicos y ontológicos clave para enfrentarse y comprender la realidad, la forma de vida actual; además, se ocupa de ella, la esclarece, disloca sentidos y ataca maneras habituales de entenderla. Estos aspectos son clave para pensar maneras de superar muchos de los problemas contemporáneos. Porque no se trata solo de un pensamiento crítico, sino, también, de un pensamiento alternativo que va más allá y que puede otear otras maneras de ver, pensar, sentir (habitar y morar en) la realidad. Ahora, esto no implica asumir un mesianismo filosófico en el que la disciplina pretenda cambiar el mundo a partir de un pensamiento normativo fuerte como si pudiera calcular y determinar todas las posibilidades de su transformación. Al contrario, frente a esa pretendida soberbia del pensamiento se practica una humildad del pensar con todo lo que ese concepto implica: atención, cuidado, escucha, proximidad y consideración a la alteridad.
El mesianismo filosófico supone asumir una omnipotencia que la filosofía no tiene; y, por otro lado, se sume en un solipsismo que deja de lado el aporte de otras disciplinas; igualmente, olvida que las y los filósofos somos un actor más que disputamos el sentido político de lo que es. Ese solipsismo es un pensar ciego, autosuficiente, que pretende subsumir la realidad con su complejidad, diversidad y pluralidad. Ese mesianismo conlleva una epistemología de la unicidad que engulle la riqueza de la realidad. Pero esta riqueza del mundo, con sus posibilidades y fragilidad, con sus tensiones, requiere, para su mejor comprensión, de otras disciplinas, de otras miradas. Hoy, prácticamente, sin los aportes de la sociología, la antropología, las ciencias naturales, y sin esa mirada profunda, entrañada y abismal que ofrecen la literatura y las artes, la mirada del mundo se torna miope, distorsionante. Pero «nada real debe ser humillado»,1 decía María Zambrano, lo que también quiere decir que el mundo no puede ser visto de manera recortada, de manera simplista, ocultadora. En este texto, estos presupuestos se toman en serio.
Espacios afectivos: Instituciones, conflicto, emancipación contiene ocho diálogos y busca introducir y acercar al público, de una manera sintética, a las apuestas realizadas por Laura Quintana en sus libros Política de los cuerpos (Herder, 2020) y Rabia. Afectos, inmunidad, violencia (Herder, 2021). Las conversaciones introducen las propuestas filosóficas trasversales a sus dos libros, su pertinencia para pensar el presente, sus implicaciones ético-políticas. Se trata de que las y los lectores puedan tener, gracias a estos diálogos, una aproximación sencilla, pero no por ello menos precisa, cuidadosa y profunda, a dos textos bastante extensos y densos filosóficamente, de modo que la propuesta general pueda ser comprendida sin mayor dificultad por un público amplio.
Así, el objetivo es que los planteamientos teóricos y el potencial político de los dos libros puedan llegar a todos aquellos interesados y preocupados por el actual orden del mundo, sus problemas, sus daños, sus reclamos y las iniciativas que se despliegan desde abajo, desde los cuerpos en relación, desde los afectos simbióticos, desde las distintas utopías y apuestas emancipatorias. De esta manera se puede contribuir a quitarle el signo de fatalidad a las condiciones de existencia y luchar contra lo que Quintana llama la «desposesión del futuro» que nos impone el capitalismo actual.
Es un libro breve en el que las propuestas de la autora se van desplegando a partir de preguntas puntuales, que articulan cada sección, en las que se abordan temas como el pensamiento situado, los espacios afectivos, la relacionalidad, fragilidad y vulnerabilidad del mundo, la política de los cuerpos, el Estado, las instituciones, el conflicto, la violencia, la crítica del capitalismo, las prácticas emancipatorias, el papel político y emancipador de la rabia y el resentimiento, entre otros. Termina con un epílogo y una indicación de algunas fuentes necesarias para un mejor diálogo con el texto y otras aproximaciones teóricas. Además, en medio de sus páginas, se incluyen algunos dibujos de la artista Eulalia de Valdenebro que resuenan con lo escrito: piensan el movimiento de los cuerpos, sus dislocaciones, contagios, los entramados que surgen en medio de espacios y atmósferas, desde trazos de tinta cuyas líneas rítmicas generan evocaciones sensoriales que, en todo caso, exceden el lenguaje articulado. Así, desde su composición, el libro nos invita a pensar la manera en que la vida y la existencia política se tejen y se transforman en espacios, relaciones, experiencias siempre afectivas. De ahí el título que lleva.
Este proyecto nació de múltiples encuentros sobre los trabajos recientes de Quintana, y a partir de la sensación de que algunos de sus contenidos y apuestas fundamentales pueden efectivamente alcanzar un público más amplio. De ahí surgió la idea de escribir un texto que permitiera dar cuenta de la riqueza de Política de los cuerpos y Rabia pero, muy especialmente, de su pertinencia en la actualidad, en medio del mundo arruinado que vivimos y de su posible colapso. Es así un libro escrito desde el diálogo, que dialoga consigo mismo, y que espera crear —en los lectores y lectoras— otros diálogos.
Aquí, el diálogo con un otro se convierte en la ocasión para activar el movimiento del pensamiento y reescribirse: volver sobre ideas ya elaboradas, revisarlas, encontrar sus puntos más productivos, las líneas que llevan a otros lugares, los límites que abren nuevas preguntas, los horizontes por explorar que empiezan a encontrarse, los enredos que siguen impulsando a la reflexión y paralizándola, a veces también con sin-salidas y nudos densos.
Es una forma de dar cuenta de sí misma, de mirarse desde otros ángulos, desde la interpelación a explicarse: a exponer lo dicho a partir de lo que ha afectado a otro y a exponerse a las desviaciones y alteraciones que produce el trabajo de relectura.
En todo caso, escribir es quizá siempre, de cierto modo, reescribirse, porque nunca se escribe desde cero, aunque la página esté en blanco y sea la primera vez que se enfrenta. Hay tantas historias, conversaciones, experiencias en un cuerpo, en los lugares que habita, en las relaciones que lo traspasan, tantos signos vinculados a las cosas, a las atmósferas que se respiran, a las calles y paisajes, que el lenguaje escrito retoma y vuelve a leer —reescribe— en imágenes, ritmos, pensamientos. Se piensa también en medio de estos signos, mientras se hace, mientras se habla, mientras se buscan las palabras.
A veces, sin embargo, nos releemos, volvemos sobre lo pensado y lo escrito, volvemos desde otra luz, con otras necesidades y deseos que van produciendo también otras palabras para decirse. Quizá nunca se dice lo mismo con otras palabras, o en otro estilo, porque el pensamiento habita el lenguaje y se despliega en él, en los surcos que traza, en los hilos que teje, en las imágenes que evoca. Se piensa entonces lo pensado ya de otro modo siempre que trata de decirse de manera diferente, y desde otro cuerpo, porque —como lo decía Nietzsche, evocando a Heráclito— siempre somos otros.
Lo sabemos, al releer algo que uno escribió parece...




